Perdida y hallada: la historia de El cuento de la criada (The Handmaid’s Tale). Notas comparativas entre el libro y la serie.

cuentocriada01La historia de El cuento de la criada bien podría ser un ingrato recuerdo, o un temido porvenir. En esta sociedad distópica, la mujer ha perdido todo tipo de derechos, la libertad de prensa es un concepto enterrado, la cultura ha sido prohibida, y los hombres, gobernantes, ejecutan con pasmosa literalidad el texto de la Biblia, que configura la nueva sociedad teocrática de la República de Gilead. Situémonos: Gilead es un territorio que comprende el actual Estados Unidos. La aparición de esta sociedad patriarcal y arcaica la motivaron causas de las que podemos reconocer la semilla en nuestra sociedad actual: guerras nucleares, el terrorismo islámico, la bajada alarmante de la fertilidad humana y, las múltiples, pero livianas y pecaminosas formas -según la República de Gilead- de comprensión sexual entre las personas y de la libertad corporal.

Todas esas libertades han quedado erradicadas y son castigadas en Gilead. El nuevo orden social vela por que se cumplan las enseñanzas del Antiguo Testamento en donde la mujer y el hombre tienen roles esenciales bien definidos. El hombre dispone y provee; la mujer se dispone al hombre y provee hijos. Los homosexuales, los médicos liberales, los que piensan por sí mismos o los que no acatan la moral establecida no tienen cabida en la nueva sociedad implantada. El cuento de la criada es la historia de la lucha por la supervivencia de una mujer sometida a las inhumanas leyes de la República de Gilead.

cuentocriada05Reconozco que lo primero que me llamó la atención de la serie fue su estética. Es una suerte de recreación de la época victoriana, no solo por el vestuario, que puede tener incluso toques kitsch, sino por la teatralidad con la que todos los personajes actúan en el plano oficial de su rutina. Todos ellos asisten a una fiesta tremebunda y danzan al son de una música que poco a poco les mella su humanidad. No en vano, los saludos responden a frases religiosas, el miedo y las preocupaciones no deben ser expresados y las muestras de cariño son, cuando existen, algo forzado y falso. El movimiento de los personajes es comedido y estudiado. Nada puede llamar la atención de la enorme red de espionaje que vela por que nadie se revele contra el orden y la moral establecida.

El vestuario de los personajes contrasta con la realidad que el espectador reconoce en las calles o los edificios. Esta oposición, fortísima, permite imaginar cómo un dios tirano ha dispuesto de ciudades enteras para jugar con muñecos que va moviendo a su antojo: las criadas van de rojo y son las encargadas de tener descendencia para la familia para la que trabajan. Las señoras van de azul, son las mujeres poderosas de la sociedad, esposas de los comandantes, que van de negro. Ellos gobiernen Gilead. Las martas van de verde, y son las sirvientas de los hogares. Las tías van de marrón y son las que forman a las criadas para su tarea. Y así sucesivamente. En ocasiones, el impacto provocado en el espectador está en contrastar un lugar cotidiano -como un parque o una tienda- con estos personajes, reducidos exteriormente a un color y a una función.

cuentocriada02La protagonista de la historia es Offred (en la versión traducida, Defred). Es una criada, su cuerpo es uno de los pocos fértiles que quedan en la República y eso ha evitado su ejecución. A través de su monólogo interior vamos conociendo cómo Offred se revela ante ese baile al que ha sido obligada a asistir. El arco del personaje está magníficamente construido y la serie es capaz de darle la dimensión y riqueza con la que se dibuja a este mismo personaje en la novela. Eso no sólo es mérito del guión sino de la brillante actuación de Elizabeth Moss, actriz que da vida a Offred. Nunca un rostro ha sido tan fiel a emociones tan intensas. Moss es capaz de transmitir todo un espectro de ellas, en ocasiones, emociones completamente opuestas en la misma escena, y no hay espectador que no crea a pies juntillas lo que acaba de pasar. Moss actúa con su rostro y su cuerpo, pero también con su voz. A lo largo de los capítulos, nos colamos en el interior de Offred a través de la voz en off. El contraste que se crea entre el sonido y la imagen es, muchas veces, el que sitúa al espectador en el momento de crecimiento o cambio del personaje. Un recurso excelentemente utilizado en la serie.

La serie utiliza la misma estructura narrativa que el libro. Offred narra su presente, pero en ocasiones, se aísla de él recordando su pasado. Un pasado, una realidad, que el lector o espectador reconocerán como la suya propia. En la serie, solo hay un episodio narrado desde un punto de vista diferente al de Offred. Es necesario, para hacernos cargo de cómo está funcionando el mundo exterior, pero resquebraja mínimamente el ritmo de la narración, que enseguida se recupera. Esos flashbacks ayudan a entender al espectador cómo Offred ha llegado a dónde está y el terrible proceso de anulación de personalidad a la que ha sido sometida. Solo un ejemplo, pero me parece el más significativo: Offred es un nombre formado por “of” y “fred”, en castellano “de” “fred”. Fred es el nombre del comandante de la familia a la que pertenece Offred. Sus compañeras criadas tienen nombres como Ofwarren, Ofglen, Oferic… La primera acción del arco de transformación de Offred es recordar su nombre y reconocerse en él. El nombre nos identifica más de lo que pensamos.

Y las palabras las malgastamos más de lo que deberíamos. O por lo menos es una de las reflexiones de la autora en la novela. Así lo siente Offred en la historia, y el cuidado y la medida con la que colocan palabras en la boca de este personaje lo refuerzan. Un equilibrio que se rompe cuando es necesario, valga de ejemplo la sarta de halagos que Offred dirige a Serena, su señora, en el último episodio. Es interesante percibir cómo la novela, por su forma de ser narrada, invita a la reflexión; mientras que la serie apuesta por el poder de la emoción. Se podría decir que la fotografía y el montaje nos muestran una sucesión de cuadros, que son instantáneas de una realidad sin palabras, emocional, de algo que no puede ser explicado, que solo puede sentirse. Y no es agradable hacerlo.

cuentocriada03La autora explica en la novela cómo puedes acabar muriendo en una bañera sin darte cuenta, solo con que suban de forma progresiva los grados de la temperatura del agua. La serie es capaz de sumergir al espectador en la sociedad de Gilead y le hace conocedor de todas sus dinámicas de forma que entiende y es capaz de acompañar a Offred en su sufrimiento y redescubrimiento. Actos como el de la Ceremonia –una violación- o el de Salvamento –suelen ser lapidaciones- son el culmen de una subida de temperatura que empezó con actos a los que no se les dio importancia, como ataques a homosexuales o a mujeres. ¿Nos suena de algo? Ya ha habido quien ha hecho puentes de conexión entre Gilead y la presidencia de Donald Trump. Y se empiezan a repetir las protestas sociales de mujeres vestidas de criadas para defender el derecho de la mujer sobre su cuerpo.

Tanta actualidad fue concebida, allá por 1985, por la mente de una reconocida autora estadounidense, Margaret Atwood. Ya han situado a la novela cerca de la cumbre de las distopías literarias más reconocidas como Un mundo feliz de Aldous Huxley, 1984 de George Orwell o Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. La serie no tardará en recibir numerosos reconocimientos. Habrá que ver cómo continua con la historia, puesto que la segunda temporada está prevista para 2018, pero el material literario se acaba. Seguramente, la veremos volar por sí sola, a la serie y a Offred, que tras su desacato al final de la temporada, se ha encontrado a sí misma, y está preparada para enfrentar, en la oscuridad más absoluta, la verdad más iluminadora. O eso parece.

cuentocriada04La escritora ha participado en la producción de la serie de Bruce Miller como consultora y también con un papel esporádico en una de las escenas más atroces de la serie.  Al finalizar su cameo, Atwood afirmó: “la escena me produjo una horrenda perturbación. Sí, las mujeres se agrupan para atacar a otras mujeres. Sí, acusan a las demás para librarse de ellas: lo vemos con absoluta transparencia en la era de la redes sociales”. Feminismo y redes sociales son sólo dos de los temas sobre los que se puede reflexionar con esta historia. Pero El cuento de la criada no es una novela feminista y no es una crítica a las redes sociales. En la serie hay un “muro”, sí, como el de Facebook. Un muro que permite reflexionar a Offred sobre el pasado y el presente y sobre ella misma. Y es que El cuento de la criada es todo menos una moraleja, un adoctrinamiento, una defensa del feminismo o una voz que denuncie injusticias.  Lo que hace es permitirte reflexionar sobre las causas y consecuencias de conductas actuales; te cuestiona sobre qué estarías dispuesto a soportar, te revela lo confuso y contradictorio que puede ser el comportamiento humano; permite acercarte al concepto de tiempo y a la relación que tienes con él. Te incomoda enseñándote todos los matices, porque sus personajes son, ante todo, destellos humanos; pero lo más importante: te recuerda que no hay nada que pueda matar tu verdadera esencia, y que ella te dará la fuerza para mantener la esperanza ante cualquier infierno. Por eso se está usando como estandarte de libertades y derechos.

Aurora Oliva

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