La historia de Shepard: Una introducción a Mass Effect

Llegar a casa después de un dia largo y difícil, encender tu consola y sumergirte en la vía láctea recorriendo planetas y viviendo aventuras con unos compañeros de viaje extraordinarios. Eso es Mass effect; ese cosquilleo en la barriga cuando te das cuenta de la infinidad del universo.
Allá por el 2148, la humanidad encuentra en Marte las ruinas de una especie alienígena extinta conocida como los proteanos; en esos restos se hallan las coordenadas de los relés de masa, una tecnología que permite el viaje interestelar a millones de años luz de distancia. Es así como la humanidad empieza a recorrer la vía láctea, coloniza planetas y finalmente se topa con la ciudadela: una antigua estación espacial que se convierte en sede del consejo, una alianza de varias especies alienígenas, algunas de las cuales protagonizan las tramas principales del juego. Por ejemplo, las asari forman parte de una especie solo femenina de color azul y muy longeva. Es la primera raza que encontró la ciudadela. Se reproducen por transferencia genética y algunas otras perversiones de las cuales mejor no saber nada. Por otro lado, los turianos son guerreros y estrategas por excelencia; han construído una sociedad disciplinada y metódica y están en conflicto con los krogan. Son la especie más aburrida a mi parecer y te sueltan unos discursos que te hacen poner los ojos en blanco y pensar “por favor que el diálogo pase pronto “. Los geth son una raza de seres sintéticos creada por los quarianos. Se rebelaron contra sus creadores y se convirtieron en una sociedad independiente. En un principio son los “malos malísimos” de la función, aunque luego te das cuenta que sólo son una herramienta de los verdaderos villanos de la historia.

Los quarianos fueron obligados por los geth a abandonar su planeta y vagar por la galaxia en sus naves espaciales. Debido a esto su sistema inmunológico se vio muy afectado y tienen que vivir dentro de unos trajes que los protegen de los virus y bacterias; nadie ha visto nunca su aspecto real. Son una especie que me despierta mucha simpatía; su trágica historia y el hecho de que sean nómadas recogiendo chatarra para recostruir sus naves hace que servidora los llame cariñosamente “gitanos espaciales”.
Los salarianos suelen dedicarse a la ciencia, son hiperactivos y poseen unas capacidades intelectuales superiores. Su esperanza de vida es muy corta; aproximadamente unos 60 años humanos. Los salarianos proporcionaron a los turianos la genofagia, un virus que esterilizó a los krogan llevándolos al borde de la extinción. Estos últimos, una especie de bárbaros guerreros, son muy resistentes y están (comprensiblemente) muy cabreados con los salarianos y el consejo por toda la movida del virus. Las asari, los turianos y los salarianos son las especies fundadoras del consejo. La humanidad tiene una embajada en la ciudadela pero los tres grupos gobernantes aún la consideran una especie demasiado inmadura como para formar parte de su club de guays. Ya sabéis; política, cosa que hace que Mass Effect sea una serie de videojuegos en los que se da mucha importancia al diálogo, e incluso hay misiones en las que es el único recurso para conseguir algo. Cosas como ésta son las que ayudan a uno a sumergirse totalmente en el universo del juego.
Hay muchas más especies en el universo. Algunas están representadas en la ciudadela; otras no. Algunas se presentaron en la primera parte del juego y otras en los consiguientes DLC’s (expansiones de pago) o en las entregas posteriores de la trilogía.

Mass Effect empieza unos años después del descubrimiento de los relés de masa en Marte. Tu personaje es Shepard; un soldado de la alianza (el cuerpo de militares que representa a todos los países de la tierra) del que puedes personalizar tanto su género como su apariencia, carácter y pasado. Tras el clásico tutorial “de la manita” a modo de introducción, empieza lo bueno; reclutarás a un grupo pintoresco, te darán una nave para dirigirla tu solit@ (La Normandía) te nombrarán comandante y hala, libertad total. Puedes ir directo a la aventura principal o puedes perderte por diferentes sistemas solares, aterrizar en planetas y hacer misiones secundarias, así como lanzar balizas para “bajar un momento” a la superficie y adquirir minerales para mejorar tu equipo y/o comerciar.
Cuando decidas embarcarte en una aventura puedes elegir a dos acompañantes, a los que podrás dar órdenes en los momentos de acción. Esto le da un componente estratégico al juego ya que tienes que equilibrar bien los equipos compensando sus habilidades con las tuyas para encontrar el escuadrón perfecto para cada ocasión.

Durante el juego, según sea tu actitud puedes decidir si ser un malote/a o un bonachón/a así como también puedes elegir tu orientación sexual. Como no podía ser de otra manera en los juegos de BioWare, vas a tener que ligar y además trabajar las relaciones con tus compañeros; es dentro de la nave donde está todo el salseo y tienes que ir hablando con unos y otros mientras salvas el universo. Todo parece muy estresante y lo es; por qué si no fuera poco con los malos malísimos y la amenaza de la destrucción del universo tienes que tener cuidado con lo que le dices a fulanito para que no se te enfade.
Pero si te lo curras antes de la super batalla final vas a tener una escena de sexo para tu disfrute aunque contando que el primer videojuego es del 2007 no esperes nada demasiado erótico. Me gustaría contaros que en las otras entregas mejora la cosa pero no es el caso. Eso sí, entre la primera entrega y la segunda se ven unas mejoras gráficas y en la jugabilidad notables.
Durante el juego tus decisiones van a ser muy importantes y no solo durante el primer Mass Effectt. El/la Shepard que haces en el primer juego podrá ser importado/a hacia el segundo y el tercer juego, así como tu historia, decisiones, romances y enemigos.
Resumiendo mucho la trama para no entrar demasiados spoilers; durante la primera entrega Shepard descubre que una raza de sintéticos llamados los segadores vuelve cada cincuenta mil millones de años a destruir la vida orgánica para “resetearla” e iniciar un nuevo ciclo. Su objetivo es que exista un equilibrio en el universo y para lograr esto cuando las civilizaciones llegan a un punto de desarrollo tecnológico que consideran avanzado, pasan a “limpiar” todo y vuelta a empezar. Shepard descubre esto en la primera entrega del juego y se pasa las siguientes secuelas con complejo de Casandra, hasta que en la tercera y última parte llegan los Segadores y, como no, te toca salvar a todo el mundo.
Según sus creadores, Mass Effect está inspirado principalmente en Battlestar Galáctica, Star trek, Star Wars y Blade Runner. Todas estas influencias se notan de manera bastante obvia, pero son parte un buen popurrí. Y es que BioWare siempre le da un trato muy especial a los guiones y a los personajes y su desarrollo, consiguiendo una gran inmersión en la historia. Es por ello que Mass Effect, pese a todos sus clichés tiene una gran personalidad. Tanta, que la franquicia cuenta con tres novelas y cuatro cómics a modo de precuela.
La trilogía tuvo un polémico final, criticado por muchos y que hizo que la compañía se disculpara e incluso lanzara un parche para mejorarlo sin perder su esencia pero añadiendo imágenes que aclaraban algunas tramas abiertas. Aunque ahora, visto con perspectiva, el final no estuvo tan mal; fue heróico y esperanzador. Lo que ocurre es que nunca gusta que las cosas que nos hacen tan felices como Mass Effect acaben. Y no acabarían del todo, aunque esa sea una historia para otro artículo.

Anabel Santiago

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