Sherlock Holmes a través del tiempo y el espacio (Sherlock Holmes Through Time and Space, VVAA, 1984)

sherlocktimespace_CAPCuando por fin, después de buscarlo durante años, este libro cayó en mis manos, pensé: me gusta la ciencia ficción y me gusta Sherlock Holmes. ¡Algo que combine estas dos aficiones no puede fallar! Pero la cosa no funciona exactamente así, claro…

Para empezar, las historias deben ser buenas y en esta antología no todas lo son. Algunas rozan lo nefasto, no nos vamos a engañar. Pero eso es también lo esperable en una recopilación de relatos, una característica casi ineludible en este tipo de material. Lo importante es que exista el suficiente equilibrio para mantener el interés y a poder ser, unas cuantos relatos que superen la media. Sherlock Holmes a través del tiempo y el espacio cumple esta premisa. Claro que tiene altibajos, algunos muy pronunciados, pero también nos ofrece un puñado de historias  notables, que logran que el conjunto mantenga el pulso.

Pese a que el libro incluye La aventura del pie del diablo como pieza de obertura, estamos ante una antología de pastiches holmesianos. Eso significa que ninguno de los relatos –exceptuando este primero– está escrito por el creador del detective londinense, Arthur Conan Doyle, sino por diferentes escritores más o menos familiarizados con el personaje –algunos, verdaderos expertos en la materia–. Si a eso le añadimos el componente fantástico o de ciencia ficción con el cual están versados los firmantes de estos relatos, ya tenemos todos los ingredientes listos.

Martin Harry Greenberg

Martin Harry Greenberg

La antología original (en la edición española falta el relato Voiceover, de Edward Wellen), corrió a cargo del académico y editor estadounidense Martin Harry Greenberg y el afamado escritor de ciencia ficción Isaac Asimov –autor de uno de los relatos de la compilación–, viejos amigos y socios antólogos en más de un centenar de libros. La cosa empieza con una breve pero imprescindible introducción del propio Isaac Asimov. En ella se nos desgranan los conceptos básicos del universo holmesiano y se analiza de manera sintética pero brillante a Sherlock Holmes como personaje icono que ha trascendido a su autor (llegando a convertirse en un adjetivo o una palabra del diccionario). Asimov también explica con acierto lo que es el canon (obras de Holmes escritas por Arthur Conan Doyle) y lo que es el pastiche (obras de Holmes no escritas por Arthur Conan Doyle).

Sherlock Holmes se caracteriza por utilizar solamente la lógica y la razón en sus deducciones, pero Sir Arthur Conan Doyle deslizó en los relatos y novelas del detective algunos apuntes misteriosos, casos sin resolver con títulos extravagantes y otras sugerentes ocurrencias: pistas dejadas al azar, cabos sueltos diseminados voluntariamente e incluso pequeños y perdonables “errores de continuidad”. Normalmente, el escritor de pastiches se aferra a estos pequeños tesoros escondidos para desarrollar sus historias o intentar que no chirríen respecto al canon. Con el terreno tan abonado por el mismo Conan Doyle no es nada extraña la existencia de esta y otras antologías que juegan con la ciencia ficción, el horror y la fantasía (Sombras sobre Baker Street -editado en castellano por la Factoría de Ideas en el 2006 en el nº29 de la colección Solaris Terror– o la todavía inédita en España Sherlock Holmes in Orbit, también compilada por Greenberg, serian dos buenos ejemplos).

Por todo lo dicho, no estamos ante pastiches clásicos en los que se intente recrear o imitar la magia de la pluma del escritor original ni la estructura de sus relatos. sino más bien ante pequeños ensayos y divertimentos de cada autor, escritos de forma más o menos respetuosa con el canon, pero a su vez muy alejados de este. Muchos de ellos ni siquiera tienen a Holmes de protagonista, o lo contemplan de una manera meramente tangencial. Por otro lado, son relatos muy diferentes entre sí y en ocasiones va bien situar en su contexto al autor que los firma y a los personajes que los protagonizan.

portadas

El problema del puente dolorido (Philip Jose Farmer)

A. J. Raffles, también llamado el perpetrador aficionado, es un ladrón de guante blanco que allana y roba por afición y que se dedica a resolver misterios durante sus correrías. Esta especie de reverso criminal de Sherlock Holmes fue creado en la decada de 1890 por el cuñado de Arthur Conan Doyle, E. W. Hornung, y en su momento alcanzó gran popularidad. También se ha convertido en el protagonista de numerosas imitaciones y pastiches. Por supuesto, Raffles cuenta con su Watson particular: un inseparable socio llamado Harry Manders (apodado Bunny) que también se encarga de narrar sus aventuras. En este relato –protagonizado por Raffles–, Sherlock Holmes aparece de trasquilón, mencionado por el simpático ladrón en tres o cuatro momentos clave y cruzándose un instante con los protagonistas, hacia el desenlace de la trama. Este es un relato de ciencia ficción que gira alrededor de una invasión alienígena con sabor añejo que debe ser detenida por Raffles y su socio. Por lo tanto, podríamos decir que es más un pastiche de Raffles que de Holmes, si bien es cierto que a su vez resuelve tres casos misteriosos no cerrados por el detective de Baker Street (los tres que Watson mencionaba al final de La aventura del puente de Thor). Philip José Farmer, gran estudioso de la literatura popular, es conocido por haber escrito un puñado de clásicos de la ciencia ficción (Los amantes o la saga Mundo del río) y haber creado el minucioso y vasto Universo Wold Newton, en el cual se cruzan los personajes de la edad dorada del pulp. El relato de Farmer se zambulle en este juego sin complejos, convirtiendo a Raffles en un primo lejano de Holmes que utiliza los métodos del detective y que incluso se atreve a plagiar alguna de sus famosas citas. El problema del puente dolorido es uno de los relatos más apetitosos del menú y un buen pistoletazo de salida para esta antología.

La aventura del viajero global (Anne Lear) 

Una estudiosa de Shakespeare, investigando en una biblioteca de Washington, encuentra un manuscrito de Moriarty en el cual explica como salió indemne de la caída en las Cataratas de Reichenbach, como consiguió viajar hacia el pasado en el tiempo y como terminó actuando en la obra de teatro Macbeth con el mismísimo poeta y dramaturgo inglés. Todo es muy rocambolesco e inverosímil, desde el método para escapar de la pelea con Holmes hasta las referencias a H. G. Wells metidas con calzador. Lo que podría haber sido el interesante encuentro entre William Shakespeare y el “napoleón del crimen” jamás termina de despegar. Por si fuera poco, el Moriarty que nos presenta esta pieza tampoco esta muy conseguido. Por último, la desconocida Anne Lear plantea un interesante final con paradoja temporal incluida que sin embargo queda diluida por el tono general del relato.

El gran misterio de la residencia estudiantil (Sharon N. Farber)

En una residencia estudiantil se suceden los misteriosos asesinatos. Los cadáveres aparecen con claros signos de haber sido atropellados por un vehículo. Lo más sorprendente de todo es que los hechos parecen haber sucedido en sus respectivos aposentos. Cuando entra en acción un detective de métodos teatrales la cosa se resuelve rápidamente. Insólito microrrelato cyberpunk que funciona más como pequeño chiste malo que como pastiche. Lo de “funcionar” es un decir.

Los Hokas de Poul Anderson y Gordon R. Dickson

Los Hokas de Poul Anderson y Gordon R. Dickson

La aventura del sabueso impostor (Poul Anderson y Gordon R. Dickson)

Poul Anderson es otro de los pesos pesados de esta compilación, un escritor muy versado en la ciencia ficción y que ya había escrito sobre Holmes con anterioridad (Patrulla del tiempo, primer relato de la serie La patrulla del tiempo). Gordon R. Dickson también tiene una dilatada trayectoria en el campo de la fantasía y la ciencia ficción, siendo conocido sobre todo por el ciclo Dorsai, que comprende un buen número de novelas. En La aventura del sabueso impostor no nos encontraremos exactamente con el detective victoriano sino con un hoka que ha asumido su papel. Pero ¿quienes –o qué– son los hokas? Empecemos por el principio. Los hoka son una creación de estos dos escritores y han protagonizado toda una serie de relatos de tono humorístico firmados al alimón. Se trata de una raza extraterrestre incapaz de distinguir entre realidad y ficción que se lo toma absolutamente todo al pie de la letra. ¿He dicho ya que son bajitos y peludos?. Sin embargo, el protagonista de este relato es humano, se llama Whitecomb Geoffrey y trabaja como Agente de campo de la Oficina Interestelar de Investigación. Su misión consiste en apresar a un peligroso traficante de drogas que se ha escondido precisamente en un planeta habitado por hokas. En el planeta se desarrolla un experimento que consiste en una simulación de la Inglaterra victoriana que los nativos llevan desarrollando como patrón cultural desde hace una década. Si a todo esto le añadimos que se han leído con especial interés las obras de Arthur Conan Doyle ya tenemos todos los ingredientes para disfrutar con el relato. La aventura del sabueso impostor es una divertida mezcla entre El sabueso de los Baskerville, una aventura con simpáticos alienígenas y una comedia absurda. Hay buenos momentos de humor, con pequeños altibajos, y el caso y la resolución del mismo son prácticamente lo de menos. La exaltada parodia de Holmes está lograda y los gags que se producen a sus expensas son de lo mejor de la propuesta. Según Asimov, este es uno de los mejores relatos de la interesante serie escrita por Anderson y Dickson, en la que en cada relato se aprovechaba para ridiculizar algún tipo de sociedad ficticia. Lamentablemente no existe traducción al castellano de los demás relatos.

La cosa que esperaba fuera (Barbara Williamson)

Más que de ciencia ficción estamos ante un pequeño cuento de terror, un breve relato a lo Twilight Zone sobre la fuerza de la imaginación con mucho de cuento infantil y perverso. No vemos a Holmes pero una de sus novelas está muy presente en la resolución de la historia. La desconocida Barbara Williamson firma un relato correcto y que no molesta, pero que tampoco es de los mas memorables de esta antología.

El Brigadier Ffellowes de Sterling E. Lanier

El Brigadier Ffellowes de Sterling E. Lanier

Un cuento de padre (Sterling E. Lanier)

Estamos ante una aventura pura y dura en la que aparece Holmes bajo el seudónimo Verner. Dicho apellido se menciona en el relato canonico La aventura del constructor de Norwood y según W. S. Baring Gould (autor de la imprescindible “biografia” Sherlock Holmes de Baker Street) se trata de un primo lejano del detective. El protagonista de la historia, sin embargo, es el padre del Brigadier Ffellowes, personaje creado por Sterling E. Lanier y que cuenta con un par de antologías publicadas (The Curious Quests of Brigadier Ffellowes y The Peculiar Exploits of Brigadier Ffellowes) que lamentablemente se encuentran sin traducir al español. En este relato se nos cuenta el caso de la Rata Gigante de Sumatra, sobre el cual tantos ríos de tinta se han vertido ya que en el canon solo se menciona de pasada como “un caso para el que el mundo aún no está preparado”. Lanier es muy bueno en las descripciones de la selva asfixiante y opresiva y del río exótico en el que acontece la mayor parte del relato. Tampoco se queda parco a la hora de afrontar las escenas de acción y por supuesto, aparece el Matilda Briggs, el famoso barco relacionado con el caso y que Watson confunde con una mujer en el canon. Se menciona a Rudiyard Kipling, cosa que evidencia por donde van los tiros y remarca el tono de aventura clásica. Curiosamente se nos presenta un Holmes excesivamente autoritario que incluso puede llegar a resultar molesto. No es el Holmes de Doyle o como mínimo el autor se muestra demasiado machacón en ese aspecto en concreto. En general es un relato que mantiene bien el suspense, sobre todo ante los propósitos del detective, y hay una revelación sorprendente al final que evidentemente tiene que ver con lo fantástico y la zoología del horror. Digamos que el Doctor Moreau tendría mucho que decir al respecto. De los mejores relatos del libro.

La aventura del extraterrestre (Mack Reynolds)

Mack Reynolds fue un prolífico escritor de ciencia ficción especializado en relatos, varias veces nominado a los premios Hugo y Nebula y conocido sobre todo por sus colaboraciones otros escritores como Fredric Brown o August Derleth. Con este último escribió a mediados de los cincuenta algunos relatos de Solar Pons, una especie de Sherlock Holmes que se dedica a investigar lo oculto. Curiosamente, parece ser que el relato que nos ocupa es una reescritura de una de estas historias, intercambiando a Solar Pons por Sherlock Holmes. Como el título bien nos indica la cosa va de invasiones extraterrestres en los años 30 del siglo XX. Se nos presenta a un Holmes muy anciano y senil, aspecto sobre el que Reynolds carga demasiado las tintas. El mismo Watson no soporta ver a su amigo en ese estado de decrepitud y Reynolds aprovecha esto para salpimentar el relato con un humor que no termina de funcionar en ningún momento –el running gag de la cocaína y el yogur se las trae–. Como ya es habitual en este tipo de pastiches, el autor aprovecha para dar una posible resolución a algunos de los casos más misteriosos del canon y de paso nos brinda una de las explicaciones más fantásticas sobre la pretendida y “pastichera” longevidad inusual de Sherlock Holmes.

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Philip José Farmer

Un estudio en escarlatina (Philip José Farmer)

Farmer, el único escritor que repite en la antología, es una apuesta solida cuando se trata de zambullirse en el pastiche y el universo más pulpero. Se trata de una autentica autoridad en la materia y con Un estudio en escarlatina nos regala una descacharrante aventura protagonizada por un perro parlanchín llamado Ralph Von Wau Wau. Sí, han oído bien: Ralph Von Wau Wau. Como no podía ser de otro modo el can es de origen germánico, como Rin Tin Tin, y es también un brillante detective. Wau Wau aparece como secundario en algunas novelas y relatos de Philip José Farmer y Spider Robinson (es un personaje habitual de las Callahan’s Series de Robinson). Parece ser que el bicho fue tratado genéticamente y se le implantaron unas cuerdas vocales cibernéticas alimentadas por energía nuclear que le otorgan una voz muy parecida a la de Humprey Bogart. No está nada mal para un perro que ha visto El Halcón Maltés cuarenta y nueve veces –aunque él mismo se encargue de recalcar que hubiera preferido tener la voz de Basil Rathbone–. Como ven, el relato no esconde el humor y la parodia y la verdad es que sale muy bien parado de ambas. La aventura gira alrededor de un misterio rocambolesco que incluye un cuadro dejado como pista por un pintor secuestrado y en él aparecen o se mencionan multitud de personajes clásicos. En resumen: los protagonistas estan trabajados, el sentido del humor no chirría en absoluto y el conjunto termina por resultar de lo más entretenido. Además, el perro cae muy simpático y ni una sola de sus ocurrencias tiene desperdicio alguno.

La aventura del asesino de metal (Fred Saberhagen)

Este relato se incluye dentro de la saga de Las Guerras Berserker del escritor Fred Saberhagen, que a su vez también es autor de una reconocida novela-pastiche titulada Sherlock Holmes – Drácula. El encuentro. A priori estamos en buenas manos, pero debo reconocer que hay algo en este escritor que no termina de convencerme. Al pertenecer a un universo tan concreto, me ha quedado la sensación de que el relato flota a la deriva dentro de la antología; no obstante tiene dos cosas a su favor: la primera es que es el relato más puramente de ciencia ficción de toda la compilación y la segunda es que es muy breve. Además, hay una explicación más o menos científica sobre viajes en el tiempo y algunas sorpresas –sobre como adquirió Holmes su intelecto superior y quien es realmente Watson en ese universo– que lo convierten en una pieza interesante y contundente.

Esclavos de plata (Gene Wolfe)

El carismático Gene Wolfe, autor de la reconocida serie de ciencia ficción cercana a la fantasía El Libro del sol nuevo, nos trae esta curiosa –aunque un tanto decepcionante– historia de robots. En el relato Watson se llama Westing y Holmes es March B. Street pero queda claro quien es quien desde el primer momento ya que se recrea el mítico encuentro de ambos en Estudio en escarlata. El sosias de Watson es un robot biomecánico, una especie de médico de los robots, mientras el de Holmes es un ingeniero humano, asesor y detective. Investigan unas sospechosas desapariciones de robots que acontecen cuando los mismos están desconectados por reparación. Wolfe nos muestra un interesante futuro en el que rige un férreo sistema de clases en el cual Holmes ocupa uno de los eslabones más bajos y cercanos a los robots. A decir verdad, esperaba un poco más de uno de los grandes nombres de la antología pero ha terminado por resultar un relato un tanto empalagoso, con farragosas explicaciones tecnológicas que no aportan gran cosa al conjunto (sospecho que la traducción de la edición de Júcar tampoco ayuda demasiado).

Richard A. Lupoff

Richard A. Lupoff

El dios del unicornio desnudo (Richard A. Lupoff)

Richard A. Lupoff es un especialista en la era dorada del pulp. Algunos de sus libros han sido traducidos al español y tiene una novela muy interesante en la que especulaba sobre los coqueteos filonazis de H. P. Lovecraft (El libro de Lovecraft). En el relato que tenemos entre manos el claro protagonista es Watson ya que Holmes, aunque juega un papel destacado en la historia, se encuentra en su periodo de retiro en Sussex. Se trata de un Watson más duro al que estamos acostumbrados, incluso descreído y cínico (los años no pasan en balde para el buen doctor). Quienes odien las reuniones de superhéroes y/o aventureros clásicos ya pueden saltarse el relato entero, pues de esto va la cosa. Reuniones en la Fortaleza de la Soledad con Doc Savage, El Vengador, La Sombra, Flash Gordon, El Capitán Futuro, John Carter de Marte, el David Innes de Pellucidar, La Araña o Green Lama están a la orden del día. Incluso aparece Tarzán de los monos. El despliegue de personajes pulp es demasiado exagerado para tan poco papel pero el final es tan autoconsciente que lo explota como virtud. La trama es voluntariamente sencilla, precipitada y tan incongruente como la de prácticamente todos los pulps a los cuales hace referencia, pero si nos la tomamos como una pequeña broma o homenaje funciona; aunque sea a medio gas.

Muerte en la hora de Navidad (James Powell)

En este cuento breve los juguetes hablan y están vivos a lo Toy Story, con la particularidad que solo lo hacen una vez al año y durante unas horas durante el día de Navidad. Watson es un peluche, Holmes un juguete victoriano y los animales domésticos tienen telepatía. Entre todos deberán resolver un crimen que involucra a Irene Adler –un juguete de la misma linea que Holmes– y otros personajes reconvertidos en muñecos para la ocasión. Un cuento navideño que, sin ser malo para nada, nunca termina de encontrar el tono. Al final todo queda en un par de buenas ideas y unas chocantes pinceladas de humor (Holmes comenta que tiene publicada una monografía sobre los animales de peluche).

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Isaac Asimov

El crimen definitivo (Isaac Asimov)

Como ya he comentado al principio, el escritor de ciencia ficción y gran divulgador científico Isaac Asimov es uno de los responsables de esta antología. También firma el último relato, uno de los mejores del libro. Asimov fue un gran seguidor de Sherlock Holmes y llegó a formar parte de los Irregulares de Baker Street, la sociedad de seguidores del detective londinense creada por el escritor y periodista Christopher Morley en 1934. Una de las premisas que regían en el club es la de que Holmes existió en realidad, Watson escribió sus aventuras y Arthur Conan Doyle tan solo fue el editor. Para entrar a formar parte de dicho grupo había que aceptar el juego y Asimov escribió un ensayo que intentaba desentrañar la temática de “La dinámica de un asteroide”, la tesis que “escribió” Moriarty y que menciona Holmes en la novela El valle del miedo. En ella, Holmes le explica a Watson que dicho estudio está “saturado de elementos matemáticos tan excéntricos y complejos que no habría un solo científico europeo capaz de discutir el asunto”. Más adelante, Asimov convertiría este ensayo en el relato que nos ocupa, incluyéndolo en su serie de cuentos sobre Los Viudos Negros (la cosa va de un grupo selecto de seis hombres que una vez al mes se reúnen en un restaurante de lujo de Nueva York para cenar, conversar y buscar la solución de algún complejo crimen o misterio). En El crimen definitivo se plantean descubrir la teoría que desarrolló Moriarty en “La dinamica de un asteroide” utilizando como apoyo solamente el titulo de la tesis y las dos líneas sobre la misma que se mencionan en El valle del miedo. A partir de eso, Asimov nos invita a este pequeño juego en el cual se siente como pez en el agua al poder explayarse sobre astronomía, pero también demuestra su gran conocimiento Sherlockiano y nos habla sobre el Chevalier Auguste Dupin de Edgar Allan Poe –claro precedente del detective de Baker Street– o se extiende sobre el personaje de Sherlock Holmes, considerándolo el primer superhéroe de la literatura moderna (idolatrado por la sociedad tan solo por su “poder” de razonamiento). El crimen definitivo es casi un autentico tratado académico en el cual todo se examina a fondo y desde diferentes perspectivas hasta que se llega a una conclusión terrorífica y colosal –por algo Moriarty es descrito por Asimov como el prototipo de criminal definitivo–. Como vemos, el escritor busca el resquicio del canon holmesiano que le permita llevar totalmente el relato a su terreno y lo consigue plenamente, regalándonos un pequeño rompecabezas que aúna homenaje, divulgación y entretenimiento a partes iguales.

Dani Morell

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