Daredevil – 2ª temporada (2016)

daredevilt201Netflix nos sorprendió el año pasado al presentarnos la primera temporada de Daredevil, creando una serie que se tomaba las cosas verdaderamente en serio, conformando una producción sensata, austera y rebosante de madurez. La coherencia es sobre todo lo que la caracterizó, coherencia en establecer un tono claro y armónico, y ser fiel al mismo, aun sabiendo que eso podía provocar que hubiese una parte de espectadores que quedaran fuera. Pero así es cómo se deben conformar los cimientos para poder crear el mejor resultado posible. Porque eso es lo que es Daredevil y lo que su creador Drew Goddard ha intentado que sea: la mejor serie de superhéroes del momento. Y llegados a este punto, tras haber visto ya la segunda temporada, podemos afirmar que sí, lo es sin ninguna duda.

La mayoría de producciones televisivas de superhéroes se constituyen estableciendo un tono dramático y narrativo muy genérico, extremadamente consabido, de un cariz muy suave y light, puesto que están ligadas a los requisitos del canal al que están suscritas, y obligadas por tanto a, por un lado, tener que llegar a un target de público de un abanico demasiado extenso y, por otro, a ofrecer un tipo de entretenimiento muy ‘abierto’, muy políticamente correcto. Daredevil es Netflix, y Netflix es un oasis de libertad creativa en ese sentido, un espacio de una permisión y un privilegio muy amplios, sobre todo mucho más amplios que en el tipo de cadenas convencionales. Matt Murdock es un abogado ciego de Hell’s Kitchen que por las noches se enfunda en un traje de diablo para salir a la calle y hacer lo que no puede durante el día: destrozar con sus puños a la delincuencia de su ciudad. Es una historia violenta, sangrienta y profundamente dramática. Y Netflix y Drew Goddard la muestran así, sin tapujos, sin medias tintas, entretejiendo un universo de cómic en un contexto extremadamente enraizado en la verosimilitud más cercana a la realidad cotidiana.

daredevilt202Dicha verosimilitud y cercanía a la cotidianidad fue excelentemente trabajada en la primera temporada, y digamos que también se prestaba más a ello, puesto que era el origen del héroe, mucho más sobrio y austero, sin espectacularidades, sin tramas que fueran muy etiquetables a viñetas de cómic; un mundo más parecido al mundo real. En esta segunda temporada esto ya no es así, se sube un nivel en ese sentido. Daredevil ya es un vigilante nocturno con uniforme de superhéroe, y los personajes y tramas que lo rodean son mucho más de viñeta que el año anterior: Punisher, Elektra, La Mano… ¿Se pierde por lo tanto dicha austeridad, dicha verosimilitud en el dramatismo de la trama? En absoluto. Esta segunda temporada establece una equilibrada evolución con la primera, enmarcando su universo en un contexto que rebosa ‘realidad’ por todos sus poros, una realidad oscura y violenta, trágica y conmovedora.

El guión vuelve a ser el alma alrededor del cual orbitan todos los elementos de la serie. Un guión que establece un arco narrativo concienzudamente trabajado, justificando todos los cabos sueltos que podrían establecerse y que enlaza y afina perfectamente las tramas de todos y cada uno de los personajes, tanto principales como secundarios. Y decir eso en esta segunda temporada son palabras mayores, pues al abanico de personajes del año anterior se le unen Frank Castle (aka Punisher) y Elektra, encarnados por Jon Bernthal y Élodie Yung respectivamente. Las tramas de ambos personajes se entretejen e hilvanan de forma sutil y notable con la de Daredevil, formando lazos extremadamente estrechos con el protagonista, y evolucionando capítulo a capítulo hasta confluir en un mismo epicentro de violencia y destrucción. Esto está tan excelentemente forjado que acaba por darnos la impresión de que dichos personajes siempre han estado ahí, en el universo del personaje, y que en ningún caso son elementos añadidos a posteriori. Esto puede parecer meramente circunstancial, pero es una tarea realmente difícil de llevar a cabo a partir del guión, y el resultado roza la excelencia en esta segunda temporada.

daredevilt203Asimismo, una serie así la disfrutamos sobre todo en función del trabajo de los actores. Y en este segundo año el nivel de las interpretaciones ha vuelto estar en notas muy altas. Charlie Cox conectó perfectamente con el personaje de Matt Murdock y en esta temporada ha sabido profundizar mucho más en su dolor interno, en su humanidad desgarrada por el diablo que ha creado y a quien necesita como al propio oxígeno que respira. Daredevil es un vigilante, al que se le podría llamar héroe, pero que está tan impregnado de la tremenda oscuridad a la que debe descender noche a noche que el término “héroe” le queda demasiado luminoso. Sin embargo sigue luchando, sigue golpeando, con sus puños y con su corazón, un corazón que se va deshaciendo y empobreciendo poco a poco. Por cierto, hablando de puños, el trabajo de Cox no es sólo excelente a nivel dramático, sino también en cuanto a las magníficas coreografías de las innumerables peleas constantes del personaje. Un disfrute para cualquier aficionado al cine de acción y artes marciales.

Pero hablemos de Jon Bernthal. Finalmente tenemos ante nosotros la mejor encarnación oficial de Punisher. Un personaje de cómic que lo ha tenido –y lo tiene– muy difícil para ser adaptado con severidad y corrección. En cine no ha funcionado nunca, y parece que en el espacio creativo de Netflix ha podido encontrar su lugar. Todo y estableciendo alguna pincelada distinta respecto al material original de los cómics, el Frank Castle de esta segunda temporada de Daredevil no es sólo el más fiel en cuanto a espíritu al de las viñetas, sino que es sobre todo el más trabajado a nivel dramático. La construcción del personaje, la forma que tienen las líneas de guión de pincelarle para crear una empatía directa, intrínseca y visceral para con el espectador, su arco narrativo, todo ello está elaborado con sumo cuidado y detalle, convirtiéndole por momentos en casi coprotagonista de la serie junto a Daredevil. Y se agradece. Ante todo porque es un elemento que encaja perfectamente con la cruz que debe arrastrar Matt Murdock; la dialéctica de violencia y tragedia que se establece entre ellos dos es formidable. Y Jon Bernthal está sencillamente excelente en su trabajo interpretativo. Ni más ni menos.

daredevilt204Pero si Frank Castle es un elemento que encaja perfectamente con el personaje de Daredevil, quien realmente es una pareja de baile excelente para él es Elektra. Élodie Yung encarna a un personaje notablemente construido en los engranajes de la trama. Sobre todo está muy bien introducido en la historia propia de Matt Murdock, en su pasado y en su forja como vigilante. Dos caras de la misma moneda. Tan compatibles como opuestos, tan inseparables como destructivos el uno con el otro. Lo que resulta genial del personaje de Elektra es que se nos presenta como un añadido a la trama personal de Matt, cuando poco a poco vamos descubriendo que es mucho más que eso. Cuando todos los epicentros narrativos y dramáticos acaban confluyendo es el momento en que vemos el excelente trabajo de guión formulado para con ella; un astro alrededor del cual gira el conflicto, y que puede estallar en cualquier momento cual supernova.

Violencia, sangre, tragedia, fatalidad, amor, venganza, justicia, honor, familia. La ambición de Daredevil se ha multiplicado exponencialmente en su segunda temporada. Ha demostrado que se puede crear algo verdaderamente bueno con el material original de los cómics. Ha demostrado que si se dedica tiempo, esfuerzo y creatividad a un proyecto, éste puede llegar a ser tan excelente o más de lo que se deseaba. Ha demostrado que no solamente es la mejor serie de superhéroes del momento, sino que es una de las mejores series que existen a día de hoy en televisión. La espera hasta la tercera temporada se nos va a hacer muy pero que muy larga.

Xavier Torrents Valdeiglesias

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