The Enfield Haunting (Miniserie TV, Kristoffer Nyholm, 2015)

enfield01En agosto de 1977 una llamada de teléfono alertaba a las autoridades del municipio londinense de Enfield. Peggy Hodgson, madre soltera, llamaba a la policía para pedir ayuda pues dos de sus hijas estaban aterrorizadas porque decían que los muebles de su cuarto se estaban moviendo solos y se oían golpes en las paredes. En ese momento nació una de las historias sobre supuestos eventos paranormales más populares en Inglaterra: el “Enfield Poltergeist”. Desde 1977 hasta 1979 el caso se hizo conocido por los medios y llegó a dominio público. Mientras tanto, y durante esos años, dos miembros de la Sociedad para la Investigación Psíquica del Reino Unido (Society for Psychical Research-SPR) estuvieron investigando los hechos y tratando de ayudar a la familia. Estos dos investigadores eran Maurice Grosse y Guy Playfair, éste último el cual acabó publicando un exitoso libro sobre los acontecimientos, This House Is Haunted, en el cual se ha basado ahora esta miniserie británica de tres episodios (y cuya historia sirvió de base para el legendario especial televisivo Ghostwatchya comentado en estas páginas).

Tanto en los años en que transcurrieron los eventos como posteriormente y a colación del libro, muchos fueron y siguen siendo los rumores de que todo fue un perfecto engaño orquestado por la familia protagonista, aunque también es cierto que varios expertos han admitido a regañadientes en los últimos años que hay una serie de elementos en los acontecimientos y documentos que son demasiado genuinos para ser considerados manipulación o truco. En todo caso, la historia está ahí, la leyenda existe y seguirá existiendo en la cultura popular. Y en esa gran historia se ha centrado esta excelente miniserie protagonizada por el siempre majestuoso Timothy Spall y por un brillante Matthew MacFayden. Uno de los grandes aciertos de esta producción británica, entre otros muchos, es precisamente el de poner sobre la mesa todos estos rumores y opiniones sobre el posible engaño, falsedad y manipulación en los acontecimientos para crear una historia sobrenatural donde no la había, y al mismo tiempo conjugarlo todo con elementos paranormales inexplicables que se entretejen perfectamente en los códigos del género de terror para acabar configurando un relato en el que el espectador acaba viviendo un horror tremendamente cercano.

enfield02Los tres episodios de la miniserie tienen una estructura perfectamente clara y notablemente efectiva en su funcionalidad: el primero es la introducción a la trama, a los personajes y a la esfera paranormal. Es el mejor episodio ya que es donde se juega un poco con el espectador para que sospeche si lo que acontece es real o no, aunque lo esté viendo claramente con sus ojos, hasta concluir en la última escena antes de créditos donde el efecto es el de golpear sobre la mesa con fuerza para que nos dejemos de tonterías y entendamos que lo que sucede está más allá de toda comprensión. El segundo episodio, también muy notable, es el desarrollo del drama, donde conocemos mejor el personaje de Maurice (Spall) y su tragedia personal, así como los dos lados de la moneda de Playfair (MacFayden). Pero por supuesto es en este episodio donde se hace más hincapié en el personaje de Janet (Eleanor Worthington-Cox), una de las hijas alrededor de la cual parecen girar todos los elementos sobrenaturales. Su inocencia, su ingenuidad, su envidia y falta de comprensión son lo que marca el ritmo no sólo de los acontecimientos narrativos, sino sobre todo de todo lo paranormal que acontece en la casa. Y por último, el tercer episodio es la síntesis, donde todos los cabos se atan y donde se resuelven tanto los conflictos de los personajes como el drama terrorífico en sí mismo. Seguramente es el capítulo menos notable de los tres, pero es precisamente por eso, porque es el que carga con la tarea de dar cierre y eso siempre acaba siendo lo más peliagudo a nivel ficcional. Eso sí, el capítulo nos regala un giro final magníficamente escrito que, si bien algunos pueden esperar, se revela de forma excelente en una secuencia perfectamente dirigida. Es el episodio menos bueno de los tres, pero no os engañéis, sigue siendo buenísimo.

enfield03El guión de Joshua St Johnston, adaptando la novela de Playfair, está realizado con un trabajo brillante; sabe plantear las tramas con soltura, desarrollar a los personajes con fluidez y naturalidad, y sobre todo es un guión que plantea estratégicamente con gran acierto los momentos terroríficos para mantener perfectamente en vilo al espectador y sorprenderle cuando éste pensaba que ya estaba curado de espanto. Un elemento muy importante a destacar es el juego de equilibrio que establece el guión entre un toque de instantes de humor constantes –un humor muy británico por supuesto– y la atmósfera de género de terror que lo rodea todo. Este equilibrio sorprende y cumple una función fundamental: otorga un toque de extrema cotidianidad al relato, algo que es muy necesario en una historia de terror tan familiar como ésta, y que además en el caso particular de la leyenda de “Enfield Poltergeist” sirve para enraizar profundamente la historia contada con la realidad más cercana para el espectador. Esto consigue que viendo la miniserie entiendas que esa trama sucede en nuestro mundo y no en otro ficcional; sucede en este, aquí y ahora.

enfield04Por último, hay que destacar las interpretaciones de los actores. Todo el reparto lleva a cabo un trabajo fantástico, pero por supuesto hay que señalar a algunos de ellos por encima de todo, como en el caso claro de Timothy Spall, un actor legendario, que en todas sus interpretaciones pone su alma al servicio del personaje y del espectador, y que con este personaje de Maurice ofrece una visión desgarradora sobre el corazón más profundo de este personaje roto que intenta atisbar un sentido a su vida y a la muerte que le rodea. En el otro lado tenemos a un excelente Matthew MacFayden que sabe otorgar a su personaje ese halo de hipocresía e impostura británica que tan bien viste al cinismo tozudo de Playfair, pero al mismo tiempo acaba construyendo al personaje pincelándolo con varios rasgos de humanidad y credulidad, dando a entender al espectador que, viniendo de donde viniese, cualquier individuo tendría que acabar aceptando los acontecimientos paranormales que acontecen en la historia. Y por supuesto la tercera interpretación a destacar y enmarcar es la de Eleanor Worthington-Cox en el papel de la joven Janet, destinada a sufrir todos los aspectos negativos del poltergeist. Su trabajo es magnífico, sabiendo marcar perfectamente los tiempos entre una tonalidad más cotidiana y austera y una más exagerada y actoral. Esto conforma una construcción del personaje de Janet muy verosímil y cercana para el espectador; una niña normal, con sus defectos, con su tremenda inmadurez, intentando lidiar con algo que le sobrepasa en todos los aspectos. Este trío protagonista está tan notablemente perfilado que entretejen de forma brillante el aura de The Enfield Haunting, una miniserie madura, honesta, coherente y valiente, que acaba siendo claramente una de las producciones catódicas de terror más excelentes de los últimos años.

Xavier Torrents Valdeiglesias

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