Twin Peaks: The Return – Parte 9 (This is the chair – David Lynch, Showtime, 2017)

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Twin Peaks llega a la mitad de su recorrido con un episodio fuertemente narrativo, una especie de toma de oxígeno después de la bomba del anterior que aclara algunos de sus misterios y ofrece nuevas pistas de otros que apenas están empezando a tomar forma. Ahora ya no resulta tan sorprendente, pero sigue sin temblarle el pulso a la hora de abrir nuevos interrogantes, presentar nuevos personajes -que nadie puede ya asegurar que volverán- y dar por momentos la sensación de que en el interior de una narración que navega en un dirección concreta convive otra que es un eterno episodio piloto.

También he de admitir que quizá esta haya sido la hora de la nueva serie que me ha parecido menos estimulante de todas (dentro de lo enormemente estimulante que me resulta en líneas generales siempre). Ya se sabe, las explicaciones son la mayor amenaza del misterio, que decía el propio Lynch hace unos añitos. Una parada en boxes seguramente necesaria, con la magnífica dinámica de personajes habitual pero a la que quizá le han faltado esas escenas particularmente brillantes que hasta ahora había tenido semana-sí semana-también.

Y como siempre, indicarles que no se trata de una reseña al uso, sino una recolección de apuntes, sensaciones, recuerdos y teorías “desechables” provocadas por la hora en cuestión.

Johnny, Johnny – El episodio ha destacado por mostrar el retorno de algunos personajes de la serie original, pero todavía no se trata de los “grandes nombres pendientes” como Audrey o Ed (o de ver un poco más de Nadine o James, apariciones meramente testimoniales hasta el momento) sino de otros que tuvieron breves apariciones 27 años atrás. Quizá la más relevante haya sido Betty Briggs (Charlotte Stewart) dada su importancia en la trama, pero también se han dejado ver en el capítulo Sylvia Horne (Jan D’Arcy), la esposa de Ben y su hijo Johnny: un retorno a todas luces inesperado debido a que el recast del personaje (ahora le da vida Erik Rondell, sustituyendo a los previos Robert Davenport -en el piloto de 1990- y Robert Bauer -el resto-) no lo hacía visible en las quinielas previas.

Robert Davenport como Johnny Horne

Robert Davenport como Johnny Horne

Johnny era un personaje que poseía un potencial interesante durante sus apariciones en la primera temporada pero que fue dejado de lado debido a la cantidad de tramas que iban creciendo en los episodios iniciales: para descubrir parte de su sugerente pasado se debe acudir a los guiones o revisar algunas de las escenas eliminadas que aparecen tanto en La caja dorada como en El misterio completo. Como recordarán, Johnny aparentemente padecía una deficiencia mental que le hacía vivir en su mundo, disfrazado de indio y a ratos creyéndose uno, y padecía ciertos arranques violentos que solo era capaz de calmar su “cuidadora”, Laura Palmer, o su médico el Dr. Jacoby. En una de aquellas escenas cortadas se nos daba a entender que siendo una niña, su hermana Audrey le empujó por las escaleras y debido al golpe resultante su madre Sylvia pensaba que había dejado mentalmente lisiado a su hermanito. Pero el Dr. Jacoby le indicaba que el mal de Johnny no era debido a ningún tipo de golpe o daño cerebral, si no que había caído en tal estado de semi-autismo voluntariamente:

La condicion de Johnny no se debe a una caída o a una herida física de ningún tipo. Sus facultades están intactas. Simplemente se ha refugiado en un mundo hecho a la medida de su imaginación donde se siente seguro. (…)  Escogió esta opción para poder escapar de algún trauma psicológico de su niñez, o tal vez infancia. Y si puedo sacar a la luz ese secreto, sé que puedo volver a traer a Johnny de vuelta con nosotros.

Esta escena, que debía haber formado parte del episodio séptimo (el penúltimo de la primera temporada, dirigido por Caleb Deschanel), abría dos posibles tramas muy sugerentes: una, presentaba un conflicto entre Audrey y su madre, y dos, sugería un misterio en torno a lo verdaderos motivos de la locura de Johnny. Pero la segunda temporada vio reducidas las apariciones tanto de Sylvia como de su hijo al mínimo común denominador -no pasaron de hacer algún que otro cameo aquí y allá- y todo esto nunca llegó a desarrollarse.

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En el segmento de esta semana hemos visto de nuevo a Johnny sin disfraz de indio pero con los mismos problemas mentales de siempre, quizá hasta todavía más pronunciados, presumiblemente viviendo enclaustrado en su casa. Huyendo de su encierro, corriendo por los pasillos y estrellándose contra una foto del Gran Hotel del Norte, quién sabe si creyendo que corría hacia la libertad. Nos ha faltado por saber cual es su estado (hemos visto a Ben esa misma noche con Beverly y no parecía afectado por el asunto, si bien es posible que no lo supiera… o algo distinto que les comentaré en el último punto). El modo de estrellar su cráneo contra la pared ha traído un destello momentáneo del modo que escogía Leland Palmer para quitarse su vida. Pero dada como es Twin Peaks a los códigos ocultos, el hecho de que se abra un agujero detrás de una foto del hotel y la cascada parece señalar que ahí hay uno de los agujeros / portales que está buscando Míster C y de los cuales el Mayor Briggs poseía las coordenadas… De hecho, me viene a la cabeza la nueva cabecera de la serie, que presenta un descenso a la cascada para posteriormente atravesar la puerta entre un mundo y otro, el de la Habitación Roja.

El capitán de los chalados – Se nota que David Lynch está disfrutando como un niño desarrollando a su personaje de Gordon Cole de una manera que no pudo hacer durante la emisión de la serie original. A ratos parece una versión idealizada de si mismo, el capitán chalado de un equipo de g-men y g-women, los detectives de la intuición, que tratan de resolver los misterios insondables de la Rosa Azul usando primero el corazón y luego la cabeza. Aparentemente hasta ha vencido a su adicción al tabaco -algo que el verdadero Lynch nunca ha podido- y también parecen compartir artista y personaje algunas carencias de voluntad, como esa calada que le termina pidiendo a Diane (Laura Dern) -en ese otro momento tan lynchiano de mostrar una pintura en movimiento, en este caso agentes del gobierno se toman un respiro y su jefe se muere por probar la nicotina de nuevo- o cierta debilidad nada disimulada por el sexo opuesto, a tenor de como se le iban la vista tanto a él como a Albert (Miguel Ferrer) los ojos ante los sinuosos andares de Tammy (Chrysta Bell) cinco episodios atrás, o de los comentarios que le hacía Denise (David Duchovny) sobre el tema en ese mismo capítulo.

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Pero aparte de sus paralelismos personales, también ha dibujado ricos matices a Gordon que nos lleva a vislumbrar de quién se trata realmente: alguien de tiene unos poderes de presciencia semejantes a los del Agente Cooper pero al igual que le pasaba a este descubre ciertas respuestas en pos a la intuición y no a la deducción, lo que le lleva a confesar ante Albert en un momento determinado que no entiende absolutamente nada de lo que está pasando. Pero lo palpa: en su despacho cuelga un cuadro de la bomba atómica, y otro de un cono de maíz. Presiente que ahí hay algo… Después juega a codificar sus mensajes, como se vio con Lil, el código humano en la película, quién sabe si para practicar el juego de descifrar mensajes ocultos cifrando él los suyos. La dinámica de Gordon con Albert, que ya se había tanteado en el guión original de Fuego camina conmigo aunque la mayoría de sus diálogos no se vieron en la versión final del film, es oro puro. Tammy, por su parte, nos era presentada en La historia secreta de Twin Peaks un tanto más cerrada de mente que Cooper o Gordon: veremos a donde le lleva el viaje. Dado como los polis de la intuición de Cole suelen acabar mal (el pionero Jeffries desaparecido, Desmond tres cuartos de lo mismo, Cooper desdoblado…) tendrá que andarse con cuidado. La elección de Bell, que le ha valido a Lynch ciertas críticas, parece también responder a un cierto “aura musical” que parece querer otorgar a sus agentes de los casos Rosa Azul, siendo desde la película todos ellos interpretados por cantantes célebres. Y  aunque esta “regla” parece nacer a partir de FWWM, no hay que olvidar que MacLachlan es un correcto pianista y Ferrer fue batería de los grupos The Jenerators y Seduction of the Innocent. Una “banda” en toda regla.

Gordon en su momento me pareció el otro mentor del Agente Cooper, el “luminoso”, al contrario que el “oscuro” que resultó ser Windom Earle: algo a tener en cuenta ahora que Cooper está literalmente dividido en dos. Por cierto, siempre me pregunté por la relación (si es que la hubo) entre Cole y Earle…

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La oscuridad se expande – Pues al final ha resultado que la aparición de Skye Ferreira no ha sido interpretando un número musical, sino dando vida a Elle, una joven drogadicta del pueblo que ha desarrollado un eccema con bastante mala pinta. Puede deberse -de buenas a primeras es lo que parece más plausible- a las drogas que maneja Red, el personaje interpretado por Balthazar Getty, al que vimos como una suerte de traficante esotérico: en el episodio cuarto se nos informaba que otro joven murió en horas de clase debido a esa sustancia que parece estar causando estragos entre la juventud de Twin Peaks.

Otra posibilidad sería que lo que le ocurre a Elle es el principio de una enfermedad semejante a las que padecen Margaret, Harry o Tom (Hugh Dillon), el esposo de Beverly al que conocimos hace dos entregas, un cáncer o algo inquietantemente parecido, y que esté siendo producida por ese portal que busca Míster C;  podría estar abriéndose lentamente, poco a poco, expandiendo una sustancia invisible en forma de virus por toda la localidad y afectando a aquellos más sensibles a sus efectos…

Foto: Suzanne Tenner/SHOWTIME

Foto: Suzanne Tenner/SHOWTIME

Diane y la banda de Míster C – La patulea de personajes que se han ido presentando al servicio de Míster C desde que nos llevara de visita por la cabaña de Buella (Kathleen Deming) en la primera parte es digna de la banda de Ma en la novela El secuestro de Miss Blandish de James Hadley Chase. Después de conocer al astuto Ray (George Griffiths, una de las revelaciones interpretativas), a su cómplice Darya (Nicole LaLiberté, asesinada por el Cooperganger en la segunda entrega) y a la pérfida pero -según parece- fiel a su líder Chantal (Jennifer Jason Leigh), ahora ha tocado presentar al marido de esta, Hutch, interpretado nada menos que por… Tim Roth. Los rumores que situaban al actor inglés en el papel de Phillip Jeffries, heredando el rol propiciado por la irreparable pérdida de David Bowie han pasado a meterse en el mismo baúl donde se incluyen otros desechados como el que decía que la propia Jason Leigh sería la misteriosa Judy. Esto reabre las posibilidades de que, quizá, Bowie hiciera un cameo sorpresa o que se recupere en algún momento su imagen de manera “digital” como se ha hecho como con Don Davis o Frank Silva. Ojalá… Volviendo a Hutch, da la sensación de ser un sicario como una mentalidad tremendamente abierta en cuanto a como llevar su matrimonio y del que, dado las órdenes que recibe de su jefe, probablemente no tardaremos en volver a tener noticias.

Pero el imperio criminal que ha ido construyendo Míster C a lo largo de estos 25 años es algo más sofisticado del que vemos en las polvorientas granjas de Dakota del Sur, lo que parece recalcar el gusto que tiene el Cooper malvado de ensuciarse las manos y hacer los trabajitos importantes por si mismo. También esta semana se ha confirmado que es él quién envía los mensajes a Duncan Todd (Patrick Fischler) para terminar con la vida de Dougie (visto muy brevemente esta semana, y cuya escena ha incluído un breve pero encantador guiño a Audrey) y con la de Lorraine, la mujer de los moratones: si se la quitó de enmedio por fallarle, o si lo hizo porque descubrió que había enviado esos mensajes vía blackberry a Buenos Aires -presumiblemente a Phillip Jeffries, ya que era la ciudad en la que se encontraba en las Missing Pieces todavía está por verse.

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¿Alguien más en el equipo de la C? Cuando dos semanas atrás vimos la escena en la que Diane, muy afectada, interrogaba al oscuro Coop sobre la última noche que pasaron juntos, más o menos la mitad de nosotros pensamos que hablaban de algo que sucedió después de la serie original, y más o menos el resto pensaron que se referían a algo sucedido antes: lo que creo que prácticamente a ninguno se nos pasó por la cabeza es que ambos estuvieran interpretando una elaborada mascarada para ser escuchada por Gordon y su gente y que así C tuviera una agente infiltrada en el bando enemigo… Sería un twist absolutamente genial e inesperado y nos obligaría a reinterpretar a un personaje al que creemos conocer de muy atrás, pero al que realmente nos han presentado hace muy, muy poco, y del que no sabemos prácticamente nada.

O quizá no. Como comentaba el usuario Charlie de la Nova en el grupo La Logia Blanca, el mensaje de texto que escribe C está en minúscula y el que recibe Diane está en mayúsculas, por lo que podría ser que Diane realmente tuviera su propia gente “dentro”, y su propio M.O. (Modus Operandi, decir a grito pelado, al estilo Gordon). Pero este útimo detalle también podría deberse a uno de esos saltos de raccord que cada vez más parecen menos fallos y más intencionados. Sobre esto volveremos, insisto, en el último punto.

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The Search for the Zone – Uno de los dos momentos que considero los highlights del episodio (el otro sería el descubrimiento del mensaje oculto en la butaca de Garland por parte de Betty ante la afectada mirada de su hijo Bobby, la música de Badalamenti ayuda) es el interrogatorio al que es sometido William Hastings (un soberbio Matthew Lillard) por parte de la agente Preston donde rememora, en un estado entre la depresión, la tristeza y la alucinación, su romance con la asesinada Ruth Davenport y termina hablando de su encuentro inter-dimensional con el Mayor Briggs, donde éste terminó elevándose y perdiendo la cabeza, en tal estado de confusión tal que lo que comienza siendo una narración de hechos pasados termina convertida en la descripción de un sueño. Pero en el mundo de Twin Peaks ambas cosas van cogidas de la mano. Los llantos, las disculpas y las declaraciones de amor de Hastings a su amante y a su esposa muerta parecen, por momentos, una parodia macabra de la confesión final de Leland Palmer antes de fallecer.

Twin Peaks fue, en los primeros 90, una de las pioneras en otorgar tridimensionalidad a su universo, permitiendo seguir jugando al juego en diferentes formatos más allá de la TV, ya fuera con su trilogía inicial de libros (El diario secreto de Laura Palmer, Autobiografía del Agente Cooper, Twin Peaks Access Guide), con la publicación del periódico de corta vida Twin Peaks Gazzette o incluso con las trading cards de la marca Star Pics (que apropiado) que aportaban pequeños detallitos sobre las biografías de los personajes. No fue ni mucho menos la primera serie en tener productos de merchandising de este tipo pero si en cuanto a que estos productos mantenían la sensación de inmersión dentro del original: no se trataban de “aventuras paralelas” de los protagonistas sin relación directa con la serie como era lo más común. La pronta cancelación nos privó de saber como hubieran seguido jugando con la transmedia en la era de internet: otras usaron la red de manera muy imaginativa para enriquecer sus episodios (recuerdo con especial cariño en este aspecto a Fringey esta semana Twin Peaks ha regalado un detallito al revelarse que la web de Hastings, The Search For The Zone existe realmente y podemos visitarla. De aspecto vintage (tiene el aspecto que tenían las webs a finales de los 90) en ella se ofrecen links de webs que tratan los temas de los universos paralelos y las realidades alternativas e incluso enlaces a páginas dedicadas a la obra del legendario escritor de ciencia ficción Robert A. Heinlein, autor de, entre muchas otras, novelas como Puerta al verano (una de las clásicas sobre el tema de los viajes en el tiempo y las paradojas que produce, a saber si una pista), Forastero en tierra extraña (sobre la llegada a la Tierra de un alienígena, su posterior alzamiento mesiánico y las repercusiones que tiene su aparición en el mundo entero) o la reseñada en estas páginas Ciudadano de la galaxia por parte de nuestro “padre fundador”, Dani Morell, uno de los mayores seguidores del autor que conozco y que fue precisamente quién me lo descubrió hace muchos años. Además, clickando las “últimas entradas” en el blog de Hastings después de un breve segundo con el clásico error 404 en pantalla nos aparece un vídeo, que parece mostrar el espacio entre dimensiones por el que se movía Cooper en el tercer segmento y que también aparecía en el vacío en el octavo, mientras se escucha lo que parece ser una emisora de radio mal sintonizada que se solapa con la banda sonora (el tema principal, el Shadows de Chromatics y el Mississippi de Cactus Blossoms: no he pasado de ahí). ¿Una sintonización entre dos mundos?

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El mundo a través del espejo – En la reseña que escribí en diciembre de La historia secreta de Twin Peaks ya apuntaba que, a tenor de la información que proporcionaba el libro, el nuevo Twin Peaks como mínimo era distinto al que conocíamos, ya fuera debido a suceder en un universo paralelo o debido a alguna alteración del pasado. Mucho ha llovido desde entonces y las teorías han rodado a la velocidad de la luz, pero aquellas incongruencias en el libro de Mark Frost, esos “presuntos despistes” que realmente de despistes no tienen nada y que lo que parecían era guiar una especie de Twin Peaks paralelo que a su vez compartía eventos y sucesos con los del serial original (aunque fuera en fechas ligeramente diferentes, o con otros protagonistas) han encontrado un “hermano”: la aparición de frecuentes “saltos de raccord” en la actual serie de TV, algunos de ellos tan llamativos que resulta imposible que sean un mero error. Véase el cambio de los extras en la barra de la Doble R de un segundo a otro al cierre del capítulo 7, la aparición/desaparición de las tres damas mientras los hermanos Mitchum golpean al encargado del casino (que deberían verse detrás del personaje de Robert Knepper, cosa que no sucede), incluso la diferente matrícula del coche de Dougie a la que luego recogen los agentes de policía, (visto por Bárbara Gascón en Twin Peaks España) cuya existencia de esa escena concreta solo tiene sentido si es debido a recalcar eso, sino, ¿que información aporta realmente? Hasta el detalle de las mayúsculas y las minúsculas en el mensaje de texto de Míster C a Diane (si es que es tal cosa y no hay nada más de por medio) podría ser indicativo de que en Twin Peaks estamos viendo constantemente dos realidades solapadas. Se están superponiendo una sobre la otra en la pantalla de nuestro televisión, y de ahí se podría explicar la distorsión temporal de los eventos que nos están narrando, que no están sucediendo al mismo tiempo y que de hecho ni siquiera parece que estén constatemente mirando hacia al presente sino dando ocasionales saltos de atrás hacia adelante, pero hecho de tal manera que puede pasar desapercibido. Recomiendo echar un vistazo a las anotaciones al respecto que ha hecho el seguidor Ricardo Otiniano en el mencionado grupo Twin Peaks España en el que intenta dar un orden lógico a los sucesos ignorando la versión que vemos en TV. Es una tarea como para volverse loco (más aún).

Las revelaciones de esta semana sobre el paradero del Mayor Briggs después de su desaparición y su presunta muerte, el hecho de que se trasladara, parece ser, a otra dimensión, ¿podría ser indicativo de lo que realmente ocultaba su trabajo como Archivero de La historia secreta de Twin Peaks es que atesoraba información de dos realidades diferentes? ¿O más de dos? ¿Sería ese el motivo por el cual había erratas en algunos las fechas de algunos sucesos “reales”, que realmente sucedieron en otras fechas en el universo de al lado? (Por ejemplo la fecha de la postal que envía Norma a su madre durante su luna de miel con Hank) ¿Explicaría el por qué Robert Jacoby -el hermano de Lawrence-, del que se nos indica que ha muerto en la página 286 en 1969, sigue vivito y coleando en fechas posteriores? Eso por no citar los aspectos más obvios, el Ben Horne “diferente” al de la serie y cuya actitud no concuerda con lo que vimos en los episodios finales (y cuyo desencadenante parece ser un diferente desenlace a su crisis cuando se creyó un general de la Guerra Civil Americana), los diferentes motivos, debido a esto, que llevan a Audrey a encadenarse al banco, el hecho de que tanto en libro como en la nueva tanda Deer Meadow parece que haya dejado de existir -o al menos de estar ubicado en Dakota del Sur-, los pasados diferentes de Ed, Nadine, Hank… o Norma, el más chillón de todos (ya saben, si leyeron el libro, que en aquel nunca tuvo ninguna hermana…)

No es la única posibilidad, y hay otras también muy sugerentes, pero quizá demasiado extrañas, incluso para Twin Peaks. Bueno, eso si es que realmente hay algo demasiado extraño para Twin Peaks. Puede que la apertura de ese portal esté alterando la realidad, tanto el pasado como el futuro. Y en realidad nosotros, los espectadores, estamos enmedio de ello: no contemplando una realidad perfectamente construida, sino en construcción. Literalmente estaríamos viendo las costuras de la realidad.

Como le decía Cooper a Annie citando a San Agustín en el episodio 28 de la serie original, el antepenúltimo (uno especialmente bueno y brillantemente dirigido por Stephen Gyllenhaal)…

Escucha el otro lado, mira el otro lado.

Escucha el otro lado, mira el otro lado.

Y como le decía ella a él al cabo de un rato, citando a Heinseberg…

Cuando observamos, no solo vemos la naturaleza sino la naturaleza que se expone a nuestra manera de cuestionarla.

Y recuerden: el juego continúa en los grupos Twin Peaks España (que por cierto tiene desde hace poco un nuevo y flamante foro), La Logia Blanca, The Bookhouse Boys o en el foro de la página Universo David Lynch.

Javier J. Valencia

Previously on Twin Peaks:

Twin Peaks: The Return – Partes 1 a 4 (My log has a message for you / The stars turn and a time presents itself / Call for help / …brings back some memories – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 5 (Case Files – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 6 (Don’t die – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 7 (There’s a body all right – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 8 (Gotta light? – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Part 8 (Gotta light? – David Lynch, Showtime, 2017)(ENG)
La historia secreta de Twin Peaks (The Secret History of Twin Peaks, Mark Frost, Planeta, 2016)
Y además:
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (I) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (II) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (III) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (IV) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks. Fuego, camina conmigo (Carmen Viñolo, Quarentena Ediciones, 2014)
El pájaro burlón podcast # 11- Twin Peaks en España
No se vayan todavía:
David Lynch, el James Stewart de Marte (1) – Pinturas en movimiento: “The Alphabet”, “The Grandmother”
David Lynch, el James Stewart de Marte (2) – Cabeza borradora, entre el infierno y el purgatorio (Eraserhead, 1977)
David Lynch, el James Stewart de Marte (3) – El hombre elefante, estudio de la dignidad humana (The Elephant Man, 1980)
David Lynch, el James Stewart de Marte (4) – Dune, el durmiente debe despertar (Dune, 1984)
David Lynch, el James Stewart de Marte (5) – Terciopelo azul, Lynch Town (Blue Velvet, 1986)
David Lynch, el James Stewart de Marte (y 6) – Corazón salvaje, el zoológico de David Lynch (Wild at Heart, 1990)
En el aire: David Lynch padece el síndrome de Bozman (On The Air, 1992)
Mark Frost: La cara oculta de “Twin Peaks”
¡Un momento! Aún hay más:
Twin Peaks en la “3a Audiència Catòdica” (5-11-2016)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 1ª parte): Todo aquello en que creímos (Javier J. Valencia)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 2ª parte): Cinco perspectivas (I) (Gerard Casau, Iván Fanlo)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 2ª parte): Cinco perspectivas (II)(José “Abetos Douglas” Martínez, Sergio Gaviño, Óscar Sueiro)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 3ª parte): Twin Peaks, Fuego camina conmigo (Twin Peaks: Fire Walk With Me, David Lynch, 1992) (Javier J. Valencia)

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