La caza (The Fall, 1ª temporada): El rayo y el trueno

Uno de los sucesos más destacables de la temporada catódica del 2013 para todos aquellos que nos pasamos gran parte de los años 90 enganchados a las aventuras de Mulder y Scully ha sido el regreso de Gillian Anderson a la pequeña pantalla. Después de haber pasado gran parte de la última década, desde la finalización de la legendaria Expediente X en el 2002, interpretando pequeños papeles aquí y allá, algunos poco más que cameos (Tristam Shandy, El último rey de Escocia), o protagonizando películas pequeñas, de interés pero de escasa repercusión (Deseo de venganza en el 2007, por ejemplo), su último momento de ocupar alguna que otra portada había sido la resurrección cinematográfica de la popular serie creada por Chris Carter en la muy deficiente Expediente X: Creer es la clave. Pero ya en los últimos tiempos empezaba a asomarse en mini-series británicas (llegando incluso a rechazar el papel protagonista de la popularísima Downton Abbey) hasta que por fin durante este año la hemos visto aparecer en dos proyectos de enjundia, en la primera temporada de Hannibal, dando vida a la Dra. Du Maurier, la psicóloga del Dr. Lecter, y en la serie que nos ocupa. (Y habrá más en breve, puesto que tiene un papel protagonista en la serie de espionaje Crisis, protagonizada por Dermot Mulroney, prevista para el 2014).

The Fall cuenta lo de siempre, pero de manera diferente: Anderson interpreta a la Detective de la policía metropolitana Stella Gibson, especialista en cazar asesinos en serie, que es enviada a Belfast a intentar atrapar a un psicópata que asalta un cierto tipo de mujeres muy concretas –tanto física como profesionalmente-. Gibson empieza a atar cabos y a relacionar pistas que enlazan los crímenes actuales con otros sucedidos en el pasado y como resultado encuentra la desaprobación de sus superiores. Fría, calculadora y tenaz como ella sola, intentará llevar adelante su investigación de la mejor manera posible mientras lleva locos perdidos a varios de los agentes masculinos (y quizá fueran imaginaciones mías, pero diría que también a alguna femenina) por su atractivo, físico y psicológico, pero también por su proceder, tan minucioso como robótico, en lo profesional y en lo emocional. Gibson no se anda con reparos a la hora de tener relaciones sexuales (sin ningún tipo de compromiso) aunque sea con algún compañero laboral, sin importarle demasiado las consecuencias. En su vida privada, al igual que en su trabajo, parece moverse por principios de acción y reacción.

Se establece rápidamente un paralelismo entre la cazadora de cazadores y el depredador nocturno: Paul Spector (también excelente Jamie Dornan) aparentemente es un afable marido y padre de familia que trabaja como apoyo psicológico para víctimas de traumas. Pero por las noches se transforma en un asesino despiadado, tan metódico y cuidadoso como la agente de policía que quiere atraparle. Pronto ambos empiezan un juego de gato y ratón, donde se pondrán a prueba las habilidades de cada uno, no solo en el reto de enfrentarse uno contra otro (¡eso sería sencillo!) si no por la multitud de problemas que tienen a su alrededor. Mientras Gibson intenta jugar la partida de la mejor manera que puede a pesar de las injerencias de sus jefes y de la prensa, y de un caso paralelo de asesinato de un agente de policía cercano -en cierto modo- a ella (en una jugosa subtrama que poco a poco se va complicando hasta llegar casi al paroxismo), Spector debe hacer frente a su doble vida colapsando su realidad con mentiras que comienzan a atropellarse unas contra otras, obstaculizando su carrera contra la agente. Pero ambos son mentes brillantes, capaces de adelantarse a su entorno mientras intentan zancadillearse el uno al otro. De nuevo, acción y reacción. Aunque ella luche desesperadamente por intentar ser lo primero y dejar de ser lo segundo.

The Fall resulta extrañamente adictiva, pero hay que puntualizar que no es un plato de fácil digestión y no agradará a todo el mundo. Tiene un tiempo lento, se desarrolla poco a poco y hace hincapié en los detalles más escabrosos del relato, con una visión dura y desgarradora que puede resultar desagradable a los espectadores más sensibles con el tema. Pero termina resultando hipnótica, muy interesante y además está terriblemente bien escrita, es tan meticuloso el proceder de Gibson como el de Spector, como si su creador y guionista se hubiera documentado hasta la saciedad, tanto en un aspecto como en el otro. Pero su densa oscuridad no parece haber ahuyentado a los espectadores británicos: el primer episodio cosechó los mejores índices de audiencia que ha tenido una serie nueva en la BBC desde hace 8 años (concretamente desde los ya lejanos días de Roma) y su imprescindible segunda temporada está más que confirmada. Personalmente la espero con ganas.

Javier J. Valencia

“La caza” (“The Fall”) en nuestro Top 10 de series TV 2013 (Javier J. Valencia / Xavier Torrents Valdeiglesias)
También en El pájaro burlón Broadchurch (1ª temporada): ¿Quién mató a Danny Latimer? (2012), Utopía (1ª Temporada): La pesadilla del siglo XXI, Hannibal – 1ª temporada, Luther – 1ª y 2ª temporada

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