Satori (Don Winslow, 2011)

“Micheal Carlisle, agente literario de Trevanian, tenía dos buenos argumentos a favor del proyecto: Primero, el nombre de Trevanian llamaría la atención de una nueva generación de lectores y las ventas de “Shibumi” se verían estimuladas. (…) Y segundo, muchos lectores de Trevanian disfrutarán volviendo a leer al héroe más inteligente y hábil del género de nuevo.”(1)

Cada vez que se efectúa un cierto tipo de secuela de alguna obra que había permanecido intocable e inmaculada con el paso de los años hay cierto revuelo, cierta polémica. También con la idea de resucitar a Nicholai Hel tantos años después, cuando Trevanian siempre se negó a hacerlo en vida considerando que todo lo que había que decir del personaje estaba en Shibumi. Y algunas de las quejas (tampoco un volumen escandaloso, que la popularidad del autor no andaba por las nubes en los últimos tiempos) tienen su razón: aquella era una obra compacta, muy representativa de su época, perfecta en cuanto a ser un ejemplar producto de su tiempo, amén de una excelente lectura. Pero por otro lado, leo la carta de la hija de Rodney Whitaker y no puedo negar que también había mucha verdad en los astutos motivos de Carlisle. Las cosas como son, yo estoy señalado ahí, he descubierto a Trevanian a raíz de una reedición de su novela provocada por la popularidad de Don Winslow. Gracias a ello Roca ha reeditado las obras más populares del padre de Hel en España en formato bolsillo de lo cual me he aprovechado de muy buen grado.

Satori aprovecha un hueco en el pasado de Nicholai Hel –el futuro asesino más peligroso del mundo- que se narraba en Shibumi, en el que durante el tiempo que pasó prisionero de la CIA tuvo que cumplir una misión suicida para conseguir su libertad. Para ello deberá viajar a la China comunista de Mao que acaba de ver la luz (la acción transcurre en 1951) y ejecutar al comisionado de Stalin; y para más inri, hacerlo en Pekín, donde si entrar resulta difícil, salir es prácticamente imposible. Pero también es una precuela en un sentido más histórico, al situarse en el amanecer de la guerra fría que dará sentido a la posterior y genial aventura de Hel, y además probablemente allane el camino a Winslow a seguir hurgando en el pasado del personaje, en el caso de que algún día le apetezca escribir otro episodio.

Don Winslow, uno de los autores de best-sellers más populares de los últimos tiempos, sobre todo a raíz del petardazo que significó en el 2005 su novela sobre el narcotráfico El poder del perro, se declara un adicto a la escritura, amén de trabajar habitualmente en dos libros al mismo tiempo (y eso sin contar sus propias adaptaciones en formato guión, como  Bobby Z (2007) de John Herzfeld y Salvajes (2012), de Oliver Stone). Juraría que se nota. Los personajes de sus novelas viven deprisa, su ritmo es acelerado, y en este sentido aparece la primera gran diferencia con Shibumi. Satori está contada en micro-episodios, algunos de ellos cortísimos, dividiendo la acción en múltiples tramas y buscando la sensación de vértigo en el lector a medida que la narración avanza. La sutileza no es el mayor arte del autor de Los reyes de lo cool. Mientras que Trevanian fue capaz de facturar una novela entera de acción sin escenas de acción propiamente dichas, Winslow ya ha metido a Hel en una espectacular pelea de artes marciales con un par de asesinos con mucha violencia explícita a las 20 páginas. Tampoco la ironía envuelve el libro como en la original, careciendo casi absolutamente de sentido del humor, y el aspecto romántico de la historia está dirigido a un público capaz de digerir situaciones bastante más estereotipadas que el amor que unía a Nicholai y Hana en la precursora. Satori está dirigida a un público de nuestro tiempo, y Winslow no quiere, o no puede, aplicar la locura y la tristeza, el humor y la amargura que tenía Shibumi. No se mete en berenjenales de llorar y a la vez reírse de la situación del mundo. Por el contrario, pide a gritos, por ritmo, por tópicos, por entretenida (que lo es, y mucho) una adaptación cinematográfica -lo cual podría suceder, ya que Leonardo Di Caprio se hizo con los derechos de la novela; si llega a ver la luz genera cierta sospecha de que lo que la estrella busca es tener su Jason Bourne particular-. Veremos.

Pero a pesar de todas estas anotaciones -que yo puedo interpretar como carencias o defectos, pero que habrá otro tipo de lector que lo convertirá en virtudes- Winslow conoce a Hel y sabe dibujar una versión del personaje que a pesar de discutible, se nota trabajada y consecuente con lo que está por venirle. Tiene un cierto aire a la película Casino Royale (que no a la novela), en el sentido de que, al dibujar a un personaje, retroactivamente ciertos matices del carácter que éste tendrá se pueden exponer de un modo mucho más primitivo, más directo. Hel tiene buenas frases, incluso alguna genial, y personajes que serán de vital importancia en Shibumi, como DeLlhandes, son presentados con buen hacer y cierta gracia. Se nota que conoce y admira a Trevanian, y se agradece.

Satori, por lo que leo, se ha situado en un terreno peliagudo, ya que no ha entusiasmado a los seguidores de su autor, que prefieren, parece ser, otro tipo de historias sin misticismo oriental ni espionaje, si no más a ras de suelo, salpicadas de arena y sangre, violentas y directas. Y no ha sido mal recibido por los seguidores de Trevanian, pero tampoco parece haber generado ningún entusiasmo. Particularmente, hace mucho tiempo que dejé de ser enemigo de los refritos, siempre que estén realizados con respecto y con un buen trabajo detrás, y Satori cumple. Si Winslow se anima a proseguir narrando el pasado de Nicholai Hel podrá contar conmigo como lector. Si otro escritor/a es invitado/a por Alice Whitaker para dar su versión del personaje, contará igualmente con mi atención. Pero siempre siendo consecuente con el hecho de que su historia definitiva ya ha sido contada.

Tráiler de la publicación de la novela:

Javier J. Valencia

(1) Fragmento de una carta de Alexandra Whitaker, hija y ejecutora literaria de Trevanian, a raíz de la publicación de Satori, y que puede leerse en http://www.trevanian.com/

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