Wayward Pines – Episodio 1: Where Paradise Is Home (M. Night Shyamalan, 2015)

waywardpines01Como en la contraportada de la novela Pines (comentada hace escasos días por estos lares por Carlos Díaz) Blake Crouch confiesa sin ningún rubor que su obra nació debido a la influencia que tuvo en él la seminal Twin Peaks, que vio cuando tenía doce años, a M. Night Shyamalan -director y showrunner de su adaptación televisiva- no le ha quedado más remedio en los últimos meses (como en su pase por la Comic Con del pasado año) que echar balones fuera e intentar evitar las comparaciones. Pero era una batalla perdida de antemano: la etiqueta de cruce entre la serie de David Lynch y Mark Frost y la maravillosa El Prisionero (1967-1968) la lleva colgando desde incluso antes de que hiciera público su primer teaser. Pesada espada de Damocles la de tener el reto de estar a la altura de semejantes dos clásicos de colosal envergadura, muy vigentes todavía a día de hoy…

Pero, en mi caso, la declaración de amor de Crouch a Twin Peaks me cayó simpática (añadan un año más a la edad con la que la vi la primera vez -de las muchas veces-) y que les voy a contar, totalmente comprensible. Y la carrera de M. Night Shyamalan me parece interesante, aunque tenga notables altibajos. Lo cual tampoco me parece tan raro en carreras de directores que ofrecen películas con periodicidad más o menos regular, y que tenga obras que no me gusten no implica que pierda la curiosidad por su trabajo. Por lo que desde el primer momento el proyecto me llamó la atención. Me lo tomé con ingenuidad cero, la promesas de nuevos Peaks la llevo oyendo desde 1991 sin resultado, la etiqueta nació ya en los lejanos días de Eeire, Indiana Doctor en Alaska y desde entonces el torrente de series que han ido (proclamándose o siendo proclamadas) su verdadera heredera ha ido en cascada, sin resultados equiparables (no necesariamente porque fueran mejores o peores, sino porque realmente sus intereses eran demasiado distintos como para que la comparación fuera poco menos que cosmética) pero en ocasiones descubriéndome programas que disfruté mucho en su momento. El parentesco podía venir porque la serie sucedía en una localidad extraña con cierta tendencia a lo pintoresco o en algunos casos a lo paranormal (como pueden ser los casos de las dos series recién mencionadas, o American Gothic, por citar otra de la que guardo un muy buen recuerdo), por la mezcla entre lo aparentemente cotidiano y lo surrealista (Wild PalmsThe Kingdom), por un fuerte componente esotérico que dotaba al producto de un fuerte sentimiento de ensoñación (Carnivàle) o simplemente se trataba de series de corte mucho más realista que utilizan slogans semejantes al archiconocido ¿Quién mató a Laura Palmer? como leif motif y que tenían a agentes de la ley trabajando para resolver otros misteriosos rompecabezas (The Killing, Broadchurch).

waywardpines02Desde ese punto de vista, nadie podrá acusar a Wayward Pines de cobardía o timidez, ya que se mete en los cuatro puntos a pecho descubierto: El agente especial Ethan Burke (Matt Dillon), del Servicio Secreto, busca a dos compañeros desaparecidos y tras un accidente que le deja bastante maltrecho llega a la aparentemente idílica localidad de Wayward Pines (Idaho). Pero pronto se dará cuenta de que el lugar esconde algo siniestro bajo su fachada, después de ser puesto a cargo de la enfermera Pam (Melissa Leo) en el hospital local, donde no parecen tener mucho interés en curar a sus pacientes. Logrará la ayuda de una camarera, Beverly (Juliette Lewis), que sin embargo parece dejar de existir a según que horas del día, y dará con su ex- compañera (y ex-amante) Kate (Carla Gugino)… mucho más envejecida que la última vez que la vio unos pocos días atrás, y que le dice llevar viviendo bastantes años en el pueblo. Burke, que ha padecido graves trastornos psicológicos y duda de su propia cordura y de todo lo que le está pasando, intentará salir del pueblo en busca de ayuda… pero pronto se dará cuenta de que no es posible. Y mientras, en el exterior, su esposa Theresa (Shannyn Sossamon) intenta dar con su paradero, ajena a la pesadilla en la que se ha metido su marido…

waywardpines03¿El resultado? Bien, pero muy, muy lejos de ser ni tan solo un poco genial. Un inicio excesivamente fragmentado, que da la sensación de que la información de lo que está pasando realmente se nos va a ir transmitiendo en pequeñas píldoras -la influencia de Perdidos no es tan abrasiva como hace un lustro pero se sigue haciendo notar-, y se va a intentar jugar a la paranoia y al desconcierto el máximo tiempo posible. Dillon construye un personaje interesante que parece salido de Silent Hill, pero con un toque desagradable que impide que termine de interesar todo lo que (creo) debería. Lo cierto es que el resto de presentaciones de personajes resulta excesivamente escasa para destacar a nadie por encima del resto, salvo quizá la amenazante presencia de Melissa Leo, aunque su personaje sea un poco pasado de vueltas. Aunque como fan irredento de la serie Homicidio me haya hecho gracia verla coincidir con otro veterano de la mejor serie policíaca de los noventa, Reed Diamond, que se deja ver muy brevemente interpretando al marido de Kate. El tono “bizarro” resulta muy resabido, ya sea en sus forzados intentos de buscar “la frase enigmática” que una serie de estas características debe tener (No hay grillos en Wayward Pines, prima bastarda de Las lechuzas no son lo que parecen) o de efectismos un poco gratuitos y facilones (el descubrimiento de Burke sobre el segundo agente en la casa abandonada, sus vacíos de memoria a lo Shutter Island). Eso sí, la factura de la serie es muy lustrosa, es de aquellas que visualmente se ven a gusto a pesar de sus pesares. Al césar lo que es del césar.

En resumen: si uno entra en Wayward Pines con la intención de encontrarse de nuevo con el Número 6 y con Audrey Horne se va a llevar un palmo de narices. Pero, acercándose con cautela y con objetivos más humildes, aceptando que se va a ver un guión de serie B con factura de serie A, y mira a parientes más modestos como La cúpula o Persons Unknown (con las cuales también tiene mucho en común, aunque los ejecutivos de Fox no hayan volado a ponerlo en las frases publicitarias) probablemente pueda encontrar una digna serie de entretenimiento que se va a dejar ver con unos mínimos de interés. Aunque sea muy pronto para hacer este tipo de elucubraciones, dudo mucho que vaya a ser una de las “grandes” de la temporada, y por lo que me proyecta el piloto, no va a formar parte de nuestro top 10 anual… sin embargo puede dejarse ver con agrado y ser una buena compañera de propuestas de mayor enjundia. De momento, seguiré al menos sus tres o cuatro siguientes pasos atentamente…

Javier J. Valencia

Esta entrada fue publicada en Televisión Series y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.