My Derry (Marta Clarà, 2001)

capderryA principios del 2001 viví un mes en el Ulster, concretamente en Derry. Allí trabajé de cámara y director de fotografía para el documental “de ficción” My Derry, dirigido por Marta Clarà. Fueron unos días intensos, cargados de experiencias enriquecedoras y a parte del proyecto, que también fue muy gratificante, pude sumergirme un poco en uno de los conflictos europeos más trágicos y apasionantes de las últimas décadas.

Estoy hablando de hace quince años y en aquel momento era difícil grabar demasiado en la zona protestante de la ciudad. En cambio, en la zona mixta y el sector católico pudimos rodar sin problemas, eso sí, notificando nuestra presencia en la bunquerizada oficina del Sinn Feinn (el INLA y el IRA Provisional ejercían de policía de facto en la zona republicana, donde las fuerzas gubernamentales del RUC no acostumbraban a entrar).

El Bogside, así es como se denomina el barrio católico del centro de Derry, es conocido por los violentos hechos acaecidos en enero de 1972, bautizados popularmente como “Bloody Sunday”. Ese día el ejercito inglés asesinó a tiros a trece manifestantes pro derechos civiles (entre otras, existe una interesante película de Paul Greengrass sobre el tema titulada Domingo sangriento). Por suerte, el visitante que se interne en el Bogside hoy en día ya no se topará con el conflicto armado, pero se encontrará inevitablemente con los enormes e impactantes murales republicanos dedicados a rememorar aquella infausta jornada.

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Pese a todo, la Derry que conocí (llamada Londonderry por los protestantes), era una ciudad que hervía de vida y de actividad cultural –aunque en cada esquina se adivinara el conflicto enquistado–. Al fin y al cabo, eso se reflejó en el documental, que no versa exactamente sobre el tema pero tampoco lo olvida (es imposible evitar el ruido de fondo).

De hecho, todo el mundo se mostró muy interesado en participar del proyecto y poner su granito de arena en la consecución del mismo. En el 2001, recién inaugurado el doloroso pero necesario proceso de paz en el Ulster, los habitantes de la ciudad no estaban demasiado acostumbrados a recibir visitas de extranjeros, ya fueran turistas o documentalistas, y nos abrían las puertas de sus casas, escuelas y establecimientos sin cortapisas, ansiosos por mostrarnos una realidad diferente a la de las habituales noticias que nos llegaban de la isla.

El documental, que podríamos llamar “de ficción”, nos presenta a tres niñas adolescentes que viven en Derry, acostumbradas al día a día de su ciudad natal. La protagonista se cartea con una amiga que se fue a vivir a Londres y aprovecha para repasar las vivencias y los anhelos de las jóvenes. En todo momento la ciudad actúa como marco referencial, el microcosmos de las niñas nos lleva de lo local a lo global y sirve como excusa para mostrar y retratar una ciudad, una gente y una época muy concretas. La realidad se mezcla con una ficción que es también muy real (la niña ya no se dedicaba a la danza en el momento de la filmación, pero lo había hecho durante años en la misma academia que aparece en el vídeo, por poner solo un ejemplo).

Todo ello se vio recompensado en el resultado final de la obra, que consiguió dos de los máximos galardones de ese año en los premios AV/FAD de Barcelona. My Derry obtuvo el premio Pepon Coromines a la mejor producción y el Barcelona Plató al mejor documental. Han pasado tres lustros y eso se nota, sobre todo en la calidad de imagen y en el tipo de planos que utilizamos, pero el bello y melancólico guión de Marta Clarà se mantiene intacto. Para celebrar el 15 aniversario de su estreno hemos rescatado y publicado el documental íntegro en la red por primera vez.

Dani Morell

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