La noche a través del espejo – Fredric Brown (1950)

Fredric Brown ganó el premio Edgar (1) con su primera novela La trampa fabulosa (The Fabulous Clipjoint, 1947), que a su vez, fue la primera de su celebrada serie sobre Ed y Am Hunter (2). Fue uno de los máximos exponentes del relato ultra corto y del final sorprendente. Alabado por Philip K. Dick por sus conceptos y temáticas (3), se le ha adaptado en numerosas ocasiones al cine y a la televisión (4) y es el responsable de algunas de las mejores novelas policíacas de todos los tiempos. A pesar de todo, y ahora viene lo grave, es un gran desconocido en nuestro país y prácticamente todas sus novelas están descatalogadas (5). Tras lo dicho, creo necesaria una reivindicación más que urgente por parte de crítica y publico y no encuentro mejor manera de empezar esta sección que recordando una de sus obras más destacadas (y tiene muchas) La noche a través del espejo.

Night of the Jabberwock, es una novela negra que encierra en su construcción un preciso engranaje basado en la multiplicidad y la acumulación de hechos insólitos. Así pues, el título español es acertado en este aspecto ya que el espejo es un elemento crucial en la duplicidad, y a menudo en la ficción trabaja como puerta hacia realidades paralelas. Para más inri, y como se encarga de aclarar el titulo original Night of the Jabberwock (6) esta novela es también un continuo homenaje a Lewis Carroll, y sus obras más populares (Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo) por lo que no está de mas recordar que la protagonista de las mismas, viajaba a su mundo mágico a través del citado objeto.

La narración se abre como una aproximación costumbrista a la vida de Doc Stoeger, propietario y editor de un periódico de provincias un tanto perdedor (Brown tenía predilección por este tipo de personajes) para convertirse poco después en una pesadilla de proporciones titánicas; Todo ello enmarcado, en ultima instancia, en las modélicas convenciones de la novela policíaca. Pero como ya hemos avanzado más arriba, por momentos la realidad se desdibuja, ayudada por la compulsión alcohólica del protagonista, obligándonos a traspasar los espejos y romperlos en pos de una solución lógica. Como en una pesadilla recurrente, en la que la salvación siempre parece esconderse en la siguiente esquina, Brown teje una maraña de situaciones y personajes y los enmarca dentro de una atmósfera aparentemente surrealista.

Pero una cosa es la apariencia y otra muy diferente la realidad, por lo tanto, no es de extrañar que uno de los ejes básicos sobre los que se mueve la novela que tratamos sea el díptico sobre Alicia de Lewis Carroll. Y es que nadie mejor como el clásico autor británico para ilustrar la paradoja y la dualidad. Me explico, Lewis Carroll era el seudónimo de Charles Dogson y lo utilizaba para rubricar sus obras de imaginación más desatada ya que en realidad era matemático, y como tal, un experto en razonamiento lógico. Sus “Alicias” giran en torno al absurdo y lo surreal, sin embargo están repletas de juegos numéricos y complicados divertimentos en forma de pequeños poemas e ingeniosas frases. Ejemplificando las inquietudes de Brown y el leit motiv de la novela, en un determinado pasaje de La noche a través del espejo, uno de los personajes clave de la narración especula sobre cual era la verdadera identidad de Charles Dogson/Lewis Carroll. ¿Matemático que escribe fantasía? ¿Soñador que hace matemáticas? De nuevo la dualidad y el interrogante inteligente nos vienen dados por un autor que, como hemos visto jugaba al mismo juego que Carroll.

Asimismo, resulta imposible decidir si Brown fue un escritor de ciencia ficción o uno de género policiaco. Podemos quedarnos con el que más nos plazca en cada momento pues en los dos se aplicó con igual interés y alcanzó cotas similares de excelencia. Como en un juego de muñecas rusas, también inundaba sus novelas realistas de capas de engaños y elementos que por momentos las hacían navegar por las aguas de la fantasía para volver de inmediato a la abstracción político social y el rigor. La novela que nos ocupa no es una excepción y acaso sea la más paradigmática y recomendable del autor en este aspecto.

Dejando a un lado el interés posmodernista (7) de Brown por Carroll y su obra, que ya se había dejado entrever en La viva imagen (una de las novelas de la saga de Ed y Am Hunter), Night of the Jabberwock es plenamente valida por si misma. Rezuma la característica capacidad de síntesis y destreza de su autor con la pluma, sus personajes son entrañables y poseen un gran sentido del humor y en definitiva se trata de un delicioso juguete satírico plagado de truculencias, giros inesperados y situaciones trepidantes.

Notas:

(1) Se trata del Premio Edgar Allan Poe, otorgado por la MWA, (Asociación Americana de Escritores de Misterio).

(2) La serie de novelas sobre los detectives amateurs Ed y Am Hunter, consta de siete entregas con un nivel de calidad alto todas ellas. Se considera que Fredric Brown se veía reflejado, en parte, tanto en Ed como en Am.

(3) Los Ondulantes (The Waveries, 1954) un relato corto de Fredric Brown, fue descrito por Philip K. Dick como “Una de las historias de ciencia ficción más influyentes que se haya escrito jamás”.

(4) Arena, uno de sus mejores relatos, sirvió de inspiración para el famoso episodio de Star Trek de mismo título. Participó en guiones de La hora de Alfred Hitchcock y Outer Limits. Pese a no aparecer acreditado, la película de Darío Argento El pájaro de las plumas de cristal (L’Uccello dalle piume di cristillo, ídem, 1970) se basa totalmente en su novela La caza del asesino (The Screaming Mimi, 1949). Igual sucede con el cortometraje de Guillermo del Toro Geometría, basado en el relato corto Aprended geometría (Naturally, 1954).

(5) En el estado español prácticamente toda su novela negra se encuentra descatalogada. En cuanto a ciencia ficción, Gigamesh se ha encargado de editar su obra completa en este género en cuatro volúmenes: Ven y enloquece y otros cuentos de marcianos, Luna de miel en el infierno y otros cuentos de Marcianos, Universo de locos y otras novelas de marcianos y El granuja espacial y otras novelas de marcianos. También podemos encontrar dos ediciones de Marciano vete a casa (Martians Go Home, 1955) publicadas por Minotauro y por Bibliópolis.

(6) El Jabberwocky es un monstruo inventado por Lewis Carroll. Aparece en uno de los más enrevesados y locos poemas de A través del espejo. La película de Terry Gilliam, La bestia del reino, (Jabberwock, de 1977), se basa en este poema.

(7) Podemos considerar a Brown un autor de perspectiva posmoderna, no solo por esta novela sino por algunas otras, siendo la más paradigmática Universo de locos (What Mad Universe, 1946) que trata sobre los fans de la ciencia ficción. Como anécdota, mencionar el comentario que le hizo a Phil Klass tras publicar esta novela: «Nos están invadiendo, Phil. Los fans quieren entrar en el negocio, quieren escribir y editar; nos arrollarán y se harán los dueños de todo en menos de veinte años. No podremos hacer nada para evitarlo».

Fuentes consultadas:

Artículo de presentación del primer tomo de las obras completas de ciencia ficción (Ven y enloquece y otros cuentos de marcianos) por Barry N. Malzberg (edición norteamericana From These Ashes).

Iniciación reconstruida en el espejo por Xavier Coma (artículo de introducción a la edición de bolsillo de La trampa fabulosa. Plaza y Janés (1990)

La multiplicació de la realitat (La multiplicación de la realidad) por Xavier Coma. Artículo de introducción a la edición de La noche a través del espejo (traducida como Nit diabólica en catalán). Edicions 62 dentro de la colección Cua de palla (1986)

Alicia en el país de las maravillas / A través del espejo de Lewis Carroll. Edición comentada a cargo de Miguel Garrido. Editorial Cátedra, colección Letras Universales. (1992).

Dani Morell.

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