Twin Peaks: The Return – Parte 6 (Don’t die – David Lynch, Showtime, 2017)

 Twin Peaks. Photo: Suzanne Tenner/SHOWTIME

Magnífica la sexta hora de Twin Peaks, desde mi punto de vista la mejor desde la tercera (aún insuperable, por rompedora). Una sombra se cierne sobre la aparentemente idílica localidad norteña cuando un nuevo y terrible crimen la asole; empero, no tendrá nada que ver con la muerte de Laura Palmer. La llegada de nuevos y siniestros personajes a la serie como Red (Balthazar Getty, visto muy brevemente en en el segundo episodio tirándole los trastos a Shelley en el Roadhouse), un traficante de drogas esotérico, o el salvaje asesino Ike “The Spike” (Christophe Zajac-Denek), que ha puesto una diana en el rostro del pobre Dougie tras matar con ensañamiento a Lorraine (Tammie Bird) aumentan la sensación de que algo siniestro está acechando. Extraños mensajes en rojo -que significan muerte- aparecen mágicamente en la pantalla del ordenador de Duncan Todd (Patrick Fischler), monedas lanzadas al aire permanecen colgadas en el tiempo, Carl Rodd (Harry Dean Stanton, inmenso en todas sus escenas, en especial la del atropello, a título personal highlight de un episodio repleto de aspirantes a dicho título) es capaz de ver el alma de un fallecido desvanecerse, y el conjunto insinúa que algo se está quebrando y que son demasiadas cosas, demasiadas coincidencias. Demasiadas puertas de ese otro lado influyen en el de Twin Peaks, como si se estuvieran quebrando. Ya no es que lo que ocurra en un plano influya en el otro: es que un plano está co-habitando en el otro…

Como en ocasiones anteriores, este texto no será una review al uso sino una colección de apuntes, divagaciones, a veces ideas, a veces teorías, a veces simples pensamientos provocados por el visionado (y por el segundo y el tercero) del capítulo, y en muchos casos estos conceptos siendo reforzados por amig@s y colegas que me han ido comentando sus impresiones y contrastándolas conmigo ya sea en persona, mediante redes sociales o incluso por telepatía, y a los que iré citando como he venido haciendo hasta ahora -¡y si me dejo alguno que me disculpe de antemano!-. Vamos allá:

tp0603Viajeros – Mike, el hombre manco (Al Strobel) le dice a Cooper que debe despertar. En cierto sentido, Dougie es Cooper soñando. ¿Recuerdan lo que Dale le dictaba a Diane cuando intentaba adquirir la Granja del Perro Muerto (volveremos más abajo sobre esto) en la serie original? Aún deseo formar un hogar y tener una familia a pesar de mi pasado. Deseo cumplido, Coop. Quién sabe si cuando los dos Coopers se vean cara a cara y uno se haga con la supremacía, la existencia del otro pasará a ser tan solo un sueño. No mueras, le pide Mike… La desorientación, la forma de caminar de Cooper/Dougie, comenté en la entrada anterior que recordaba a la de Phillip Jeffries (David Bowie) en la película Fuego camina conmigo y lo achacaba a la experiencia compartida que debía ser el “atravesar portales”. Respecto a si algún otro personaje se ha comportado de ese modo, ya saben, como si no tuviera el coco en sus cabales, y a la vez pudiera ver más allá… El camarero senil (Hank Worden) podría ser otro de esos viajeros de los portales: arrastra los pies, no parece entender nada de lo que está pasando cuando descubre a Cooper tirado en el suelo desangrándose, nadie cuestiona su puesto de trabajo a pesar de su estado y sin embargo, movido por una intuición “superior”, acabará siendo clave para resolver el asesinato de Laura Palmer. Una suerte de Dougie envejecido. Sus apariciones solían venir acompañadas de las del Gigante (Carel Struycken) en la serie original -excepto en el antepenúltimo capítulo, cuando Cooper baila con Annie (Heather Graham) y le hace un último aviso desesperado, si bien es probable de que el camarero anduviera por ahí- y daba la sensación de que le “proyectaba”. No tratándose de un poseído sino de un “compañero de viaje”, que es la sensación que me produce ahora la relación entre Bob y Míster C. Otro viajero podría ser Carl Rodd…

tp0604Solo quiero un sitio donde estar – Y es que de hecho, es lo que es el personaje de Harry Dean Stanton, aunque a nivel terrestreLa película ya nos lo presentaba como un hombre que ha visto demasiado mundo y demasiados dramas. El último libro de Mark Frost nos da muchos más detalles de su pasado y nos hace saber que es un nacido en Twin Peaks, que, durante su infancia, desapareció en los bosques y fue “abducido”… en la misma excursión en la cual Margaret “Lady Leño” Lanterman (por aquellos tiempos aún Margaret Coulson) vivió idéntica experiencia. Rodd nos es mostrado como un hombre que al parecer comparte ciertos dones con la dama del leño, como un poder sobrenatural que le permite ver formas de energía fuera del alcance de la visión del humano común -puede ver la llama salir del cuerpo del niño muerto y “ascender”, por cierto en la hora final de la serie original ya se nos mostraba el alma como fuego cuando Bob se la extraía a Windom Earle, y la forma de la llama/alma evoca a los dibujos del fuego en la petrografía de la Cueva de la Lechuza- y se encarga de ofrecer consuelo a la madre del niño atropellado de un modo muy parecido a como lo hacía Cooper con Laura al final de Fuego, camina conmigo, acompañándola a la iluminación ante su ángel. The gifted and the damned, los iluminados y los condenados, decía Mike/Gerard: hemos visto ya con frecuencia los poderes de los tocados por el mal; este parece ser el don de los primeros, como Cooper/Dougie y su iluminación para ver la verdad. El hecho de que un acto que suceda en un plano se vea reflejado en el otro me lleva a…

Insert Coin – Es una vieja leyenda. Toda la gente del mundo, los mejores y los peores, son atraídos a la Granja del Perro muerto. La mayoría se van. Solo los puros de corazón pueden sentir su dolor. Y en medio de esto, el resto de nosotros lucha. Ese breve discurso se lo daba la vendedora inmobiliaria Irene Littlehorse (Geraldine Keams) a Coop cuando éste visitaba dicha Granja con intención de comprarla y establecerse en la localidad. Cosas de la vida, la suerte se alió con el agente del FBI y resultó que allí se había preparado una enorme cantidad de cocaína que acabó siendo clave para eximirle de los delitos que por aquel entonces habían caído sobre él. La granja en sí misma apenas sirvió para ver morir en ella a Jean Renault (el recientemente fallecido Michael Parks), pero dada la importancia que tuvo su última conversación (si usted trajo la pesadilla… tal vez la pesadilla se vaya con usted… ¿recuerdan?) con Dale, habrá que pensar el verdadero significado de ese momento en el pathos del personaje interpretado por Kyle MacLachlan. Ese puñado de episodios más flojos entre la abducción de Briggs y la muerte de Josie  tienen todos ellos grandes momentos y aspectos mitológicos muy sugerentes a los que por desgracia apenas se toca por encima sin profundizar. (Cuantas posibilidades desaprovechas, me dijo una vez a ese respecto Victor “Mr. VCR” Castillo). Quizá con la década de los 90 recién nacida, el mundo catódico aún no estaba preparado. La granja (y su leyenda) parecen evocar a un nivel “terrenal”, o de advertencia, la prueba que Cooper tendrá que pasar poco después cuando atraviese las puertas de la Logia Negra. Es la sensación que me producen ciertos lugares, ciertas frases y ciertos personajes en la serie original, que parecen estar a la vez “reflejando” algo de ese otro plano, el otro lugar. Quizá el trayecto guiado de Coop implicaba pasar por el Perro muerto antes que llegar a la Logia Negra. Una de las paradas obligatorias que le terminarían llevando a dicho lugar, y donde sería “advertido” de la oscuridad que lleva en su interior por un malvado traficante. Dale en la serie original era ambas cosas, iluminado por la intuición y capaz de ver la mentira, sin la pureza absoluta de Dougie pero no muy distante tampoco; en ocasiones se comportaba más como un padre confesor que como un detective. Pero también maldito por la oscuridad que arrastraba y que captaba Jean en él, aquel que ha traído -según su rencorosa interpretación, y errónea en mi opinión- el “mal desde el exterior” a la localidad. De ahí la importancia simbólica de lo ocurrido en el Perro muerto. ¿Y como llegó Coop hasta la Granja? Lanzando una moneda al aire: de hecho ni siquiera era uno de los sitios que Irene quería mostrarle, simplemente la moneda cayó justo sobre su foto. El destino movió la pieza conocida como Cooper…

tp0605…y sigue moviendo a otras 25 años después, como a Hawk (Michael Horse), cuya moneda caída al suelo en el lavabo donde hace muchos años vimos a Phillip Gerard (Al Strobel) tomar su ración de haloperidol para no dejar salir a Mike le lleva a descubrir aquello que está conectado con su herencia india y finalmente, escondido en la puerta, aquello que falta en el dossier de Cooper. Pero el personaje que parece conocer el verdadero significado de una moneda es el misterioso e impredecible traficante Red. Más que un vulgar matón, parece ser alguien envuelto en un manto de hechicería, que puede detener el tiempo y hacer aparecer y desaparecer la moneda a su antojo (después de rascarla, como Dougie en las tragaperras: el ritual debe ser respetado), y que define a Richard Horne (Eamon Farren, el que fuera el protagonista de la interesante Chained de Jennifer Lynch junto a Vincent D’Onofrio) como la cruz de una moneda de la cual él es la cara. ¿Uno y el mismo? A Red le gusta Twin Peaks, sintoniza con el entorno -como me hizo recordar Juan Luis Daza, autor de un magnífico especial sobre la obra original en la web Zona Negativa, hasta hace referencia a El rey y yo, uno de los musicales predilectos de Pete Martell- y sus conocimientos sobre magia han traído a más de uno y una a la memoria a (como me indicó María “Mary Sabidilla” Gil, habitual del grupo Twin Peaks España) Pierre Tremond (interpretado por Austin Lynch, uno de los hijos de David Lynch, en la serie, y por Jonathan J. Lepell en la película, los problemas de usar a un mismo actor en edad de crecimiento), el niño mago que acompañaba a Mrs. Tremond en diferentes planos de realidad. Era visto en “el mundo real” por Donna en la casa de al lado de Harold Smith y por Laura en el exterior de la Doble R, pero también en sus sueños, y Phillip Jeffries los recordaba en aquella reunión sucedida “encima de la convenience store” (traducida en nuestro país tanto como “almacén de oportunidades” como “tienda de comestibles”, quizá “colmado” sería más rápido y efectivo). Quién sabe si Red es una versión adulta de Pierre. Quién sabe si su moneda ha sido creada en Buenos Aires por el material de una de esas cajas transformables. Pero la moneda de Red y la de Hawk difieren: diferentes caras de diferentes monedas. La cara de la del personaje del ayudante del sheriff muestra el rostro de un indio: un guiño a su herencia, diferentes espíritus-guía le alumbran el camino.

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Un cruce interesante de santa y cantante de cabaret – Así definía Coop a Diane cuando la asignaban como su secretaria en la Autobiografía del Agente Cooper (Scott Frost, editado en España por Versal en 1991). Por fin su rostro ha sido revelado, 27 años después, y ha resultado tener los reconocibles rasgos de Laura Dern: algo de santa, algo de cabaretera. No ha sido del todo una sorpresa, se venía rumoreando desde meses atrás, pero no por esperado el momento ha sido menos emocionante, y hasta divertido (el diálogo previo de Albert con Gordon, el peinado de Diane). Hasta hemos descubierto su apellido: Evans. Para el olvido queda aquel viejo rumor, cuando se estaba emitiendo la segunda temporada en Estados Unidos, que difundió la TV Guide y que decía que el personaje estaría interpretado por… Carol Lynley. Nada más lejos.

La situación con Dougie – Se han resuelto algunos de los pequeños misterios en torno a la figura de Dougie. Hemos descubierto que la deuda que arrastraba era independiente a que dos asesinos buscaran su cabeza, y ha sido saldada en una escena brillante por su esposa Janey-E en la que el personaje de Naomi Watts se marca un discurso de antología donde Lynch y Frost parecen soltar en su furioso arrebato una cierta denuncia a la codicia que ha convertido a la nuestra en una “edad oscura” y deja patidifusos a los dos extorsionadores interpretados por Jeremy Davies y Ronnie Gene Blevins. Dougie, el “Cooper durmiente”, ya ha recuperado su habitual traje negro y parece que al menos en su cabeza se instala la idea del paso del tiempo -25 años transcurridos en una temporalidad distorsionada debe afectar, no hay duda- al contemplar el cartel de los años dorados de su juventud como boxeador de su jefe, Bushnell (Don Murray), nombre que por cierto homenajea a Bushnell Keeler, el padre de Toby Keeler, mejor amigo de la infancia de Lynch e influencia directa en su decisión de dedicarse a la pintura (mejor corran a ver David Lynch: The Art Life, no tiene desperdicio). Pero la misteriosa figura que lo quiere muerto ha puesto a Ike “the Spike” detrás del rastro de nuestro héroe, y a ello se suma la amenaza de los hermanos Mitchum (Robert Knepper y Jim Belushi), presentados la semana anterior. Las teorías en la red sugieren que la temporalidad de la historia de Dougie no es la misma que con Míster C, siendo la primera anterior debido a apariciones de tecnologías ya pasadas de moda como blackberrys o walkie talkies (como me comentó Antonio Francisco Fernández Pérez vía Facebook), otras incluso indican que podían estar sucediendo en planos o dimensiones diferentes. Esta última opción, aunque de momento parece pura conjetura y carece de cimientos sólidos… la verdad es que resolvería todo el asunto de las incongruencias de La historia secreta de Twin Peaks y daría sentido a una de las misteriosas frases que Mädchen Amick -la actriz que da vida a Shelley- ha revelado que Lynch le dijo durante el rodaje en una reciente entrevista. : No importa a quién creas que estás interpretando: incluso eso puede ser sometido a debate. Intrigante, cuanto menos.

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El buen Dale está en la Logia y no puede salir. Escríbelo en tu diario – Pero volvamos a Hawk y a su descubrimiento: parece ser que el mensaje que envió Annie a Laura a través de los sueños en la película Fuego, camina conmigo cuando salió de la Habitación Roja tuvo su efecto. Sé que Laura lo escribió en una acotación en su diario -le dijo David Lynch a Chris Rodley en la colección de entrevistas Lynch on Lynch (Faber & Faber, 1997) en el capítulo dedicado a Twin Peaks, el cual ha sido recientemente recuperado en la colección de ensayos Regreso a Twin Peaks (V.V.A.A., Errata Naturae, 2017).  Si la serie hubiera continuado, alguien podría haberlo encontrado. Es como si alguien dijera en 1920 “Lee Harvey Oswald”, y luego, más tarde, empiezas a verlo claro. Tenía la esperanza de que saliera algo de allí, y me gustaba la idea de que la historia fuera hacia adelante y hacia atrás en el tiempo. Debe de tratarse del planting que más tiempo ha tardado en desarrollarse de la historia del cine y la televisión, y por ello resulta tan satisfactorio.

Las puertas que abre dicho descubrimiento son inabarcables y muy estimulantes: veamos qué dirección toma el asunto de confirmarse de que se trata de las páginas del diario de Laura y del renovado interés que va a tener el personaje interpretado por Sheryl Lee en la serie de ahora en adelante. Pero la pregunta que le hace a uno devanarse los sesos es… ¿Como diablos llegó allí? ¿Formaban parte del mismo lote de páginas arrancadas del diario que Hawk encontraba en Glastonbury Grove en el tercer episodio de la serie original, junto a aquel pañuelo manchado de sangre (“una siniestra obra de arte”, lo llamaba Coop)? ¿Las escondió Leland, las descubrió en el bolsillo de su chaqueta y aprovechó para ocultarlas, temiendo ser descubierto, en algún momento de la serie original? ¿Fue Mike, el hombre manco, cuando lo vimos en ese mismo baño, justo antes de pincharse el haloperidol para controlar su desdoblamiento de personalidad? ¿Fue el Cooper oscuro, en los días posteriores al episodio final? Las posibilidades son infinitas, y cada una abre puertas y más puertas…

Otra pregunta que provoca este descubrimiento es… ¿cuándo lo escribió Laura? Bárbara Gascón (administradora tanto del grupo como de la página Twin Peaks España) vía Facebook me comentaba que el sueño con Annie lo tenía después de haber entregado su diario a Harold Smith (Lenny Von Dohlen), y por ende también después de que Bob arrancara aquellas páginas. En el propio Diario de Laura Palmer “visto” por Jennifer Lynch (y publicado en España por Versal en 1990) su última anotación encaja perfectamente con lo visto en el film, no hay más anotaciones una vez le entrega el diario a Harold ni más páginas arrancadas. Esta incongruencia se sumaba a otra que tenía lugar en la serie (episodio 17, poco antes de que se revele el criminal), cuando Donna le hacía llegar a Cooper las páginas que había escrito el día antes de su muerte. Aquí hay que tapar el agujero en la continuidad usando un poquito la imaginación: aunque Laura solo va a ver a Harold una vez en la película, días antes de su asesinato, esa escena debe ser entendida como una escenificación dramática de su último encuentro: probablemente Laura le hizo una última visita durante su último día con vida -a ver donde lo pueden ubicar- donde escribió esas últimas anotaciones, o se las dictó al agorofóbico cuidador de orquídeas como éste hacía con Donna: tanto el sueño con Annie y su críptico mensaje, como su último sueño en la Habitación roja junto al agente Cooper idéntico al sueño de éste en el capítulo tercero de la serie original, donde se pregunta si será Mike “el único hombre al que Bob teme”. “Sé que voy a morir esta noche…” Otra posibilidad, si prefieren pensar que Harold y Laura nunca se volvieron a ver después de la escena en la película, implica simplemente que Laura le hiciera llegar esas páginas su último día de vida, simplemente enviándoselas o dejándoselas en el buzón. ¿Ven que bien? Incongruencia arreglada…

tp0607Ahora bien, poniéndonos rigurosos con la continuidad -y no es algo a lo que Lynch y Frost parezca que les obsesione en exceso, recuerden las incoherencias con la sangre AB- de Jacques que luego simplemente… dejaba de serlo cuando reconstruían el crimen en el primer episodio de la segunda temporada, o la nota que deja Audrey a Cooper antes de que le disparen y que pasa de estar, de una temporada a otra, de una mesa a debajo de una cama… ¡en la escena de un crimen!- esas páginas que están en la puerta del lavabo deberían haber salido de casa de Harold Smith (salvo que Laura hubiera empezado después otro diario, rizando el rizo). Que había algo raro en la muerte de Harold se comentó en bastantes ocasiones en la sección de cartas de la legendaria revista Wrapped In Plastic y es posible que vaya siendo hora de repasar aquellos comentarios. ¿Puede que Leland fuera a su casa después de que Maddie y Donna intentaran robarle el diario? ¿Fue el verdadero causante de su muerte? ¿O esperaría a que se ahorcara por sí mismo y fue realmente él quién destrozó el diario y lo dejó esparcido por el suelo, que es como Cooper y Harry lo encontraron, dejando luego esas páginas en el lavabo de la comisaría?

¿Saben que existen muchas posibilidades de que todo lo que he comentado ahora mismo sea totalmente pasado por alto en la serie, se “asuma” que eran páginas del diario de Laura “y ya está”, y se corra un tupido velo a todo esto, verdad? Pero, de todos modos, especular y divagar con el mundo de Twin Peaks de tarde en tarde es uno de las mejores costumbres que nos quedan. La muerte, la siesta y (sí, señor Borges) leer a Sherlock Holmes son otras. Volveremos tras la emisión del próximo capítulo. Mientras tanto…

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Javier J. Valencia

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