Un príncipe para Corina – La sublimación del Reality show

Desde el éxito desmesurado de la primera edición de Gran Hermano en España, el tele-espectador lleva años soportando experimentos e hibridaciones fallidas del formato. Han sido muchos los intentos frustrados de reformular la ecuación del triunfo, y muy pocos los que han conseguido maridar entretenimiento, diversión y calidad.

El canal Cuatro, para conseguirlo, lleva ya un tiempo flirteando con la dosis equilibrada de casting, guión y montaje; ¿Quién quiere casarse con mi hijo? y Granjero busca esposa son los ejemplos más claros. El pilar básico está en el casting, cuanto más rocambolesco y esperpéntico, mejor. Luego los guionistas, que de la mano de los montadores y también de postproductores de sonido y música, terminan de redondear el compuesto final.

En el caso de los granjeros, funcionan los personajes y su autenticidad, pero también influye mucho el contraste de chicas de ciudad que van a trabajar al campo y la pelea de gatas que supone la convivencia de dos mujeres que van a por el mismo hombre. Rara vez se hacen amigas, ya me entendéis. Es divertido, terminas por querer a los entrañables campesinos siempre que no sean déspotas terratenientes, y deja buen sabor de boca.

Sobre ¿Quién quiere casarse con mi hijo? escribí un artículo en este mismo blog, así que clicando el hipervínculo daréis con él. Con esta última edición me lo pasé en grande y ya hay otra en marcha que no pinta nada mal.

Éste último tiene más paralelismos con Un príncipe para Corina. El casting ya fue una apuesta de órdago, y el montaje de imágenes con efectos de sonido y leit motivs musicales para los personajes ya se acercaba bastante a los resultados que hemos podido ver actualmente. Pero es que tal como reza el subtítulo del artículo, estamos ante la sublimación de estilo. La manipulación de las imágenes y montaje sonoro asociado son para quitarse el sombrero. Es muy efectivo y divertido. El mismísimo Kulechov estaría orgulloso. Espero que el público neófito en temas audiovisuales también sepa apreciarlo, aunque sea de forma inconsciente.

Pero además de la forma, me gustaría analizar los peligros del formato.

Obviando las críticas de brocha gorda que suelen denostar el programa sin si quiera haberlo visto y se llenan la boca con la palabra “telebasura” –por favor, enterremos ya ese término trasnochado. Gracias. – , sí que es cierto que la fórmula del “casting loco” encierra algunos puntos delicados. ¿Nos reímos de ellos o con ellos?

Allá cada cual con su conciencia. La verdad es que yo asumo con facilidad e inocencia que nos reímos con ellos. Yo quiero a Pedre (a menudo veo este vídeo diez veces seguidas), aprecio al chiquitín rapero y el Capitán América me despierta ternura, pero es imposible que todos veamos el programa con los mismos ojos. Del mismo modo que yo me río con los Nerds y me encariño de ellos, me río de los guapos –a excepción de Pascual-, así que es tan probable que mi viceversa se dé en muchísimos casos. Uno se identifica con quien le sale de dentro, qué le vamos a hacer. Pero al seguir el programa hasta el final, es probable terminar queriéndolos a todos.

Y en el caso malicioso de únicamente reírnos de ellos, ¿sería eso reprobable?

Habrá quien diga que ya que participan en el programa, se exponen a ello, y soportarlo forma parte de su obligación como entes mediáticos, pero no me convence esa teoría, como tampoco creo que cualquier famoso tenga que soportar el acoso de la prensa del corazón, aunque eso ya es harina de otro costal.

Creo en la diversión no hiriente, en la de reírme con ellos. Incluso con los guapos.

Como en cualquier ficción televisiva, a medida que avanzas en las tramas, vas cogiendo cariño a los personajes, los entiendes e incluso empatizas con ellos. Ya he asimilado el formato, soy consciente de la gran manipulación del contenido en pro del espectáculo, y disfruto con ello a niveles muy sanos. Estoy segurísimo de que al equipo del programa le ha ocurrido lo mismo. En el episodio de Roma, un eliminado, Guillermo, dijo que necesitaba un abrazo, y alguien que supongo era un operador de cámara o un guionista, entro en cuadro para dárselo. Un detalle muy bonito y revelador. Podrían no emitirlo, pero aprecio mucho que de vez en cuando se rompa la barrera que supone la pantalla del televisor o el objetivo de la cámara, pues ese abrazo es el que le hubiéramos dado cualquiera de nosotros y no podíamos.

También hay reproches acerca de que es falso porque está todo guionizado, y yo digo que, como mucho, las reacciones del cast se pueden prever. El programa plantea unas situaciones y conociendo a los personajes puede adivinar el tipo de reacciones que surgirán, pero siempre habrá arrebatos impredecibles, que son precisamente los que lo dotan de esa frescura genial. De hecho, si fuera un programa escrito al dedillo e interpretado por actores emulando una absurda realidad, sería directamente una obra maestra. De momento es un híbrido y los guionistas comparten méritos con personajes y montadores, pero tiempo al tiempo, que The Big Bang Theory no está tan lejos de esto.

Otro apunte sociológico y cinematográfico que me fascina de esta propuesta, es la evolución del arco de nuestro personaje principal, Corina. ¿Es posible que una chica superficial termine por apreciar las bondades de un nerd y deje de valorar la belleza como condición sine qua non?

No es que haya albergado esperanza de que la chica cambie radicalmente su parecer. Me conformaba con que al finalizar el programa tuviese los pies un poco más cerca del suelo. Ahora ya ha terminado, y aunque como era de esperar se ha quedado con un guapo, declaró que el físico no lo es todo –seguramente no lo aplique en su vida, pero el mensaje queda ahí por si alguien quiere aplicarse el cuento–.

Cuando empezó su andadura, nuestra protagonista nunca había escuchado el término “nerd”, y como ella, la mayoría de los televidentes. Mi anhelo, es que a través de ella, el mundo entienda lo entrañables que son, y creo que algo de eso se ha conseguido. De hecho, Mediaset ha tomado buena nota de ello y ya ha reclutado a mi ídolo, Pedre, para concursar en Campamento de verano. También hay alguna repesca de Gandía Shore.

Me pregunto cuánto durará la moda y hasta cuándo seguirá siendo efectivo este tipo de montaje caricaturesco cargado de efectos de sonido y burla. Preveo un abuso de la fórmula y por tanto, la consiguiente pérdida de impacto. Espero que se sepan dosificar.

Vayamos pues a por la parte lúdica del artículo.

Qué maravilla de raps los de Álvaro Colina. Es un auténtico desastre

Pero además de su improvisación en las rimas, tiene otra virtud; las explicaciones históricas totalmente inventadas. Pobrecico mío, los entrevistadores le preguntan, y él con toda su buena fe responde lo que le parece. Si no lo sabe, se lo figura, pero siempre tiene que argumentar algo. Sólo he encontrado una mini-muestra, pero ya le ponen su musiquilla de “antiguamente… bla bla…”

Otro personaje que causó sensación pese a su breve paso por el programa fue El Vampiro Romántico –OBK podría denunciarlo por publicidad dañina–. Tan zumbado que hace que nos preguntemos cuánto hay de real en él. Sea como sea, da juego y me vale. Fue un acierto repescarlo a mitad de concurso y hacerle beber sangre o un mejunje parecido. Pedre, incrédulo, también la probó. Menudo campeón, aunque evidentemente, dudo que fuera sangre, ni siquiera de animal. En todo caso, un gran momento televisivo

Aquí un fragmento que me encanta.

Primero dicen que han estado en las mejores tiendas de Roma, y ponen un plano de un establecimiento que parece de Lloret de Mar. Enseguida vemos las bolsas que llevan Corina y su hermana, que efectivamente han comprado grandes marcas, pero la guasa y el poder del montaje ya está ahí. Un buen ejemplo que describe a la perfección el espíritu del programa, junto con el genial lucimiento de los encargados de la postproducción: las dudas entre Diego y Pascual, poniendo las caras de los pretendientes como grafismos animados en las manos de Corina. Quizás os parecerá una tontería, pero yo me descojoné de lo lindo. Y hablando de postpruducción… ¡Ole Pedre como Increíble Hulk!

Como no oculto mi debilidad por Pedre, ahí va el maravilloso contraataque que le hace a Guille cuando le fastidia irrumpiendo en su momento “carta de amor”. ¿Qué chica no se derritiría ante los siguientes argumentos?

-En mi casa tenemos gallinas, pollos, ovejas, de todo, así que carne y verdura no va a faltar en nuestra casa.

No puedo esperar a intentar la misma técnica. De ésta me caso, seguro!

Otro método infalible es la mirada del tigre del entrañable Borja.

De tan desastrosos que son ligando no puedes evitar quererlos.

¿Quién ganaría la pelea, El increíble Hulk o El hombre elástico de los Cuatro Fantásticos? Yo apuesto por Hulk con un mamporro a lo Bud Spencer. Aquí el duelo comentado en directo

A Quique también hay que conocerlo. Es más bueno que el pan, pero o vive en una nube, o se cayó en una marmita de cocido de marihuana. Le lee la mano y el pie sin tener ni idea de lo que hace, lo confiesa al momento, intenta besarla, ella responde con una cobra in extremis, le riñe, él dice que no lo volverá a hacer. Un fuera de serie.

Y aquí la estampada máxima. Álvaro el risitas, con toda su buena intención romántica, prepara una cita en un spa y Corina lo toma por un salido y un aprovechado. Pero claro, es que en ese yacuzzi sólo cabe uno encima del otro

¿Cómo ser un impresentable soez y encima tener gracia? El chino vasco. Aunque tiene sus fans, no está entre mis favoritos por ser plenamente consciente de su personaje y forzarlo demasiado.

Pascual, el guapo más deseado. Y lo peor es que me cae bien. Diego, al final me pareció majo, pero su arranque fue un tanto lamentable. El que realmente es insoportable es Pau Montaner. Para muestra, un botón

Desde luego, el elenco es tremendo; un culturista evangelista, un bisexual con un peluche en el hombro, alguien cuyo ídolo es Ken de Barbie, un deslucido operado de mil cirugías que sigue siendo un bicho y encima dice que odia a los feos, un boxeador con ínfulas filosóficas, Norman Bates y tantos otros. Para quien no lo viera, o sólo haya cazado momentos sueltos, le recomiendo empezar desde el principio a través de la web de Cuatro y echarse unas risas veraniegas.

Oscar Sueiro
También en El pájaro burlón Gandía Shore (MTV), ¿Quién quiere casarse con mi hijo? (Cuatro), Curso del 73 (Antena 3 Televisión)

 

 

 

 

 

 

 

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