Hannibal – 1ª temporada

Terminó hace poco más de dos semanas –en el momento en el que escribo estas líneas- la primera tanda de episodios de Hannibal, probablemente el proyecto televisivo más esperado esta temporada como mínimo por los seguidores del fantastique y los admiradores de la obra de Thomas Harris. Primero fueron las semanas previas, cargadas de inquietud, las que nos dejaban una sensación generalizada de incertidumbre, una mezcla de noticias esperanzadoras –el fichaje de Mads Mikkelsen como el legendario Doctor fue recibida por mi parte con entusiasmo, al considerarle el mejor actor en la actualidad-, interesantes elucubraciones por parte de los fans interesados en el asunto -¿Iba a ser una adaptación literal de los libros, un reboot, un remake, precuela, secuela…? ¿O por el contrario iban a dibujar una variante del psicópata amigable que lleva ofreciendo Dexter desde hace ocho años, ofreciendo una versión edulcorada del personaje?- y un interés casi inmediato por parte de las cadenas de tv americanas de rivalizar con el producto de NBC con otras series que lleven a la pequeña pantalla populares franquicias de sagas de terror –ahí está el Bates Motel de A&E, puesta al día del legendario Psicosis de Hitchcok a la cual me ha dado una mezcla de miedo, pereza y falta de ganas el acercarme, y en espera de ver la versión serializada de Scream por parte de MTV que promete ser un absoluto delirium tremens a tenor de los formatos que viene ofreciendo últimamente la cadena-.

Lo cierto es que el resultado ha resultado ser una total sorpresa. Para empezar, el equipo creativo de la serie encabezado por el productor y guionista Bryan Fuller, habitual escritor en la franquicia Star Trek y creador de series de culto como Tan muertos como yo o Pushing Daisies, bien secundado por el director David –Hard Candy, 30 días de oscuridad– Slade ha decidido obviar que no están trabajando para una cadena por cable y de todos modos han preferido diseñar una temporada de 13 episodios en lugar de los veintitantos que suelen ofrecer las cadenas generalistas, en un intento de centrar el contenido de los episodios y apartar la paja -que suelen ocupar muchísimo espacio en series de este formato- no dejándose intimidar en ningún momento por objetivos de captar a la mayor audiencia posible que probablemente solicitara NBC: Hannibal no es que sea menos violenta que una serie cualquiera de la TV por cable, es que lo es todavía más, una violencia estética y de apariencia un tanto tenebrosamente artística –no tan extraño teniendo en cuenta la naturaleza de algunos de los criminales que pululan por tal desagradable cosmos- pero de una fuerza y de una naturaleza de pesadilla innegables y que en ocasiones pueden resultar difícilmente soportables para espectadores acostumbrados a asesinos de programas de consumo más rápido y accesible –véase la familia CSI, Mentes criminales y semejantes-.

Y la apuesta por el tono ha sido la más arriesgada de todas. En un nivel simbólico, Hannibal apenas sucede en el mundo real. La propia lógica interna de la serie es lo que más rechazo me provocó en un primer momento del programa, costando adaptarme al asunto un par de episodios. No tengo absolutamente nada en contra de obras que juegan en contra de la lógica, pero el impacto, sin previo aviso, fue un tanto duro. Es mejor no preguntarse como los asesinatos por parte de los psicópatas se suceden, como se forman los resultados de sus magnas obras –montañas de cadáveres apilados para formar una escultura, muertos colocados de tal manera para representar figuras religiosas, otros colgados como si fueran ángeles… ¡incluso cuerpos enterrados con vida para generar una especie de seta!- sin llamar la atención, como se saltan cordones policiales ni nada por el estilo. No es una novela de detectives (aunque juegue a serlo), es la representación visual de una pesadilla, la de su atribulado protagonista, Will Graham (Hugh Dancy, al igual que la misma serie me costó acostumbrarme a él un par de horas, aunque en este caso también creo que le llevó algo de tiempo encontrarle el punto de su personaje: a estas alturas el Golden Europe que se ha llevado a mejor actor por su trabajo me parece totalmente merecido). Como si cada noche, el sufrido investigador soñara en forma de horrible pesadilla el último caso en el que ha trabajado en forma de episodio de serie de TV de 45 minutos, y nosotros lo recibiéramos de esa manera. “Cuando me sentaba a escribir un episodio, conscientemente me preguntaba a mi mismo, ¿qué haría David Lynch con un personaje como Hannibal Lecter? ¿A que clase de extraños e inesperados lugares nos llevaría? Soy un gran admirador de su trabajo y su estética, y de su meticuloso diseño de sonido. Eran los componentes que sentía con fuerza que necesitaban ser parte de nuestra historia sobre Lecter. Entre Lynch y Kubrick hay mucha inspiración”. Palabras del propio Fuller para reallifewithjane.com, y es bien sabido que buena parte de trabajos del genial creador de Twin Peaks suceden, algunos completamente, otros en parte, en niveles alterados de conciencia.

Pero una vez asumidos su mood, su estilo, su identidad propia, en definitiva, cuando por fin ha dejado sus bases escritas en el primer cuarto de la temporada y por fin avanza con firmeza, es cuando la serie realmente empieza a funcionar. Cada tercio de la serie mejora el anterior, y su tramo final de 4 episodios es excelente. Los diálogos se han ido ajustando a las necesidades de los actores –demostrando ser en ello una serie viva y orgánica- hasta llegar a tener una última hora casi perfecta en ese aspecto, el interés por la trama principal va alcanzando su punto álgido sin los subidones y los cliffhangers un tanto artificiales de otras series.

El primer año establece la relación entre Graham y el Dr. Lecter (Mikkelsen, por cierto, ganador también de otro Golden Europe como actor secundario, compartido con Bobby “Gyp Rossetti” Cannavale de Boardwalk Empire, tiene a su personaje cogido desde el minuto uno, dando la sensación de tener un control absoluto sobre el mismo como poco a poco va demostrando a medida que lo vamos conociendo) y vamos descubriendo los matices de la muy peculiar y bastante impenetrable mentalidad de este. Va esparciendo piezas de su retorcido juego a lo largo de los episodios y solo a final de año podemos acercarnos a entender y del cual, a bien seguro, todavía nos quedan muchos aspectos por conocer. ¿Copia a psicópatas? ¿Han sido gran parte pacientes suyos? ¿Estimula a sus pacientes para que se conviertan en ello y luego adaptar sus estilos asesinos a su poesía mortal? La apuesto por el riesgo es máxima cuando se vea trabajando codo con codo con Graham, ejemplo de la máxima empatía, don sobrenatural en la serie que permite al personaje de Dancy meterse en la piel de los asesinos mientras cometían su ejecución pero que a su vez va mermando, poco a poco, su estabilidad, tanto física como mental. Si usted pensaba que su trabajo era estresante…

En definitiva, lo que podría haberse convertido en un fast food catódico al uso ha terminado ser una difícil de digerir, pero muy elaborada, pieza de gourmet, al estilo de los platos que prepara Lecter en la serie (la cual por cierto tiene a su propio asesor culinario, José Andrés, que además “asesora” sobre como se debería cocinar la carne humana, en una caso hipotético, claro…) y que encima se permite brillantes referencias metalingüísticas, como la sugerente aparición de la siempre bienvenida Gillian Anderson en el papel de la Dra. Maurier, la psiquiatra del propio Hannibal. Si el gran amor de la vida de Lecter fue Clarice Sterling, y a la agente del FBI Dana Scully la hicieron a imagen y semejanza de esta, todo forma un inquietante bucle… A todo esto, la serie ha terminado siendo un reboot de ley, que se toma el canon de Thomas Harris con ciertas libertades: ¿Qué en El dragón rojo decían que Graham estuvo internado debido al stress provocado por “los asesinatos de Cleveland”? Bien, lo hemos visto, no exactamente del mismo modo pero si con idéntico patrón. ¿Qué se indica que Hannibal tuvo un tío que era Conde y falleció? Pues se añadirá en la segunda temporada el susodicho personaje, aunque obviamente se deje de lado lo de su muerte, y además Fuller ha anunciado que está detrás de David Bowie para el papel. ¿Será el Duque Blanco el causante de las aficiones culinarias del diabólico doctor?

Javier J. Valencia
“Hannibal” en nuestro Top 10 de series TV 2014 (Javier J. Valencia / Xavier Torrents Valdeiglesias)

 

 

Esta entrada fue publicada en Televisión Series y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.