Twin Peaks: The Return – Parte 10 (Laura is the one – David Lynch, Showtime, 2017)

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La décima parte de Twin Peaks ha mantenido el estilo de la hora previa: ingente cantidad de información, importancia dividida en las tramas que suceden en diferentes lugares, esta vez en Twin Peaks y en Las Vegas (dejando a la investigación de Gordon en un segundo plano y a Míster C y su equipo calentando banquillo), y bastante protagonismo de personajes que hasta el momento no habían tenido mucha importancia, -pero cuya presentación auguraba problemas para Dougie- como son los hermanos Rodney (Robert Knepper) y Bradley Mitchum (James Belushi). Una entrega que ha hecho gala de la mezcla de géneros que están conviviendo en el nuevo Twin Peaks, “remodelando” el hecho de que la original parecía entonces la casa de los mil géneros televisivos y actualizando ese concepto. Hemos tenido momentos de thriller angustioso (toda el fragmento protagonizado por Richard Horne), de comedia extravagante (el personaje de Candie merecerá que nos detengamos un momento en ella), incluso de reflexión un tanto lisérgica (el nuevo mensaje de Lady Leño) y por supuesto de show de variedades: el retorno de Rebekah Del Rio al universo lynchiano ha merecido que se le dedique -con todo merecimiento- un mayor tiempo esta semana al apartado musical, y su tema, llamado “No Stars”, ha resultado sencillamente imponente.

Como en las ocasiones anteriores, este texto no será una review al uso sino una colección de apuntes, divagaciones, a veces ideas, a veces teorías (siempre desechables), a veces simples pensamientos provocados por el visionado (y por el segundo y el tercero) del capítulo. Vamos allá:

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El espejo deformado – En la película Twin Peaks, Fuego camina conmigo, siguiendo la investigación del asesinato de Teresa Banks (Pamela Gidley) de los agentes Desmond y Stanley (Chris Isaak y Kiefer Sutherland) conocímos la localidad de Deer Meadow, la cual era una versión siniestra del apacible pueblo norteño donde un año después aparecería muerta Laura Palmer: un lugar que tenía un sheriff arisco con el FBI y cuyos ayudante y secretaria eran igual de hostiles que él (en contraste con Harry, Andy y Lucy). Un local donde el café no era nada del otro jueves y carecían de los “especiales del día”, el Hap’s Diner, regentado por una áspera dueña que era una Norma Jennings rebozada en vinagre. En lugar de un lujoso hotel construido con madera nos presentaban un parque de caravanas sucio y de aspecto de estar ocupado por gente al límite de la miseria (dicho parque de caravanas, La Trucha Gorda, ahora está reubicado en Twin Peaks). Era una idea ejemplar a la hora de mostrar un reverso tenebroso de la serie de televisión ya que cuando diera inicio la parte dedicada a los últimos días de vida de Laura el tono también sería opuesto al del programa, tratándose de una versión barnizada en negro en toda regla.

Ya decía Mark Frost que tanto él como Lynch iban a subir el listón con esta temporada: hay algo de Twin Peaks en el mundo de Las Vegas que está teniendo un enorme protagonismo en la historia, pero nos está mostrando una suerte de espejo deformado -aquellos que muestran un reflejo aberrante estirado a lo largo y/o a lo ancho- de lo visto en la serie de TV original, no una versión oscura como Deer Meadow. Y no me refiero solo a detalles estéticos -como que Janey (Naomi Watts) calce zapatos rojos al estilo Audrey para seducir a Coop / Dougie, seguramente debido a que se fijó como le llamaron la atención en This is the chair-. El trío de policías presentados la semana anterior (la familia Fusco) ya son una extravagancia andante (¿agentes de tres en tres en lugar de la clásica pareja? ¿Y encima todos familiares?), una suerte de Harry (o Frank)- Hawk – Andy al estilo Las Vegas, aunque el “equivalente” a este último -por decirlo de algún modo-, “Smiley” Fusco (Eric Edelstein) es el opuesto al personaje de Harry Goaz, en cuanto a lo que tiene incontrolabre es la risa y no el llanto. Ahora hemos conocido “más y mejor” a los hermanos Mitchum, que también tienen parentesco en lo que al arquetipo se refiere con la pareja de hermanos más poderosa de Twin Peaks, los Horne. Al igual que aquellos, ambos regentan un casino (aunque Jack el Tuerto era más bien una cabañita en el bosque en comparación con el Silver Mustang de Las Vegas) y combinan el mundo de los negocios con el del crimen. Lo curioso es que Rodney, que guarda un cierto parecido físico con Jerry Horne (David Patrick Kelly) cuando este protagonizaba la serie en los 90, es quién parece llevar las riendas del negocio y Bradley quién le hace de brazo derecho y no al revés… y no parece irles nada mal.

Foto: Suzanne Tenner/SHOWTIME

Foto: Suzanne Tenner/SHOWTIME

La capa de versión – En un estado de perpetuo alucinamiento parece vivir Candie (Amy Shiels), una de las musas de los hermanos Mitchum que se intuye como amante de (al menos) Rodney y que o se encuentra bajo el influjo de algún hechizo o, siendo más prosaico, está colocada todo el santo día con una sustancia que provocaría la envidia inmediata de Jerry Horne. Su peculiar embelesamiento con el éter parece que puede romperse con el zumbido de una mosca (o quizá es que hasta una mosca la distrae) y en su voluntarioso intento por volver a su estado arrea un sopapo a su jefe / amante que es, por absurdo y por lo bien que están todos los intérpretes en la escena, uno de mis highlights del episodio. Por cierto, recordarán que en la entrega anterior les indicaba que uno de los “saltos de continuidad” que está teniendo la serie en ocasiones de manera muy descarada ocurría cuando, en la quinta parte, los Mitchum le daban una paliza al pobre encargado del casino mientras Candie y las otras dos damas del Silver Mustang se colocaban detrás suyo: únicamente se las veía cuando el plano estaba enteramente dedicada a ellas, pero nunca aparecían a la espalda de Rodney, como si no estuvieran allí. Ahora han vuelto a repetir postura y movimientos, pero si parecen estar ocupando su sitio… Estos extraños juegos temporales dan que pensar si realmente, los planos de las tres damas en la quinta hora realmente pertenecen a esta octava, y lo que está haciendo Lynch es jugar con la distorsión temporal hasta límites insospechados.

Pero la otra opción que les comenté la semana pasada, aquella que les dije que quizá era incluso demasiada extraña para Twin Peaks (si es que hay algo lo suficientemente extraño…) es que lo que estamos viendo realmente sucede en “las costuras de la realidad”, y que esta aún no ha mostrado su versión “definitiva”. En otras palabras, vemos su proceso de construcción, ofreciendo al espectador una oportunidad única se sentarse en una butaca donde se puede contemplar el trabajo de los Dioses construyendo el espacio al que llamamos “realidad en tiempo presente”. Sí, yo también pienso a veces que divago demasiado… pero entonces escucho a Candie decirle a Anthony Sinclair (Tom Sizemore), aparte de hablarle del tiempo y entre otras frases un tanto inconexas, que ahora mismo se encuentran en la capa de versión… Y no he podido evitar preguntarme si se está refiriendo a esto precisamente…

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Laura is the one – Pocos avances esta semana en lo que respecta a la investigación sobre Hastings y Davenport: los detalles más relevantes parecen ser que Tammy, Albert y Gordon no han picado el anzuelo y han descubierto la mascarada de Diane (dándole un nuevo sentido al frío abrazo que este le dedicaba al personaje de Laura Dern en There’s a body all right, gracias a los poderes de su intuición) y una fotografía que parece confirmar que Míster C es el hombre tras la cortina y quién movía los hilos respecto al experimento de la caja de cristal. Tras descubrirse en el segmento anterior que él era también quién estaba detrás de los movimientos de Duncan Todd (Patrick Fischler) y no Phillip Jeffries, no ha resultado del todo sorprendente, pero no por ello menos estimulante: parece que Míster C tenía planes y planes de contigencia, tanto como para atrapar a Cooper, como para dar el cambiazo por si esto fallaba y era reclamado por la Logia Negra tras cumplirse su ciclo, gracias a su golem-egregario Dougie, como para eliminarlo justo después de su intercambio con el agente del FBI (se puede imaginar que fue muy específico al avisar a Lorraine y a su banda de asesinos que no se les ocurriera asesinar a Dougie antes de las 2:53 cuando sale del loft con Jade en la tercera entrega. ¡Su plan se hubiera ido al traste si hubieran acabado con el verdadero Dougie antes de tiempo!).

Pero el momento más intrigante resultó ser la visión de Gordon de Laura Palmer, suplicando ayuda, en una escena que está sacada de Fuego, camina conmigo, en un momento en el cual la atribulada adolescente iba a la puerta de su mejor amiga Donna en busca de su apoyo emocional. El alma de la joven parece estar flotando en la Tierra, quizá desde la tercera parte, cuando parecía que era expulsada de la Habitación Roja: ¿fue castigada por revelarle a Cooper su verdadero yo, un ser de luz, saltándose algún tipo de norma? Y pide ayuda a Gordon, quizá el alma más semejante a Coop, su “medio” mentor y con el que comparte esos ligeros poderes de presciencia -algo que sin duda Cole ayudó a estimular sus años como su jefe en el FBI-. El hecho de que un eco de su presencia quede flotando en el entorno implica que la presencia fantasmal está en ese  lugar concreto, como queriendo especificar que la visión de Gordon no era de otro lugar o que estaba evocando a ese momento concreto de la vida de Laura Palmer en el pasado. Ella ha estado ahí, con él.

Foto: Suzanne Tenner/SHOWTIME

Foto: Suzanne Tenner/SHOWTIME

El sexo y el acordeón – Twin Peaks, la serie original de los años 90, era heredera del soap opera que había sido tendencia en la televisión durante toda la década anterior y que precisamente a partir de esta época ya daría sus últimos coletazos (por citar dos de las de mayor fama y éxito: Falcon Crest finalizaría en mayo de 1990, Dallas igualmente en mayo pero de 1991), aunque tendría momentáneos reputes de popularidad en series tipo Melrose Place y semejantes. En los viejos soap las relaciones secretas, pasiones encubiertas y líos entre las sábanas eran el pan nuestro de cada día y Twin Peaks no se quedó atrás en ello -aunque aportó el punto de vista más novedoso en cuanto a que todo ese fregado lo vivían habitantes mundanos de una pequeña comunidad, no las figuras más pudientes ni los ricos o famosos como era más común en este tipo de series, con sus más y sus menos-. Pero si que fue absolutamente original de que su protagonista se mantuviera al margen de todo eso casi, casi durante todo el serial: Cooper rechazaba a Audrey en la primera temporada y no sería víctima del flechazo hasta bien entrada la segunda, una vez conociera a Annie Blackburn (Heather Graham). Dado que al arco de su romance se le dedicó su tiempo, ambos no tuvieron relaciones sexuales hasta el final: en su penúltima hora finalmente yacieron juntos… justo antes de que Cooper fuera finalmente suplantado por su doble. Si formaba parte de un ritual y Frost y sus compinches por entonces Bob Engels y Harley Peyton lo tenían muy bien pensado o fue una de esas casualidades mágicas que inundaron el programa no tengo la más remota idea. Cooper perdía su virginidad (como personaje, se entiende) en la hora 29: en la 30 era derrotado. El orgullo precede a la destrucción…

¿Tendrá el despertar sexual de Cooper / Dougie el efecto contrario? No le ha llevado tanto tiempo como a su versión anterior (diez horas) y ha recibido ciertos estímulos por parte de su amante, la cada vez más y más encantadora Janey (nominación al Emmy para Naomi Watts el año que viene, por favor. ¿No creen que la Academia vaya a tomar muy en serio a Twin Peaks al año que viene, verdad? Vamos a empezar a enviar ondas mentales en dirección a Hollywood, a ver si podemos revertir eso. Ignorar a The Leftovers, anda que…) en la forma de los zapatitos rojos de Audrey (pobre Annie, apenas una única mención hasta el momento y casi por obligaciones de la narración). Aunque Coop tenga el rostro envejecido su cuerpo sigue siendo el de un hombre de unos treinta y tantos (y apuesto a que si hubiera habido manera humana posible Coop seguiría teniendo el aspecto que tenía en 1990, pero los valores de producción hoy en día no dan para tanto), y ha parecido que no se le ha dado nada, nada mal para llevar 25 años con el dique seco. Quizá si en el pasado el sexo fue la antesala a su fracaso, ahora lo sea a su triunfo…

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Mira y escucha el sueño del espacio y el tiempo – Después de la cancelación de la serie en 1991 y del fracaso de la película al año siguiente llegarían tiempos muy duros para el peakie. No digamos ya en España, donde la película no llegó a estrenarse y hacia el final el culto al programa lo manteníamos proverbiales cuatro gatos (ya, ya se que ahora parece que no, en esta especie de revisionismo cultural en la que da la sensación que la serie seguía siendo un fenómeno incluso en sus momentos más bajos: no lo era, créanme, estuve allí y lo recuerdo bien). La travesía del desierto, sobre todo en los oscuros años entre 1993 y 1997 donde Lynch mantuvo un perfil muy bajo en comparación a lo que había sido en el lustro anterior, se paliaba con pequeñas gotas de agua en el desierto: la inocente y un poco absurda emoción de adquirir un nuevo ejemplar de Wrapped in Plastic, acceder a la Twin Peaks Access Guide o conseguir un video bootleg con los spots de café Georgia protagonizados por los protagonistas de la serie original daba vidilla a un programa que año tras año iba siendo más y más olvidado. Personalmente: creo que ahí nació el culto y no antes, que era un fenómeno masivo. En los últimos años el término serie de culto creo que se ha desviado de su verdadero significado y se ha desvirtuado. Pero eso es otro tema…

De todas aquellas pequeñas bolsas de oxígeno que reanimaban momentáneamente al comatoso cuerpo ninguna fue tan conmovedora ni logró recuperar tanto, aunque fuera por unos minutos, el cosquilleo en el estómago de la serie original como las llamadas Log Lady Intros: cuando la cadena por cable Bravo reemitió la serie en 1993 le pidió a Lynch si podía dirigir unas introducciones para cada episodio y lo que hizo el genio de Montana fue usar al personaje de Margaret (Catherine Coulson, el corazón de los twinpeakers) para presentar cada capítulo exponiendo un tema, que por un lado escondían un mensaje oculto, por otro eran un acercamiento filosófico a la hora en cuestión, y también una reflexión sobre la misma. Oro puro. ¿Rompía el maravilloso personaje de Coulson la cuarta pared o se estaba dirigiendo a alguien en concreto? Decídanse ustedes: ambas opciones me gustan. Pero dada la obsesión que tengo con la continuidad en los universos de ficción (supungo que lo habrán notado si han ido leyendo estas reseñas con regularidad) la segunda me parece que ofrece ese plus, y ahora…

No ha habido Log Lady Intros en esta nueva temporada de la serie, aunque algunas especulaciones previas de los fans indicaban que las habría. Realmente no ha hecho falta: ahora forman parte del contenido de la narración, y no están sirviendo para presentar una hora de la serie en concreto sino aspectos de la misma. Y están yendo siempre dirigidos a un personaje muy concreto: Hawk (Michael Horse), quizá el habitante del pueblo que más sintoniza con ella (ahora que el Mayor Briggs ya no se encuentra disponible). Y el mensaje que le ha dado esta semana ha sido enigmático, poético… y cargado de pistas:

Hawk, la electricidad está zumbando. Se oye en las montañas y en los rios. La oyes bailar entre los océanos y las estrellas… y brillando alrededor de la Luna. Pero en estos días, ese brillo agoniza. ¿Qué será lo que permanezca en la oscuridad? Los dos hermanos Truman son hombres honestos. Son tus hermanos. Y los otros buenos hombres que han estado contigo. Ahora el círculo está casi completo. Mira y escucha el sueño del espacio y el tiempo. Todo sale ahora, fluyendo como un rio. Aquello que es y que no es. Hawk: Laura es la elegida…

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Un rápido de juego de “asociación de palabras e ideas”, como planteaba Gordon en el guión de FWWM a Coop y a Albert: El primer apartado del mensaje, esa electricidad que zumba, puede referirse tanto a la luz que agoniza en el pueblo -esta entrega ha sido especialmente dura, con el brutal asesinato de Richard (Eamon Farren) a la pobre Miriam (Sharah Jean Long), y ahora se comprende mucho mejor su presentación en la escena de la Doble R hablando con Heidi sobre los niños del colegio: su muerte ha resultado mucho más cruel y da mucha más rabia, y también por su asalto posterior a su abuela Sylvia (Jan D’Arcy) o el maltrato que somete Steve (Caleb Laundry Jones) a Becky (Amanda Seyfred)- tanto a la “conexión” que poco a poco se está perdiendo entre la comunidad y el otro lugar y que, tal vez, otorgaba de un cierto orden al caos. ¿Qué será lo que permanezca en la oscuridad? ¿Será el prístino o será el oscuro?. Y sobre todo, la parte final, Mira y escucha el sueño del espacio y el tiempo, fluyendo como un río, lo que es y lo que no es, me devuelve de nuevo a lo que he venido comentado últimamente, las costuras de la realidad. Vemos una capa de versión de la realidad, no la que será definitiva, y en estos momentos, la versión oscura se está imponiendo.

Pero no nos pongamos nerviosos. Quedan ocho horas. ¿De verdad hay quién, no solo no quiere jugar a este juego, sino trata de decirle a los demás que no deberían hacerlo? ¿Que jugar está mal? Supongo que ha de haber gente para todo. Pero citando a Albert, me parece otro modo de suicidarse… cerebralmente hablando, al menos.

Pero si les gusta el juego, ya saben que este continúa en los grupos Twin Peaks España (que por cierto tiene desde hace poco un nuevo y flamante foro), La Logia Blanca, The Bookhouse Boys o en el foro de la página Universo David Lynch.

Javier J. Valencia

Previously on Twin Peaks:

Twin Peaks: The Return – Partes 1 a 4 (My log has a message for you / The stars turn and a time presents itself / Call for help / …brings back some memories – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 5 (Case Files – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 6 (Don’t die – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 7 (There’s a body all right – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 8 (Gotta light? – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Part 8 (Gotta light? – David Lynch, Showtime, 2017)(ENG)
Twin Peaks: The Return – Parte 9 (This is the chair – David Lynch, Showtime, 2017)
La historia secreta de Twin Peaks (The Secret History of Twin Peaks, Mark Frost, Planeta, 2016)
Y además:
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (I) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (II) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (III) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (IV) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks. Fuego, camina conmigo (Carmen Viñolo, Quarentena Ediciones, 2014)
El pájaro burlón podcast # 11- Twin Peaks en España
No se vayan todavía:
David Lynch, el James Stewart de Marte (1) – Pinturas en movimiento: “The Alphabet”, “The Grandmother”
David Lynch, el James Stewart de Marte (2) – Cabeza borradora, entre el infierno y el purgatorio (Eraserhead, 1977)
David Lynch, el James Stewart de Marte (3) – El hombre elefante, estudio de la dignidad humana (The Elephant Man, 1980)
David Lynch, el James Stewart de Marte (4) – Dune, el durmiente debe despertar (Dune, 1984)
David Lynch, el James Stewart de Marte (5) – Terciopelo azul, Lynch Town (Blue Velvet, 1986)
David Lynch, el James Stewart de Marte (y 6) – Corazón salvaje, el zoológico de David Lynch (Wild at Heart, 1990)
En el aire: David Lynch padece el síndrome de Bozman (On The Air, 1992)
Mark Frost: La cara oculta de “Twin Peaks”
¡Un momento! Aún hay más:
Twin Peaks en la “3a Audiència Catòdica” (5-11-2016)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 1ª parte): Todo aquello en que creímos (Javier J. Valencia)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 2ª parte): Cinco perspectivas (I) (Gerard Casau, Iván Fanlo)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 2ª parte): Cinco perspectivas (II)(José “Abetos Douglas” Martínez, Sergio Gaviño, Óscar Sueiro)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 3ª parte): Twin Peaks, Fuego camina conmigo (Twin Peaks: Fire Walk With Me, David Lynch, 1992) (Javier J. Valencia)

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