Twin Peaks: The Return – Partes 17-18 (The past dictates the future / What is your name? – David Lynch, Showtime, 2017)

Fueron tantos los años oyendo gritar lobo que cuando el día 3 de octubre de 2014 Mark Frost y David publicaron simultáneamente aquel tweet que rezaba ese chicle que te gusta va a volver con estilo (una de las frases que le era recitada al agente Cooper en el sueño de la Habitación Roja en el tercer episodio de la serie original, y a la larga clave para resolver el asesinato de Laura Palmer) no terminé de creer del todo que fuera a significar que volverían a unirse para trabajar en una nueva entrega de Twin Peaks para televisión: quizá una novela de Frost, o algún libro de fotografías basadas en su imaginario por parte de Lynch, o incluso el anuncio de un documental sobre los entresijos de la saga que vivió dos temporadas catódicas entre 1990 y 1991 y un salto a la pantalla grande al año siguiente con la muy denostada en su momento película Twin Peaks, Fuego camina conmigo (Twin Peaks, Fire Walk With Me) parecían opciones más plausibles. Lynch había estado más de dos décadas negando cualquier probabilidad de revisitar la historia en todas y cada una de las entrevistas donde había sido preguntado por el tema e incluso cerrando las puertas a las posibilidades de que resucitara en otros medios (como el proyecto de cómic que el guionista Bob Engels -también escritor de varios capítulos en los 90 y co-autor del guión de la versión cinematográfica- y el ilustrador Matt Haley intentaron lanzar en el año 2007). El universo de los bosques con majestuosos abetos Douglas y círculos de sicomoros donde aparecían puertas a otros planos de la existencia solo había vuelto a despertar, muy brevemente, en 1993 en forma de nuevas introducciones presentadas por La Dama del Leño (Catherine E. Coulson) para una reemisión en la cadena por cable Bravo o ese mismo año en una serie de simpáticos spots para la TV japonesa de la marca de café Georgia con varios de los protagonistas del serial original, todo ello dirigido por el propio Lynch. Desde entonces todas las nuevas aportaciones habían sido de tipo documental para ser agregado como extra en las diferentes ediciones en DVD o BluRay que sucesivamente se fueron editando, hasta alcanzar su cénit ese mismo 2014: un par de meses antes del anuncio de su definitivo retorno para la cadena Showtime había aparecido en el mercado el cofre The Entire Mystery… and The Missing Pieces, que incluía más de hora y media de metraje adicional nunca visto de la película que durante mucho más tiempo del que quiero recordar había sido considerado el Santo Grial de los twinpeakers, dadas las dificultades que había presentado siempre la adquisición de los derechos de dicho material.

Al final resultó que The Missing Pieces iba a resultar un presagio –además de una nueva adición al cánon Peak, dada la importancia que ha resultado tener en The Return- perfectamente calculado por Lynch y Frost: éste se había puesto ya en contacto con el director de Cabeza Borradora (Eraserhead, 1977) en 2012 con la idea de trabajar en una nueva temporada e intentar aprovecharse del dulce momento creativo de la televisión americana. Los astros estaban alineados: mientras que los derechos de la obra corresponden a sus dos padres (fruto de la pelea por la independencia de su proyecto en 1990, que les llevó a fundar Lynch/Frost Production para poseer el control lejos de las manazas de la cadena ABC, que fue la que la emitió entonces), los relativos a la distribución son de CBS, perteneciente a un conglomerado que incluye a la cadena por cable Showtime. Y el presidente de programación de ésta era precisamente Gary Levine, que había sido miembro del departamento de desarrollo de series dramáticas durante el pitch de Twin Peaks en 1989 cuando aún se llamaba en su primera versión escrita Northwest Passage, y uno de los principales valedores del proyecto original. Según David Nevins, jefe de la cadena, el sí fue inmediato y más al saber que Lynch dirigiría personalmente todos los episodios.

Hasta que llegó ese día de octubre de 2014, Lynch y Frost se dedicaron a jugar al despiste aunque el primero empezó a hacer una serie de declaraciones a favor de la TV por cable (a las que llamó las nuevas art houses) inauditas para ser él, y a cantar las alabanzas de series como Mad Men y Breaking Bad (curiosamente ninguna de Showtime) que podrían haber sido un pequeño indicativo, tratándose de alguien que no hace tantos años atrás decía que únicamente tenía una televisión en casa para ver torneos de golf. Y una vez se hizo pública la noticia no tardaron en llegar los sobresaltos, como cuando a primeros de abril del 2015 Lynch anunció que abandonaba el proyecto por desacuerdo con la cadena por cómo debía llevarse a cabo y durante unas tensas semanas no se sabía si realmente el proyecto iba a llegar a buen puerto, fuera con Lynch o con otro director –Showtime tanteó aquellos días la posibilidad de contar con Matthew Weiner, el showrunner precisamente de Mad Men- hasta que finalmente se llegó a una renegociación del contrato que aumentaba el número de episodios a 18 de los 9 previstos –y que obligaría a retrasar el estreno a mayo del 2017, un año después de lo inicialmente previsto-.

Y ya la hemos tenido entre nosotros. Y ya ha pasado. Ha sido un suspiro, pero intenso. Ha valido la pena cada segundo y, respecto a su final, no puedo quejarme: ha ofrecido por un lado un cierre (tal vez, tal vez, cada vez tengo más dudas) a la historia original y Cooper ha podido salvar a Laura Palmer… o al menos eso parece. Y luego ha hecho lo que personalmente le pido a Twin Peaks por encima de todas las cosas: que sea capaz de llevarme por un intrincado laberinto, que me haga viajar a lugares desconocidos, que me desconcierte, que sus dos creadores no tengan miedo en llevar a la luz su sistema de creencias y que lo hagan ahora que están en el otoño de sus vidas sin titubear; que me haga desear seguir jugando al juego y que a la vez sea, por toda la eternidad y vuelva las veces que vuelva, a continuing story, como la definía David Lynch. Una historia que no tenga cierre definitivo, como mínimo, mientras co-existamos los dos en el planeta Tierra. Luego, ya veremos que ocurre.

Y ahora, el juego: por última vez…

Luz y sombra cambian las paredes – La parte 17 comienza con un retcon monumental, que implica una alteración en lo que creíamos haber visto hasta la fecha y además también hace que debamos reconstruir las últimas horas de la serie original. Briggs se puso en contacto con Gordon o Cooper en algún momento de los últimos episodios para avisarles de la existencia de Jowdy. Jugando a la continuidad como he venido haciendo, podría ser cuando Gordon visitó Twin Peaks por última vez y conoció a Shelley, que fue cuando Coop y los suyos investigaron la petrografía de la Cueva, o por motivos de ajustar más los desconocimientos de Cooper en ciertas cosas se ubicaría vía telefónicamente en las horas posteriores al secuestro de Annie por parte de Earle en la hora final. Pero lo cierto es que creo que prácticamente toda la saga de los 90, excepto el piloto y la película tal vez, han pasado a ser artefactos fungibles, como decía Frost que lo eran los libros El diario secreto de Laura Palmer o la Autobiografía del agente Cooper, que solo eran canónicos cuando interesaba que lo fueran. Con las dos primeras temporadas prácticamente ha pasado lo mismo: han estado al servicio de The Return para aportar lo que fuera necesario del pasado, pero ha estado en todo momento susceptibles de ser sometidas a cambios.

Además, casi todo lo que hemos ido viendo -la extraña actitud de Jeffries con Mr. C, los intentos de Ray Monroe por engañarle- han resultado formar parte de un único plan destinado a atrapar al doppelgänger de Coop, y Gordon ha tenido plena conciencia de ello en todo momento. Es todo muy oportuno… Cualquiera diría que se trata de un “abracadabra” como los que en ocasiones aparecen en los sueños. O quizá un soñador entrenado podría mover las costuras de su propio sueño…

El Judyverso – Judy es Jowdy, una entidad. Puede tener una cierta conciencia y habitar, al menos por lo que hemos visto en algunos momentos en The Return, en el interior de Sarah Palmer. ¿Desde cuando? ¿Ha estado en ella desde que era una niña? ¿Desde 1956? ¿Desde que en la última hora de 1991 entregó el mensaje a Briggs? ¿O era la criatura que al principio atacó a Sam y Tracey y después se introdujo en Sarah cuando veía los documentales sobre la vida salvaje animal en televisión? Nunca se nos dio la más mínima pista en el pasado, pero Twin Peaks se mueve adelante y atrás en el tiempo y las injerencias en su propio ayer forman parte de su propio constructo. ¿Judy es el habitante del umbral -aquel concepto del que le hablaba Hawk a Cooper hace muchos años y donde ya le anticipaba lo que iba a encontrar en la Logia Negra- para Sarah como Bob lo era para Leland? ¿Es simplemente una metáfora sobre el silencio del incesto, que ha ido generando un monstruo que retroactivamente se ha convertido en la madre de Bob, al permitir que existiera, creciera y se desarrollara? En lo que a mitología respecta, las implicaciones de que La madre (Judy / Sarah) engendrara con su hijo Bob (Leland) a una criatura a la cual condenarían al sufrimiento es bastante horrible para pensar en ello demasiado tiempo. Judy podría haber deseado que su hijo y su hija, aunque de planos diferentes, se convirtieran en una única unidad. Y quizá fue la luz interior de Laura lo que la salvó de la posesión de Bob. No estropees también su muerte, le espetaba Sarah a Leland durante el funeral de su hija.

Pero Judy, la madre, no es solo un ser, es casi una divinidad y como tal también es un lugar. ¿Sabes lo que es un lugar, Richard? Es otro espacio onírico, un sueño/plano/realidad diferente al del Universo Twin Peaks tal y como lo hemos conocido. Un sueño de los llamados de bajo astral. Era el lugar al que míster C quería llegar desde el principio (¿recuerdan la carta que le enseñaba a Darya? Parece que ya haya pasado toda una vida desde entonces). Pero nunca llega a acceder a las verdaderas coordenadas y realmente cae en engaño tras engaño: Ray y Jeffries le dirigen a un lugar que hubiera significado su volatilización, y Gordon le empuja hacia la Logia Blanca, que a su vez le redirige hacia la comisaría de Twin Peaks. Una trampa tras otra.

Y en el concepto de Judy como universo, si al sentido de que Mr. C representaba el habitante del umbral para Dale, la sombra de sí mismo y la representación de su oscuridad… ¿No es Jowdy lo mismo respecto al universo donde está habitado Twin Peaks? ¿Un universo sombra?

Donde antes había uno, ahora hay dos. ¿O siempre hubo dos? – El enigmático mensaje que entregaba Margaret a modo de Log Lady Intro en el último capítulo de 1991 ha cobrado una extraña vigencia dada algunas de las preguntas que plantea. Siempre se dio más o menos por asumido y seguro que el doppelgänger de Cooper fue o una creación de la propia Logia Negra o un desdoblamiento del buen Coop. Pero, ¿y si realmente el doble procedía de otro lugar, de otro plano, y vivió sucesos paralelos a los de la serie de televisión que le llevaron a encontrarse cara a cara con su otro yo? ¿Y si realmente provenía del otro lado del espejo, un espejo mucho más turbio y oscuro? Si provenía, por ejemplo, del mencionado Judyverso –que habrán intuido que es a donde quería llegar-, ¿no sería el vehículo perfecto para devolver a Bob (su oscuro pasajero) a casa?

Vayamos un poco más lejos. Supongamos que el doble en este Judyverso o universo-sombra de Dale se llamaba Richard. Y que, cuando en el otro plano violó a Audrey, el hijo que engendraría -quién sabe a causa de cual conexión mental, aunque probablemente sea por ciertos dones que posee Audrey y de los cuales hablaremos más abajo- conservaría el nombre de su padre. Mr. C no hace apenas referencias a su pasado como Dale Cooper a lo largo de las 18 entregas ya que realmente su pasado sería otro, y permanece silencioso cuando Jeffries le pregunta si es Cooper. Y si hubiera sido una creación de la Logia… eso ya lo hemos visto en los tulpas, que no son lo mismo y se han diferenciado ambas cosas a lo largo de la temporada.

La danza de Audrey – Ahora pensemos un momento en el final de la parte 17, El pasado dicta el futuro. Cooper evita la muerte de Laura Palmer y la continuidad se reescribe. Como las piezas de un puzzle cósmico desperdigadas, sospecho que ya hemos visto ese universo reescrito en la serie. Tanto en algunas de las escenas del Roadhouse como en las escenas que compartían Audrey y Charlie. No habla de su hijo Richard en ningún momento porque éste nunca ha existido en esta continuidad (Dale nunca viajó a Twin Peaks ya que Laura nunca murió, y manteniendo la teoría Míster Richard C., éste tampoco desde el Judyverso siguió los pasos que le llevarían a él a atravesar su portal, sea cual sea, y colocarse en el lugar de Coop, por lo tanto nunca violó a Audrey). ¿Y por qué esta idea? Porque Charlie le habla de la niña que se perdió en el bosque: Laura, que se desvaneció la noche del 23 Febrero del 89… De hecho, el extraño físico de Charlie y que mencione lo mismo que el árbol me hace pensar si el personaje no estaba escrito para Micheal J. Anderson, un “avatar humano” de su yo en la Habitación Roja (este flash básicamente me vino porque las extrañas características de su físico me recordaron al extravagente gangster que Anderson interpretaba en Mulholland Drive).

Así que la importancia del personaje de Sherilyn Fenn, aunque haya tenido escasa presencia en pantalla, resulta vital para encajar las piezas del puzzle: nunca vemos a Audrey en el Universo Twin Peaks, la vemos con Charlie en el universo reescrito y también, unos breves segundos, confusa y alterada… en el Judyverso. La Audrey de ese plano (se llame como se llame) es capaz de “sincronizarse”, mediante sueños y quizá “alterar” esa realidad -lograr que su baile sea presentado por el MC del Roadhouse y que la gente se aparte para contemplarla danzar tiene toda la lógica de un sueño-. Aunque por lo confusa que parece en la Habitación Blanca, no parece ser muy consciente de su influencia. Algunas de las escenas del Roadhouse sí suceden en el Universo Twin Peaks -la primera actuación de Chromatics, la canción de James- e incluso una de ellas -la pelea a ritmo de ZZ Top– se ve reflejada en la continuidad reescrita cuando se rompe el baile de Audrey y la interrumpe ya que se inicia una pelea exageradamente semejante. Igual que pasaba con Ruby, que “sincronizaba” con Dougie cuando metía el tenedor en el enchufe, aunque pertenecieran no sólo a ciudades diferentes, sino a diferentes planos de realidad. Sobre el tema de la sincronía entre planos volveremos al final, ya que puede ser una manera de aportar un cierto toque feliz al amargo final…

Pero ni en el caso de Cooper ni en el de Audrey creo que eso signifique 100% que ellos sean los soñadores: el soñador sería una conciencia colectiva; Cooper adquiere, quizá gracias al aprendizaje que ha recibido en los 25 años en el otro lado, ciertas habilidades de control -toda la pelea de Freddie parece proyectada por él, la imagen de su rostro se congela durante todo el periodo en el que está dominando el sueño- y durante un breve espacio de tiempo se convierte -aparentemente- en el soñador. Audrey tiene fases de sincronía, por motivos desconocidos y que no permiten apenas especulación ya que la vemos tres escasos segundos en aquella habitación blanca, y sólo parece ser la soñadora cuando baila y mueve a su merced, inconscientemente, a todos los presentes en el local. ¿Tendría entonces verdadero significado la piña en el micrófono del Roadhouse que colgaba cuando se anunciaba su baile? Como les comenté la semana anterior, suele ser usada como símbolo de la glándula pinealnódulo receptor de las energías mentales que provienen de dimensiones superiores, además de proporcionar conexiones telepáticas entre seres humanos de distintos o semejantes niveles. 

El mal que hacen los hombres – Si establecemos que se puede alterar el universo Twin Peaks desde el Judyverso, de momento no se nos ha indicado que pueda hacerse a la inversa. Ojo, que lo que viene ahora puede resultar un poco deprimente y oscuro: el Judyverso, aunque se perciba como un bajo astral, estaría situado por encima del Universo Twin Peaks, y creo que incluye una metáfora sobre nuestro mundo. Si bien no lo representa con exactitud (si Richard se hubiera llamado Kyle ya hubiera sido excesivamente pesimista), sí que es un plano muy, muy cercano al nuestro. Está a dos palmos de la realidad: tanto, que la ocupante de la casa de los Palmer, Alice Tremond, está interpretada por Mary Reber, la ocupante del lugar en la vida real. 

En esta escala, el lugar con “poder”, el elevado, es el universo siniestro, y el universo Twin Peaks, reescrito o no, representa un escalón o un plano por debajo, ya que está supeditado al otro -que sepamos-. Ahí pueden interpretar simbólicamente que el universo Twin Peaks es el sueño idealizado del Judyverso, o si lo quieren interpretar de otro modo, que la dimensión más oscura es la que ejerce control contra la más luminosa.

Y eso me lleva a la bomba del episodio octavo. ¿Recuerdan lo que les dije entonces? Ingenuamente, situándome como habitante del Universo Twin Peaks, les dije que al provocar la explosión produjimos una invocación inconsciente que ocasionó que Judy lanzara a Bob hasta nosotros. Pero ahora lo interpreto del revés. El Judyverso -que me estoy negando a aceptar (como estarán notando) que seamos nosotros al 100% pero veámoslo así por un momento- escupió a Bob en Twin Peaks y a todas esas langosta-ranas que a su vez son el contacto terrenal con la propia Judy. Y si lo ven como que nuestro universo es Judy… entonces fuimos nosotros los que manchamos el sueño idílico vomitando sobre un paraíso una pesadilla de incesto, abusos sexuales, perversión, corrupción, asesinato… y silencio.

El eco de tu último adiós – El episodio 17 presenta, desde la mitad hacia poco antes de su desenlace, un aspecto de todo va sobre ruedas que da la sensación de que hay gato encerrado. Cooper ha aprendido a controlar el sueño y hacer que las cosas sigan el rumbo de lo que desea: aparentemente se ha convertido en el soñador… pero solo en apariencia. Hasta Gordon y su equipo hacen acto de presencia en el momento en que los proyecta. Hasta puede transportarse desde la oficina del sheriff a las puertas de lo que fuera hace 27 años la antigua habitación 315 del Gran Hotel del Norte. Y de ahí, un viaje en el tiempo para que pueda salvar la vida de Laura Palmer… pero también evitando su sacrificio. En este punto he de reconocer que, tratándose de Twin Peaks, me estaba pareciendo extrañamente predecible para ser ella: incluso que Coop iba a producir una paradoja temporal lo habíamos venido hablando desde que apareció en el mercado La historia secreta de Twin Peaks. Por supuesto, no iba a ser tan fácil. Mientras el tulpa Dougie II se reúne con su familia, Sarah Palmer/Judy -en su habitación situada en una burbuja que existe fuera de todos los tiempos donde es 1989 y también el presente- ataca la fotografía de Laura, en una escena que recuerda lo suyo al final de Corazón salvaje cuando la madre de Lula/la bruja mala se desvanecía del relato. Solo que aquí es al revés. Es el hada buena la que desaparece. Justo cuando Coop está a las puertas de la Logia Blanca, cuando se ha mostrado ante Laura casi como un personaje sobrenatural (como los Tremonds), cuando por fin parece haber trascendido y proyectarse como un héroe mitológico… suena ese sonido de aparejo que escuchamos al principio de la primera parte… y Laura es pescada. Un grito en la noche. La niña que se perdió en el bosque.

Entiendo que es aquí donde debería ubicarse la escena con la que empezó The Return: Cooper entraría solo en la Logia Blanca y el Gigante le daría las instrucciones 430 y Richard y Linda: dos pájaros de un tiro, además de mostrarle el sonido para que la próxima vez que lo vuelva a escuchar pueda estar alerta.

Después de que todo vuelva a empezar y Coop vuelva a situarse en la casilla de salida espacio-temporal, recibe de nuevo instrucciones por parte del árbol –que ahora hace referencia a la niña perdida del bosque- y de Leland –encuentra a Laura– e inicia su nueva misión: lo curioso del caso es que cuando sale de Glastonbury Grove, Diane le está esperando. Lo cierto es que, a pesar de que le indicó que se volverían a ver cuando cayera el telón, en el universo reescrito eso no debería haber pasado. Si Laura no murió Diane debería haber tenido otra existencia. Sin embargo es la misma que hemos visto antes. Y además están completamente solos hasta llegar al kilómetro 430… solos en lo que queda del universo Twin Peaks antes de ser reescrito. O ya están en el Judyverso, pero no en forma corpórea. Me explico…

Foto: Suzanne Tenner/SHOWTIME

Cuando por fin llegan al km. 430 -el lugar que tanto buscaba (Richard) Míster C- Cooper y Diane se detienen en un motel de carretera interdimensional: el lugar de reposo de los viajeros y donde podrán poner en práctica lo que interpreto como un ritual sexual de encarnación o de posesión, si lo prefieren, de Richard y Linda. A la mañana siguiente Cooper se encontrará solo en otro lugar. El rito no parece haber funcionado en Diane, que no parece haber ocupado –de entrada- el cuerpo de Linda. Pero Cooper sí: ahora es Richard, el que fuera su doppelgänger en el universo Twin Peaks antes de que fuera reescrito (el de los 17 primeros capítulos, vaya) y que al no morir nunca Laura Palmer nunca se intercambió con Dale al otro lado del espejo. Y sí, es idéntico a él porque Cooper se ha convertido en un espíritu habitado, del mismo modo que Mike es idéntico a Phillip Gerard (habría que ver qué efectos tendría el haloperidol sobre Richard/Coop). Si el nombre en el viejo universo de su hijo era una pista, en este es el coche: el que usa es el mismo que usaba Mr. C cuando volcaba en la tercera parte, producto de la diarrea de garmonbozia. Por cierto, ya que he sacado a colación lo de Mike… ¿no creen que esos asesinatos que cometían juntos él y Bob sucedían precisamente en este plano? ¿Y debido a ello jamás había ninguna referencia en la serie y ninguna mancha en el pasado de Gerard?

El Judyverso, tan parecido al nuestro, no muestra a Cooper/Richard como un encantador excéntrico, sino como un violento algo tarado y de comportamiento un tanto errático. ¿Lanzar pistolas cargadas a una freidora? Cooper lleva dentro a Mr. C ahora, hay algo más virulento en él, más amenazador (el trato a los camareros no es precisamente muy elegante). Pero es el espíritu de Coop, sabe interpretar los signos y llegar hasta Carrie Paige (Sheryl Lee, levántate y anda… una vez más), que se estremece al escuchar el nombre de Sarah sea o no sea su madre. Algo de Laura hay dentro de ella. Hay un cadáver en su casa. El viaje en coche es lo más inquietante que se ha visto en televisión en mucho tiempo. Un coche detrás suyo puede significar que están siendo perseguidos. Se respira con tranquilidad cuando se desvanece. Tan parecido al nuestro… Carrie adormilada habla de su juventud en una frase que no se sabe si es suya o de Laura. Pero en el viejo hogar de los Palmer no habitan sus padres. La ocupa una sra. Tremond que no es la sra. Tremond (por cierto, no ha habido ninguna dedicatoria a Frances Bay, ¿verdad?), como ocurría en el episodio 17 de la original cuando a Donna le entregaban las hojas del diario de Laura arrancadas donde hablaba de su sueño con Cooper. Esta otra señora Tremond le dice que anteriormente la casa estuvo habitada por los Chalfonts. Dos Chalfonts, decía Carl Rodd (Harry Dean Stanton) eran los que habían ocupado la roulotte del parking de caravanas La Trucha Gorda (en 1988 en Deer Meadow) donde había desaparecido Chet Desmond. Los Chalfonts/Tremonds nunca se muestran ante Cooper, pero siempre le dejan un rastro de migas. Un mensaje en un parabrisas, Let’s Rock, hojas arrancadas del diario de Laura que le mostraba que ambos tenían los mismos sueños. Ellos estaban allí, decía Phillip Jeffries cuando les vio en el Convenience Store en la película (pienso que los Tremonds eran esos ellos).

Cuando Cooper baja las escaleras, confuso y desorientado, empieza a gesticular como intentando orientarse, preguntando en qué año están, y Carrie le observa como si fuera un tarado en uno de los momentos más tristes de la televisión moderna. Son sólo unos instantes, pero estamos como al principio: Cooper perdido en el laberinto. Cada vez más cerca de convertirse en el Jeffries de Fuego, Camina Conmigo. Y entonces… Laura sincroniza. Como hace Audrey en algún lugar de este Judyverso con el Universo Twin Peaks. En las entregas previas les he ido diciendo que parecía que se estaban mostrando varias realidades solapadas unas con otras en Twin Peaks, con extras en la Doble R que desaparecían de un plano a otro y un reflejo de Ed Hurley moviéndose por su cuenta, por ejemplo. Una de ellas es la que podría ubicar La historia secreta de Twin Peaks, una de esas realidades, esencialmente la misma, diferente en los detalles… El Universo (Multiverso) Twin Peaks, reescrito o no, se sincroniza: el grito de Laura frente a su casa es el grito de Laura en la Habitación Roja donde es pescada e igualmente es el grito de Laura en el bosque donde es pescada y todo sucede al mismo tiempo…

No quiero sonar como un fan entregado ni nada por el estilo (supongo que no se habían dado cuenta de que lo soy, ¿verdad?) pero creo que es uno de los finales más estimulantes (por no decir arriesgados, pero es que eso ya es de perogrullo) de cualquier serie emitida durante el siglo XXI (y eso que tenemos reciente el de The Leftovers que era una verdadera maravilla) y el efecto que ha causado debe ser parecido al que provocó la legendaria El Prisionero a finales de los 60 en el Reino Unido: en aquel momento hasta llegaron a colapsarse las líneas telefónicas de la cadena ITV de espectadores clamando de indignación, algo que por cierto le encantó a su creador y protagonista, Patrick McGoohan, que confesó que se hubiera sentido decepcionado si no se hubieran levantado las masas. Y sin embargo ahora es un clásico de la televisión. Es comprensible que haya decepcionado a los seguidores que en ningún caso (yo desde luego no) suponían que las aparentes tramas iban a desvanecerse en la nada de un momento  a otro. ¿Pero han sido realmente tramas, o meros apuntes de como siguió la vida en Twin Peaks? ¿No ha sido más parecido a contemplarlos en la distancia, con unos prismáticos -unos buenos, Jerry- que no a unos argumentos en el sentido clásico del término? La única historia que ha avanzado realmente ha sido la de Cooper, y ésta ha llegado a un final/principio, un infinito como el símbolo que le muestra Jeffries, y que tanto podría ser el paso a una nueva historia que reinventaría Twin Peaks de nuevo por completo, como ser un definitivo adiós que en cualquier caso seguirá dando que hablar y haciendo exprimir la materia gris a los espectadores de hoy y de dentro de 25 años. Y estoy seguro que en posteriores revisionados veremos ese detalle que se nos ha pasado por alto, sobreinterpretaremos encima de otras sobreinterpretaciones y justo cuando creamos que le hemos encontrado un sentido a todo volveremos a tirar las cartas del castillo de naipes y volveremos a empezar. ¿No es acaso así más divertido?

Y no hace falta que lo diga: todo lo que he soltado aquí es una teoría que puede ser papel mojado en cuestión de segundos y nada me hará más feliz que Lynch y Frost vuelvan a Twin Peaks para tumbarla por los suelos. ¿Y que más da? No se dejen amedrentar por lo que lean por ahí, sigan desarrollando sus elucubraciones -he leído alguna verdaderamente preciosa, como una que dice que Richard aprendió a controlar Twin Peaks en sus sueños y ahora está intentando trasladarla a la realidad, creo que inspirada en Borges-, es una gran actividad creativa y que, sin que ustedes lo sepan conscientemente, está generando incesantemente universos paralelos, uno detrás de otro…

Pero en el fondo, siempre lo han sabido, ¿verdad?

Como obsequio por habernos seguido todas estas semanas, les hacemos entrega de este pequeño detalle.

Javier J. Valencia

Ya saben que pueden comentarnos sus propios sueños en nuestra página de facebook. O contrastar experiencias oníricas en grupos de facebook como Twin Peaks España (o a su foro), La Logia Blanca, The Bookhouse Boys o en el  foro de la página Universo David Lynch. En el caso de que sus sueños sean en inglés, Lynchland es su página (la cual también dispone de un muy interesante foro de debate).

Previously on Twin Peaks:

Twin Peaks: The Return – Partes 1 a 4 (My log has a message for you / The stars turn and a time presents itself / Call for help / …brings back some memories – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 5 (Case Files – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 6 (Don’t die – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 7 (There’s a body all right – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 8 (Gotta light? – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Part 8 (Gotta light? – David Lynch, Showtime, 2017)(ENG)
Twin Peaks: The Return – Parte 9 (This is the chair – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 10 (Laura is the one – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 11 (There’s fire where you are going – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 12 (Let’s Rock – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 13 (What story is that, Charlie? – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 14 (We are like the dreamer – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 15 (There’s some fear in letting go – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 16 (No knock, no doorbell – David Lynch, Showtime, 2017)
La historia secreta de Twin Peaks (The Secret History of Twin Peaks, Mark Frost, Planeta, 2016)
Y además:
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (I) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (II) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (III) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (IV) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks. Fuego, camina conmigo (Carmen Viñolo, Quarentena Ediciones, 2014)
El pájaro burlón podcast # 11- Twin Peaks en España
No se vayan todavía:
David Lynch, el James Stewart de Marte (1) – Pinturas en movimiento: “The Alphabet”, “The Grandmother”
David Lynch, el James Stewart de Marte (2) – Cabeza borradora, entre el infierno y el purgatorio (Eraserhead, 1977)
David Lynch, el James Stewart de Marte (3) – El hombre elefante, estudio de la dignidad humana (The Elephant Man, 1980)
David Lynch, el James Stewart de Marte (4) – Dune, el durmiente debe despertar (Dune, 1984)
David Lynch, el James Stewart de Marte (5) – Terciopelo azul, Lynch Town (Blue Velvet, 1986)
David Lynch, el James Stewart de Marte (y 6) – Corazón salvaje, el zoológico de David Lynch (Wild at Heart, 1990)
En el aire: David Lynch padece el síndrome de Bozman (On The Air, 1992)
Mark Frost: La cara oculta de “Twin Peaks”
¡Un momento! Aún hay más:
Twin Peaks en la “3a Audiència Catòdica” (5-11-2016)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 1ª parte): Todo aquello en que creímos (Javier J. Valencia)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 2ª parte): Cinco perspectivas (I) (Gerard Casau, Iván Fanlo)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 2ª parte): Cinco perspectivas (II)(José “Abetos Douglas” Martínez, Sergio Gaviño, Óscar Sueiro)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 3ª parte): Twin Peaks, Fuego camina conmigo (Twin Peaks: Fire Walk With Me, David Lynch, 1992) (Javier J. Valencia)

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