Twin Peaks: The Return – Parte 12 (Let’s Rock – David Lynch, Showtime, 2017)

Twin Peaks. Photo: Courtesy of SHOWTIME

Vamos de marcha. “Let’s Rock” era el mensaje que el agente Cooper encontraba en el parabrisas del agente Desmond una vez hubo desaparecido por arte de magia mientras se encontraba investigando el asesinato de Teresa Banks en el pueblo de Deer Meadow en Twin Peaks, Fuego camina conmigo. El propio Coop volvería a escuchar esas mismas palabras un año después, en su ya mítico primer sueño de la Habitación roja, en el tercer episodio de la serie original, en la boca del enano bailarín vestido de rojo (Micheal J. Anderson). La frase, que en el pasado pudo ser tanto una pista, como un acto mágico para encarrillar la investigación de las jóvenes asesinadas envueltas en plástico, vuelve a hacer acto de presencia en la doceava hora de Twin Peaks. Como ya ha ocurrido en partes anteriores, una mayor presencia del pueblo ha gustado a los que desean siempre más nostalgia y más reencuentros con viejos rostros de la serie de los noventa, pero ha sabido a poco a los que desean que la trama avance y empiece a perfilar el destino de los dos Coopers. La presencia de Kyle MacLachlan en pantalla se ha limitado a apenas 15 segundos. Pero en su lugar en Let’s Rock hemos sido testigos del regreso de uno de los más queridos personajes de la serie original, y el penúltimo “gran nombre” confirmado de la misma que quedaba por hacer acto de presencia.

Si ha venido leyendo las entregas anteriores, ya saben de sobra lo que van a leer ahora, en cualquier caso… Este texto no será tanto una review al uso de la hora en cuestión sino una colección de apuntes, sensaciones, recuerdos, opiniones y teorías “de usar y tirar” en torno al capítulo, siempre con cero intención de sentar cátedra (¡qué sentido tendría!).

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Salem – No se había vuelto a saber nada de Sarah Palmer (Grace Zabriskie) desde su breve aparición en la segunda parte. En el extra Between Two Worlds, incluído como extra en la edición en bluray El misterio completo y que ya reseñamos en su día Zabriskie, volviéndose a poner en el papel, nos daba unas breves indicaciones –bastante tristes- de cómo había seguido afrontando el día a día tras la traumática pérdida de su hija y su marido (y las terribles circunstancias que envolvieron ambas). Ahora la hemos reencontrado, en un par de pequeñas escenas donde la actriz ha estado soberbia y que son el punto álgido del capítulo, donde, en apariencia, nos la describen como poco menos que la loca del pueblo, ese tipo de sujetos que debido a una experiencia traumática ya enterrada en el tiempo son señalados por el dedo generalmente por aquellos que no la vivieron o ya no la recuerdan. Un triste mito andante de la localidad. Pero claro, esto es Twin Peaks y siempre hay dos caras…

En el magnífico libro The Essential Wrapped In Plastic: Pathways to Twin Peaks, de John Thorne, Grace Zabriskie recordaba una conversación durante el rodaje de la segunda temporada con Harley Peyton (productor y guionista entonces del programa) en la que pedía más “background” para su personaje: Le comenté la posibilidad de tener dos tías idénticas, al igual que las dos primas. Hubieran sido Sarah Palmer y su hermana. Pedía por una generación secreta, de, digámoslo así, brujas. Pedía una generación de mujeres que durante un periodo de nuestra historia hubieran sido llamadas brujas, debido a su sabiduría y sus poderes. En términos de historia, este relato habría sido olvidado –o haber sido directamente negado por vergüenza, por un cierto número de generaciones. Así Sarah habría ignorado completamente este background, o apenas habría oído algo del tema. Mientras su hermana, la madre de Maddie (Beth) lo sabría. Peyton pareció interesado por el tema y a Zabriskie, no sin razón, le parecía una manera de mantener interés por el personaje una vez se hubiera cerrado la trama de Laura. Pero si se hubiera utilizado en una hipotética tercera temporada en los 90 nunca lo sabremos: una vez Leland fue enterrado, Sarah desapareció de escena, y sólo volvió a reaparecer, por deseo expreso de David Lynch, en la última hora del programa, haciendo gala de poderes de médium (¿casualidad?) y “contactando” con el Mayor Briggs desde la Logia Negra, dando voz a un sujeto todavía a día de hoy indeterminado (la sospecha en los viejos tiempos es que era Windom Earle, pero la nueva serie da muchas opciones a reinterpretar aquello).

Más allá de su apariencia de persona con un equilibrio psicológico muy frágil (la cantidad de bebidas alcohólicas que compra ya son indicativo de ello) alguna que otra pista aquí y allá (ese cartón de tabaco marca Salem) podrían señalar que Lynch y Frost sí tienen intención de rescatar todo ese background olvidado que conecta a Sarah con ciertos poderes psíquicos que en el pasado sin duda hubieran sido considerados brujería. Ahora que tenemos conocimiento que dio a luz a una criatura sin duda especial, es posible que como vehículo también fuera igualmente necesario que se tratara de alguien especial y no una cuestión de mero azar. Salvo que realmente la niña de la octava parte fuera realmente ella (no lo creo realmente, y sería ya pasarse un poco con el tema del determinismo, pero como opción no deja de ser interesante) y en su interior existieran tanto la luz como la oscuridad.

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Solía conseguir siempre lo que quería – Pero eso era entonces… y esto es ahora. El retorno de Audrey Horne (Sherilyn Fenn) era sin duda uno de los más esperados por parte de los fans del programa, pero en esta nueva encarnación de Twin Peaks es casi ley ofrecer lo inesperado: la joven detective mitad vampiresa mitad pura inocencia que logró conquistar a medio planeta pero no al Agente Especial Dale Cooper, parece haber quedado varada cual sirena en el pueblo que la vio nacer, atrapada en un matrimonio no deseado al que todo apunta a que se debió por una mera cuestión contractual –quién sabe si para dar un hogar a ese posible hijo que podría ser Richard- y que se ha visto obligada a la no evolución cuando por naturaleza parecía destinada a la evolución constante (si les suena a chino esto, corran a leer la entrega anterior donde hablaba de los dos tipos de personajes en la serie original).

La escena es mostrada presentando a Audrey (por fin, tanto años después) mientras la cámara se desplaza pausadamente hacia su izquierda manteniendo el misterio segundo tras segundo hasta averiguar quién la acompaña tras un abigarrado despacho. ¿Será John? ¿Su padre, su madre? No, es su esposo, un tal Charlie (Clark Middleton), una especie de Humpty Dumpty humano (bien pillado, Mr. VCR) que parece ser capaz de agujerear el sistema nervioso de nuestra heroína tanto como Gordon el de Albert: indicativo de que el episodio en concreto ha jugado con mayor precisión el acto de poner a prueba la paciencia tanto de espectadores como de personajes expectantes de recibir una información que se retrasa o que nunca llega. El caso de Audrey es ejemplar: tras mucho conversar e irritarse por fin convence a Charlie para que llame a Tara para saber el paradero del misterioso Billy. En su lugar el espectador cual cotilla asiste a una constante recepción de información de su esposo que tan solo muestra asertividad ante el otro lado del teléfono…¡pero no suelta prenda de lo que está escuchando! Aunque parece ser algo de calibre. Da la sensación de que “promete” no decir nada de lo escuchado a Audrey (y por ende, al espectador) y la mecha ya está de nuevo encendida. A partir de ahí ya solo queda por saber si el espectador ha adoptado la actitud de la Horne y ha perdido los nervios, o si ha escogido un rol más ajeno, como de “invitado” a la escena… Las entregas de la nueva serie pueden estar poniendo a prueba la capacidad de concentración de los espectadores, acostumbrados en las series de televisión actuales a recibir píldoras de información condensadas en cada escena que hagan avanzar la narración, y descubrir que el contenido de la escena no tiene por qué ser necesariamente eso. En serio, a tomar viento las academias de guión, no tendría por qué. Puede simplemente describir el estado de una relación, servir de mero vehículo a la especulación, o esconder una metáfora. Y sí, a veces puede no tratar de nada y existir por el mero placer de contemplarla. Pero para ello hay que educar la mente y retirarle los dientes y las muelas fantasma, que en ocasiones aprietan demasiado aire.

Billy, el amante de Audrey, buscando por Bing mientras sonaba Sleep Walk al cierre de la séptima entrega… ¿es el dueño de la camioneta que usó Richard y con la que atropelló al niño? ¿Se trata del granjero que entrevistó Andy y que nunca acudió a la cita? ¿O es todavía más retorcido? Hablando de retorcerse, que Audrey tuviera a Richard creyendo que era hijo de John, pero siéndolo realmente de una violación por parte de Mr. C mientras estaba en coma no deja de sumar puntos como teoría predilecta, sin embargo… Frank no ha acudido a su madre, sino a su abuelo a informar de su búsqueda. ¿Puede ser que se deba a que realmente su madre fuera una hoy en día no localizable… Donna Hayward?

Foto: Suzanne Tenner/SHOWTIME

Foto: Suzanne Tenner/SHOWTIME

No se vuelve más azul – Otro misterio sobre el que los twinpeakers llevan buscando respuestas desde 1992 por fin ha quedado resuelto. Y en este caso no solo no ha habido ninguna sorpresa sino que la respuesta ha sido la lógica y esperable, e incluso excesivamente concreta: el significado de los casos Rosa Azul. Digo excesivamente concreta ya que la referencia de Albert (Miguel Ferrer) a la investigación sobre “abstracciones” provocadas por la injerencia de seres de otros planos ha sido hasta sorprendente por su meticulosa definición. Tammy (Chrysta Bell) se une a un grupo de “ilustres músicos y actores” que parece que para Lynch es indispensable para dar vida a los agentes que se encargan de estos misterios. No obstante, a partir del retcon que dio vida a este concepto en la película en 1992, sus precedentes fueron nada menos que David Bowie y Chris Isaak.

Los casos Rosa Azul, el último código de Gordon que Desmond no quiso revelar a Stanley en Twin Peaks, Fuego camina conmigo se han revelado como una suerte de Expediente X de lo abstracto que no adoptan las formas clásicas de la ciencia ficción, hombrecillos verdes viajando en naves espaciales: aquí las criaturas del “otro lugar” pasan olímpicamente del pacto de la conciencia colectiva de la humanidad que interpreta cada cierto tiempo de la misma manera aquello que al ser tan nuevo, diferente, y alejado a lo conocido y registrado por nuestra información previa, no puede ser asimilado en su “forma real” y necesita que el cerebro lo dibuje de una manera que pueda ser comprensible (a este respecto, la definición que daba Paul Cornell en su irregular pero muy interesante cómic Saucer Country era ejemplar, en especial su historia narrada en el nº6, Guía de campo de los platillos volantes). Mientras que por lo general las investigaciones sobre OVNIS siguen unos patrones semejantes, los casos Rosa Azul se van por otros derroteros ya que las interpretaciones que exigen ser elaboradas por la materia gris de los agentes que siguen su rastro no tienen nada que ver, y exige una presencia mucho más fuerte de la intuición y de cierta capacidad de presciencia antes que otros méritos más comunes como la habilidad con las armas de fuego o capacidades detectivescas quizá más standards. Bauer, Grissom, os quedáis fuera.

A todo esto… ¿Cuando van a encontrar la caja del archivero con la información de La historia secreta de Twin Peaks? ¿Van a encontrarla realmente… o su existencia estará relacionada con el final de la serie? Cada vez encaja menos en la actual narración, y eso a su vez puede ser indicativo de… un posible final con cinta de moebius incluída?

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Remake, Remodel – Twin Peaks es un mundo orgánico, que crece a cada encarnación, a cada paso, ya sea moviéndose adelante o atrás en el tiempo. Los retcon en este universo no solo están a la orden del día: son absolutamente necesarios y provocan constante reinterpretación. Toda la serie original ahora mismo está “en cuarentena”: cuando se revise, exigirá una nueva mirada en tenor a lo sucedido en esta tercera temporada. Pero eso ya sucedió en su día con la película Fuego, camina conmigo (y por no hablar ya sobre los libros de la serie). Los casos Rosa Azul fueron la más sonante inserción al canon peaker, y no nos llevemos las manos a la cabeza pero era bastante obvio que ese concepto no existía en ninguna de las dos temporadas previas: no importa, desde que Gordon le enseñó a Desmond los movimientos de Lil pasamos a imaginar que a Cooper le enseñaría algo semejante. Y lograron unir los puntos cuando, llegando al pueblo al inicio de la serie, Coop le pedía a Diane que el informe del caso se lo pasara a Albert, pero que no se lo pasara a Sam. Un simple nombre escrito al azar por Frost y Lynch mientras trabajaban en el guión en 1989 sirvió para hilar la continuidad (más o menos) en 1992 –Sam era Sam Stanley (Kiefer Sutherland), el “Albert de Desmond” en el caso Teresa Banks e incluso llegaba a tener una escena con Coop en las Missing Pieces que daba más sentido a su negativa a que colaborara en el caso Palmer- y lograr esa sensación de que, cuando se volvía a ver la escena del piloto posteriormente a la película, Cooper sabía que iba investigar una Rosa Azul.

Pero de nuevo, esto no solo no daba la impresión de existir los dos primeros años, sino tampoco en la Autobiografía del Agente Cooper (1991), el libro de Scott Frost sobre la vida y milagros del joven Dale Bartholomew hasta el día que se plantó por vez primera vez en la localidad que es el cielo de las tartas cuando se mueren. En aquél, Coop viajaba a la localidad de Deer Meadow,  se encontraba con un sheriff Cable, encontraba la letra T bajo su uña (escrita con una vieja Smith-Corona 99) e incluso tenía un monólogo ante su grabadora parecido al que tiene en la película frente al río Wind cuando asume que la investigación ha llegado a un callejón sin salida. Pero ni hacía mención alguna a Desmond ni Stanley, ni a los casos Rosa Azul de Gordon ni nada por estilo: La Autobiografía del Agente Cooper formaba parte del canon oficial en 1991, pero dejaría de serlo en 1992 cuando se reescribió sobre ella una nueva continuidad, pasando a ser una especie de semi-canon, una versión florida de una biblia de un protagonista sobre la cual suelen trabajar los guionistas, pero siempre sujetas a cambio en función del interés de la historia. Artefactos fungibles como los llama Mark Frost.

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El Libro azul de proyectiles y otros delirios – El episodio anterior fue el primero que vi (en una de las veces que lo revisé) en versión doblada. No parece que hayan hecho un mal trabajo, pero no tiene la brillantez y el encanto que tuvo el doblaje de la serie en 1990, con ese equipo capitaneado por el gran doblador Carlos Revilla (que puso su voz a Ben Horne) que combinaba voces y entonaciones con gran parecido a los de la versión original –El mimetismo de la de Víctor Valverde con la de Ray Wise era asombrosa, la de Juan Lugar con Jerry iba como un guante- con otras quizá no eran tan semejantes pero dotaban de un fuerte carácter al protagonista –Javier Dotú quizá sonaba algo más mayor que Kyle MacLachlan… pero funcionaba a la perfección, ¡Cooper es 5 años mayor que MacLachlan, no lo olvidemos! Y le dotó de una pulcritud y una elegancia al “Coop hispano” magnífica-. Considero que siempre es preferible la versión original en todos los casos ya que el doblaje siempre implica alejarse, ya sea mucho o poco, de la versión perpetrada por los creadores de una obra original, pero en el pasado acceder al VO era muy complicado en la series que no ofrecían la opción DUAL  hasta que no llegaron al mercado los DVD con sus diferentes opciones de subtítulos y la televisión digital salvo que uno adquiriera vídeos con sus películas y series preferidas en inglés.

Siempre recordaré con cariño aquel doblaje, sí… pero con los años hemos podido comprobar el destrozo que hicieron con la traducción de la serie. Revisando el último episodio, cuando Albert le comenta a Tammy la existencia del Proyecto Libro Azul, he recordado cómo la primera vez que lo mencionaba el Mayor Briggs en la versión en castellano de 1990 se refería a él como El libro azul de proyectiles. Como llamaba originalmente a las Logias (cuya traducción quizá hubiera sido más adecuada como Refugio, tal y como hizo Canal Plus en su doblaje de la película en 1997, usando el mismo equipo de dobladores de la serie por cierto, y evitando así connotaciones masónicas) como Casa Blanca y Casa Negra. El desastroso cambio que hicieron de Ese chicle que te gusta volverá con estilo por Ese tipo que te gusta va a volver al lujo en el primer sueño de Coop (suerte que lo corrigieron en la segunda temporada). La fecha de llegada de éste al pueblo, cambiando 28 por 24 en el piloto. La conversión de Hank Jennings de miembro del Bookhouse a… ¡jugador de baseball! cargándose por cierto de un plumazo todo el pasado del personaje contenido en aquella escena en la que Truman le hablaba a Cooper sobre él. Y muchas, muchas más… Para una serie donde una sola frase ya podía tener múltiples interpretaciones en su versión original, en su traducción no se esforzaron lo suficiente. Para comprender un poco los motivos que llevaron a esta situación y ubicarla en su contexto –el mundo del doblaje en España y los motivos concretos que llevaron a un trabajo demasiado apresurado de esta serie en concreto en el 90- recomiendo el artículo de la traductora Noemí Risco -y organizadora además de un par de charlas sobre “Twin Peaks” en Barcelona en las cuales tuve el honor de participar- El trastorno de personalidad del Agente Cooper publicado por la revista Supersonic nº7 (Abril 2017) y recuperado hace unos meses por su propia autora en su blog.

Ya saben, cualquier comentario sobre este texto o los anteriores será bienvenido y pueden dejarlo en nuestra página de facebook, y si ya se han destrozado las uñas y están empezando a morderse la piel mientras esperan el próximo capítulo, pueden luchar contra la ansiedad en grupos como Twin Peaks España (y también su foro), La Logia Blanca o The Bookhouse Boys.

"No intenten ir más lejos. No encontrarán nada bueno".

“No intenten ir más lejos. No encontrarán nada bueno”.

Javier J. Valencia

 

Previously on Twin Peaks:

Twin Peaks: The Return – Partes 1 a 4 (My log has a message for you / The stars turn and a time presents itself / Call for help / …brings back some memories – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 5 (Case Files – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 6 (Don’t die – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 7 (There’s a body all right – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 8 (Gotta light? – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Part 8 (Gotta light? – David Lynch, Showtime, 2017)(ENG)
Twin Peaks: The Return – Parte 9 (This is the chair – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 10 (Laura is the one – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 11 (There’s fire where you are going – David Lynch, Showtime, 2017)
La historia secreta de Twin Peaks (The Secret History of Twin Peaks, Mark Frost, Planeta, 2016)
Y además:
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (I) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (II) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (III) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (IV) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks. Fuego, camina conmigo (Carmen Viñolo, Quarentena Ediciones, 2014)
El pájaro burlón podcast # 11- Twin Peaks en España
No se vayan todavía:
David Lynch, el James Stewart de Marte (1) – Pinturas en movimiento: “The Alphabet”, “The Grandmother”
David Lynch, el James Stewart de Marte (2) – Cabeza borradora, entre el infierno y el purgatorio (Eraserhead, 1977)
David Lynch, el James Stewart de Marte (3) – El hombre elefante, estudio de la dignidad humana (The Elephant Man, 1980)
David Lynch, el James Stewart de Marte (4) – Dune, el durmiente debe despertar (Dune, 1984)
David Lynch, el James Stewart de Marte (5) – Terciopelo azul, Lynch Town (Blue Velvet, 1986)
David Lynch, el James Stewart de Marte (y 6) – Corazón salvaje, el zoológico de David Lynch (Wild at Heart, 1990)
En el aire: David Lynch padece el síndrome de Bozman (On The Air, 1992)
Mark Frost: La cara oculta de “Twin Peaks”
¡Un momento! Aún hay más:
Twin Peaks en la “3a Audiència Catòdica” (5-11-2016)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 1ª parte): Todo aquello en que creímos (Javier J. Valencia)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 2ª parte): Cinco perspectivas (I) (Gerard Casau, Iván Fanlo)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 2ª parte): Cinco perspectivas (II)(José “Abetos Douglas” Martínez, Sergio Gaviño, Óscar Sueiro)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 3ª parte): Twin Peaks, Fuego camina conmigo (Twin Peaks: Fire Walk With Me, David Lynch, 1992) (Javier J. Valencia)

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