Expediente X – 11ª temporada, episodio 6: Gatito (Kitten)

Quien suscribe estas líneas lo hace reconociéndose como un gran fan de Walter Sergei Skinner y de la gran interpretación que siempre llevó a cabo en dicho rol –y aún lo hace- el actor Mitch Pileggi. Por ese motivo, siempre que habían acaecido episodios a lo largo de las antiguas temporadas donde el protagonista de la trama era el Director Adjunto del FBI era motivo de satisfacción y celebración. En este año imaginábamos que iba a suceder algo así, y que tarde o temprano Skinner tendría su entrega semanal para sí mismo. ¿Es esta ya una razón para valorar positivamente este sexto episodio de la nueva temporada? Pues la respuesta es sí, porque el que suscribe este texto también os interpela a vosotras y vosotros con la siguiente reflexión/resignación: no esperemos ver una gran temporada, ni una buena temporada, ni una aceptable temporada de Expediente X, eso no va a ocurrir; lo que vamos a ver este año va a ser esta extraña amalgama que Chris Carter ha orquestado y que poco a poco se irá conformando como temporada, pero que, tanto por el formato televisivo escogido demasiado frívolo e insustancial como por unos guiones demasiado trillados y atropellados en su tono y ritmo, no será la temporada que Expediente X realmente se merece… y no, tampoco será ni mucho menos la que realmente necesita. Así que sí, alegrémonos ya en un principio tan sólo por el protagonismo en este Monster of the Week del gran personaje de Pileggi.

Claro que como Monster of the Week realmente… Bueno, a eso iremos en unas líneas más abajo. Hay varios episodios protagonizados por Skinner a lo largo de la serie, aunque uno de los que es más recordado y elogiado por los fans es Reencarnación (Avatar, temporada 3 episodio 21), donde el personaje se veía envuelto en una acusación de homicidio, tras haberse acostado con una mujer y despertarse junto a su cadáver al día siguiente. Fue un capítulo notable, en primer lugar, por el talante de Pileggi a la hora de asumir el protagonismo, otorgando profundidad y aún más verosimilitud al personaje; siempre entre la línea del deber y del honor, siempre entre el miedo y el heroísmo, y es que, si lo pensamos, Skinner siempre fue el humano más demasiado humano de Expediente X. Y por otro lado, se trata de una entrega notable porque tanto Mulder como Scully (aunque mucho más el primero) se esforzaban durante toda la trama por salvar a su director, aquél de quien tanto habían desconfiado pero el cual tantas veces les había salvado de innumerables situaciones adversas.

Otro de los episodios protagonizado por el jefe de nuestros héroes fue Suma cero (Zero Sum, temporada 4 episodio 21), donde Skinner se dedicaba a destruir las pruebas de una extraña muerte que claramente conformaba un expediente X. Se trataba de una historia muy relevante, puesto que volvía a introducir el tema de las abejas como herramienta que tenía el gobierno para esparcir algún tipo de virus o plaga –que más tarde se revelaría como la plaga de todas las plagas: el virus extraterrestre que debía erradicar casi toda la vida humana y/o reconvertirla en híbrida-alienígena-. Era un capítulo excelentemente rodado e interpretado, donde finalmente el Director Adjunto debía enfrentarse a Mulder y reconocerle que estaba colaborando con el Fumador a cambio de poder salvar la vida a Scully del cáncer que padecía entonces.

En este sexto episodio que nos toca, Kitten, la trama nos revela el pasado de Skinner en la guerra de Vietnam, y cómo se vio involucrado en una arma secreta del gobierno, una especie de gas del miedo que provoca terribles y profundas alucinaciones a quien lo sufre, incapaz el sujeto de distinguir entre realidad y pesadilla –¿alguien dijo Espantapájaros de Batman?-. Tras un correcto prólogo en las selvas de Vietnam, la trama pasa a la actualidad donde el Director Alvin Kersh (el actor James Pickens Jr. retoma su papel en otro regreso agradecido por la comunidad de fans) insta a Mulder y Scully a que averigüen dónde se encuentra Skinner. Resulta que su desaparición está ligada con una muerte ocurrida en la localidad de Mud Lick, en Kentucky. Por lo que parece, los lugareños creen que hay una presencia o monstruo rondando en los bosques. A medida que avance el metraje descubriremos que todo está relacionado con Skinner y su antigua tropa de Vietnam, la cual se ha visto perseguida por un pasado que no les permite olvidar lo ocurrido debido a aquella arma portadora del miedo.

Es interesante ver cómo parece que los guionistas de la serie siempre quieren poner al personaje de Skinner en la misma situación donde Mulder y Scully acaben desconfiando de él, cuando todos sabemos que resulta casi del todo inverosímil que lo sigan haciendo, puesto que el bueno de su jefe ha estado durante más de diez años demostrando una y otra vez su lealtad, no sólo al salvarles la vida en muchísimas situaciones, sino sobre todo también en arriesgar su propia vida y su carrera por ellos. De ahí que toda la parte en la que vemos a un Mulder desconfiando nuevamente de Skinner resulte tan irrisoriamente cansina… La nostalgia es agradable, pero repetir lo mismo una vez y otra y otra y otra hasta la saciedad resulta del todo insufrible. Por esa razón la escena final donde Skinner conversa con los dos protagonistas resulta ser notablemente positiva, sin duda el mejor momento del episodio y uno de los mejores de la temporada hasta ahora: una confesión a modo de monólogo del personaje de Pileggi transforma todo el esperpento superfluo de episodio que hemos visto en un profundo golpe emocional, en el que vemos a un personaje atormentado por la culpa, condenado por las decisiones e indecisiones tomadas y herido intensamente en el corazón por la irreversibilidad de su historia. Un gran regalo para los que adoramos al personaje, y un grandísimo regalo para el actor que lo interpreta siempre de forma excelente.

Decíamos algo antes del Monster of the Week… y es que, tal como estamos viendo las últimas semanas, al Monstruo de la semana deberíamos empezar a llamarlos “No-Monstruo de la semana” o “Monstruo que nunca fue” –voto por la segunda-. En los anteriores episodios la insipidez de la trama de monstruo principal se había visto ninguneada o bien por la trama principal de conspiración o bien por el tono emocional y sentimental de los personajes. En el caso de esta semana en Kitten se trata simple y llanamente de una trama totalmente insulsa, donde el guión de Gabe Rotter y la dirección de Carol Banker desarrollan una historia sin ningún ápice de interés, suspense o drama. Todo gira en torno a Skinner, claro está, pero eso no quiere decir que el caso del expediente X en sí deba ser entretejido tan nocivamente realizado en su forma, puesto que ni el tedio ni la indiferencia a la que llega en ocasiones este sexto episodio deberían ser características de una entrega de la serie de Chris Carter.

Destacar por último la secuencia final del capítulo, con la voz en off de uno de los personajes hablando de cómo el gobierno podría llegar a controlar a todos los ciudadanos, mientras vemos una avioneta fumigando unos campos con un sospechoso gas verdoso… y se funde a negro con los créditos finales. Es destacable sencillamente porque rememora aquellos míticos desenlaces de la serie original, donde después de todo lo que había acontecido en la trama y contra lo que habían tenido que combatir Mulder y Scully, éramos testigos de secuencias parecidas a la de Kitten, donde justo antes de cortar a los créditos se nos mostraba lo que se presentaba como la inevitabilidad del futuro, del poder oscuro y secreto de los gobiernos. ¿Recordáis el desenlace de Expediente X: Enfréntate al futuro (The X-Files: Fight the Future, Rob Bowman, 1998)? El Fumador llega a Túnez, donde tras hablar con su socio del Sindicato, le muestra un telegrama en el que se lee que los expedientes X han sido reabiertos. Pero tras ese breve momento de lo que sería una victoria para Mulder y Scully, la cámara se eleva y nos muestra la imagen al completo: en medio del desierto han creado un nuevo campo de cultivo para el virus extraterrestre.

Y hasta aquí nada más que decir. Nos encantaría podernos ilusionar por lo que va a acontecer en la próxima entrega de esta decimoprimera temporada, pero no nos engañemos, la soporífera insustancialidad de la que se viste la serie semana tras semana no nos hacer albergar casi ninguna esperanza. Aunque, como fans que somos, verdaderamente nos encantaría equivocarnos al respecto.  

Xavier Torrents Valdeiglesias

Expediente X – 11ª temporada, episodio 5: Guli (Ghouli)

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