Black Mirror: White Christmas (Carl Tibbets, 2014)

whitechristmas01La serie de televisión Black Mirror ha querido obsequiarnos estas Navidades con un episodio especial dirigido por Carl Tibbetts (director del episodio White Bear de la segunda temporada) y protagonizado por Jon Hamm, Rafe Spall y Oona Chaplin. Y claro, conociendo a Black Mirror, ya os imaginaréis que precisamente muy navideño no es este nuevo capítulo. Todo empieza con dos personajes en una cabaña, el día de Navidad: uno de ellos, Matt (un fenomenal Jon Hamm), está cocinando e intenta convencer a Joe (Rafe Spall) de que, después del tiempo que llevan allí juntos sin conocerse mucho, charlen un poco y se cuenten sus vidas. Esto abre la veda a varias historias que se entrelazan con esos dos protagonistas y que nos hablan de varios temas que acaban bailando la misma melodía: qué define nuestra identidad, hay una sola identidad o duplicidad de identidades, el mundo social transmutado por el mundo de redes sociales… Una de las frases que más resuenan en nuestra cabeza al terminar de ver el episodio es la del personaje de Matt diciendo “nada es demasiado real”. ¿Quién soy yo? ¿Soy mi avatar? ¿Soy la voz que oigo en mi cabeza? ¿Soy aquello que los demás esperan de mí o aquello que desean bloquear? ¿Es mía mi propia vida? De esta manera el título de la serie –“Black Mirror”, “Espejo negro”– hace honor a su nombre y plantea un juego de realidad e irrealidad, de significado y significante, de construcción y deconstrucción de la identidad propia.

Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.” (Jorge Luis Borges)

whitechristmas02White Christmas construye su alma de ciencia ficción a base de combinar los elementos de una tecnología de un futuro no muy lejano con la implicación que éstos tienen al ahondar más en las fisuras esenciales de la debilidad humana: los celos, la avaricia, el despotismo, la psicopatía… En este mundo futuro, por ejemplo, todos los individuos llevan instalado un dispositivo en sus globos oculares que les permite, aparte de hacer fotos de forma instantánea, bloquear a una o más personas, es decir, “bloquear” en el sentido en que se puede bloquear a alguien en Facebook, pero aquí el efecto es en la vida real: si bloqueas a una persona, ésta no podrá verte ni hablar contigo ni tú podrás verla ni hablar con ella (ella verá tu silueta sin rostro y oirá un zumbido en vez de tu voz y tú lo mismo con ella). Por otro lado, en este futuro también hay, por ejemplo, la posibilidad de hacer una copia digital de la consciencia de una persona para que sea el sirviente de sí mismo; me copio a mí mismo y esa copia será el software que controlará mi hogar: la cocina, el despertador, la agenda, etc. Es algo obvio, ya que nadie conocerá tan bien como yo cómo quiero que se hagan las cosas (lástima que quizás no se piense en la posibilidad de que ese software-consciencia se piense a sí mismo como persona… esclavizada a servirse a sí misma veinticuatro horas al día). Y asimismo en este futuro también existirá un nivel superior del clásico agente de citas o especialista en ligues: ahora ese consejero se sentará ante su ordenador y verá y escuchará todo lo que tú veas y escuches a través de tu dispositivo ocular, y al mismo tiempo te irá diciendo cómo tienes que actuar, qué tienes que decir… una voz en tu cabeza que saca lo mejor de ti… pero que no es tú.              

whitechristmas03Lo que resulta magnífico de White Christmas, y que lo convierte en uno de los mejores episodios de Black Mirror, es su formidable guión y lo bien estructurado con que se ha desarrollado: primero el episodio parece abrir con dos historias que se van a acabar entrelazando, sin embargo luego pasan a ser tramas alternas que se intuye se entrecruzan más o menos en algunos puntos, y finalmente todo ello desemboca en una especie de juego en forma de muñeca rusa interminable que ofrece al espectador un revelador, impactante y sensacional desenlace. Black Mirror nos felicita la Navidad mostrándonos que la realidad que podemos creer como algo estable no existe, y toda realidad está dentro de una realidad que está dentro de otra y otra y otra y así sucesivamente hasta el fin, o mejor dicho, hasta el no fin.

Mientras más realidad enfrentamos, más nos damos cuenta de que la irrealidad es el programa principal del día.” (John Lennon)

Xavier Torrents Valdeiglesias

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