Twin Peaks: The Return – Parte 11 (There’s fire where you are going – David Lynch, Showtime, 2017)

twinpeaksepisode11-7En 1990 las peculiaridades de Twin Peaks la llevaron a considerarla por parte de algunos medios estadounidenses Bizarre TV Quirky Television, que con el tiempo se convirtió casi en una manera de referirse a algunas series que tenían personajes excéntricos, elementos extraños en su trama o una realización un tanto particular y diferente. Por decir tres, cada una a su manera: The Kingdom (Riget), Doctor en Alaska (Northern Exposure) y Eerie, Indiana. Pues bien: Twin Peaks es la que originó el concepto de manera primigenia y 27 años después sigue llevando el cetro con orgullo. La sensación de extrañeza que han provocado algunas de las escenas de la onceava parte en su primera mitad ha sido monumental. Bendita sensación, por cierto, no creo que sea nada sencillo de lograr (que fácil lo hace Lynch y que complicado debe ser para la mayoría de mortales dar forma a una escena como la del atasco frente a la Doble R sin caer en el ridículo) y es un feeling único, que solo puedes conseguirlo aquí.

Si nos han ido leyendo las últimas semanas, “ya saben cómo va esto”: este texto no será una review al uso sino una colección de apuntes (tipo “tormenta de ideas”), divagaciones, opiniones, a veces teorías (siempre desechables y con cero intención de sentar cátedra), a veces simples pensamientos provocados por el visionado (y por el segundo y el tercero) del capítulo. Cuidado… hay fuego donde nos dirigimos.

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El perro negro ladra de noche – En la entrada dedicada a la novena parte, en el apartado la oscuridad se expande, les comenté que una de las sensaciones que me provocaba el hecho de que varios personajes padecieran enfermedades en esta temporada es que ese mal provenía del otro lado. La sensación en Twin Peaks: The Return, casi desde el principio y como ya he ido comentando en varias ocasiones, es que lo que ocurre en un plano (uno muy ajeno a nosotros y muy difícil de interpretar por el ser humano, aunque Lynch y Frost se las han apañado para hacernos llegar como mínimo las sensaciones necesarias para captar esa melodía del más allá) repercute en el otro, y siempre fue así incluso en las dos primeras temporadas. Ya sea debido a la apertura de esos portales como el de Glastonbury Grove o el que hemos visto por vez primera esta semana en Buckhorn -en la calle Sycamore, por cierto, de una manera u otra parecen estar ubicados siempre bajo los sicomoros– o por algún tipo de distorsión del tiempo y el espacio, esta oscuridad sigue entrando con más y más fuerza, y el lugar donde está teniendo una mayor resonancia es en la localidad donde nació Laura Palmer.

Todo lo ocurrido durante el episodio 11 en el pueblo de Twin Peaks, aunque narrativamente proporcione información y haga avanzar la trama, tiene todo el aspecto de ser un sueño. Por lo menos, de tener su falta de lógica, de resultar aterrador por momentos y divertido en otros, y de tener constantemente acechando a lo absurdo en cada esquina. La tremenda reacción de Becky (Amanda Seyfred), el modo que tiene Carl (Harry Dean Stanton) de conseguir una furgoneta de forma inmediata, la apasionada y casi naif reacción de Shelley (Mädchen Amick) y Red (Balthazar Getty) cuando sus rostros se encuentran, rompiendo con el tono de la escena hasta ese instante y actuando como si de golpe y porrazo estuvieran interpretando una comedia romántica, los extravagantes comentarios del ayudante Holcomb (James Grixoni), que como mínimo parece estar en la misma frecuencia que Candie (Amy Shiels), y en especial todo lo que ocurre en la escena del atasco y que culmina con la aparición, prácticamente desde el suelo del coche, de la niña enferma. Hasta Margaret (Catherine Coulson) ha dado la sensación de verse algo “afectada” por este extraño invasor invisible que le obliga a repetir la misma pregunta dos veces (del mismo modo que ocurría en Deer Meadow con algunos de sus habitantes en la película Fuego, camina conmigo). Twin Peaks siempre ha sido diferente y sus habitantes un tanto especiales, pero ahora la cosa se está poniendo verdaderamente siniestra -el torrente de llamadas que recibe la comisaría avisando de emergencias refuerza este feeling entre apocalíptico y onírico- y es a través de miradas más cabales (Bobby, Frank) donde se puede percibir esa sensación de inquietante extrañeza que se está apoderando de todo. La cara de Dana Ashbrook mirando a la niña con expresión de ¿pero qué narices está pasando? no tiene precio.

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El mundo gira – En el fondo sabemos que no estamos viendo la tercera temporada de Twin Peaks. Estamos viendo su temporada número veintisiete, y el destino cruel nos ha privado de poder acceder a las 25 que nos faltan, aunque tal vez nosotros también accedamos a uno de esos portales y viajar a otra dimensión donde al menos podamos adquirirlas en DVD o BluRay (aunque luego quizá no sean compatibles con los reproductores de nuestro mundo…). Ahora en serio: hay un sinfín de historias que se nos van a quedar en el tintero de los protagonistas de la serie de los 90 como mínimo hasta que Mark Frost no se dedique a tapar agujeros con The Final Dossier. Pero al menos Shelley y Bobby están teniendo sus momentos. Ambos siempre se contaron como dos de mis  preferidos de las dos temporadas originales y quizá mi pareja preferida en lo referente a tramas “terrestres”. Lynch y Frost han mantenido el misterio en no definir en que estado se encuentra su relación (jugando a no ponerle apellido a Shelley o a Becky en los créditos finales para no dar pista de sus parentescos) hasta esta semana. Bobby era uno de los pocos cuyo recorrido durante los 30 primeros episodios tenía un cierto arco, y terminaba la serie de manera muy diferente a como la había empezado -y eso por no irnos cronológicamente más atrás, a la película, donde mataba al policía corrupto y traficante de drogas Cliff Howard (Rick Aiello), quizá su momento más profundo de caída en el abismo-. Ya al poco de empezar la serie se notaba que era uno de los sujetos más representativos de la dualidad de carácter de los protagonistas, al esconder bajo su fachada de chico rebelde y peligroso a alguien bastante sensible, con buen fondo. La persona que era y la que pretendía ser eran diferentes. En la primera temporada recuerdo incluso que jugaban al paralelismo con las relaciones de Bobby y Shelley y las de Hank y Norma (quizá porque los dos se dedicaban al negocio de las drogas y tenían un gusto parecido a la hora de escoger chupas), casi como si el personaje de Chris Mulkey representara un futuro posible de Bobby. Sin embargo, a raíz de la visión del Mayor Briggs poco a poco se iría alejando de la oscuridad -también influyó el ir poniendo distancia con el fantasma de Laura Palmer, algo que James nunca pudo hacer- y de hecho sí que heredó el puesto de trabajo de Hank como “hombre de acción” de Ben Horne: pero ya no sería su hitman como aquel, ya que coincidió con el propio proceso de iluminación del dueño del Gran Hotel del Norte, y en su lugar colaboraría en acciones ecologistas y en lugar de llevar un arma como mucho iría cargado con una cámara de fotos: la intervención de Bobby fue vital para salvar la carrera en el FBI del Agente Cooper ya que suyas fueron las fotografías que sacó en la Granja del perro muerto y que serían la prueba definitiva para eliminar cualquier sombra de sospecha sobre las acusaciones de corrupción y tráfico de estupefacientes que pesaban sobre él. Por desgracia las extrañas decisiones de los guionistas de la serie en el “periodo de entreguerras” (desde el suicidio de Leland hasta la muerte de Josie, para entendernos) hicieron que esa reunión clandestina y las maniobras de Bobby para sacar las fotos a escondidas de Jean, Hank o Ernie no se vieran en la serie, sucediendo off-screen. Siempre he pensado que podría haber habido una buena escena ahí, pero imagino que implicaba restarle tiempo en pantalla a tramas candentes. Como la del pequeño Nicky, por ejemplo. En fin…

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Por cambiar, hasta cambiaba de manera de vestir, llevando en las últimas horas de programa un traje elegante en lugar de su inicial look de grunge (aunque Lynch lo recuperaría en la hora final). Pero si Bobby es un gran ejemplo de los personajes que tuvieron arco (compartiendo equipo con Ben y Audrey, por ejemplo), Shelley es lo contrario, un gran ejemplo de los que no lo tuvieron. Los “condenados” a estar anclados toda su vida sin posibilidad de cambio, como Ed o Norma. Logró encontrar un nuevo amor en Bobby (un chico peligroso cuando lo conoció, no lo olvidemos) y la manera de cambiarlo por el anterior (¿habrá alguna referencia al pobre Leo?) implicaba volver, desde su punto de vista, al status quo. ¿Y quién nos puede prometer que, aunque fuera a un cierto nivel inconsciente, ella manipuló la situación a su beneficio? Bobby manipulable lo era un rato… Sus intentos de cambiar no funcionaban: abandonaba la Doble R y no tardaba ni cuatro minutos en volver a su puesto, el cual sigue ocupando ahora, 25 años después… El destino de Bobby es el cambio, y el de Shelley parece que es el de permanecer siempre ocupando el mismo sitio. La paradoja de la fuerza irresistible y el objeto inamovible.

Pero claro, en Shelley este destino implica repetir una y otra vez los esquemas del pasado, y si su condena es siempre enamorarse de los sujetos más peligrosos del pueblo, aquellos que están implicados en negocios turbios, pues ahora parece estar colada hasta los huesos de Red. ¿No será que una vez Bobby se conviertió en agente de la ley dejó de tener ese “aura tenebrosa” que ella busca? Tal vez el camino de ambos se ha bifurcado demasiado y Shelley en su fuero interno siente un deseo irresistible de enamorarse de la oscuridad, una y otra vez. Quizá siempre hubo algo oscuro en ella.

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Come On, Get Happy – Aparte de Harry y Josie, en los cuales ya me detuve en entregas anteriores, uno de los personajes más importantes de la serie original que no va a hacer acto de presencia en la nueva serie -al margen de los que se deben al fallecimiento de sus intérpretes- es Donna Hayward. De los actores “jóvenes” de la primera temporada, siempre me pareció que Lara Flynn Boyle era de mayor talento interpretativo, más allá de la habilidad de Lynch para escoger en ocasiones a intérpretes de gama media que quedan perfectos en un papel concreto, y era normal que cuando se rodeaba de James Marshall o de una principiante Sheryl Lee ella llevara el peso dramático de las escenas. Y la encontraba interesante: no era exactamente ni del perfil de Bobby ni como Shelley: una parte de ella anhelaba ser como Laura -pero por envidias adolescentes, más que nada- y coquetear con la oscuridad, pero también podía por otro lado tener unos valores conservadores férreos e inquebrantables muy severos (el juicio que hace respecto a su madre y su relación con Ben Horne es sumarísimo, por ejemplo) y algo de caprichosa egolatría teen. Del mismo modo que Audrey, Donna siempre conseguía lo que quería… pero pagando cada vez un alto precio por ello: consigue a James, pero para ello ha de perder a su mejor amiga y de todos modos no le durará mucho, consigue el diario secreto de Laura, pero sin tener la más mínima consideración por Harold, sumiéndolo en la depresión y el suicidio. Descubre los secretos de su propia familia, pero causando un enorme drama. Su faceta de detective juvenil me gustaba, y aunque después de la resolución del caso Palmer su rol -como muchos otros- quedó algo desdibujado, siempre le encontraron alguna trama que incluyera un secreto oculto a desempolvar.

Durante los meses previos a que saliera la lista del casting definitivo hubo muchos rumores sobre si volvería Lara Flynn Boyle, sobre si sería Moira Kelly (la que dio vida a Donna en la película, ya que Boyle prefirió no involucrarse en el proyecto) o si incluso efectuarían un nuevo recast. Al final, ninguna de las tres, y dado los rumbos que toma el nuevo serial tampoco parece tener demasiada importancia. Pero esta semana otro miembro de la familia Hayward ha hecho su aparición en escena: se trata de Gersten (Alicia Witt), actriz descubierta por Lynch cuando era una niña para dar vida a Alia en Dune y que repetiría con el director no solo en su breve aparición en Peaks sino en el magnífico episodio Apagón de la mini-serie Hotel Room que fue emitida por HBO en 1993 en EEUU (y un año después en España por Canal Plus) y que es uno de los proyectos más olvidados del director. Apenas se dejaba ver al inicio de la segunda temporada (durante toda la primera no hay ninguna noticia de su existencia) tocando el piano en la reunión familiar Hayward-Palmer en la que Leland sufrirá uno de sus ataques tras ponerse a cantar frenéticamente Get Happy, y tenía un momento de gloria en los títulos de cierre del capítulo marcándose un solo de piano bastante espectacular. Ya no volvería a aparecer. Ni Harriet, la otra hermana de Donna, de hecho, y aunque sí habría alguna mención (como cuando Windom Earle, disfrazado de antiguo amigo del Dr. Hayward, se mete en su casa y le entrega un regalo que termina siendo una pieza de un caballo de ajedrez para Cooper: una de las veces en las que funcionó muy bien el elemento maestro del disfraz de Earle. Otras no fue así y dejó ese regustillo de que podría haberse llevado mejor todo ese asunto. Pero estoy divagando…) también habría escenas de “cena familiar” en casa de los Hayward donde ninguna de las dos hace acto de presencia ni se las menciona. ¿Toca poner parche en la continuidad? Dada su invisibilidad en la serie, Gersten probablemente estudiaba interna en algún colegio privado -me pega con los Hayward- y fue a esa cena como algo especial dado que los Palmer eran los mejores amigos de los Hayward. Y Harriet… esto… se fue de colonias durante los episodios finales… ¿Cuela?

¿Es Gersten Hayward en nuestra época una destrozahogares? ¿Ha seducido a Steve (Caleb Laundry Jones)? ¿El folletín sigue vivo en Twin Peaks, solo que ahora tenemos menos acceso a él debido al nuevo formato del programa? Y lo más importante… ¿Por qué viste exactamente igual que Darya cuando ésta nos era presentada en el primer capítulo? Misma chaqueta, mismo top, incluso misma cadena. ¿Ya no sólo existe reverberación entre planos, sino entre ciudades? ¿O es debido a motivos mucho más “terrestres” que implican una conexión mucho más estrecha entre las dos? ¿Tendrá algún tipo de relación con la banda de Otis, Buella o incluso con Ray?

Foto: Suzanne Tenner/SHOWTIME

Foto: Suzanne Tenner/SHOWTIME

Nuevos mapas del infierno – Las relaciones del pueblo indio con seres del otro lugar, algo que se dejaba intuir tanto en La historia secreta de Twin Peaks como en la Twin Peaks Access Guide, por lo visto debieron ser bastante fructíferas dado que acabaron cartografiando los diferentes portales y accesos a otro planos desde la localidad norteña. En la serie original teníamos el sendero a la Logia Negra que encontraban oculto en la Cueva de la Lechuza, pero después resultaba ser un mapa ya conocido (lo recordaba Andy, no Hawk), aunque tampoco el dato les facilitaba mucho la vida a Coop y a Harry y acababan averiguando la ubicación del lugar gracias a las referencias artúricas (“Glastonbury… ese legendario lugar donde está enterrado el Rey Arturo”, recordaba Coop) y la retorcida pista que le dejaba Earle para que siguiera su rastro (doce truchas en la camioneta robada de Pete como indicativo de los 12 sicomoros alrededor de la entrada).

Al ver a Hawk (Michael Horse) esta semana con ese nuevo mapa en sus manos con las ubicaciones del espacio de maíz (¿recuerdan nuestra entrada dedicada al octavo episodio hablando del tema?), el fuego equivalente a la electricidad, y el fuego negro, me he imaginado que después de lo ocurrido en la hora final de la serie original empezó a mostrar mucho más interés por la cultura de sus antepasados Nez Percés para evitar que si algún día volviera a verse en una situación parecida a la de entonces, -y con la certeza de que los portales son reales y no solo mitos- poder disponer de mayores conocimientos y que no se le volviera a pasar por alto algo con lo que podría haber alterado para bien el curso de los acontecimientos. Además de que hay ciertos aspectos en lo relativo al impacto que tuvo ese final en la vida de los que lo vivieron de los cuales no se ha hablado mucho en la serie presente. En el pasado, Harry por ejemplo era bastante descreído en cuanto a actividad sobrenatural. Pero, ¿que consecuencias tuvo en él ver el portal abrirse delante de sus narices? ¿Con quién compartió esa información? Con Frank y Hawk seguro, ya que les hemos visto hablar del tema. Y muy probablemente con el Mayor Briggs. ¿Informó a Gordon y al FBI? ¿A todo el Bookhouse? En el caso de Hawk sí creo que aquello fue el desencadenante que le convirtió en el policia místico que es ahora.

Foto: Suzanne Tenner/SHOWTIME

Foto: Suzanne Tenner/SHOWTIME

Uno canta entre dos mundos – Siguiendo el rastro de las coordenadas de Hastings (una pena perder a Matthew Lillard, su trabajo en la serie ha sido excelente), esta semana Gordon (David Lynch) y Albert (Miguel Ferrer) han descubierto la ubicación de otro portal. Refiriéndome a términos de continuidad, el hecho de que la experiencia no les haya parecido sorprendente es lo que me lleva a pensar que el precedente de Cooper en Glastonbury Grove fue el que llevó a, como mínimo, tener constancia de que estos espacios son reales. Que para poder entrar en él Gordon no haya tenido que seguir ningún tipo de ritual (ni amor, ni odio, ni frascos con aceite quemado de motor) puede deberse a que ese vórtice tiene unas reglas diferentes a las de la Habitación Roja, a que se abre en unas fechas concretas o a que con las coordenadas es más que suficiente. No todas las puertas tienen la misma llave. La media luna hacia abajo suele ser símbolo de bajo astral (al contrario que la Luna hacia arriba, en forma de sonrisa, la llamada Barca de Isis que simboliza el alma) por lo que el espacio al que ha tenido acceso Gordon podría tener muy malas vibraciones y fue una suerte que Albert estuviera atento para que no se perdiera como Chet Desmond o Phillip Jeffries. Pero el adormecimiento/temblor en el brazo izquierdo que sienten aquellos más receptivos cuando un portal se abre (Cooper, Pete en la serie, Teresa se mencionaba en la película, Dougie en la tercera parte) lo ha sufrido Cole esta vez en sus carnes. Los espectadores con más ojo han notado que ese espacio ocupado por los Leñadores tiene una pared muy parecida a la que salía en la película cuando Laura en sueños entraba dentro del cuadro que le habían entregado los Tremonds. ¿Seguirá el cuadro colgado en casa de los Palmer?

En aspectos más terrenales, la forzada manera que tienen de mostrar la foto del cuerpo de Ruth Davenport delante de Diane (Laura Dern) parece señalar que en realidad han cambiado las coordenadas del brazo para engañarla y que proporcione una información errónea a su cabecilla. Por cierto, esta semana ha habido un nuevo Fuck You, Albert de su parte (el tercero, si no me equivoco) y esta tendencia espero que no implique una escala que lleve a un definitivo cisma tipo Diane apunta con su arma a Albert y le espeta un “Fuck You, Albert” antes de disparar. 

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In Dreams – Aunque he disfrutado enormemente del episodio en conjunto (más que los dos anteriores), reconozco que el cambio de ritmo que ha llevado de la extrañeza y los otros mundos -que me tenían cautivado- a la Dougieserie y el trasvase a la comedia me ha costado un poco de entrada. Pero al final me ha convencido, y ha dejado algunos detalles muy interesantes. Uno de ellos es el tema de la tarta de cerezas (el gran invitado especial del segmento, en el cual Gordon también ha recuperado la frase el sueño de un policía ante la bandeja de donuts como hacía Cooper en el piloto del 90), que es adquirida por Dougie debido a la influencia de Mike (Al Strobel) desde la Habitación roja. Esto lleva a sumar dos y dos y a deducir que el mismo hombre manco, usando su magia del otro mundo, ha sido capaz de inocular un sueño de eventos futuros en el cerebro de Bradley (Jim Belushi, el cual ha podido brillar esta semana a la altura de Robert Knepper), que le lleva a evitar matar al personaje interpretado por Kyle MacLachlan en el proverbial último momento. Una escena soberbia, y que parece evocar y quién sabe si es un guiño a ciertos momentos de un clásico moderno como Breaking Bad, donde las reuniones entre los protagonistas con delincuentes en medio de la desértica nada eran marca de la casa de aquella. No obstante es, junto a Mad Men, una de las pocas series a las cuales Lynch ha reconocido que le gustaba y seguía. Al final todo ha acabado bien y Dougie sigue siendo una herramienta de todo lo bueno y del amor, incluso cayendo en gracia a unos gangsters (con código ético, pero gangters al fin y al cabo) y recibiendo el afectuoso cariño de la anciana a la cual le hizo ganar varios premios en las tragaperras y le bautizó como Mr. Jackpots. A cada episodio Dougie acumula más amor, le llega de todas partes. ¿Recuerdan qué puerta abría el amor?

Pero lo que más me ha llamado la atención del sueño de Bradley, siempre y cuando se lo haya provocado Mike…  es si este no hizo lo mismo con Cooper en la serie original. Si el sueño de la Habitación roja del tercer capítulo no fue programado y diseñado por Mike para que Cooper lo recibiera, tanto para mostrarle el futuro (o uno posible que finalmente sucedió) como para intentar ayudarle a cazar a Bob. Sí, obviamente “haciendo un retcon, no creo que ni Lynch ni Frost pensaran en ello en 1990, pero es lo que tienen las obras que crecen (y se reproducen) orgánicamente, que acaban diseñando sólidas leyes para reinterpretar su propio pasado y darle nuevos significados.

Para seguir buscando esos nuevos significados hasta la nueva entrega de la serie ya saben que pueden recurrir a los grupos de facebook Twin Peaks España (y también su foro), La Logia Blanca, The Bookhouse Boys o en el foro de la página Universo David Lynch, o dejarnos un comentario en nuestra propia página de facebook.

Javier J. Valencia

Previously on Twin Peaks:

Twin Peaks: The Return – Partes 1 a 4 (My log has a message for you / The stars turn and a time presents itself / Call for help / …brings back some memories – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 5 (Case Files – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 6 (Don’t die – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 7 (There’s a body all right – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 8 (Gotta light? – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Part 8 (Gotta light? – David Lynch, Showtime, 2017)(ENG)
Twin Peaks: The Return – Parte 9 (This is the chair – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 10 (Laura is the one – David Lynch, Showtime, 2017)
La historia secreta de Twin Peaks (The Secret History of Twin Peaks, Mark Frost, Planeta, 2016)
Y además:
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (I) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (II) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (III) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (IV) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks. Fuego, camina conmigo (Carmen Viñolo, Quarentena Ediciones, 2014)
El pájaro burlón podcast # 11- Twin Peaks en España
No se vayan todavía:
David Lynch, el James Stewart de Marte (1) – Pinturas en movimiento: “The Alphabet”, “The Grandmother”
David Lynch, el James Stewart de Marte (2) – Cabeza borradora, entre el infierno y el purgatorio (Eraserhead, 1977)
David Lynch, el James Stewart de Marte (3) – El hombre elefante, estudio de la dignidad humana (The Elephant Man, 1980)
David Lynch, el James Stewart de Marte (4) – Dune, el durmiente debe despertar (Dune, 1984)
David Lynch, el James Stewart de Marte (5) – Terciopelo azul, Lynch Town (Blue Velvet, 1986)
David Lynch, el James Stewart de Marte (y 6) – Corazón salvaje, el zoológico de David Lynch (Wild at Heart, 1990)
En el aire: David Lynch padece el síndrome de Bozman (On The Air, 1992)
Mark Frost: La cara oculta de “Twin Peaks”
¡Un momento! Aún hay más:
Twin Peaks en la “3a Audiència Catòdica” (5-11-2016)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 1ª parte): Todo aquello en que creímos (Javier J. Valencia)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 2ª parte): Cinco perspectivas (I) (Gerard Casau, Iván Fanlo)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 2ª parte): Cinco perspectivas (II)(José “Abetos Douglas” Martínez, Sergio Gaviño, Óscar Sueiro)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 3ª parte): Twin Peaks, Fuego camina conmigo (Twin Peaks: Fire Walk With Me, David Lynch, 1992) (Javier J. Valencia)

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