The Night Of (HBO, Richard Price / Steven Zaillian, 2016)

thenightofCAPUna de las noticias más tristes del mundillo seriéfilo del año 2013 fue la pérdida irreparable del gran James Gandolfini. El magnífico intérprete nos dejaba con tan solo 52 años, y en un principio pareció que el siguiente proyecto que iba a protagonizar, la mini-serie The Night of, iba a desvanecerse con él. Pero este verano, tras una atribulada historia previa que ha incluido rechazos y cancelaciones por parte de la cadena HBO y cambios en el reparto principal una y otra vez, finalmente ha visto la luz, con un crédito atesorando a la estrella de Los Soprano como productor ejecutivo del proyecto a modo de homenaje. Y el largo y complicado camino valió la pena: The Night Of es una de las mejores series de la temporada, que ha otorgado de un poco de luz a un año no muy boyante precisamente en cuanto a proyectos de calidad -de los peores de los últimos tiempos, al menos a principios de septiembre que es cuando escribo estas líneas- y que ha devuelto algo del perdido lustre a HBO, la que un día fuera la cadena puntal en cuanto a Edad de oro de las series se refería y que lleva ya demasiado tiempo viviendo de Juego de tronos y de trailers de Westworld.

The Night of es una pesadilla de 8 horas en formato de drama judicial, policial y carcelario que da comienzo cuando el joven pakistaní (criado en Nueva York) Nasir Khan (Riz Ahmed, recientemente visto en Jason Bourne), “Naz” para sus amigos, un estudiante dedicado y ejemplar, decide tomarse una “noche libre” y acudir a una fiesta a la que ha sido invitado tomando sin permiso el taxi de su padre, Salim (Peyman Moaadi). Pero de camino a la celebración a su vehículo se subirá la joven Andrea Cornish (Sofia Black D’Elia), de comportamiento un tanto errático e impredecible, que terminará por invitar a su casa al joven pasar pasar la noche con él tras consumir alcohol y drogas. Naz despertará en la cocina de la chica a la mañana siguiente, sin recordar cómo ha llegado hasta ahí, y descubrirá que Andrea ha sido brutalmente apuñalada hasta la muerte. Iniciará entonces una torpe y tensa huida del lugar del crimen, aterrado…

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Las tres primeras horas de la serie son ejemplares, magníficas: el seguimiento que se hace de la experiencia de Naz a flor de piel, de su inquietud cuando es detenido por la policía y llevado hasta prisión, sintiendo junto a él su angustia, es sencillamente brillante. A partir de ahí la serie se relaja un poco y entra en lugares televisivos de género un poco más convencionales, pisando territorios más comunes. Pero para entonces el protagonismo ya habrá recaído en el abogado Jack Stone (un recuperado John Turturro) que brinda una de las interpretaciones de la temporada como el encargado de la defensa de Naz -primero como su abogado principal, después como asesor de la joven Chandra Kapoor (Amara Khan)-. Habituado a la defensa de criminales de baja estofa, Stone parece en ocasiones una versión realista de Saúl Goodman, un verdadero machaca habituado a recorrerse los tribunales de Nueva York, y que padece una infección en los pies de lo más repulsiva que le obliga a patearse las calles calzando sandalias. Pero la combinación entre Kapoor y Stone dará como resultado una investigación destinada a hacer que el jurado dude de la evidencia que indica que Naz asesinó a Andrea, sembrando de otras posibles opciones la escena del crimen, y que hará palidecer el escueto trabajo realizado por el Sargento Box (Bill Camp), un policía a punto de jubilarse que deja que su larga experiencia como detective previa le guíe sin darle demasiadas vueltas al caso.

The Night Of es la adaptación norteamericana de Criminal Justice (“Presunto culpable” en España), una serie creada por Peter Moffatt para la BBC en Inglaterra y cuya primera temporada presentaba el caso y los personajes que inspiraron a sus contrapartidas yanquis y que contó con una segunda temporada con un caso diferentes y otros protagonistas. La serie de Moffatt ya recibió buenas críticas en cuanto a su manera de tomar elementos tan manidos en el mundo de las series televisivas y hasta vulgarizados después de tantos y tantos años bajo formatos del estilo Ley y Orden, incluyendo a sus spin-offs y parientes varios, y darles una vuelta de tuerca para que resultaran hasta cierto punto novedosos y de nuevo excitantes para el espectador: esta es la línea que han mantenido sus creadores en la versión USA: uno el escritor y guionista Richard Price, un veterano autor de novela negra cuyo último libro, Los impunes, ha sido recientemente editado en España por Random House, y que ha escrito entre otros muchos guiones como el de El color del dinero (1986, Martin Scorsese), vagamente basado en la novela de Walter Tevis, Clockers (Camellos) (Spike Lee, 1995), basado en su propia novela, o El niño 44 (2015, Daniel Espinoza), amén de ser uno de los escritores de la legendaria serie The Wire. El otro es el guionista y director Steven Zaillian (escritor de La lista de Schindler (1993, Steven Spielberg) o American Gangster (2007, Ridley Scott) que se encarga de la dirección del grueso de la serie (excepto el cuarto, donde es sustituido por James Marsh, el director de La teoría del todo (2014).  El primer sustituto para dar vida a Jack Stone después del fallecimiento de Gandolfini fue Robert DeNiro, pero problemas de agenda acabaron con sacarle del proyecto: quién sabe si con fortuna, el trabajo de Turturro es estupendo y una vez visto el resultado cuesta imagináserlo con otro rostro. Su personaje tiene su propio arco en la mini-serie, con su inicio, nudo y desenlace, con una revelación final en torno a sus alergias y su urticaria que le convierten en una manera simbólica, y muy a su pesar, en el verdadero “equilibrio” de la justicia, y que tiene un discurso final ante el jurado de aquellos de levantarse y aplaudir y que pide por si solo una nominación al Emmy el año que viene.

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The Night Of es enérgica y vibrante. Tiene no solo un estupendo guión, sino una dirección perfectamente ejecutada y calculada, en este mundillo televisivo donde el aspecto literario suele brillar mucho más que el visual. Pero el guión es asimismo excelente, tanto en forma como en fondo, los personajes están perfectamente desarrollados y muy bien interpretados, y tiene muy claro los temas que trata: La muestra de que en los tribunales no importa tanto recolectar hechos para dar con la verdad en torno a un crimen, sino en los elementos necesarios que permitan construir esa verdad, la cual irá en función de uno u otro lado de la balanza de la justicia. Como el deseo puede intervenir y nublar el juicio; el personaje de Chandra parece definir ese “sentimiento” del espectador que juzga inocente a Naz, cuando realmente el mismo ni siquiera puede jurarlo ateniéndose puramente a los hechos. Como la visión que tenemos de un sentado en el banquillo de los acusados puede alterarse según el momento en el que está sentado; Naz no es percibido de igual modo en los primeros episodios, en los que parece un animal asustado, que en los últimos, una vez su estancia en prisión le haya endurecido por dentro y por fuera. Como se puede manipular y alterar la visión de unos hechos muy concretos en función del interés ya sea de la abogacía o la parte acusadora, en lo cual la fiscal Helen Weiss -Jeanne Berlin- es una verdadera artista. Como las repercusiones que tiene ser acusado de un crimen van mucho más allá de la parte únicamente centrada en los tribunales: los problemas laborables de Salim tras perder su taxi, parecidos problemas por parte de su esposa Safar (Poorna Jagannathan) para integrarse en el mercado de trabajo teniendo un hijo acusado de asesinato, las propias dudas que le genera el caso respecto a sus sentimientos, el desastre económico que supone a una familia enfrentarse a un suceso de semejantes circunstancias, etc… El resultado es una obra compleja, que evita solo centrarse en el misterio y las circunstancias del caso e intenta ofrecer una visión completa de todo lo que envuelve. No es perfecta, por ejemplo: al disponer de 8 horas implica que el cambio de Naz en prisión, una vez entre en contacto con el líder de la cárcel Freddy (Michael K. Williams, el inolvidable Omar de The Wire) sea un tanto brusco, aunque se note el esfuerzo por intentar hacerlo lo más realista posible, dedicándole un episodio al tema. Pero en ocasiones roza serlo, y eso ya es mucho. The Night Of es la serie que hace unos pocos años atrás sería el ejemplo perfecto de prestigio y de elegancia por parte de la cadena HBO. De un tiempo a esta parte, mientras los productos más populares han ido ganando terreno (ha sido el verano en el que a veces da la sensación que hemos pasado de Stranger Things a The Get Down sin nada por en medio) mayormente en un  público joven y con más frecuencia en el uso de las redes sociales, este tipo de series han ido perdiendo presencia provocando un cierto cambio de identidad incluso en las propias cadenas que las emiten. Es por ello que aún tiene más mérito el pequeño pero significativo éxito, muy merecido, de la serie de Zaillian y Price.

Javier J. Valencia

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