Tormenta, la saga de Harry Dresden 1 – Jim Butcher (2000)

De toda la moda de sagas comerciales de terror, vampiros y fantasía que asaltaron las librerías en estos últimos años, con muchos títulos enfocados a un público adolescente, siempre me habían llamado la atención las novelas protagonizadas por Harry Dresden, del escritor Jim Butcher (1). El público y la crítica en general las separaba del montón, se comentaba que eran diferentes, que valían la pena y que no las podíamos encorsetar del todo dentro de esta nueva ola de novelas baratas de terror. Así pues –y porqué negarlo, con ciertas reticencias–, me animé a leer Tormenta, la primera entrega de la serie.

Desde el primer momento me atrapó la presentación de personajes, sobre todo la del protagonista. Dresden es un mago consultor, una especie de Sherlock Holmes –salvando las distancias– de los asuntos paranormales. En la puerta de su oficina hay una placa explicativa, como si fuera un doctor o un detective privado más. Es el único mago profesional del Chicago alternativo de Butcher, una ciudad repleta de monstruos, vampiros, hombres lobo, demonios, hadas y otras criaturas oscuras.

Además de enfrentarse a toda esta retahíla de personajes tendrá que lidiar también con buena parte de los seres terrenales de su alrededor. Para empezar: un departamento de policía que lo contrata ocasionalmente sin terminar de creer en él –exceptuando a la detective Murphy, una agente encargada del departamento paranormal de la policía de Chicago–. También tiene quién le busca las cosquillas dentro del ramo, pues siempre debe actuar bajo la atenta mirada del Consejo Blanco, una especie de asociación de magos que vela por las buenas maneras. Y por si fuera poco, Harry es incapaz de convivir con los aparatos electrónicos o con las nuevas tecnologías. Según las coordenadas de Butcher, los magos estropean cualquiera de estos dispositivos y por eso nuestro protagonista utiliza la luz de las velas en su día a día y no se puede acercar demasiado a los electrodomésticos.

A priori no se trata de un personaje demasiado original, pues “detectives del más allá” ha habido muchos en la literatura popular (2). Tampoco son demasiado originales los personajes arquetipo contra los cuales lucha… Pero esto no será impedimento para disfrutar de los mismos ya que este es uno de los fuertes del autor. Jugando con los tópicos y con todo aquello que ya conocemos de los vampiros, hombres lobo y fantasmas, y añadiendo unos ingredientes de cultura popular, se nos presenta un cóctel de referencias de lo más entretenido.

En esta primera entrega Dresden se enfrenta a un malvado mago que está causando estragos entre las filas de la organización mafiosa más importante de la ciudad. El título de la obra tiene mucho que ver con la impulsiva manera de actuar de este mago; pese a que no puedo explicar demasiado sin descuartizar partes esenciales de la novela. Lo importante del meollo es que en este libro nos serán presentados muchos de los personajes cruciales de la saga. Entre los mortales conoceremos a la agente Murphy, de la cual he hablado más arriba, y entre los inmortales es necesario destacar a Bob, un espíritu romano prisionero desde incontables generaciones dentro de una calavera de ojos luminosos que ayudará a nuestro protagonista a cocinar pociones y a proporcionarle todo tipo de información para cada caso que se le presente. Bob, aparte de ser una especie de Watson para Harry, hace las funciones de ordenador, enciclopedia e Internet ya que almacena la información por toneladas. Pero estos son solo unos pocos de los que conforman el plantel de sólidos personajes que desfilan ya desde un buen inicio por el libro (muchos se quedarán durante toda la saga). Sin duda la creación de personajes carismáticos, algo imprescindible en una saga que acumula ya catorce entregas, es uno de los platos fuertes del autor.

Voy a detenerme un momento para hablar de la acción, otro de los factores importantes de la novela. No soy demasiado partidario de las narraciones de acción dilatadas en los libros, pero tengo que reconocer que el escritor se defiende muy bien en este aspecto. Las escenas están bien construidas y son trepidantes. Pese a ello, en alguna ocasión se alargan un poco más de la cuenta llegando a restar algo de ritmo a la trama. Por momentos –y como suele suceder cada vez más a menudo– parece que el autor escriba pensando en la futura película o serie de televisión sobre el personaje (3).

Dejando de lado estos defectillos, Tormenta es un libro que mezcla de forma solvente la novela policiaca con la fantasía y el horror. Para ser una primera entrega (y primera novela publicada por Butcher), atrapa al lector y aprueba con buena nota. No obstante hay que situarla en su contexto: Tormenta es un libro escrito a finales de los 90, antes del cansino bombardeo de zombis, vampiros y cazavampiros al que estamos acostumbrados en la actualidad. Nos encontramos, por lo tanto, ante el pistoletazo de salida de una saga de entretenimiento sin pretensiones, que cimenta sus bases de forma solida y que, pese a dejarnos con una cierta sensación de deja-vu, nace para mejorar con cada nueva entrega.

Notas:

(1) Hasta el momento la saga cuenta con catorce novelas, diez de las cuales han visto la luz en español: Tormenta (Storm Front), Luna llena (Fool Moon), La tumba (Grave Peril), El caballero (Summer Knight), Máscaras de muerte (Death Masks), Derecho de sangre (Blood Rites), Latidos mortales (Dead Beat), Culpable (Proven Guilty), El trono blanco (White Night) y Un pequeño favor (Small Favor).

(2) Solo por citar unos cuantos de los más conocidos: Martin Hesselius, personaje de Joseph Sheridan Le Fanu, que hizo su aparición en 1872. John Silence de Algernoon Blackwood, el primer relato del cual se publicó en 1908. Jules de Grandin de Seabury Quinn, también protagonista de un buen puñado de relatos cortos publicados a partir de 1917. Carnacki de William Hope Hogdson, publicado por primera vez el 1910 y Harry Dickson (180 novelas cortas a partir de 1933), creado por Jean Ray.

(3) Efectivamente, existe una serie de televisión, que cuenta con una sola temporada, producida por Nicholas Cage y titulada The Dresden Files (2006) que fracasó por motivos de audiencia. La serie, de 13 episodios, era una adaptación libre de diferentes novelas del personaje.

Dani Morell

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