Rememorando a Mulder y Scully. Las 10 mejores horas de Expediente X (1ª parte)

Viajamos de nuevo en el tiempo en nuestra serie “Rememorando” esta vez hacia los años 90. Vamos a fijar nuestra atención en la que entonces era la caja tonta. “No es HBO, es televisión”. Cuando las series estaban consideradas meras hermanas pequeñas de las propuestas cinematográficas y las excepciones de “calidad” eran muy puntuales. Cuando cada temporada los teleadictos no teníamos acceso a cinco o diez series nuevas que nos llamaban la atención y que tenían que sumarse al gran paquete de las ya seguidas. Cuando la oferta por cable norteamericana era muy pequeña, cuando las series fantásticas no tenían para nada ninguna pátina de prestigio, cuando en España las series las emitían cadenas que nos obligaban a verlas desordenadas, cambiando los horarios cuando les venía en gana. En medio de ese contexto, piensen ahora en la silueta de un hombre y una mujer moviéndose en la oscuridad, ambos abrigados con gabardinas, sosteniendo en sus manos una linterna que tarde o temprano alumbrará un nuevo misterio, que probablemente será sobrenatural…

Efectivamente, son Fox Mulder y Dana Scully, y ha llegado el momento en El pájaro burlón de que les dediquemos un humilde homenaje, repasando los diez episodios que, a título personal, considero los mejores. Mi experiencia con la serie fue muy diversa: la seguía en un principio en un tiempo en el que la oferta catódica en cuanto a series no era muy variada, cumplía pero no me impresionaba… hasta mitad de su segunda temporada, cuando a raíz de la abducción de la agente Scully me enganchó de mala manera. Tuve un momento de desactivarme de la serie en la cual la llegué a coger un poco de tirria incluso debido a la (un poco) pesadita popularidad que gozó, pero fui uno de los pocos que quedó muy contento con la película Enfréntate al futuro (1998) y en su sexto (y para mi mejor) año volvieron a contar conmigo como fan fatal. Tele 5 primero me dio la oportunidad de ver los episodios que me había saltado (y grabar montones de cintas de video que ocuparon años mis estanterías con carátulas “pirata” tipo Cacitel lo atestigüaron) gracias a sus continuas reemisiones durante su mayor auge, pero un par de años después me obligó a abandonarla cuando la canceló después de su séptima tanda –emitida ya en horarios de madrugada- cayendo en desgracia en nuestro país, que no en EEUU, y no fue hasta muchos años después que pude terminar con ella viendo las dos últimas temporadas, las cuales me parecieron bastante mejores de lo que había leído por ahí. A día de hoy me niego a aceptar que la muy mediocre película Creer es la clave (2008) sea el canto de cisne a las aventuras de los dos (ex) agentes del FBI y espero que Chris Carter pueda, algún día, contar un último y memorable capitulo, ya sea en pantalla grande o pequeña. Los tiempos han cambiado, y ya no hay tanta diferencia entre una y otra.

10 – Temporada 9, episodio 19: The Truth

D: Kim Manners   G: Chris Carter. Emitido en EEUU el 19 de Mayo de 2002.

Obviamente, el episodio final de una serie de mastodóntica duración tenía que ser algo especial. Pero desde mi punto de vista tiene una virtud que lo hace destacar por encima de todas las demás: no sé cómo diablos lo logró el señor Carter, pero todo parece cobrar sentido. Dejad que me explique: disfruté mucho con los episodios mitológicos durante la serie, me parecían emocionantes y dramáticos, pero siempre tuve la sensación de que las cosas no encajaban muy bien. Hubo un tiempo en el que me molestó, pero que demonios, terminé por pasarlo por alto en pos del disfrute “en tiempo presente” en vez de intentar montar las piezas de un rompecabezas que parecía no encajar de ninguna manera. Pues bien, en sus dos horas finales (aquí he trampeado un poco al colocar un episodio doble) todo parece estar hilado y bien hilado. Resalto “parece” porque nunca me he puesto a darle demasiadas vueltas –por si acaso- pero es que incluso daban coherencia a asuntos peliagudos como el de Samantha (muerta de niña según descubríamos en la séptima temporada… pero de la cual habíamos visto un clon de veintitantos en la segunda). Además, el reencuentro entre Scully y un Mulder que había estado desaparecido durante todo el año (aunque se las apañaron bastante bien para que estuviera “presente” en varios momentos, o para jugar con su posible fatalidad) fue muy emotivo y los dos personajes tuvieron un final más que correcto. La única pega que le veo es que no hicieran lo mismo con Doggett y Reyes, que llevaron el protagonismo de la serie sus últimos tiempos con algo más que dignidad y que ni siquiera tuvieron un último momento de despedida con cara y ojos. Y ni siquiera se les dedicó una pequeña mención en Creer es la clave. Pero que se le va hacer, por muy simpáticos que se me acabaran haciendo siempre estuvieron a la sombra de la pareja estrella. Por cierto, vimos morir al Fumador una vez más, esta vez totalmente desmejorado, y siendo ya directamente reventado por un misil. Como si Carter quisiera decirnos “esta vez sí, definitivamente muerto”. Pero yo sigo dudándolo…

9 – Temporada 4, episodio 5: The Field Where I Died

D: Rob Bowman  G: James Wong, Glen Morgan. Emitido en EEUU el 3 de noviembre de 1996.

Me he decidido a incluir este episodio porque no suele ser de los más valorados entre los seguidores de la serie (incluso tiene muchos detractores) y personalmente pienso que merece ser reivindicado. En parte debido a que toca un tema interesante, muy acorde con el espíritu de la serie, pero bastante difícil de llevar a la pequeña pantalla siguiendo el mood de la misma: la reencarnación y la existencia del alma en vidas pasadas. Y también porque Wong y Morgan echaron la carne al asador y tocaron un tema muy sensible en aquellos días, el de las sectas, con referencias al tristemente recordado suceso de los Davidianos de David Koresh en Waco, Texas en 1993. El episodio estaba envuelto en un inusual aire de tristeza, y nos revelaba –en el caso de que fuera cierto- que Mulder y Scully no fueron almas gemelas en el pasado, que la verdadera compañera/o (según que  reencarnación tocara) era la miembro del peligroso culto del Templo de las 7 Estrellas Melissa Rydell…cosa que no sentó muy bien a los seguidores de la “trama romántica” de la serie (shippers). Se trata de una hora bastante deprimente y en ese sentido es bastante normal que no sea muy querida por los fans (no hago más que ver listas con episodios humorísticos a tutiplén, incluso Bad Blood es el que mejor media tiene según el imdb, mientras que a mí siempre me parecieron pausas simpáticas pero no tan excelsas… imagino que cada uno interpreta la serie como quiere), pero se benefició de las interpretaciones de Kristen Cloke y un inquietante Michael Massee como líder del siniestro culto, y David Duchovny dio lo mejor de sí mismo durante todo el metraje. Y, en la línea clásica de los grandes monólogos de la serie, estaba vez incluía uno especialmente memorable del agente recitando el poema “Paracelso” del poeta inglés Robert Browning, que abría y cerraba melancólicamente el capitulo…

“A veces también sueño que yo he vivido una vida como la de los sabios, y que he recorrido caminos ya andados. Tal vez fallecí hace un siglo, en un arrogante acto de exceso de confianza. Y tras aquel acto la señal de una nueva oportunidad fue tan sentida, tan instintiva… que la luz dejó de lado a la muerte y la vida no fue empañada del todo… restos dispersos de ella quedaron convertidos en tenues recuerdos. Como ahora, cuando parece que una vez más el objetivo vuelve a estar a mi alcance.”

8 – Temporada 4, episodio 2: Home

D: Kim Manners G:  Glen Morgan, James Wong. Emitido en EEUU el 11 de Octubre de 1996.

Apuesto a que más de uno todavía tiene pesadillas con la familia Peacock. Pongámonos en situación: durante los tres primeros años Expediente X era una serie a la que se la señalaba como ciencia ficción (mucho) y terror (menos). Pero no era especialmente terrible. Sí, probablemente asustaba a vuestras madres pero no a un seguidor común del cine de género. Por eso que recién empezada la cuarta temporada emitieran una bofetada en la cara como la que significó Home pudo parecer muy significativo como mínimo en el sentido de que el equipo creativo estaba buscando la manera de traspasar nuevas fronteras. Siguieron innovando, sin duda, pero nunca volvieron a realizar un episodio de terror tan duro y directo como éste, casi una manera de introducir el universo de La matanza de Texas dentro de la cosmogonía de la serie, hasta ese momento bastante ajena. Ya los primeros minutos del episodio nos mostraban a los susodichos Peacock (una familia compuesta por una madre tullida y tres hermanos deformados, imagen por otro lado bastante clásica que tienen los yanquis respecto a su América profunda) enterrando vivo a un bebé, y los asesinatos que cometen a lo largo de la hora posterior probablemente son los más brutales de toda la serie. Las apariciones de la madre tullida, atada a una madera, el incesto latente en la familia, o la decapitación de uno de los pobres policías que colaboran con Mulder y Scully en el caso quedan como señal de que para escribir este episodio, los guionistas Glen Morgan y James Wong (que volvían a la serie tras haberla abandonado en pos de la cancelada Space: Above and Beyond, ¿alguno la recuerda?) hilaron fino y se la jugaron, pero ni los productores ni por supuesto la cadena Fox quedaron muy satisfechos con el resultado, no por la calidad del episodio, que es mucha (y de los mejor tratados visualmente de toda la serie), sino por la espantada que podría suponer en la audiencia, enorme en esos momentos por todo el mundo, virar hacia esos senderos tan oscuros y desagradables. Si tiene aunque sea un vago recuerdo del episodio, seguro que temblará al recordar el tema Wonderful, Wonderful que acompañaba los quehaceres de tan siniestra familia…

7 – Temporada 2, episodio 6: Ascension

D: Michael Lange  G: Paul Brown.  Emitido en EEUU el 21 de Octubre de 1994.

Fue el momento en el asumí que me había vuelto x-sófilo, con todo lo que ello conllevaba: hacerme del club de fans español (y recibir con tonta ilusión su newsletter y comunicados), coleccionar sus trading cards, hacerme con su serie de cómics, incluso leer alguna de sus novelas sacacuartos (por cierto, qué espantosa era Calcinación espontánea de Kevin J. Anderson, ni tan solo la acabé). La culpa la tuvo quedarme de piedra delante del televisor viendo como se llevaban a Scully abducida, después de un tremendo episodio (continuación directa del también buenísimo Duane Barry) en el que Mulder no se había detenido ante nada para salvarla, fracasaba, en gran parte debido a la traición del agente Alex Krychek (Nicholas Lea, que gozó de una pequeña pero respetable popularidad en los años 90 en el mundo catódico gracias a esta serie y que le llevó a protagonizar la versión americana para tv de Once a Thief, de John Woo) y se quedaba, al igual que todos nosotros, con una cara de pasmo tamaño giant-size. Hasta ese momento Expediente X había sido una serie de las que dan tranquilidad y confianza, al terminar un episodio quizá se había frustrado la intención de Fox de sacar a la luz la verdad del caso que tocara esa semana, pero él y Dana llegaban al final del día sanos y salvos (no así los personajes secundarios, que en esta serie tenían un alto índice de mortandad). Pero por fin llegó la hora de los cliffhangers (sinceramente el final de la primera temporada no me pareció uno, sino más bien un cierre fifty fifty, mitad abierto mitad cerrado, por si les cancelaban el programa) y éste fue de lo más espectacular. A raíz de la experimentación con Scully se abriría una trama importantísima (quizá la que más) hasta el final de la serie… y como Chris Carter era un tío con estrella por aquellos tiempos, descubriríamos que todo tuvo mucho de casual: Gillian Anderson tuvo que dejar la serie por un par de episodios para dar a luz a su primer hijo, de ahí su abrupta desaparición. Cuando la buena suerte acompaña…

6 – Temporada 6, episodio 3: Triangle

D: Chris Carter  G: Chris Carter. Emitido en EEUU el 22 de Noviembre de 1998.

Otra de las tramas que revoloteó por la serie de principio a fin, y que a nivel masivo fue probablemente la más popular, fue la posibilidad de que existiera un romance entre Mulder y Scully. No era precisamente mi mayor interés en la serie pero admito que Carter y su gente, hasta que finalmente decidieron dar el paso y unir a ambos personajes en el séptimo año, tuvieron mucha gracia a la hora de especular con el cuándo, el cómo y el por qué. Pero hasta que sucedió parecía que les hacía más gracia jugar con el tema que otra cosa, ya que si algo aprendimos de Hayes y Addison en Luz de luna es que hay que andarse con pies de plomo con estas cosas, que a gran parte de la audiencia le gusta mucho más la ilusión del cambio, que el cambio en sí mismo. Triangle podría ser tomado como uno de los episodios “humorísticos” de la serie, aunque no era tan exagerado como Bad Blood o Fight Club. Sería más bien una variante propia con este capítulo como única muestra: aventuras y comedia romántica. Mulder investiga la desaparición del transatlántico Queen Mary en los años 40 en el Triángulo de las Bermudas y viaja por el tiempo hasta ese periodo, donde descubrirá versiones alternativas de Scully, Skinner, Spender y el Fumador, y tendrá que luchar contra nazis. Por fin vemos a Mulder besar a Scully (aunque sea en una versión tipo cuento imaginario), pero también a Scully besar a Skinner, una de las coñas preferidas de los fans en la época de las listas de correo de Internet (la versión primigenia de un foro, por si es usted muy joven y no le suena). Además Carter se sacó de la manga un inaudito talento visual homenajeando a La soga de Hitchcock, usando (aunque con trampillas) planos secuencia y partiendo la pantalla en dos, jugando con las dos dimensiones temporales. Aunque al final todo parezca haber sucedido en la mente de Mulder, al personaje le servirá para finalmente declararse a la agente pelirroja, en una estupenda y cómica escena… que he sido incapaz de encontrar, pero les dejo otro segmento del episodio, cuando Mulder descubre que ha viajado por el tiempo:

2ª Parte: del 5 al 1

Javier J. Valencia

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