Twin Peaks: The Return – Parte 16 (No knock, no doorbell – David Lynch, Showtime, 2017)

Decía en mi introducción de la entrada dedicada al episodio anterior que There’s some fear in letting go había sido el más conmovedor hasta ese momento -en especial por la despedida de Margaret, la dama del leño- y esta semana le ha tocado al que sea el probablemente más emocionante. La tensa espera respecto al fin del viaje de Hutch y Chantal (Tim Roth y Jennifer Jason Leigh) ha llegado a su fin de la manera más inesperada posible cuando su sola presencia en Las Vegas hacía temer un destino fatal para Dougie, su familia o sus amigos. La situación con Audrey ha vuelto a girar dentro de otro giro, y casi pudo escucharse desde mi ventana a la hora de emisión de la escena final en la que se está mirando en el espejo un ruidoso sonido líquido proveniente de toda la materia gris que se (nos) estaba removiendo por parte de los fans a lo largo y ancho del mundo buscando dar con una respuesta a ese misterio. Pero en especial, el momento más taquicárdico de la temporada ha sido el más esperando desde la tercera entrega creo que por cualquier hijo de vecino, y el gran triunfo de esta hora ha sido convertirlo en algo agridulce: feliz… pero melancólico. El viejo espíritu de Twin Peaks, al menos cuando no era su propio reflejo (luminosamente triste).

¿No se les hace un nudo en el estómago al pensar que van a leer esta entradilla por penúltima vez? El presente texto no es una reseña al uso, sino una recolección de apuntes, sensaciones, recuerdos y teorías “de usar y tirar” provocadas por la hora en cuestión…

La distancia más corta entre dos puntos no es necesariamente la línea recta – Ya lo dijo Mark Frost meses atrás, una de las reglas que se auto-impusieron él y Lynch fue no limitarnos a hacer lo mismo que en el pasado. Teníamos que subir el listón. Desde luego en ninguna de las quinielas previas que leí acerca de los argumentos sobre los que iba a tratar la nueva temporada nadie adivinó que iban a mantener al protagonista principal (sin contar dobles y tulpas) al margen durante la mayoría de la narración y su lugar lo iba a ocupar una especie de inocente versión de si mismo. Si es que eso fue realmente tal cosa: Dale Cooper siempre estuvo ahí dentro, aunque paseara por la Tierra como un sonámbulo, y aunque le llamáramos Dougie por inercia (y porque era el modo como se referían a él en su entorno), éste desapareció en la tercera entrega. Pero el reto era elevado: la gran mayoría de sensaciones que iba a provocar este Cooper/Dougie en sus primeras escenas iba a ser la de rechazo y la de nervios por parte del espectador que esperaba con ansias el retorno del héroe del programa. Pero poco a poco intérpretes, guionista y director nos convencieron a un número cada vez mayor de dejarnos llevar por la Dougieserie, esa disparatada comedia romántica y familiar, de fondo bondadoso a pesar de la aparición de gángsters, policías corruptos y que ha incluido varios intentos de asesinato bajo el luminoso sol de Las Vegas. El listón había subido a topes inesperados: la idea era conseguir que cuando llegara la hora de devolver a Dale Cooper, el espectador sintiera profundamente la pérdida de Dougie.

Esto habrá funcionado mejor en unos espectadores que en otros: del retorno de Coop se ha alegrado todo hijo de vecino -lo esperado-, el adiós de Dougie quizá no ha conseguido un cuórum tan elevado aunque tampoco ha quedado muy lejos. Pero aunque Dougie no existiera realmente, ha sido una despedida en toda regla, totalmente emotiva con una Naomi Watts y un Pierre Gagnon entregados a sus personajes a la hora del adiós. Lo primero que ha hecho Coop tras despertar ha sido pedirle a Gerard/Mike (Al Strobel) que fabrique otro tulpa, que a pesar de lo inesperada que resulte la trama nos hace suponer por donde van a ir los tiros: un tulpa surgido del Cooper bueno atravesará la puerta roja de Lancelot Court y cuidará de su familia para siempre, aunque Janey-E sospeche que no es su marido lo aceptará. Ese agridulce adiós tan reminiscente a Hidden (Lo Oculto, 1987) de Jack Sholder, una de las primeras películas con Kyle MacLachlan de protagonista que no hace mucho mencionó como una de sus influencias a la hora de interpretar el papel, probablemente sea paralelo al adiós del auténtico, que atravesará esa otra puerta roja definitivamente. Ya lo he repetido en entregas anteriores, pero Cooper en la serie clásica en alguna de sus reflexiones dirigidas a su grabadora anhelaba por tener algún día un hogar y formar una familia, posibilidades que se desvanecieron cuando su destino de héroe trágico le ha hecho pasar dos décadas y un lustro -en tiempo terrestre– visitando otros planos pero con las puertas de su hogar cerradas a cal y canto. Al menos, durante un breve tiempo, ha podido vivir su sueño.

Uno y (no exactamente) el mismo – La intruducción de los tulpas en la mitología peaksiana también reverbera hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, tanto en la historia de los personajes como en lo que se refiere a la historia de la producción del programa. Un pequeño detalle muy interesante es que Cooper sepa fabricar tulpas, algo que habrá aprendido durante su estancia de 25 años en el otro lado. Dada su determinación, en la que parece saber dónde se encuentra, en qué época y qué pasos debe seguir, ¿quién sabe? Quizá ya haya estado al servicio de la Logia Blanca desde que se perdiera por las puertas de Glastonbury Grove. Esa primera escena al inicio de todo, en la que el Bombero le daba nuevas pistas, y que yo creí situada en el futuro, realmente habría podido pasar en ese lapso de tiempo. Veremos si Cooper ha trascendido a algo más que humano, si realmente será el viejo Dale de siempre o si se trata ya de algo mucho más elevado en pos de una misión cósmica que mire hacia atrás y recuerde a su antiguo yo con una sonrisa y cierta nostalgia, y que disfrute aunque sea en horas de trabajo de una encarnación terrenal de sí mismo casi olvidada. Por cierto, el sonido en el ambiente que escucha Bushnell en la habitación del hospital, que es el mismo que se escuchaba en el Gran Hotel del Norte donde Ben y Beverly buscaban su procedencia, y que sonaba también en la legendaria escena del primer sueño de Cooper con la Habitación Roja en el tercer capítulo de la serie original, ¿podrá ser indicativo de que en ese lugar hay una presencia invisible? En el caso concreto del hospital, ¿se trataría del espíritu Cooper moviéndose hacia su propio cuerpo?

¿Recuerdan como Mr. C juntaba los morros de Jack, en la segunda parte, y mucho tiempo después, cuando Bushnell metía a Dougie en la limusina que iba a llevarle con los hermanos Mitchum, le decía de dejarles KO y éste respondía curiosamente haciendo el mismo gesto? ¿Tenía algún tipo de significado, sabiendo ahora que Cooper tenía información sobre estas criaturas? ¿Es esa la manera de desactivar a un tulpa? Incluso llegué a tener en algún momento la sensación de que Chantal, dada su afición a los snacks de maíz, que podría ser interpretada como una versión terrestre y vulgar del garmonbozia, era uno de ellos, pero su cadáver no ha desaparecido en el aire como el de la Diane Tulpa, por lo que quizá el hecho de que ciertos personajes coman maíz no era más que un indicativo a una tendencia a la oscuridad: también vimos a Chad (John Purriccello) comer maíz guisado en la sala de reuniones de la comisaría, o un plato en el salón de Sarah Palmer cuando sucedía el loop temporal durante el combate de boxeo. ¿De que era esa sopa que comía Ed Hurley en su Gasolinera cuando se distorsionaba su reflejo, por cierto?

¿Siempre hubo tulpas? – Si vienen leyendo estos textos desde la primera entrega, quizá recuerden que me preguntaba si ya existieron en la serie original -aunque ahí aún los llamaba señuelos, a falta de una definición mejor-. Particularmente me parecía interesante en los casos de Annie Blackburn y John Wheeler, nacidos por volantazos (más que exigencias) de guión y cuya misión era buscar romances alternativos a Cooper y Audrey, ya que la negativa de Kyle MacLachlan a que su atracción se consumara así lo obligaba. Y dadas las ya muchas veces mencionadas incongruencias del libro de Frost La historia secreta de Twin Peaks con lo que conocíamos previamente del universo de Twin Peaks, y cuyo aspecto más llamativo era la desaparición del personaje de Heather Graham del relato, el hecho de que fuera una creación artificial tenía sentido y hasta permitía a Lynch y a Frost mirar al pasado y a los motivos que les obligaron a desarrollar ciertas historias con algo de perversa ironía y capacidad para volver a colocar las piezas en su sitio. Si el objetivo de la Logia Negra y de Bob fue el de atraer a Cooper a sus garras, Annie pudo haber sido un objeto de usar y tirar creado para tal fin. Pero esto genera ciertas dudas, en cualquier caso, y hasta que no se nos diga definitivamente que fue de ella tampoco parece una dirección cien por cien válida: en todo caso porque si hubiera sido una tulpa, de todos modos tendría que provenir de una persona concreta (ignoro si viva o muerta), y tampoco justificaría su no-existencia en el libro de Frost.

¿Recuerdan a Ted Raimi, el hermanísimo de Sam, en su aparición en la parte final de la segunda temporada? Interpretaba a Rusty Tomaski, el motero que era asesinado por Windom Earle y cuyo cadáver acababa introducido en un peón gigante para ser descubierto por Cooper, víctima de la macabra partida de ajedrez que mantenían el antiguo mentor y el discípulo. Durante los años posteriores le he leído en más de una ocasión comentar que iba a volver de haber continuado entonces: Me enteré de que si hubiera habido un tercer año, me hubiera reencarnado en un estudiante verdaderamente anticuado bajo la influencia de Windom Earle. Era muy extraño. Era una trama secreta de la que nadie sabía nada. Diferentes rumores situaban al personaje de Raimi como lacayo de Earle, que incluso podría haber sido una versión buena de sí mismo, libre de la influencia de la Logia Negra y haber colaborado a la reunificación de los dos Coopers (intercambiando roles de luz y oscuridad). No sé si eso suena como una gran idea, la verdad. En cualquier caso, lo que me parece interesante del tema es saber si lo que querría el viejo equipo de guionistas encabezado por Frost era haber introducido entonces el concepto de tulpa en el programa (siendo Rusty uno de ellos, y ¿quién sabe? quizá Earle también lo era, representando el momento en el que Bob extrae el fuego de su interior lo mismo que cuando vemos romperse y consumirse a Dougie y Diane) y es algo que el escritor de La lista de los 7 se ha guardado en la manga desde entonces, del mismo modo que Lynch recuperó bastante material que no pasó de la versión borrador de la película Fuego camina conmigo. Material de derribo de una tercera entrega inexistente, sumado al de una secuela imposible de la película y con el añadido de las lecciones aprendidas durante estos años. Nada menos.

My Son, My Son, What Have Ye Done – Curioso paralelismo entre las despedidas de los dos Coopers ante sus respectivos hijos. Mr. C por fin ha admitido delante de las cámaras su paternidad del odioso Richard Horne (Eamon Farren) al que ha usado como cebo para evitar una muerte segura. Padre del año. Dos de las tres coordenadas que le indicaron se usaron para engañarle, probablemente las de Ray y Jeffries (el primero siguiendo las indicaciones del segundo) llevaban a una literal destrucción -vaya, salvo que haya otro nuevo giro y realmente sea una absorción hacia otra dimensión o algo así, ya no me extrañaría- y dejan al resultado de la violación a Audrey convertido en fosfatina. Así que Jeffries en su charla de la semana anterior quizá estuvo jugando con él. Ya era un poco extraño que se hiciera tanto la tetera despistada cuando le preguntaba por qué quería matarlo. Las coordenadas correctas probablemente sean las que le pasó la falsa Diane bajo la observación de Gordon y Albert, y mi idea es que llevan desde entonces pretendiendo tenderle una trampa y cazarlo en el lugar al que quiere acceder, por eso lo permitieron. En breve saldremos de dudas.

En cambio, Sonny Jim se ha deshecho en brazos del buen Dale al lamento de tú eres mi padre, tú eres mi padre…  Coop ha reaccionado con rapidez y vehemencia, admitiendo su paternidad (al menos, se trata de su ADN) y manteniendo promesas de felicidad. Lo más interesante de la frase de Sonny Jim es lo evocadora que era a otro lamento idéntico: el que sollozaba Donna Hayward (Lara Flynn Boyle) ante su ¿padre? Will en el capítulo final, antes de que éste golpeara a Ben en la cara y le estampara la cabeza contra la chimenea. En su momento, y con los temblores de Ben, pareció bastante grave. Pero Will aparecía en la escena final acompañando a Coop a lavarse los dientes, y le vimos brevemente en The Return hablando por Skype con Frank y recordándole los días posteriores a aquello. No hubo ninguna acción legal en su contra, y Ben parece estar bien.

Pero en el Roadhouse, ese momento de ¡aléjate de mi familia! ¡no te acerques a mi esposa! parece haberse quedado grabado en el ambiente, como si la acción fuera un fantasma que se repite con diferentes intérpretes. James se metía en una pelea la semana pasada por ese motivo, y esta semana una pelea idéntica es la que ha sacado a Audrey de su ensoñación. Twin Peaks parece atrapada en un loop, en la burbuja temporal de los días posteriores al asesinato de Laura Palmer.

This is the Girl – El personaje clave para entender lo que está pasando es Audrey Horne. Sherilyn Fenn pudo quejarse en la etapa de pre-producción de su escaso rol en la nueva temporada, pero visto lo visto no creo que pueda hacerlo ahora dada la importancia que tiene. En un timing elaborado magistralmente por Frost y Lynch, cautelosamente segregando qué parte de su historia iba a verse en cada entrega, se ha pasado de la sospecha generalizada de que estaba atrapada en un matrimonio infeliz, a que estaba en un hospital psiquiátrico, a que estaba en coma en un hospital. Ya no parece nada de ello: parece estar ocupando un espacio en otro lugar, frente a un espejo donde se ve tal y como es, incluso sin lunar. ¿Es Audrey Horne la soñadora? ¿Es la causante del escape onírico que ha asaltado la realidad? ¿Pueden sus sueños alternarse con la realidad, fundirse con ella?

Si un protagonista del corpus lynchiano tenía esa habilidad de fabricar espacios donde lo sucedido realmente, el anhelo por lo que podría haber pasado, el sueño y la pesadilla se fundían en una realidad aunque ésta fuera de papel, esa era Diane Selwyn (o Betty Elms, según se mire y según se quiera ver), la aspirante a estrella interpretada por Naomi Watts que llegaba a Hollywood cargada de ilusión y terminaba atrapada en el infierno de la depresión, la ansiedad y el crimen en una historia que se nos narraba de dos maneras muy dispares. En Mulholland Drive también habitaban criaturas semejantes a los Woodsmen, y se evocaba el hecho de que el sueño podía pasar a formar parte del espacio real en una inolvidable escena en la que Patrick Fischler (recuperado como Duncan Todd en The Return), acompañado por su psicólogo, se llevaba el último susto de su vida. Algo parecido se sugiere en la tercera temporada Twin Peaks donde el mundo de los sueños parece asaltar la realidad bajo un misterioso mandato que probablemente descubramos muy pronto. Si Diane Selwyn era la soñadora de Mulholland Drive, ¿podría serlo su versión primigenia ahora?

El spin-off del que se habló -recordaba Fenn en una entrevista a AV Club a principios del 2014- acabó siendo la idea original para “Mulholland Drive”. No recuerdo si se habló entre la primera y segunda temporada o al final de la segunda temporada, pero era algo así como ¿y si hacemos una película que vaya sobre Audrey en California? Y se ponían a hablar de una escena de apertura con Audrey conduciendo por Mulholland Drive, un poco más mayor. Fuera lo que fuera a ser, nunca acabó ocurriendo para mi. No, dudo que los derroteros del nuevo Twin Peaks vayan por los de Mulholland Drive -que desde su gestación como spin-off de Peaks conoció muchas vidas en forma de distintos guiones, escritos por Lynch en colaboración de gente tan dispar como Bob Engels o Joyce Elliason, y que fue un episodio piloto rechazado antes que una exitosa película, todo un viaje el de Mrs. Selwyn también fuera de la pantalla- más allá de los paralelismos ya resaltados entre ambas historias y que también hermanan ambas obras con Carretera Perdida Inland Empire, pero que la mente de Audrey y el lugar que está ocupando ahora parecen ser claves en el asunto parece fuera de duda. Observen el curioso detalle de la piña que cuelga en el Roadhouse: la piña suele asociarse simbólicamente a la glándula pinealnódulo receptor de las energías mentales que provienen de dimensiones superiores, además de proporcionar conexiones telepáticas entre seres humanos de distintos o semejantes niveles. ¿Está siendo Audrey utilizada como un nexo entre realidades? ¿Fue ella la niña perdida en el bosque de Ghostwood a la que hacía referencia Charlie en su segunda conversación?

Como siempre, se quedan cosas en el tintero, y aunque lo disfruto, no puedo permanecer encadenado al ordenador eternamente. Pero vaya, así, rápidamente, ¿se fijaron que la actriz que interpretaba a la doctora que revisaba a Cooper en el hospital era Bellina Logan, que dio vida a Louie, una trabajadora del Gran Hotel del Norte que avisaba a Ben de la llegada de M. T. Wentz durante la segunda temporada? Quién sabe, tal vez trabajó para los Horne mientras se sacaba la carrera de medicina. ¿No creen que la frase final que le dedica Cooper a Bushnell (Eres un buen hombre, Bushnell Mullins. Nunca olvidaré tu gentileza y decencia) es un homenaje de Lynch a Bushnell Keeler, padre de su mejor amigo en su juventud y el hombre que le introdujo en el mundo de la pintura? ¿Y que me dicen del momento en el que Gordon, con su sonotone a tope, capta sonidos imposibles, como las constantes vitales de Coop en Las Vegas? ¿Tal es su conexión? Ah, y si Candie llega a Twin Peaks en compañía de los Mitchum, ¿no creen que encontrará su media naranja en el agente Holcomb? Muchas preguntas de las cuales -seamos realistas- sólo unas pocas se nos van a responder en las últimas dos horas que tenemos por delante. Y probablemente implicará la gestaciòn de nuevas preguntas. Así es Twin Peaks, tan extraña por fuera, y tan parecida a la vida por dentro.

Ya saben que si quieren seguir jugando al juego, pueden dejarnos cualquier comentario en nuestra página de facebook. Y si quieren meterse más a fondo en los misterios de las Logias los mejor es recurrir a Twin Peaks España (o a su foro), La Logia Blanca, The Bookhouse Boys o al foro de la página Universo David Lynch, y en el caso de que dominen el inglés, Lynchland es su página (la cual también dispone de un muy interesante foro de debate).

Javier J. Valencia
Previously on Twin Peaks:

Twin Peaks: The Return – Partes 1 a 4 (My log has a message for you / The stars turn and a time presents itself / Call for help / …brings back some memories – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 5 (Case Files – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 6 (Don’t die – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 7 (There’s a body all right – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 8 (Gotta light? – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Part 8 (Gotta light? – David Lynch, Showtime, 2017)(ENG)
Twin Peaks: The Return – Parte 9 (This is the chair – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 10 (Laura is the one – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 11 (There’s fire where you are going – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 12 (Let’s Rock – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 13 (What story is that, Charlie? – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 14 (We are like the dreamer – David Lynch, Showtime, 2017)
Twin Peaks: The Return – Parte 15 (There’s some fear in letting go – David Lynch, Showtime, 2017)
La historia secreta de Twin Peaks (The Secret History of Twin Peaks, Mark Frost, Planeta, 2016)
Y además:
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (I) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (II) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (III) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks: El misterio completo en Blu-ray (IV) (Twin Peaks: The Entire Mystery and the Missing Pieces, 2014)
Twin Peaks. Fuego, camina conmigo (Carmen Viñolo, Quarentena Ediciones, 2014)
El pájaro burlón podcast # 11- Twin Peaks en España
No se vayan todavía:
David Lynch, el James Stewart de Marte (1) – Pinturas en movimiento: “The Alphabet”, “The Grandmother”
David Lynch, el James Stewart de Marte (2) – Cabeza borradora, entre el infierno y el purgatorio (Eraserhead, 1977)
David Lynch, el James Stewart de Marte (3) – El hombre elefante, estudio de la dignidad humana (The Elephant Man, 1980)
David Lynch, el James Stewart de Marte (4) – Dune, el durmiente debe despertar (Dune, 1984)
David Lynch, el James Stewart de Marte (5) – Terciopelo azul, Lynch Town (Blue Velvet, 1986)
David Lynch, el James Stewart de Marte (y 6) – Corazón salvaje, el zoológico de David Lynch (Wild at Heart, 1990)
En el aire: David Lynch padece el síndrome de Bozman (On The Air, 1992)
Mark Frost: La cara oculta de “Twin Peaks”
¡Un momento! Aún hay más:
Twin Peaks en la “3a Audiència Catòdica” (5-11-2016)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 1ª parte): Todo aquello en que creímos (Javier J. Valencia)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 2ª parte): Cinco perspectivas (I) (Gerard Casau, Iván Fanlo)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 2ª parte): Cinco perspectivas (II)(José “Abetos Douglas” Martínez, Sergio Gaviño, Óscar Sueiro)
Rememorando a Laura Palmer (Especial Twin Peaks, 3ª parte): Twin Peaks, Fuego camina conmigo (Twin Peaks: Fire Walk With Me, David Lynch, 1992) (Javier J. Valencia)

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