Hannibal – 3ª temporada

hannibalfin01Hannibal ha terminado. A pesar de su cancelación prematura (en apariencia), la serie se ha cerrado de una manera casi perfecta. Su final es tan ambiguo que podría dar lugar a una continuación en otra plataforma (quizás más tolerante que el canal en abierto que, para sorpresa de todos, la ha emitido todos estos años). Pero Hannibal es una serie tan extraña y compleja que la ambigüedad y la oscuridad eran la única forma de darle un final sin que chirriase toda su maquinaria, sin que sus personajes fueran traicionados por lo obvio.

Porque lo obvio es vulgar. Y Hannibal puede serlo todo menos vulgar. Eso nunca.

Hannibal es un máscara. Hace tiempo que el buen doctor se la fabricó con los pedazos rotos de su vida. Una vida que sólo intuimos… un castillo, una tragedia familiar y el sabor de la carne humana. Hannibal es un dios primigenio, por encima del resto de los hombres, un ser oscuro con cornamenta de ciervo, un ser que ama las ceremonias y los trajes caros. Hannibal es el demonio, pero un demonio que vive en un mundo donde Dios no existe. Y si existe, lo hace ajeno a nosotros.

Hannibal vive feliz con su máscara. Es un psiquiatra prestigioso que vive en una Baltimore fantasmal e irreal (como si fuera un cuento de Poe). Se alimenta de las historias de sus pacientes, juega con ellos y finalmente se los come cuando le aburren. Hannibal es un hombre feliz. Es más, es casi el único personaje realmente feliz que aparece en la serie.

Y entonces conoce a Will. Y se enamora.

Will le da la posibilidad de ser comprendido. Hannibal sabe que la única persona ante la que se puede quitar la máscara es ante él, ante un empático enfermizo. Pero antes de hacerlo debe “transformarlo”. Aquí es cuando comienza la serie… porque Hannibal es eso: una historia de amor en la que, a la manera del Vertigo de Hitchcock, un personaje fabrica a su amado a partir de otro personaje. No se trata de corromperlo sino de darle la posibilidad de la trascender lo vulgar.

hannibalfin02Hannibal cocina. Lo hace con paciencia, lentamente. Hannibal cocina una familia para Will. Le da una hija (Abigail), le da una esposa (Alana), le da un padre (Jack). Y de repente se la arrebata. No, no es digno todavía. Los lazos tradicionales deben romperse y deben romperse de la manera salvaje con la que Hannibal los rompió en su juventud. La única manera de trascender es salir del mar de cuerpos inmundos que forma la Humanidad bañado en sangre, sin mirar atrás, sin lazos que nos unan al pasado.

Will ama a Hannibal. Porque Will nos ama a todos.

Bedelia (una etérea Gillian Anderson) es un ensayo. Un plato imperfecto que Hannibal cocinó hace tiempo. Cocinar es transformar, crear belleza a partir de lo feo. Bedelia ahora es hermosa, pero no ama a Hannibal. Lo teme y lo admira.

Hannibal no ama a Bedelia. Pero la respeta tanto que es capaz de esperar para comérsela. Bedelia no es vulgar y eso la salva. Es su mejor plato hasta la fecha. No le hincará el diente hasta que Will no se haya transformado, hasta que pueda quitarse la máscara ante el ser amado. Esto explica el final de la serie: comerse a Bedelia es el banquete nupcial más hermoso que pueden compartir Will y Hannibal.

hannibalfin03Antes, Will se resiste a ser amado y, por primera vez en su vida, se resiste a amar. Hannibal sufre, por primera vez en muchos años, y actúa por despecho. Will lo rechaza y él se entrega al FBI. Lo hace porque sabe que Will lo buscará. Lo hace porque sabe que su amor va más allá de lo humano. Lo hace porque tiene paciencia. Cocina con paciencia, ama con paciencia.

Fancis Dolarhyde no se ama a sí mismo. Por eso se quiere transformar en el Dragón Rojo. Es un héroe a ojos de Hannibal. Un ser maravilloso que representa todo lo que Hannibal espera de Will. Su muerte es una ceremonia de cambio. Cocinar tiene algo de ceremonia, de liturgia.

El Dragón Rojo sale desnudo a la luz de luna cubierto por la sangre de sus víctimas. Lo hace porque es su ceremonia personal. Hannibal se la arrebata y se la entrega a Will, como regalo de enamorado. Will manchado de sangre bajo la luz de la luna mira a Hannibal y lo comprende.

Es hermoso

Hannibal se abraza a Will y los dos caen al vacío. ¿Acaso hay otra metáfora más perfecta de lo que es el amor?

Daniel Lasmarías

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