Twin Peaks: The Return – Parte 7 (There’s a body all right – David Lynch, Showtime, 2017)

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Twin Peaks llega a su séptima entrega con una hora que -a tenor de las primeras impresiones que estoy leyendo en la red- ha sido muy celebrada por capturar, por momentos, la esencia de la serie original. Obviamente he disfrutado enormemente el episodio -semana a semana oscilo entre la felicidad total y la felicidad absoluta-, sin embargo el anterior considero que tuvo escenas más poderosas -tampoco mucho más- y en esta ha tocado una parte más narrativa. La serie, en su formato de “película de 18 horas” ha abandonado ya el “inicio” y poco a poco comienza a desarrollar sus tramas: eso sí, Lynch se ha regalado con esos momentos donde “se toma su tiempo” -e irrita a cierto tipo de público- para pintar uno de sus cuadros en movimiento y con música como la escena en el Roadhouse a ritmo de Green Onions de Booker T and the MG’s. Para barrer la mierda del todo se necesita cierto tiempo, parece querer decir.

Como siempre, aviso que no se trata tanto de una reseña al uso sino de una colección de impresiones, recuerdos, teorías, notas y feelings provocada por la hora en cuestión. La estructura de Twin Peaks – The Return está siendo prácticamente imposible de comparar con la mayoría de series de la actualidad al evitar la estructura clásica más frecuente (los capítulos carecen de inicio-nudo-desenlace y temática concreta, no hay tampoco tramas A, B y C, funciona más bien como un río desbordado) y si se tuviera que ver reflejada con alguna ya sería cuestión de irse a obras tipo Berlin-Alexanderplatz (1980), la adaptación televisiva de R.W. Fassbinder de la novela de Alfred Döblin que de igual modo se desarrollaba a su propio ritmo, ignorando completamente las reglas establecidas y cuya mayor o menor intensidad por episodio dependía únicamente de la parte del relato que tocara en ese instante por cubrir. Y en aquella al menos había una base literaria a la que atenerse y por la que guiarse, aquí el reto es mayor: el espectador va a ciegas y lo impredecible ha pasado a ser el objeto más reconocible del programa actualmente. Eso sí, todos aquellos espectadores que no se han caído por el camino -que haberlos los ha habido, era de lo poco previsible en este asunto- han aprendido a vivir cada semana cogidos de la mano del desconcierto y del placer de lo imprevisto. Por mi parte, que siga así, por favor.

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Oh, Harry – Hubo un momento en el que el retorno de Michael Ontkean a Twin Peaks parecía confirmado y hasta parecía que se buscaba la manera de recuperar por internet su chaqueta original de sheriff de Twin Peaks. Pero después de que David Lynch y Showtime tuvieran aquel conflicto que obligó a renegociar los contratos, Ontkean se cayó del proyecto: a día de hoy no se sabe un motivo concreto, todo son rumores: que si desacuerdo económico, que si Ontkean finalmente cambió de opinión y decidió no volver de su retiro dorado en Hawái… todos los que hayáis leído el sensacionalmente completo Reflections: An Oral History of Twin Peaks de Brad Dukes -un pecado que no esté editado en España, por cierto- ya sabréis que el protagonista de El castañazo es un tipo bastante particular. Dadas las circunstancias, el recambio por Robert Forster parecía adecuado, al fin y al cabo el fue la primera opción para interpretar al Sheriff Truman en 1990 y se cayó del piloto debido a otros compromisos firmados de antemano. Si apuramos, ¡que demonios! Forster es incluso mejor actor que Ontkean. Mark Frost le dio vidilla a su Frank Truman en La historia secreta de Twin Peaks, para que la entrada del nuevo personaje no fuera muy brusca. Todo parecía rodado. Y entonces… resulta que soy incapaz de no echar de menos Harry, me lo imagino en el lugar de Frank en todas las escenas en las que aparece el personaje de Forster -y ojo, ignoro si fue material escrito para el sheriff primigenio, me refiero simplemente al feeling- y aunque su hermano parece noble y simpático y se nota que le han construido un buen background, y que lo interpreta un actor de clase y categoría, me sorprendo a mí mismo pensando lo emocionante que sería un cameo sorpresa, aunque fuera al final, aunque fuera un solo minuto, del que fuera la cara visible de la ley en la localidad durante los duros y turbios días de los asuntos Laura y Leland Palmer. Admito que la trama en off con su personaje, siempre colgado al teléfono, tiene su miga y han conseguido, aunque sea de manera artificial, que Harry “esté sin estar”. Pero me da pánico pensar que sea un subterfugio para llevarle a un destino fatal, dado que la crudeza de su enfermedad parece ir en aumento episodio tras episodio. Me parecería enormemente cruel. Me agrada Frank… pero Harry es mucho Harry.

¿Qué Garland? ¿Judy Garland? – Parece que el misterio en torno al cuerpo sin cabeza se va resolviendo y todas las pistas han ido apuntando a que se trata del pobre Mayor Garland Briggs. Lo estimulante del asunto, según indica la teniente Knox (Adele René) es que su cadáver debería corresponder a alguien con 20 años más. Mientras que puede ser que el Cooper oscuro lo asesinara al poco de acabar el serial original y lo mantuviera congelado todos estos años, probablemente lo que ocurrió es que lo hiciera atravesar las puertas de la Habitación Roja y haya acabado con su vida recientemente aunque para el pobre Garland solo pasaran unos días entre su época y la actual. Al menos parece más interesante. Y como parece que Lynch se está esforzando en intentar que sus espectadores vayan constantemente más allá, apuesto por esto último que por una aburrida resolución tipo Mentes criminales, que sería algo así como tenerlo en un frigorífico e ir jugueteando con sus huellas dactilares cada cierto tiempo. El mayor Briggs ya vivió una experiencia nunca aclarada del todo en los capítulos posteriores a la resolución del caso Palmer y vivió una abducción de la cual regreso vistiendo como un piloto de aviación de la II Guerra Mundial, por lo que atravesar el tiempo y el espacio no parecería algo insólito del todo para el personaje al que dio vida brillantemente el actor Don Davis. Además, al cuerpo le falta la cabeza, y recordemos que solo era su cabeza lo que veía Cooper en el espacio inter-dimensional en el tercer segmento, acompañado de un mensaje: Rosa azul…

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El episodio 31 que nunca existió – Sumando los datos que muy a cuentagotas nos han ido dando durante estas primeras siete partes, los (pocos) detallitos incluídos en La historia secreta de Twin Peaks que sucedían tras el final y las Missing Pieces que eran una secuela de la serie, poco a poco hemos ido podido ir reconstruyendo lo ocurrido después de que Cooper y Annie salieran de Glastonbury Grove y el primero necesitara lavar sus dientes. Sabemos que el Cooper bueno quedó encerrado en la Logia Negra sin posibilidad de volver “a casa”, como le decía el Enano entre risas, mientras que el Cooper oscuro tras aplastar su cabeza contra el espejo del lavabo le indicaba a Harry que “golpearse es divertido”. Después de ese comportamiento tan errático, el Dr. Hayward (Warren Frost, que alegría verlo una última vez) decidió que lo mejor sería llevarle al Hospital de la localidad… pero viendo el “color” que está tomando la situación, quién sabe si era algo ya premeditado por el “Coopergänger”. Una vez allí, hizo una visita a una comatosa Audrey (Sherilyn Fenn), de la cual sabemos que salió con vida de la explosión del banco gracias a una última intervención heroica de Pete Martell (el añorado Jack Nance) que cubrió el cuerpo de la joven Horne con el suyo. Ahí el asunto se pone verdaderamente turbio, y es inevitable pensar si el tal Richard no será verdaderamente hijo del malvado Cooper y engendrado en espantosas circunstancias… El reverso podría empezar sus febriles y diabólicas andadas dando rienda suelta a los deseos reprimidos de su otro yo, es el lado que hizo “tripas corazón” cuando rechazó a la joven en su habitación -el doble de Cooper no deja de ser una parte de Cooper- y a su vez dar salida al frenesí de Bob. El Dr. Hayward le vio en el Hospital por última vez, ya vestido, ignorando su llamada y con aquella mirada en su rostro…

Uniendo más elementos, sabemos que por esas casualidades de la vida, el Mayor Briggs había decidido en aquellas fechas que Cooper fuera su sucesor en el observatorio Unguin como el sujeto elegido como posible “receptor” de mensajes desde el otro lado -no estrictamente desde el espacio exterior, como indicaba el Coronel Riley (Tony Burton) en su breve aparición en la serie original mientras Briggs había sido abducido-, ya que durante su periodo de tiempo en Twin Peaks había demostrado su valentía y la nobleza de su corazón, y además aquel mensaje que recibió en el observatorio y que repetía el nombre de “Cooper…Cooper…Cooper” parecía ser un claro indicativo: pero cuando se reunió con Briggs en su casa -encuentro que fue visto por la esposa de éste, Betty (Charlotte Stewart), tal y como dijo Bobby en la cuarta parte-, notó que algo iba realmente mal con él, y que quizá ese mensaje que recibió con el apellido del agente del FBI implicaba lo contrario de lo que pensaba… Briggs ya había sido advertido, Sarah Palmer mediante, de que Coop estaba en la Logia Negra a través de un mensaje que en su momento me pareció de Windom Earle, en plan desafío… Estoy en la Logia Negra con Dale Cooper. Y te estoy esperando a ti. ¿Y si no era Earle? ¿Y si siempre fue el doppelgänger de Coop, o el mismísimo Bob?

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Lo que sabemos después es que se volvieron a ver una vez más, por la noche en la estación Unguin, se produjo un incendio -a todas luces provocado por DoppelCoop- y se dio por muerto al Mayor Briggs: si bien insisto, yo creo que fue secuestrado y llevado a la Logia Negra: le estaba esperando a él. Y cuando salió, hace unos diez días, fue decapitado…

Un breve apunte, de cariz más sentimental que otra cosa. Allá por mediados de los 90, mientras hacía el fanzine Ghostwood, me dio por escribir un episodio 31 pirata, lo que ahora es conocido como “fan fiction”. Curiosamente, será por la relación de Bob y el fuego, pero “mi Cooper oscuro” en lugar de la estación Unguin -que si aparecía, ya era mencionada en la Twin Peaks Access Guide y tenía pinta de que hubiera sido importante si se hubiera rodado una tercera temporada en 1991- también prendía fuego a un lugar: en este caso a la cabaña del Bookhouse. No recuerdo el motivo, pero sé que cuando se me ocurrió tenía sentido. En fin, sigamos…

Viaje por América con Míster C – A partir de ese momento, el “episodio 31” se podría dar por concluido y en todo caso empezaría un “spin-off” llamado Los viajes de Cooper, cuya primera parada sería Philadelphia: una visita a Diane Evans (Laura Dern), la que fuera su secretaria, amiga y confidente durante sus 12 años en el FBI (ateniéndonos a las fechas de la Autobiografía del Agente Cooper). Y al igual que con Audrey, esa visita parece ser que implicó dar rienda suelta a los instintos reprimidos de Dale y el sadismo intrínseco de Bob, aprovechándose de su confianza con ella. El interrogatorio de Diane al Cooper oscuro fue sin duda uno de los mejores momentos del capítulo con los dos intérpretes brillando muy intensamente. Todo son sensaciones, pero no es difícil suponer que después vendría el alcoholismo y la amargura que parece retener el personaje de Diane.

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¿Y después…? Sabemos que se instaló en Brasil en el hogar que perteneció a La chica de Ipanema –toma homenaje ipso facto a Antonio Carlos Jobim, del cual se incluyó un tema en la BSO de Carretera perdida: “Insensatez”- por una hilarante fotografía y solo se puede especular lo que allí ocurrió, probablemente empezar sus andanzas como criminal “profesional”. ¿Creen ustedes que Cooper, de algún modo, sentía celos, aunque fuera de una manera silenciosa y oculta en su ser, hacia la figura de John Wheeler, el personaje interpretado por Billy Zane que enamoraba a Audrey? Lo digo por que aquel personaje debía irse repentinamente para “sustituir a un hombre bueno” que había muerto precisamente a Brasil. ¿Creen que fue mera casualidad o…?

Se movió como una cobra – La semana pasada ya les comenté que, desde una cierta perspectiva, Dougie es “Cooper durmiendo”: el sueño del Dale bueno, con la familia que en su corazón anhelaba pero caminando por la Tierra como un sonámbulo (Sleep Walk, de Santo & Johnny, de 1959, es el tema musical que cierra la séptima parte…). Míster C, por su parte, es “la pesadilla de Cooper”, un violador y un asesino que ha destruido todas las relaciones de amor y confianza que el Agente se labró a lo largo de su vida. Desde que escapó del otro lado, Cooper/Dougie ha vivido en una sitcom absurda reminiscente en ocasiones a On the Air, la otra metralleta televisiva que perpetraron Lynch y Frost en los 90 -de la cual ya les hablamos en su día– y que se rumorea que podría ser incluida como extra en la edición en BluRay de la tercera temporada (crucemos los dedos). Por cierto, que gran risa la del Detective Smiley Fusco tras terminar el interrogatorio a Dougie, que contagiosa. La aparición de Ike “The Spike” (Christopher Zajac-Denek) -aunque ahora con pistola, que el “spike” se le fastidió en la anterior entrega- en escena podría haber interrumpido el sueño, pero el Cooper interior de Dougie no iba a permitir por un instante que su telecomedia familiar se convirtiera en un thriller o en un drama: moviéndose como una cobra logra desarmar a su rival con una ayudita desde el otro lado por parte de El brazo (por cierto, el actor que le pone voz sigue siendo un misterio). ¿O tal vez esa reacción instintiva formaba parte del “halo invisible” que le enviaba Mike/Gerard en la parte anterior cuando le suplicaba no mueras? La aparición de las cámaras de las noticias a posteriori y las declaraciones de dos “madres” ante los noticiarios vuelven a dejar entrar el tono un tanto disparatado (no creo que sea casual que las dos actrices que aparecen a modo de cameo en ese momento, Rebecca Field y Stephanie Allynne, sean populares en EEUU debido a su aparición en comedias y sitcoms) y más relajado a la Dougieserie, pero las sombras ya comienzan a amenazarle, y la sensación es que el sueño está cerca de terminar.

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El fantasmal Gran Hotel del Norte – Posteriormente a la resolución del caso Palmer, y en especial en las seis últimas horas de la segunda temporada de la serie original, los guionistas (en especial Mark Frost, pero secundado en gran parte por Bob Engels y Harley Peyton) comenzaron a desarrollar una compleja mitología que está reverberando con fuerza en la actual encarnación de Twin Peaks. Aunque hacia el final los índices de audiencia no dejaban mucho espacio para el optimismo, no por ello cejaron en su empeño y siguieron trabajando abriendo más puertas que cerrándolas, siempre dejando un margen para una posible continuación futura y dejando varios plantings por el camino por si algún día pudieran volver sobre ellos.

En el anteriormente mencionado Reflections de Brad Dukes la propia Joan Chen revela que fue ella la que solicitó que su personaje “saliera de escena”, decisión de la que años más tarde se arrepentiría ya que se marchó para rodar una película llamada Turtle Beach (Stephen Wallace, 1992) que en sus propias palabras “no fue a ver nadie”. La situación de Josie Packard en la serie, en una trama de aquellas que fue importante desde el primer día, y que tenía el estilo folletinesco de los arcos de las soap operas tan en boga entonces -incluyendo la aparición de actores invitados tipo Dan O’Herlihy o David Warner, lo cual se llevaba mucho en los culebrones semanales con clase de aquellos tiempos tipo Falcon Crest Dallas-, comenzaba a ser un callejón sin salida. Josie era un personaje bastante fácil de sacar del serial dado a su casi perpetuo acorralamiento en la segunda temporada, sin embargo, Frost y su equipo decidieron jugar una carta bastante original y rompedora, y que iba a garantizar que si fuera necesario y ella estuviera disponible, Joan Chen podría volver más adelante si hubieran continuado.

Tras fallecer súbitamente de miedo en la habitación del Gran Hotel del Norte -lo siento, por culpa del doblaje de Tele 5 en los 90 soy incapaz de pensar en él como “Gran Norte”- que había alquilado Thomas Eckhardt, y justo después de que Cooper viera en una de sus visiones a la figura de Bob -el cual reaparecía en ese momento, habiendo estado ausente desde la muerte de Leland- situado, desde su plano astral, sobre donde estaba el cuerpo de Josie en el nuestro, el espíritu de esta se trasladaba… al pomo de un cajón. Como siempre ocurría -y ocurre, probablemente ahora con mucha más frecuencia- con Twin Peaks la sensación de sorpresa y desconcierto fue mayúscula. Pero poco a poco se instaron un par de apuntes que indicaban que el espíritu de Josie podría estar habitando en la madera del hotel. Uno de los momentos más misteriosos y aún sin resolver, y que ha pasado inadvertido por muchos seguidores era que demonios veía Ben Horne cuando Audrey salía despedida de su despacho tras saber que John Wheeler había tenido que salir de sopetón al aeropuerto rumbo a Brasil. Era en el antepenúltimo capítulo -uno especialmente bueno, dirigido por Stephen Gyllenhaal-. Ben se daba la vuelta rápidamente y miraba sorprendido a algo mientras sonaba ese extraño efecto musical que se había escuchado en las diferentes escenas del mismo episodio en las cuales Cooper, Pete y una señora que estaba comiendo tarta de cerezas en la Doble R sentían el temblor en su brazo izquierdo -presumiblemente efecto de que se estuvieran abriendo las puertas de Glastonbury, como se revelaba con la presencia de Bob al final de aquella entrega, y presumiblemente también efecto previo a que el brazo quede dormido, como los de Teresa y Dougie-. La escena se cortaba y se veía la recepción del Gran Hotel… y a Pete, hablando solo con una de las paredes y diciéndole “Josie, desde aquí veo tu rostro…”. Y aún hay más: Frank Silva creía recordar, en una entrevista para Wrapped In Plastic que Chen había estado en el rodaje del episodio final: se equivocaba, pero si se rodó una escena, no utilizada, con la doble de la actriz interpretándola en la Habitación Roja, a la cual no se le llegaba a ver el rostro, y que parecía confirmar el trasvase del personaje a la Logia Negra.

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Otros planes más relacionados tangencialmente con Josie continuaron en aquellos primeros borradores de Fuego, camina conmigo en los que, según Bob Engels dijo en una entrevista a Wrapped In Plastic, tenían pensando que Judy fuera la hermana de Josie y en aquel apartamento en Seattle ubicado encima del “almacen de oportunidades” se encontraran Phillip Jeffries, Windom Earle y Judy. Ahora material de derribo, pero ¿quién sabe?, no es lo mismo que tomemos notas usted y yo sobre una obra a que lo haga un creador y guionista de la misma, que a buen seguro conserva un buen montón de material y apuntes de aspectos que nunca llegaron a desarrollarse. En cualquier caso, Joan Chen no va a volver, salvo que la carta que le hizo llegar a Lynch a modo de súplica para que recuperar a su personaje sea una maniobra de despiste magistral.

En uno de los mejores momentos (y en dura pugna con la entrevista Diane-Cooper para considerarlo el mejor) de la séptima entrega, Ben Horne (Richard Beymer) y su nueva asistente Beverly (Ashley Judd) intentan investigar la procedencia de un misterioso sonido ilocalizable en una de las salas del hotel. El transcurso de la escena consigue que la fantasmal resonancia termine siendo lo de menos: apetece más saber en que va desembocar entre ambos personajes el juego de miradas que se llevan. Ben, aunque parece que sigue interpretando su rol de “hombre sano y decente” con el que intentó arreglar los males que había causado hacia el final de la serie original, sigue manteniendo cierto atractivo, cierto “duende”, hacia el sexo opuesto: su atracción por las mujeres a la larga siempre fue el causante de la mayoría de sus problemas. Pero Beverly (Ashley Judd) tiene, igualmente, ese “duende”, y transmite la sensación de ser pareja a Ben, por su manera de “jugar” y tantear. Vieja loba, viejo zorro: veremos a donde lleva. Pero el sonido parece proceder de las propias paredes del hotel. Y aquí se plantean dos diferentes preguntas: ¿Puede que el hotel, encantado con los espíritus de Josie y probablemente otros, estén enviando un mensaje? En La historia secreta de Twin Peaks se nos hace saber que la madera con la que se construyó el Hotel procede del bosque de Ghostwood. El famoso científico y mago Jack Parsons -personaje real que hizo avanzar como mínimo un siglo el desarrollo en la creación de combustible para cohetes, y a la vez discípulo de Aleister Crowley, entre otras muchas cosas: les invito a que lean su biografía Strange Angel de George Pendle, no tiene ningún desperdicio y recorre minuciosamente la vida de una de las figuras más interesantes del siglo XX- convertido en personaje del Universo Twin Peaks en el libro escrito por Mark Frost, construyó parte de su mansión  en Pasadena, la Parsonage, donde efectuaba sus mágicos rituales, usando idénticos materiales del mismo bosque de Ghostwood. El bosque que rodea Twin Peaks está sin duda encantado: pero si esa madera se traslada, su magia sigue vigente…

Photo: Suzanne Tenner/SHOWTIME

Foto: Suzanne Tenner/SHOWTIME

O tal vez no. Tal vez el sonido que escuchan Ben y Beverly no procede de ningún encantamiento mágico, de voces de espíritus muertos ni nada por el estilo. Tal vez ese sonido procede de entre las paredes. Es posible que Audrey -o incluso Donna, ya que se lo enseñaba hacia el final de la serie haciéndola participe de su secreto; poco después se revelaría que su apellido también era Horne- dejara algo en el pasadizo secreto que ella conocía del hotel por donde espiaba a su padre o a su hermano Johnny, y que ahora reverbere y de la sensación de sonar en todas partes. Vale, dudo que se le cayera un diapasón, pero de todas formas me llama esta segunda opción, más que la primera: algo físico se oculta en los escondrijos secretos del Hotel y tal vez esconda otras sorpresas…

Aquí lo dejo en esta entrega. Les debo una disculpa, en su mayoría este texto no se ha escrito dedicándole el tiempo y la paciencia a la que he dedicado los anteriores y es probable que noten que se ha hecho de manera más apresurada. Otros asuntos han requerido mi atención (¡ojalá fuera al revés y pudiera dedicar 8 horas al día a El pájaro burlón!) y ni siquiera he podido dedicar tiempo al feedback en redes sociales previo que suelo hacer a cada texto, que siempre me da nuevas ideas y que creo que enriquece cada artículo. Se han quedado muchos temas en el tintero, pero no teman: espero dedicarle a la semana siguiente del octavo capítulo, durante el parón, otra entrada recuperando todos aquellos asuntos que se me han ido cayendo por el camino. Respecto al artículo que acaban de leer, cualquier comentario será bienvenido aquí o en nuestra página de facebook, y recuerden que pueden seguir matando el mono visitando grupos de fb como Twin Peaks España, La Logia Blanca, The Bookhouse Boys  o el foro de la página Universo David Lynch.

Javier J. Valencia

Más “Twin Peaks” en El pájaro burlón:
Twin Peaks: The Return – Parte 6 (Don’t die – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 5 (Case Files – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Partes 1 a 4 (My log has a message for you / The stars turn and a time presents itself / Call for help / …brings back some memories – David Lynch, Showtime, 2017)
La historia secreta de Twin Peaks (The Secret History of Twin Peaks, Mark Frost, Planeta, 2016) (Javier J. Valencia)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 1ª parte): Todo aquello en que creímos (Javier J. Valencia)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 2ª parte): Cinco perspectivas (I) (Gerard Casau, Iván Fanlo)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 2ª parte): Cinco perspectivas (II)(José “Abetos Douglas” Martínez, Sergio Gaviño, Óscar Sueiro)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 3ª parte): Twin Peaks, Fuego camina conmigo (Twin Peaks: Fire Walk With Me, David Lynch, 1992) (Javier J. Valencia)
El pájaro burlón podcast # 11- Twin Peaks en España
Twin Peaks. Fuego, camina conmigo (Carmen Viñolo, Quarentena Ediciones, 2014))(Javier J. Valencia)
Mark Frost: La cara oculta de “Twin Peaks”
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (I) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014) (Javier J. Valencia)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (II) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014) (Javier J. Valencia)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (III) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014) (Javier J. Valencia)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (IV) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014) (Javier J. Valencia)

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