Doctor en Alaska (Northern Exposure, 1990 – 1995)

“Haremos Hill Street Blues en un hospital”. De ese modo Joshua Brand y John Falsey vendieron la idea a la productora MTM de una serie sobre el mundo de los hospitales que iba a seguir la marca pautada de la famosa serie policíaca: personajes tridimensionales, arcos argumentales de varios episodios, y temporadas que formaran un “todo” coherente. La serie se llamaba St. Elsewhere (Hospital en varias cadenas autonómicas, A Cor Obert en TV3) y, a pesar de que durante su primera año los índices de audiencia no fueron muy halagüeños, la cadena ABC depositó confianza en sus posibilidades y la apuesta les salió bien: Los índices remontaron, la serie arrasó en varias entregas de premios y hoy en día es recordada como un clásico de la televisión norteamericana.

Seis años después del éxito de St. Elsewhere y con varios otros proyectos en cartera, el tándem Brand/Falsey tuvo carta blanca para presentar a la cadena CBS una serie que hiciera de mid season, es decir, serie de reemplazo entre las series más largas que abarcan todo el año y que sólo tiene unos pocos episodios, pero que puede ser prorrogable, por supuesto, si la audiencia acompaña. Parte de la génesis de su nueva serie iba a estar basada en una experiencia personal.

Brand: “Mi amigo Lance, el cual es mi más antiguo amigo, de repente se volvió (después de haber sido doctor), policía de la ciudad de Nueva York, y después de nuevo se marchó a una comunidad rural a ejercer de nuevo la medicina. Por otra parte, también influyeron películas, como Local Hero, Amarcord o Los lobos no lloran.”

Con el concepto de un médico judío neoyorkino, ligeramente basado en el estereotipo de Woody Allen, el doctor Joel Fleischmann (Rob Morrow) se veía obligado debido a razones contractuales a ejercer la medicina en la remota localidad de Cicely, un pueblo apartado del mundanal ruido que echa por tierra las aspiraciones de Fleischmann de convertirse en un respetado médico de ciudad. Enseguida comienza un tira y afloja con la piloto-taxista local Maggie O’Connell (Janine Turner), a la cual confunde de entrada con una prostituta. Su relación será uno de los ejes centrales principales de la serie, dándole un toque de absurda comedia romántica que recuerda a la de los dos principales protagonistas de Luz de Luna. Maurice Minnifield (Barry Corbin), exmilitar y astronauta, cacique local y dueño de gran parte de la localidad, Ed Chigliak (Darren E. Burrows), joven indio aspirante a director de cine, Chris Stevens (John Corbett), antiguo delincuente, artista experimental y disc-jockey de la emisora local de radio, la K-OSO, Holling Vincour (John Cullum), antiguo cazador local ahora reconvertido en el dueño del Brick, el bar local, y su novia Shelly Tambo (Cynthia Geary), casi una adolescente Miss Paso del Noroeste que llegó a la localidad como pareja de Maurice hasta que se enamoró del también sexagenario Holling, formaban el elenco de personajes principales. El contrapunto al modo de ver la vida de Fleischmann estaba representado en Marilyn Whirlwind (Elaine Miles), su hermética secretaria, mientras que Ruth Anne (Peg Phillips) representaba a la “abuela de todos” del pueblo, quien regenta la tienda de artículos de la localidad y con ciertas tendencias progres. No tardarían en añadirse personajes secundarios como Walt (Moultrie Patton), trampero que se convertiría en el interés romántico de Ruth Anne, Bernard (Richard Cumming Jr.), el hermano negro de Chris, y dos de los personajes que enseguida se convirtieron en fan favourites de la serie, el semi-vagabundo y cínico Adam (Adam Arkin), un mentiroso patológico que dice haber sido espía y militar en el Gobierno (aparte de extraordinario chef) y del que nunca se llega a saber del todo cuanta verdad dice, dejando bastante ambigüedad en el asunto, y su esposa, la hipocondríaca compulsiva Eva (Valerie Mahaffey, que ganaría un Emmy por su papel en la serie).

Brand: “Queríamos a alguien que representara lo mejor y lo peor de Alaska, y esto se tradujo en Maurice Minnifield, el hombre que veía Alaska en su belleza, pero también en su potencial, su expansión, su turismo, y todo ese tipo de cosas. Y esto nos llevó a Ed, y también a Marilyn”

“El episodio mas difícil de rodar fue el piloto”, recuerda Falsey; “no teníamos dinero. Lo rodamos con 839.000 dólares, que suena a broma. Creo que lo rodamos entre once y doce días. Teníamos un equipo tan poco experimentado que no podíamos tener siquiera un movimiento de cámara correcto”.

Las dos primeras temporadas se emitieron entre abril y mayo de 1990 y 1991. Emitida poco tiempo después de que en Estados Unidos Twin Peaks desatara la fiebre de lo “pintoresco” y “extraño” en la televisión y, sobre todo, por las localidades norteñas extravagantes, pronto empezó a ser comparada con la creación de Mark Frost y David Lynch, en su vertiente más amable (a lo que los guionistas respondieron con un impagable guiño a su hermana norteña en el episodio La Fiebre Rusa), si bien el guión del episodio piloto de la serie de Brand y Falsey ya circulaba por Hollywood desde hacía bastante tiempo (y hay mas de algún mal pensando que opina que la película Doc Hollywood, aquella comedia de Michael J. Fox con más de un punto en común con la odisea de Fleischmann, no era del todo tan original como pretendía…).

“Es como abrir una ventana y recibir una brisa de aire fresco”, recuerda Falsey. “La gente quiere vivir en Cicely. Quiere conocer a la gente de Cicely, ser sus amigos. Y pienso en todas esas cosas con un cierto toque mágico que ocurren, ya sea la aurora boreal o el deshielo que hace volverse a todo el mundo un poco loco, a Holling a pelear con la sargento Semanski, todo el mundo enloquecido y sin embargo bien. Creo que es una serie innovadora e imaginativa”.

John Cullum: “Creo que Josh y John, de una manera extraña, tomaban prestadas muchas ideas, tomaban ideas de otros sitios. Yo no apruebo esto necesariamente, pero lo veo como algo interesante. (…) Como cuando empezamos a usar cosas salidas de Twin Peaks, o secuencias de sueño donde interpretábamos a personajes de películas, donde tomábamos ideas de la televisión. Al principio, nada más empezar la serie, lo veía casi ofensivo, pensaba que casi era un plagio. Pero entonces comencé a pensar: Y si esto funciona, ¿entonces qué? Si no es lo que yo pensaba, ¿entonces qué es? Llegué a la conclusión de que era un concepto”.

Estas dos primeras tandas (o mini tandas, mejor dicho, de 8 y 7 episodios cada una), dieron de sí lo que haría ya famosa a la serie: Un poco de toques costumbristas, comedia romántica bien intencionada y drama filosófico: Todos los habitantes de la localidad de Cicely tienen unas inquietudes y una manera de pensar que en ocasiones roza la intelectualidad, sin por eso perder sus costumbres. También están presentes ya el choque entre la civilización (siempre representada por Flesichmann) y naturaleza, entre lo salvaje y el progreso. Se convirtió en un inesperado éxito, y a partir de 1993 la serie comenzó a emitirse de forma regular, con tandas entre los 23 y los 25 episodios. Y también empezaría un estado de gracia de los guionistas que llevó a la serie a convertirse en uno de los clásicos de los años 90.

Barry Corbin: “Pensé que podía ser un éxito. Porque es un tipo diferente de serie, tiene algo para todo el mundo y no deja de lado a nadie. Hay una genuina confianza entre los personajes. Puede que no se comprendan entre ellos, pero sí confían entre ellos”.

Uno de los trucos empleados por los guionistas de la serie durante estos dos años fue empezar a mezclar realidad con ficción, aprovechando el éxito que estaba consiguiendo la serie (traducida en varios premios Emmys). ¿Que John Corbett aparecía en la portada de la revista TV Guide siendo mencionado como uno de los hombres mas atractivos de Estados Unidos? Un episodio revelaba que sus feromonas durante una época del año emitían un aroma que le hacían irresistible a las mujeres. ¿Que Barry Corbin salía en los tabloides diciendo que era un amante padre? Pues en la serie esto se traducía revelando que tenía un desconocido hijo coreano. ¿Que se desató la polémica en el Entertainment Weekly cuando se hizo pública la renegociación del contrato de Rob Morrow para seguir en la serie bajo amenaza de abandonarla? No era un problema: también se dedicaría un episodio a la renegociación del Dr. Fleischmann, que le obligaría a permanecer en Cicely durante otra temporada.

Rob Morrow: “La estrella de la serie diría que es la vía de escape, el panorama. Y de una forma tan metafórica como literaria, en términos de ser la vía de escape con más salidas que atrapa a la audiencia”.

A partir de la quinta temporada comenzó un desgaste; gran parte del equipo creativo se había marchado, aunque seguía siendo una hora de televisión brillante como pocas y sin parangón, la originalidad ya no era la misma y la frescura tampoco. La serie pasó a manos de David Chase en su producción ejecutiva (después creador de otra leyenda de la televisión moderna, Los Soprano). La caída definitiva de la serie se produjo durante su sexta temporada. Tras un inicio bastante esperanzador donde el personaje de Fleischmann evolucionaba y parecía adquirir por fin un nuevo rol, el actor Rob Morrow dijo basta a su permanencia en la serie y se le tuvo que buscar un sustituto. Los guionista usaron el mismo truco que años antes Brand y Falsey ya habían usado en St. Elsewhere, aislar al protagonista en un retiro momentáneo mientras se le buscaba un sustituto. Éste fue el cómico Paul Provenza, que daba vida al doctor Capra, acompañado de su esposa Michelle (Teri Polo). El error fue intentar repetir el mismo chiste en vez de irse por otros derroteros: de nuevo presentaban el choque entre la ciudad y el pueblo, pero sonaba a ya visto, la interacción con el resto del cast no terminaba de funcionar y sobre todo se echaba a faltar en demasía el carisma del que había sido el protagonista de la serie. Tal vez una temporada más hubiera bastado para conseguir que la líneas argumentales se hubieran reorganizado (todo tenía demasiado pinta de “parche” de última hora), pero sin Morrow la serie apenas duró una decena de episodios más.

Al respecto, comentaba Peg Phillips (fallecida en el año 2002): “Una serie de este tipo se lleva parte de tu vida. Tú misma haces ese tipo de acuerdos. Entonces se marcha, y es muy, muy difícil de asumir emocionalmente.(…) Estaba enamorada de la serie, porque era el único drama de la televisión absolutamente carente de violencia. ¿Cómo pueden dejar terminar algo así?”

La serie fue emitida en España por TV2 entre 1992 y 1997, y su “original forma de emisión”, con continuos saltos entre episodios, mezclándolos unos con otros y alterando su orden natural, sirvieron para entrenar a más de uno en el apasionante mundo de las paradojas espacio-temporales. Ni siquiera se dignaron a recuperar su orden de emisión original en sus (múltiples) reposiciones… En fin. A partir del 2002 la serie fue recuperada por la cadena de pago Paramount Comedy, esta vez sí respetando su orden de emisión, y fue apareciendo paulatinamente en DVD, después de alguna que otra pausa dramática entre la segunda y tercera temporada que llevó a pensar lo peor. Pero no fue así, y a día de hoy, es fácil recuperar esta joya inolvidable de la televisión de los años 90, cuando la época dorada de las series no se vislumbraba ni en una febril fantasía.

Javier J. Valencia

Esta entrada fue publicada en Televisión Series y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.