Twin Peaks: The Return – Partes 1 a 4 (My log has a message for you / The stars turn and a time presents itself / Call for help / …brings back some memories – David Lynch, Showtime, 2017)

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Como un sueño hecho realidad, el retorno de Twin Peaks ha sido la maravillosa experiencia con la que uno durante estos 25 -perdón, 27- años tan solo podía soñar. Un estímulo de conceptos e ideas directo de las retinas al cerebro que no puede compararse a nada en este planeta Tierra. Un misterio intrigante y obsesivo, una broma magnífica, una lúcida locura que por fortuna, tan solo acaba de empezar. Lejos de presentarse como un nostálgico comeback se ha salido -de entrada- por la tangente elaborando los misterios que presentaba tanto en su hora final como en la película Twin Peaks, Fuego camina conmigo. Incluso conectándolo con varias de las piezas presentadas en The Missing Pieces, que ya pueden ser consideradas parte del cánon twinpeaksiano. Mientras que puede añorarse el tono costumbrista de la serie original y su aparente (sólo aparente) sencillez, el que firma estas líneas tiene en el momento en el que aparece el agente Jeffries en la película uno de sus momentos preferidos (sino el que más) de todo el corpus lynchiano, con lo que el haber tirado por esta senda para estos primeros pasos no podría haberme hecho más feliz.

Pero no tengo demasiadas ganas de repasar estas dos primeras horas repitiendo lo que probablemente ya han leído en el chorro de reviews que han invadido la red los últimos días -hace cuatro días aún tenía sentido decirles que la obra empieza más cercana al universo lynchiano que a Twin Peaks propiamente dicho, pero seguramente ya se han hartado de leerlo- y prefiero directamente recoger una serie de apuntes, de pensamientos, teorías e ideas, que me han ido apareciendo en la cabeza a medida que he ido viendo y revisando los episodios, y también añadiré apuntes de otros amigos y compañeros a los que haré referencia: en la era de las redes sociales, la velocidad a la que circulan las ideas es asombrosa, muy alejada de la experiencia que era ver la serie en los 90. Si bien en un momento medité abandonar las redes durante este verano debido al regreso catódico más esperado de toda mi vida, finalmente cambié de idea: el juego de la inmersión sospecho que en esta ocasión se plantea usando todas las herramientas que uno tenga a su disposición.

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Dale Cooper, agente de la Logia Blanca – Tras un par de revisionados, no tengo la sensación de que el Agente del FBI esté visitando al Gigante en el periodo de 25 años que transcurren entre el final de una etapa y el principio de otra, sino que estamos viendo una escena que tendrá que situarse en el futuro de la serie, cuando ya esté bastante más adelantada. Coop parece bastante más proactivo y receptivo ante la información que le está dando y parece estar enfrentándose a un nuevo misterio que de momento desconocemos. Además, no lleva el pin del FBI y tiene el aspecto de aceptar su rol sin la sensación de desconcierto que parece sentir mientras está perdido en la Habitación Roja, donde por cierto es muy probable de que no haya “sentido”, en el sentido estricto de la palabra, los 25 años de lapso. Apuesto a que este encuentro tendrá lugar después de la reunificación consigo mismo, o la derrota de su yo malvado.

Mulholland Peaks – Bastante antes de que se estrenara Mulholland Drive en la gran pantalla logré hacerme con una copia bootleg en VHS del piloto de esa serie que Lynch había previsto. Quedé maravillado, soñando con que iba a remover las aletargadas pantallas televisivas del recién nacido siglo XXI con sus perversas y extrañas fantasías. Nada más lejos, ya conocen la historia. La ABC odió el proyecto, llegó a hacer un remontaje para lanzarlo como TV Movie que el director odió y finalmente llegaron Canal Plus y la productora de Alain Sarde para salvar el día, comprar el proyecto y poner “verdes” para que Lynch le diseñara un final cerrado y convertirla en una película maravillosa. Pero mientras veía toda la trama en la nueva serie situada en Buckhorn, South Dakota algo me hizo “click” que me llevó a pensar que parte de una nueva mitología soñada para MD, la serie que nunca existió, recuperó para el nuevo Peaks… Ya fuera en la intensa escena del bar con “Mr. C” hablando con Ray, ya fuera en la detención de Hastings (excelente Matthew Lillard) me poseyó tanto el espíritu de aquella obra que incluso llegué a fantasear con que el hecho de que Hastings recordara haber estado “en sueños” en la escena del crimen era debido a algún tipo de truco mágico por parte de Mr. C, y que era una justificación para explicar que durante 25 años de furia asesina, pudiera salir indemne en todas sus fechorías. Tuvo que ser Francisco J. Ortiz (del blog Abandonad toda esperanza) quién me bajó de las nubes y me señaló la obviedad: lo más probable es que Hastings fuera poseído por Bob. Y esto me lleva a…

Foto: Suzanne Tenner/SHOWTIME

Foto: Suzanne Tenner/SHOWTIME

El compañero de viaje – Puede que más adelante aparezca un sustituto de Frank Silva, pero de momento no ha hecho falta y nadie lo ha pedido. Mr. C es el “híbrido” en Bob y Cooper, y también es Bob habiendo conseguido asimilarse a la perfección en una forma humana, al margen de las posesiones donde movía a sus marionetas a su gusto y antojo pero con escasa capacidad de raciocinio. Cooper parece el vehículo perfecto para él y el hecho de que fuera su objetivo desde el principio es una opción que cada vez está tomando más fuerza (y le está otorgando renovado valor a la Autobiografía del Agente Cooper, donde ya se apuntaban señales en esa dirección). El hecho de que Bob pueda, a la hora de asesinar, “abandonar a su compañero de piso”, tomar posesión de otro cuerpo y unirse a Mr. C en el frenesí asesino llevan a pensar si, en los viejos tiempos, Mike y Bob actuaban de ese modo. Lo que podría explicar porque Gerard nunca tuvo un doppelgänger, ya que la existencia del Enano pasaría a ser posterior, una vez hubo eliminado todo su mal. Esperemos que el buen Dale no tenga que arrancarse el brazo para superar esta situación. Por su parte, Mr. C, el Bob “encarnado”, tiene aspectos de ambos “en perfecta simbiosis” ¿No les viene la cabeza a Gerard haciendo el círculo con los dedos ante Coop en el episodio 17, pocos momentos antes de atrapar al criminal?. El cabello largo, si, pero un tanto acicalado. Un modo de vestir con cierta elegancia dentro del macarrismo. Una grabadora que se usa no para expulsar pensamientos, sino para atrapar confidencias. Deja su firma, pero no con letras en las uñas, sino con un disparo muy concreto cerca del ojo (recuerden la puntería del Agente en la sala de prácticas en la primera temporada). Y tiene ciertos aspectos que también recuerdan a Windom Earle, como el hecho de que ante la pantalla de ordenador (que parece el mismo portátil el de ambos, por cierto) esta tenga interferencias, como si tuviera problemas de señal, algo que le ocurría al agente encarnado por Kenneth Welsh cuando usaba el suyo para ubicar el mapa de la Cueva de la Lechuza sobre el del pueblo, y que igual modo daba la sensación de que actuaban mágicamente, como si “invocaran” lo que querían ver, o su predilección por las cartas, en este caso una que parece un As que con un gorro de bufón… y que en cierta medida parece el símbolo del anillo y la Cueva. ¿Busca un portal, un medio de escape? “Yo deseo, no necesito”, por su parte, es Bob hablando con la locuacidad de Coop. Pero lo que es necesitar, necesitará, como le hace saber -o se le escapa- a Chantal (Jennifer Jason Leigh), síntoma de que está empezando a perder el control…

Dos y dos no siempre suman cuatro – Dos de los primeros… “delicados” asuntillos por resolver respecto al reparto original han quedado solventados de un plumazo: uno de forma bastante original. La no aparición de Michael J. Anderson (que lleva una temporada en un estado mental parece que un tanto delirante) ha quedado resuelta convirtiendo al Enano en un árbol, su siguiente “paso evolutivo”. Dado que, cual estrella de mar, fue una entidad que cobró forma a partir de su escisión del cuerpo de Philip Gerard, su paso a un ser “diferente” y quizá más elevado tiene hasta su lógica. Y no desentona: ya advirtió que “la próxima vez que me veas no seré yo” en el capítulo final (bueno, vale, probablemente hablaba de su propio döppelganger, pero ¿no lo encuentran una casualidad genial?). El asunto Michael Ontkean, que todavía está envuelto en misterio -al menos yo no tengo claro el porqué de su ausencia cuando confirmó su presencia en un primer momento, supongo que debido a la renegociación posterior de los contratos una vez Lynch se sumó de nuevo al proyecto tras abandonarlo momentáneamente debido a su polémica con Showtime- se ha resuelto en un zis-zas: está enfermo. Vamos, que tanto puede estar hecho polvo ingresado en un hospital como puede estar en su casa con la gripe el tiempo que dure la serie (y sería un as en la manga por si el año que viene tenemos más Peaks y le apetece reconsiderar su decisión). Yo tengo esperanzas de todos modos de que sea uno de esos 21 nombres que tienen “partes habladas” y que no aparecían en la lista del reparto. Quizá sea exceso de optimismo, pero…

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James siempre moló – ¿Alguien más tuvo la sensación de que cuando Shelly (qué redoble de temblores en mi corazón ante el reencuentro con ella) habla sobre James con sus amigas lo está haciendo en boca de Lynch y Frost, reivindicando la figura del sensible motorista? Nunca me he considerado anti-James (aunque no es de mis personajes preferidos de la serie ni de lejos precisamente) ni anti Marshall (es un actor nivel teleserie de los 90 y punto), pero es cierto que cuando tuvo que aguantar por si solo escenas sin el refuerzo que tenía de apoyarse en actrices de mayor talento como Sheryl Lee o Lara Fynn Boyle y situarse frente a frente con intérpretes de nivel directamente Santa Bárbara (como los denostados Annette McCarthy o Nicholas Love, la viuda negra y su malvado amante) el resultado fue muy flojo y con razón está considerado de lo peor de toda la serie original. Y sin embargo, durante años ha tenido que soportar burlas y feos por parte de los fans del serial en ocasiones de bastante mal gusto. Básicamente por cuatro episodios que siempre he creído que existen por aprovechar la popularidad de Marshall como “chico-poster” en aquellos tiempos -hubo intentos de lanzar su carrera en cine, incluso tuvo algún que otro papel protagonista, como en el drama pugilístico Gladiador (1992, de Rowdy Harrington)-, y cuya importancia creo que se ha sobredimensionado con el paso de los años y la conversión de Twin Peaks en mito televisivo. Si James hubiera abandonado el pueblo (y la serie) tras la muerte de Maddie, o si hubiera seguido jugando a los misterios con Donna, dudo que hubiera recibido tantos palos. En cualquier caso, un precioso detalle por parte de los padres del personaje para un actor que, encima, tuvo que abandonar su carrera por bastante tiempo por culpa de verse afectado por el síndrome de Crohn.

De mi sangre a tus cuchillas – Un apunte: todo el segmento del Agente Cooper en la (así la han bautizado los fans) Habitación Púrpura me parece lo mejor que he visto en televisión este año y -dejen que me venga arriba- tal vez desde el final del episodio final de la serie original. ¿Dale a punto de atravesar otra puerta que le va a llevar a pasear por las costuras de la realidad? Tienen toda mi atención. A veces me imagino a Mark Frost rellenando un redondo balón de conceptos y teorías esotéricas y lanzándolo a Lynch, y este interpretándolo a su única y original manera, dándole una forma inesperada y coherente. El espacio donde vive el espectro de las emociones (el mar) parece salvaguardado por una mujer oriental sin ojos que se desplaza por un tiempo entrecortado donde diferentes posibilidades se desvanecen por segundos. A falta de saber si veremos más de este personaje (de nombre Naido, es posible que tenga “representación terrenal”, y le da vida la actriz Nae Yuuki), me pareció que podría haber sido interpretada por Joan Chen (que por cierto escribió una curiosa carta a David Lynch pidiendo su reingreso en la serie) y así haber tenido una explicación al trasvase de Josie al “otro lado”, como se daba a entender su conversión a fantasma habitante de la madera. Hasta se le podría dar sentido a su sacrificio por salvar a Coop -al menos por equilibrar su karma, por intentar matarle en el pasado-. La versión “espiritual” de Ronette Pulaski (Phoebe Agustine, cuyo rol aquí se llama simplemente “American Girl” según los créditos) habita también este espacio, y su madre tiene muy malas pulgas, según parece, y da la sensación de estar persiguiendo a Cooper desde que la versión malvada del árbol lo echara de la Habitación Roja. Una especie de “perro guardián” que a tenor de las advertencias de Naido puede cortarle en rodajas. Este es el espíritu, de aspecto tenebrosamente lovecraftiano , que aparece en la caja de cristal, presumiblemente en busca del agente, y destroza a la pareja que estaba haciendo el amor frente a la jaula (todo un ritual de invocación, quizá para despistar a la criatura de su persecución). Cooper y la criatura pasaron el portal. ¿Dos pájaros de un tiro?

Humor bizarro en el siglo XXI – ¿Cómo se puede ser más malo que llevando una bolsa de coca, una metralleta y una pata de perro en el maletero del coche? ¿Qué mejor manera de mostrar que Twin Peaks ya no pertenece al género del soap opera que con Bobby Briggs recreando uno de sus muy melodramáticos llantos de la serie original… causando el efecto contrario? ¿No creen que la conversación entre Gordon y Denise (David Duchovny) no tiene un segundo de desperdicio? ¿Qué negrísimo sentido del humor lleva a mister C a dibujar caricaturas grotescas usando el rostro de Jack (Steve Baker)… antes de matarlo, como sabremos poco después? Con sus más y sus menos, el humor de esta nueva entrega está llegando a unos niveles de bizarrismo que no estaba en la serie original, y más en su última etapa, donde abusó un tanto del slapstick y de un humor a veces un tanto tontorrón -véase la cata de vinos o el desfile de moda con comadreja suelta incluida-. Pero, créanme, el momento que con más fuerza me hizo expulsar una sonora carcajada fue la aparición de Dougie Jones en mitad de la Habitación Roja y sus comentarios frente a Mike/Gerard. Como de golpe se usa un lugar hasta la fecha sagrado -y reverenciado por sus fans- para crear un gag de ¡humor cósmico! no lo hubiera ni imaginado en mis más alucinadas fantasías. Y ya que hablamos de Cooper, Mr. C y ese “tostao” de Dougie…

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El gran show de “Kale” MacLachlan – Cuánto me alegro por Kyle MacLachlan. En los años 90 fue un actor con verdadero potencial y empezó a demostrar su talento al margen de sus colaboraciones con Lynch en cintas como El proceso (David Jones, 1993), donde daba vida a un Josef K. con bastante nervio, o en la denostada y muy recomendable El efecto dominó (David Koepp, 1996). El fracaso de Showgirls hizo mella en su carrera y lentamente fue virando en trabajos para televisión, donde se fue especializando en papeles de galán con toques weird, como sus personajes para Sexo en Nueva York, Mujeres desesperadas o más recientemente The Good Wife. Ha tenido que ser su viejo amigo y descubridor el que le haya sacado de su encasillamiento que le había convertido en algo así como el Alan Alda del siglo XXI y en las cuatro horas que llevamos se ha visto obligado a interpretar tres papeles diferentes y cada uno de ellos en distintas versiones. Un Cooper malvado y siniestro que tiene que parecer alicaído y grotesco cuando es entrevistado por Gordon, un Cooper standard que se reconvierte en una especie de Mr. Chance y que nos regalará varios hilarantes momentos, ya sea en el casino como Mr. Jackpot o viviendo la vida de Dougie siendo todo pura inocencia -vamos a ver si ese milagroso sorbo de café tiene efectos reconstituyentes sobre él- y ese Dougie Jones que aunque viva poco, le da la oportunidad de mostrar un lado divertido y además disfrazado para la ocasión. Lynch ha zarandeado al que fuera su actor fetiche de un lado a otro y está sacando dinamita de su talento.

Gato por liebre – Pero Dougie es algo más que un recurso cómico: su verdadera razón de existencia es un concepto totalmente nuevo que hasta la fecha no conocíamos, y que puede implicar un cambio absoluto en las reglas del juego del universo peaker. Dougie es el plan de contingencia que tiene guardado en la manga Mr. C para -quizá por haberse cumplido el ciclo de 25 años- sea reclamado por la Logia Negra, ya que no parece querer abandonar su existencia terrena y sigue en busca de las coordenadas y de aquello que signifique su carta. Estuvo aquí rápido Xavier Torrents Valdeiglesias, quién fue el que me lo hizo ver. Dougie es un producto manufacturado en la Habitación Roja, un equivalente a un golem o un egregario, que existe únicamente para cumplir una misión concreta. Pero parece ser que al lanzar estas “creaciones”, durante el periodo en el que existen, alteran la realidad a su alrededor. Tal vez un día Janey-E Jones (Naomi Watts) se fue a la cama sola, tal vez se despertó con un marido y debido a la alteración del curso de los tiempos, lo era ya desde hacía años. El plan de míster C además es meticuloso. Como me comentó María Gil (“Mary Sabidilla” de nickname, habitual en foros nacionales de fans como La Logia Blanca o Twin Peaks España) los dos Coopers no pueden co-existir en una misma realidad, ya que ambos parecen debilitarse mutuamente o robarse energía el uno al otro (solo hay que ver como se comporta Mr. C en la entrevista con Gordon, cualquiera diría que se le están acabando las pilas). Pero al cambiarse Cooper por Doug -C logra aguantarse la arcada de garmonbozia con su fuerte olor a aceite quemado de motor, y es Dougie quién abre primero el portal, sintiendo antes el clásico hormigueo en el brazo que vimos en la serie en el antepenúltimo episodio y se comentaba en el film- está en una situación límite, ya que está bajo el punto de mira de la mafia. Suerte de la “ayuda” que le están echando desde la Habitación Roja (cuanto dinero tan oportuno, como para saldar una deuda…). Qué mala pinta tiene esa bomba dejada debajo de su coche… ¡Llamen al 1-1-9… perdón, al 9-1-1! En cualquier caso, la existencia de estos seres-señuelo o cebos da mucho sentido a ciertos detalles comentados en La historia secreta de Twin Peaks. Por temor a que no hayan leído el libro, les sugiero que abandonen este artículo aquí mismo, ya que debajo de la fotografía comentaré ciertos aspectos del mismo…

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¿Hubo señuelos en la serie original? – ¿Os habéis fijado en el personaje de Meg Foster, la trabajadora del casino que se encarga de cambiar las fichas? Yo lo pasé por alto, pero gracias al compañero “Gordon Cole” que me hizo llegar una foto a través de Facebook pude darme cuenta de que llevaba el anillo de la Cueva. ¿Cuántos más habrá? ¿Cuántos ha habido? Ahora supongamos que estas creaciones pueden perder o abandonar estas anillos después de muertos en nuestros planos y pueden caer en manos de “seres humanos”, ignorando que pueden tal vez ser portales -Desmond desaparece justo al cogerlo en FWWM- o te pueden convertir en “ciudadano de dos mundos”… Eso explicaría por qué en La historia secreta de Twin Peaks hay tal cantidad de anillos esparcidos a lo largo y ancho  de la historia. Por cierto, ¿notaron cómo Frost se echó unas risas a costa de los que nos hemos leído el libro y nos tuvo un rato creyendo que Dougie era Dougie Milford, y que Cooper había viajado al pasado, tal y como apuntamos varios seguidores en nuestras teorías tras leer el libro? Pues no, parece que sus alteraciones en lo que respecta a la historia de Twin Peaks pueden tener un sentido muy distinto…

¿Y si los personajes que han desaparecido de la historia de Twin Peaks, según el libro, eran egregarios, meros cebos, y cuando cumplieron su función desaparecieron de la existencia? ¿No podría ser Annie -el caso de borrado retroactivo de la historia más sonoro de la novela- uno de estos señuelos, manufacturado en la Logia Negra únicamente para atraer al héroe de la historia a Glastonbury Grove, y una vez cumplió su misión, dejó de existir, y tan solo Dale recordará su existencia…? ¿Lo sería John, con la única finalidad de alejar a Audrey de Cooper? Aún más… ¿estos cebos pueden fabricarse en la serie actual? ¿Podríamos tener a una doble de Laura Palmer caminando por las calles de Twin Peaks en la tercera temporada?

¿Exceso de café? ¿He divagado mucho? ¿Prácticamente todo lo que han leído aquí no tendrá ninguna validez dentro de tres o cuatro semanas? ¡Pues es muy probable! Pero por favor, no dejen de dejarnos sus comentarios al respecto de las teorías expuestas y de sus impresiones de la tercera temporada.

Javier J. Valencia

Más “Twin Peaks” en El pájaro burlón:
La historia secreta de Twin Peaks (The Secret History of Twin Peaks, Mark Frost, Planeta, 2016) (Javier J. Valencia)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 1ª parte): Todo aquello en que creímos (Javier J. Valencia)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 2ª parte): Cinco perspectivas (I) (Gerard Casau, Iván Fanlo)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 2ª parte): Cinco perspectivas (II)(José “Abetos Douglas” Martínez, Sergio Gaviño, Óscar Sueiro)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 3ª parte): Twin Peaks, Fuego camina conmigo (Twin Peaks: Fire Walk With Me, David Lynch, 1992) (Javier J. Valencia)
El pájaro burlón podcast # 11- Twin Peaks en España
Twin Peaks. Fuego, camina conmigo (Carmen Viñolo, Quarentena Ediciones, 2014))(Javier J. Valencia)
Mark Frost: La cara oculta de “Twin Peaks”
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (I) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014) (Javier J. Valencia)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (II) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014) (Javier J. Valencia)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (III) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014) (Javier J. Valencia)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (IV) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014) (Javier J. Valencia)

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