La tierra ya no nos pertenece: Horizon- Zero Dawn (PS4)

Este invierno dura ya demasiado. La vegetación lo inunda todo. Lo que antes eran edificios ahora son solo hierros oxidados que se enroscan hasta el cielo, testigos de lo que un día fue una sociedad avanzada. Ahora los coches no llevan a ninguna parte pero sirven de madriguera a algunos de los pequeños animales que aún pueblan la tierra. A lo lejos se escuchan pisadas mecánicas y un leve temblor de tierra, producidas por los pasos de una máquina. Una extraña máquina con pinta de animal depredador que vigila lo que parece un rebaño de otras máquinas menos amenazantes.

Un grupo de hombres y mujeres observan agazapados tras los matorrales con sus lanzas, visten con pieles y llevan pinturas extrañas en su cara; sus cuerpos están adornados con trozos de máquinas iguales a las del rebaño. Sus lanzas son de metal, con cables enroscados que aguantan un trozo de hierro afilado. De pronto, uno de ellos carga contra las bestias; el grupo le sigue con sus lanzas y sus flechas. Primero eliminan a los vigilantes y luego cazan a dos de las máquinas. Ya tiene sus botines; hierro, lumbre, cables y cosas útiles que les ayudarán a su sobrevivir en su poblado, en este invierno que parece eterno.

Este es el mundo que nos plantea Horizon Zero Dawn; los humanos que quedan se organizan en tribus y en el planeta hay una especie de máquinas con formas zoomórficas que vagan a sus anchas. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué estan esas máquinas ahi? ¿Qué es lo que hacen? Todas estas estas preguntas tendrán sus respuestas de la mano de Aloy, tu personaje, a la que conocerás desde su más tierna infancia.

Aloy nace en extrañas circunstancias; por eso las matriarcas de su tribu, los Nora, deciden desterrarla y le encomiendan sus cuidados a Rost, un paria de la tribu. Aloy es una niña curiosa y en una de sus excursiones por runas de los antiguos, es decir, durante lo que sería nuestro tutorial, encuentra un dispositivo -el foco- con el que puede interactuar con la tecnología holográfica del viejo mundo. Esto le da a Aloy una nueva perspectiva de su mundo y una ventaja táctica sin igual. Cuando alcanza la mayoría de edad tiene la oportunidad de presentarse a unas pruebas de valor y ser readmitida en la tribu. Con esto, Aloy pretende encontrar respuestas a su desconocidas raíces. Una serie de acontecimientos hacen que las pruebas no salgan como debieran y que se desencadene el caos y , como buen videojuego, nos tocará a nosotros de la mano de Aloy salvarlos a todos.

Aloy es una chica inteligente, curiosa y valiente; no encuentra respuestas satisfactorias al origen de las máquinas y el mundo de los antiguos en los mitos y leyendas de su tribu. Recordemos que ella tiene el foco y sabe que hay algo más detrás de todo eso que no puede ser simplemente magia, ni dioses, ni monstruos. Es en esa búsqueda de sus orígenes donde encontremos las respuestas de lo que le pasó al mundo.

Guerrilla Games ha creado un mundo inmenso donde perderse, en el que encontrarás reproductores holográficos que te contarán el día a día de una sociedad extinta. Un mundo lleno de secretos enterrados por el paso de los años donde tendrás que cazar para conseguir recursos para hacerte tus flechas y tu lanza, recolectar para conseguir pociones y muchos más objetos a medida que avanza la trama.

Cada enfrentamiento con las máquinas es un reto: todos tienen su propia estrategia; si bien algunas son fáciles de cazar, las más grandes necesitan de una planificación. Aloy puede con la ayuda de su foco rastrearlas y ver cuales son sus debilidades; también puede ver las estructuras de sus componentes así que, por ejemplo, puede destruir el depósito de lumbre de una de ellas y hacer que esta explote.

Cada jugador puede enfrentarse a la acción como él/ella prefiera. Puede optar por el sigilo y la estrategia o puede ir al ataque y liarse a flechazos. A lo largo de la aventura Aloy aprenderá a piratear algunas de las máquinas y estas le servirán de montura o incluso la ayudarán en los enfrentamientos más duros. Durante la aventura conocerás otras tribus; algunas más avanzadas que otras, pero todas supervivientes, saliendo adelante en ese mundo que parece que ya no nos pertenece, sino a esas monstruosidades metálicas que vagan a sus anchas por nuestras antiguas ciudades.

Una de las cosas que más me ha gustado de Horizon Zero Dawn es cómo muestra la capacidad del ser humano a adaptarse a su medio natural sean cuales sean las circunstancias. Eso lo vemos en el desarrollo de esas tribus y en la forma que tienen de convertir los recursos de las máquinas en abalorios, escudos y armas varias. Interesante también es la interpretación que cada tribu le da a al mundo mediante su religión; es curioso el ver como nuestros antiguos símbolos son para ellos señales de los dioses.

El apartado gráfico es más que notable y los paisajes son impresionantes. Es especialmente bello ver el contraste entre lo prehistórico y rudimentario y la tecnología avanzada. Es en todos estos detalles en donde se nota el cariño con el que los desarrolladores han hecho el juego; han estudiado todo estos aspectos y eso hace que la experiencia sea la de una auténtica aventura postapocalíptica.

Horizon Zero Dawn cuenta también con un DLC (The Frozen Wilds) que amplía la experiencia con más mapas, nuevas máquinas y más información acerca de los Banuk, una de las tribus protagonistas. Aunque la trama principal de Horizon es lineal, requiere perderse un poco por su mundo abierto para subir niveles y mejorar el equipo. La historia tiene su cierre y da respuestas a todas las preguntas, aunque si cuando acabas pacientemente esperas a la escena post créditos, te entrarán enseguida ganas de jugar a su secuela, que gracias al éxito de este juego exclusivo de Playstation no tardaremos en ver.

Anabel Santiago

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