Mark Frost: La cara oculta de “Twin Peaks”

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Han pasado 25 años desde su cancelación y sin embargo ahora mismo en las librerías de medio mundo acaba de aparecer publicado material nuevo: La historia secreta de Twin Peaks ha significado el retorno del universo creado por David Lynch y por Mark Frost y que durante el periodo comprendido entre 1990 y 1992 tuvo diversas vidas: la inmensamente popular en su momento televisiva, la cinematográfica y la literaria. La aparición de este libro ha significado un desconcertante y excitante adelanto de la nueva temporada televisiva que, salvo nuevo retraso, verá la luz durante 2017.

El karma entre ambos creadores se equilibra. En 1992, David Lynch dirigió y co-escribió junto a Bob Engels, uno de los guionistas del serial, la versión cinematográfica Twin Peaks: Fire Walk With Me, que narraba los siete últimos días de vida de Laura Palmer y significaba un retorno al punto de inicio de la historia, aunque incluyendo un sugerente encuentro con el futuro, dada la cinta de moebius que parece envolver la narración de la saga. Sin embargo, en aquel momento Mark Frost decidió apartarse del proyecto dado que su deseo era seguir la historia hacia adelante y no mirar atrás. El fracaso comercial de la cinta pareció convertirla en la mirada final del espectador hacia el aparentemente pacífico pueblo norteño. Pero ahora, con la aparición de este libro, que recorre la historia de la ficticia localidad desde que los exploradores Lewis y Clark pusieron sus pies en ella hasta el final de la serie de televisión, el círculo se cierra. Y así, si el director de El hombre elefante dio su versión de Twin Peaks utilizando el medio que más éxito le ha dado -el cine-, nuestro protagonista hace lo mismo con el suyo -el literario-, antes de volver a unir fuerzas con la nueva temporada.

Aprovechamos la coyuntura para recuperar un antiguo artículo que escribí hace más de una década para la página web pasadizo.com, lavándole la cara y actualizándolo, y que en su día se enfocó desde un punto de vista reivindicativo para poner en el lugar que merecía al autor de La lista de los 7 como verdadero 50% de Twin Peaks, ya que su figura tiende a quedar a la sombra de la del genio de Missoula. Con el paso de los años ya no es tan necesario y se suele por fin referir a ella como un producto “de Lynch y Frost”, aunque prácticamente toda la década posterior a su emisión se la consideró producto del primero, al menos entre los medios generalistas.

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Mark Frost nació el 25 de noviembre de 1953 en New York, hijo de Warren Frost, actor y profesor de teatro conocido por sus papeles en telefilmes como Intruders (1992), de Dan Curtis,  Seinfeld o su papel en Twin Peaks interpretando al Dr. Will Hayward. Su hermana Lindsay también es actriz, y su hermano Scott escritor y guionista (trabajó en TP y fue el autor de la Autobiografía del Agente Cooper: mi vida, mis cintas). Los primeros trabajos del joven Mark para televisión los realizó contando 22 años, cuando aún era universitario. Concretamente sus escritos fueron para El hombre de los seis millones de dólares, inmensamente popular en su día en Estados Unidos. Narraba las aventuras de un hombre biónico (Lee Majors), al que, tras sufrir un accidente, reconstruían su cuerpo con partes robóticas, lo que hacía de él una especie de superhéroe. Sus episodios fueron The Return of the Robot Maker y Steve Austen, Fugitive (escrito en colaboración con Richard Carr). Tras su paso por ella trabajó en la telecomedia de corta vida Sunshine, que apenas duró tres meses en antena en 1975. Después de estos pequeños trabajos, dejó el mundillo de las 625 líneas durante siete años, que dedicó a trabajar en el Teatro Guthrie de Minneapolis escribiendo diversas obras. Cuando en 1982 Steve Bochco (al que había conocido trabajando en El hombre de los seis millones de dólares) le invitó a participar en su nuevo proyecto, Hill Street Blues (“Canción triste de Hill Street”), seguramente no se le pasaba por la cabeza el prestigio que iba a conseguir como guionista. Durante las seis temporadas que estuvo en antena, ésta ganó unas críticas excelentes, cantidad de premios y unos soberbios índices de audiencia. Trataba el día a día de un grupo de policías de la ciudad de New York, pero estableció un punto de vista totalmente nuevo para aquel entonces. En vez de tratar un caso en particular por capítulo, como ocurría en prácticamente todos los programas del estilo de la época desarrollaba mucho más los argumentos y a los personajes a lo largo de amplias tramas. Frost estuvo inmerso en calidad de escritor y productor en la creación de Bochco entre sus temporadas tercera y sexta, y fue nominado al premio Emmy, aparte de ganar un Guild al mejor guionista. Durante 1986 también escribió un par de episodios de la también popular y premiada The Equalizer, protagonizada por Edward Woodward y que narraba las aventuras de un agente de la CIA retirado que ejercía de vigilante urbano.

Después saltó al campo del guión cinematográfico trabajando con la novela The Religion de Nicholas Condé. Su libreto definitivo se convirtió en la película de terror Los creyentes (“The Believers”, 1987), una disfrutable película de terror con momentos verdaderamente inquietantes dirigida por John Schlesinger y protagonizada por Martin Sheen, Helen Shaver, Robert Loggia y Jimmy Smits (el cual tenía una escena que ponía la piel verdaderamente de gallina. “¡Culebras! ¡Culebras!”, ¿lo recuerdan?) en su reparto. Según imdb consta también como guionista de El talismán del terror (“Sacred Stiff”), de Richard Friedman, otro título de terror que, por los comentarios que leo, parece bastante olvidable. Aunque no le he visto o leído nunca esmentarlo en ninguna de las entrevistas que he leído a su persona, así que no me atrevo a confirmar que se trate de él o de una coincidencia con el nombre.

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Tuvo su primer contacto con David Lynch a través de su agente Tony Krantz en 1986, y su primera idea fue llevar a la pantalla grande la novela Goddess de Anthony Summers (publicada en España como Las vidas secretas de Marilyn Monroe por Planeta), que retrataba los últimas días en la vida de la mítica actriz. El proyecto nunca llegó a realizarse, al igual que ocurrió con The Lemurians, un proyecto que tenían pensado vender a la cadena NBC como serie de televisión en la línea de Los invasores, pero en versión comedia extravagante de ciencia ficción. Cada semana un grupo de agentes secretos buscarían a lemurianos inflitrados en Estados Unidos, recorriendo el país en taxi y disfrazados de músicos de jazz… si, hubiera valido la pena verlo. En cualquier caso el asunto Lemuria vuelve a aparece en las páginas de La historia secreta de Twin Peaks y no de manera precisamente divertida…   One Saliva Bubble es el otro proyecto que aparcaron por dos veces el nuevo tándem, la primera en beneficio de Twin Peaks, la segunda debido al fiasco comercial de Fuego, Camina Conmigo, que llevó a la productora Ciby 2000 a cancelar el proyecto en 1992. En aquellas fechas el proyecto estuvo a punto de salir adelante, se trataba de una comedia absurda que hubiera tenido como protagonistas a Steve Martin y Rick Moranis.

Por fin, en 1988 ambos talentos se asocian, forman su propia productora y se ponen a trabajar en un proyecto llamado primero South Dakota, después Northwest Passage tras el cambio de ubicación del lugar donde sucedía, si bien su nombre definitivo será Twin Peaks. El resto es historia: la primera temporada tiene un elevado éxito de audiencia y se convierte en el fenómeno televisivo de la temporada, y Frost consigue una nueva nominación al premio Emmy. La cadena no sabe muy bien qué hacer con ella en su segundo año, comienza a hacerla bailar con continuos cambios de emisión, pierde su éxito inicial y es cancelada el 10 de junio de 1991 tras una polémica de la cual ya hemos hablado en otros artículos dedicados al tema en esta página.

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“Me siento muy bien cuando pienso en  ella. Siempre intentamos fuera subversiva. David no tenía ninguna experiencia en televisión y no tenía una filosofía sobre el medio. He llegado a pensar, después de haber trabajado en este mundillo todo lo que he podido, es que generalmente hay una pequeña fuerza destructiva en las vidas de la gente en un nivel subconsciente. Trabaja de una manera hipnótica en los anuncios. Esto crea, como demuestran estudios científicos hoy en día, mucha más pasividad en los televidentes. Afecta a tus ondas cerebrales. Y crea más hostilidad y una agresión desenfocada en la gente. Es una especie de control mental, si lo piensas. Así que creamos una serie en la que tuvieras que prestar atención, que no pudieras ver de forma pasiva, o no la cogerías. Esa fue siempre mi intención. Y me siento contento, en cierta manera, de que no alcanzara su quinta o sexta temporada y se convirtiera en una estúpida auto-parodia, lo cual creo que es una tendencia común en las series largas”. (Frost para Wrapped In Plastic nº9, Febrero 1994, entrevista conducida por John Thorne y Craig Miller)

“En Twin Peaks teníamos a Aaron Spelling, el productor de mas éxito de la historia de la televisión. Él realmente sabía lo que hacía. Es una gran figura a la que dirigirse cuando necesitamos consejo o ayuda para que algo funcione. David Lynch era un compañero maravilloso, pero a veces era difícil hacerle volver al planeta Tierra
(risas). Esto creó una sucesión de problemas en torno a mantener el programa, dedicarse a ella y hacerla funcionar. Aunque quiero muchísimo a David, no echo de menos esa  parte de nuestra relación”. (Frost para Wrapped In Plastic nº36, Agosto 1998, entrevista conducida por Craig Miller).

Casi al mismo tiempo, durante el año 1990, Lynch & Frost Productions trabajan en Crónicas americanas (“American Chronicles”), colección de documentales (“docu-poesías”, en sus propias palabras)  de media hora cada uno, centrados en particularidades muy concretas de la cultura estadounidense. Frost escribió y dirigió el primero (la presencia de Lynch en el proyecto fue meramente testimonial), Farewell to the Flesh, narrado por Richard Dreyfuss y que se centraba en el Mardi Gras, el carnaval de Nueva Orleans.  En nuestro país la emitió TV2 apenas sin llamar la atención. Siguieron sumergidos en las ondas catódicas después con En el aire, (“On the Air”) una telecomedia de corta vida a la cual dedicamos un texto en su día.

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Aparece en los títulos de crédito de Fuego, camina conmigo como productor ejecutivo, aunque no llegó a trabajar realmente en la historia, estando más acreditado por cuestiones de derechos que por otra cosa. Había estado invirtiendo su tiempo en otros menesteres, como en el guión de una secuela de Good Morning Vietnam que nunca llegó a producirse (llamada Good Morning Chicago), y, sobre todo, preparando su salto a la dirección con El peso de la corrupción (“Storyville”, 1992), dando rienda suelta a su imaginación en una historia de intrigas políticas protagonizada por James Spader, Joanna Whaley-Kilmer, Jason Robards y Piper Laurie. Narra como un joven aspirante a senador se ve envuelto en un turbio asunto de chantaje por tener relaciones con una amante, mientras su esposa mantiene relaciones con otro hombre. A la vez debe luchar por limpiar el nombre de su padre, que aparentemente se suicidó por un caso de corrupción en el que se vio envuelto. La película, mal distribuida y promocionada, pasó sin pena ni gloria por las taquillas americanas (y españolas). Guardo un grato recuerdo de ella y me hubiera gustado seguir viendo más proyectos suyos en pantalla grande. Pero no hay mal que por bien no venga…

Los varapalos provocados por Twin Peaks, On the Air y El peso de la corrupción no le desaniman pero si decide seguir con su carrera hacia un nuevo arte. “Quería controlar mi propio trabajo. No hay interferencias creativas de otros cuando escribes un libro: el producto es completamente tuyo” (WIP nº36). En 1993 publica su primera novela, The List of 7 (publicada en España en mayo de 1995 por Ediciones B como “La lista de los 7”), en la que presentaba una alucinante aventura en la Inglaterra victoriana protagonizada por un joven Arthur Conan Doyle, cuya vida era salvada por un misterioso aventurero, Jack Sparks, que clamaba ser una agente secreto al servicio de Su Majestad y con unas habilidades deductivas muy superiores a la media que llevarán al joven médico, futuro escritor, en usarle como molde para crear a cierto investigador literario de fama mundial e imperecedera. Ambos se enfrentaban a una conspiración secreta por parte de una secta llamada la Hermandad Oscura que amenazaba con traer una nueva era de tinieblas al mundo, y que mostraba en el transcurso del viaje al escéptico Doyle un mundo esotérico y sobrenatural que le hará plantearse el verdadero sentido de la realidad y lo desconocido. Ciertos aspectos presentados en la novela (La sociedad teosófica, creadores del concepto de Logias blancas y negras, el “habitante del umbral”) también habían ocupado su sitio en Twin Peaks: “Autodefensa Psíquica de Dion Fortune es exactamente de donde saqué la Logia Negra. Toda la parte mitológica de Twin Peaks surgió realmente de mí, y siempre he conocido a autores teosóficos y a todo aquel grupo llamado la Orden del Amanecer Dorado (Golden Dawn) de finales del siglo XIX y principios del XX, William Butler Yeats, Madame Blavatsky y una mujer llamada Alice Bailey, una escritora realmente interesante” (WIP 9).

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La lista de los 7

La novela conoció un éxito formidable, ocupando los primeros puestos en los tops de medios como Publisher’s Weekly (la “biblia” del medio) o USA Today , vendiéndose a 24 países y revitalizando el nombre de su autor, que había quedado bastante en la sombra durante todo el periodo que duró la fiebre Laura Palmer. En un par de años ya tendrá lista la secuela, The Sixth Messiah (ed. española “El sexto mesías”, Ediciones B, abril de 1997), que conocerá también un éxito importante. A título personal, el primero me encantó, y guardo un recuerdo magnífico de él: me impulsó a introducirme en el mundo de Sherlock Holmes, en el cual he buceado a lo largo de los años con devoción… pero el segundo, en su día, me resultó una pequeña decepción. Introducía demasiados personajes nuevos, restándoles páginas a los originales a los que encontraba mucho más interesantes (un defecto también achacable a la segunda mitad de la temporada final de Twin Peaks) y tenía un tono que en aquel momento me pareció mucho más de cómic, además de que cambiar la lúgubre Londres por el desierto de Arizona le hacía perder encanto. Con los años, y habiendo leído bastante más, he entendido el homenaje que estaba realizando a la literatura pulp y probablemente cuando lo relea lo miraré con mejores ojos. De todos modos les hablo de recuerdos de hace casi 20 años atrás… Una tercera aventura de Doyle y Sparks se le pasó por la mente en aquellos tiempos, hubiera sucedido en Egipto y tenido el número “5” en el título, pero quedó descartado en pos a nuevas obras. Quién sabe, quizá vuelva a sorprendernos… En 1997 se publica en EEUU su tercera novela, el excelente thriller Before I Wake (“Abrir los ojos”, Ediciones B, Octubre de 1998), que por razones contractuales tuvo que publicar bajo el pseudónimo de Eric Bowman. Narraba un adictivo juego del gato y el ratón entre un policía y un asesino, muy rápido de leer y que pedía a gritos una adaptación en pantalla grande (y que según parece estuvo a punto de producirse, con Kevin Spacey y Kevin Bacon en los papeles principales). Por esas fechas, recibió una oferta por parte de Chris Carter y su equipo para escribir un capítulo de Expediente X, que por desgracia rechazó por cuestiones de agenda. Una pena, hubiera sido muy interesante que había podido preparar para Mulder y Scully…

No vuelve a la pequeña pantalla hasta 1998, en la que presenta un par de nuevos proyectos. The Repair Shop iba a ser protagonizada por Anthony LaPlagia sobre una agencia secreta del gobierno, pero no verá la luz del día, quedándose en un solitario piloto-telefilme, mientras que la CBS sí que dará el visto bueno a Buddy Faro, acerca de un legendario detective de los años 60 interpretado por Dennis Farina que vuelve a la ciudad de Los Angeles en los 90, tras casi treinta años desaparecido, a la vez que en Hollywood se rueda una serie televisiva de ficción sobre sus antiguos casos. De nuevo, consiguió el visto bueno de la crítica, pero se atascó con la audiencia, siendo cancelada apenas emitiéndose 10 episodios. Peor suerte corre Forbidden Island (1999), proyecto de la cadena UPN que no pasará de conocer la grabación de su piloto. Pero vale la pena mencionarla ya que su argumento probablemente les sonará muy parecida a una serie archi-famosa. “Me contrataron de la cadena para trabajar en un piloto que no escribí -me ficharon como productor ejecutivo y lo reescribí- e iba acerca de un avión que se estrellaba en una misteriosa isla tropical. Los protagonistas no sabían como habían llegado hasta allí ni como salir. Es inquietante lo parecida que resulta”. (Frost para Wrapped In Plastic nº75, Septiembre de 2005, entrevista conducida por Craig Miller y John Thorne). Imagino que ya suponen con cual guardaba tantas semejanzas, ¿verdad?

Grayson McCouch, protagonista de "All Souls"

Grayson McCouch, en una foto promocional de “All Souls”

De nuevo en 2001 intenta llevar una nueva idea a la pequeña pantalla, All Souls, sobre un hospital encantado de Boston, un poco en la línea de Riget (The Kingdom) de Lars Von Trier, pero más adaptada al gusto norteamericano y con una estructura más episódica. La cadena UPN, en un ejemplo de incompetencia, la pone a competir con shows que ya tenían a su cúmulo de seguidores especializados en TV fantástica, Angel de la Warner y Dark Angel de la Fox. Sólo durará seis episodios, de los cuales escribirá el sexto.
“Fue la peor experiencia que he tenido nunca en el mundo de la televisión trabajando con una cadena. UPN debía ser algo así como ‘La cadena de los programas infumables’, por lo que tengo entendido. Era televisión para lerdos hecha por lerdos. Me puse muy tarde en el proceso y traté de hacer algo interesante (…) Hubiera sido una buena serie, ¡simplemente necesitaba otra cadena! “. (Frost para Wrapped In Plastic nº61, Octubre de 2002, entrevista conducida por Craig Miller y John Thorne)

Decepcionado con el medio televisivo, abandona hasta su reencuentro con David Lynch hace un par de años el mundo catódico, centrándose en otros proyectos. Durante la primera mitad de la década encontrará un filón escribiendo libros deportivos empezando por una de sus pasiones: el golf.  The Greatest Game Ever Played es la dramatización de la final del US Open de 1913 entre Francis Ouimet, un jovencísimo caddy con un don espectacular para el golf, y el legendario Harry Vardon. A día de hoy todavía está considerada como el más competido y emocionante duelo que se haya practicado. Frost se encargó de escribir el guión de la adaptación cinematográfica de la misma, llamada en España Duelo de honor (2005), dirigida por Bill Paxton y con Shia Lebouf interpretando a Ouimet y el siempre excelente Stephen Dillane como Vardon. La película es bastante apreciable, trata el tema con suavidad (produce Disney) y convierte a Ouimet en el protagonista al narrar su historia de superación: no obstante, Vardon-Dillane le roba todas las escenas. Reincidirá con el tema en el año 2004 con la biografía de otro legendario jugador norteamericano: The Grand Slam: Bobby Jones, America and the Story of Golf.

Su otro guión para la gran pantalla de una película estrenada en el 2005 fue Los 4 Fantásticos, la primera adaptación (bueno, en realidad la segunda, contando aquella producida por Roger Corman a primeros de los 90 que solo podía encontrarse en video pirata debido a que se filmó únicamente para renovar los derechos de los personajes) de la popular primera familia del Universo Marvel. Probablemente no se trate de su punto más álgido en su carrera, aunque seguro que no le hizo daño a su cuenta bancaria. Fue Chris Columbus (que originalmente iba a encargarse de dirigir la película) el que se dirigió a él para que escribiera el libreto. “Se acercó y me preguntó si estaría interesado en echar un vistazo al proyecto. Resultó que había sido un gran coleccionista cuando era niño y amaba el título y a los personajes, y además hizo posible que llamara a mi madre y le dijera “¿Sabes todos aquellos cómics que compré de niño y que te decía que algún día serían importantes? Pues valió la pena” (WIP nº75). Habiéndome criado aficionado a los tebeos y escuchando siempre la cantinela de los adultos entonces diciéndome que “no van a servirte de nada cuando crezcas”, no soy capaz ni de imaginarme lo satisfactoria que debió resultar esa llamada. Para la elaboración de la historia intentó alejarse de la ola de seriedad que inundaba a las adaptaciones de cómic por aquellos tiempos. “Intentaban psicoanalizarlos en exceso y se los tomaban mortalmente en serio, y yo dije “esta no es la manera en la que va a funcionar. Esto ha de ser un cruce entre “Cazafantasmas” y “La fiera de mi niña”. Así es como vamos a diferenciarnos de otras películas de superhéroes. Hay que buscar el énfasis en la risa”. La película resultó bastante floja, no nos vamos a engañar -aparte de ser uno de los casos de product placement más flagrantes y sonrojantes que he visto en mi vida-, pero a pesar de no gustar ni a la crítica ni al sector de aficionados a los cómics, fue bastante rentable y generó una secuela. Para Los 4 fantásticos y Silver Surfer (2007), en cambio, solo escribió el primer borrador del guión y aunque esté acreditado, no fue el encargado de la versión definitiva. De nuevo, los resultados artísticos fueron mediocres y esta vez ni siquiera se repitieron los buenos resultados en taquilla de la primera entrega.

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A partir de entonces se centrará únicamente en su carrera literaria, la que más satisfacciones creativas le proporciona (y menos dolores de cabeza). En 2007 se publica la que es mi novela preferida del autor al margen de La lista de los 7, la intriga bélica The Second Objective (“Segundo Objetivo”, Ediciones B, Mayo de 2008), impecable thriller que narra la investigación, en los últimos estertores de la II Guerra Mundial, por parte de un policía militar (ex-detective de Homicidios de New York) que sigue la pista de dos soldados alemanes que se han infiltrado tras las líneas enemigas haciéndose pasar por norteamericanos con intenciones que podrían dar un vuelco al resultado de la guerra, siendo para más inri uno de ellos un carismático psicópata… Comparada con el estilo de Frederick Forsyth, Segundo Objetivo es un best-sellers de los antes, lleno de intriga, perversos giros y un aroma a novela de los años 70 que es una verdadera bendición. Que no haya tenido adaptación cinematográfica a estas alturas es un síntoma de la ceguera que habita en Hollywood. En fin, todo se andará (espero). También en 2007 insistirá con su querido golf con The Match: The Day the Game of Golf Changed Forever, suerte de secuela espiritual de The Greatest Game Ever Played, y en 2009 será el baseball el deporte escogido para dar luz a Game Six, centrado en la historia que envolvió a un mítico partido de ese deporte (la final entre los Red Sox y los Cincinnati Reds el 21 de Octubre de 1975) desde todos los ángulos posibles -no solo los que jugaron aquel partido y sus historias personales, sino entre los periodistas que lo cubrieron, los managers del equipo, los ejecutivos, algunos de los espectadores que asistieron, etc). El libro tiene muy buena fama y parece francamente interesante, y no tendría inconveniente en leerlo (y también los de golf, la verdad) por muy poco que me interesen ambos deportes: si algo aprendí del alucinante De bólidos y hombres de Robert Daley es que un buen narrador puede hacer de un tema que a un lector le parezca de entrada de poco interés toda una experiencia. (El de Daley me sirve de ejemplo, ya que va de la historia de los Grandes Premios durante la Edad de oro de la  Formula 1, que no me interesaba en lo más mínimo, por no tener no tengo ni carnet de conducir, y la lectura la encontré totalmente fascinante y absorbente). Pero mucho me temo que las posibilidades de editarlos en nuestro país son escasas, dada la poca popularidad de ambos deportes por estos lares. Una pena.

Más extraño es que permanezcan inéditos en nuestro país los tres volúmenes que componen la trilogía que inició The Paladin Prophecy (2012) y que continuó con Alliance (2013) y Rogue (2015), editadas por Random con el público juvenil en el punto de mira en una historia que ha sido definida como una suerte de cruce de Harry Potter y El código DaVinci ubicado en un futuro distópico. Y digo que me extraña no tanto por la calidad o fama de la trilogía (las críticas que he leído sobre ellas son así-así, tiene sus fans pero también bastantes detractores), si no por lo bien que suele funcionar actualmente en España la novela fantástica enfocado al público adolescente.

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Pero, y a pesar de todo el Frost esotérico es el que más me gusta, por muy interesantes que parezcan sus libros deportivos y sus novelas juveniles. Así que ese momento, en el que tres años atrás, se sentó junto a David Lynch y comenzaron a charlar sobre la idea de traer de vuelta a su querida creación supuso el germen de lo que se ha terminado convirtiendo en La historia secreta de Twin Peaks, alucinante repaso de los secretos sobrenaturales de Estados Unidos desde su concepción y principalmente el siglo XX. Un trabajo lúcido e inteligente, se trata de su mejor obra hasta la fecha, en la que da su particular visión del pueblo maderero (tan extraña como la de Lynch, pero en otra dirección) y también de una filosofía de ver la vida francamente digna de ser leída. Pero dicho libro merece su propio texto y más pronto que tarde nos detendremos a dedicarle unas palabrejas.

Javier J. Valencia

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