Los casos nunca contados por el dr. Watson (The Further Adventures of Sherlock Holmes, V.V.A.A., selección de Richard Lancelyn Green, 1985)

Nada menos que once relatos diferentes recoge esta estupenda selección de Richard Lancelyn Greene, una de las mayores autoridades en la materia sherlockiana de todos los tiempos y que murió en unas circunstancias dignas del mejor relato de Arthur Conan Doyle.

La primera parte del libro se compone de una muy interesante introducción, escrita por el mismo Greene en persona, que explica de dónde ha seleccionado cada relato y los motivos de su inclusión, añadiendo algunos apuntes muy interesantes sobre los autores y las publicaciones donde editaban.

La aventura del coche de primera clase, de Ronald A. Knox, narra la odisea de la búsqueda del desaparecido Nathaniel SwhitinBank. Bastante previsible, aunque correcta, no llega a captar del todo la atmósfera holmesiana al cien por cien, y resulta un tanto corto, por lo que no es de extrañar que los lectores del Strand quedaran algo decepcionados cuando esta historia apareció publicada en sus páginas en 1947, a más de veinte años de la aparición de El misterio de Shoscombe Old Place.

La aventura del banquero de Sheffield, de Arthur Whitaker, ya resulta más interesante. En ella, un estafador ingenia una trama para preparar su huida de la justicia de tal modo que engaña a Lestrade –cómo no…-, pero Holmes siempre es capaz de ir un par de pasos por delante. Resulta agradable, y el villano de la función, un ladrón con clase, es un buen personaje secundario. Durante mucho tiempo se creyó que esta historia era del propio Conan Doyle, hasta que se descubrió que Whitaker se la ofreció para su uso, aunque la rechazara cordialmente, y es una pequeña rareza del universo holmesiano.

La aventura del Hamlet único, de Vince Starrett, fue llamada por William S. Baring Gould, en su Sherlock Holmes de Baker Street, “el mejor pastiche jamás escrito”. Los años han pasado y ha habido unos Meyer, Hardwick o Martínez que quizá lo han dejado atrás, pero esta bienintencionada historia sobre la pérdida de un ejemplar de Hamlet firmada por Shakespeare está rectamente escrita y con unas pinceladas de humor muy conseguidas.

La aventura del hombre marcado, de Stuart Palmer, fue publicada originalmente en el Ellery Queen Mystery Magazine, donde en ocasiones publicaban pastiches de un detective llamado Schlock Holmes, que no es otro sino el Maestro bajo una identidad distinta para evitar problemas de derechos con los herederos de Conan Doyle. En esta historia, un hombre amenazado de muerte se pone en contacto con el detective para que le ayude…

La aventura de los robos del Megatherium, de S. C. Roberts, narra la desesperada búsqueda por parte del profesor Wiskerton de los desaparecidos libros de su selecto club… Un poco en la línea del Hamlet único de Starrett, el cual parece haberle servido casi de inspiración en esta pequeña y ligera historia.

La aventura del cormorán amaestrado, de W. R. Duncan McMillan, tiene el hándicap que suelen tener las historias que hacen referencia a casos demasiado peculiares que Watson mencionaba habitualmente: las expectativas en torno a ellos son demasiado altas, y esta previsible historia sobre el robo de una joya en alta mar no las satisface con toda satisfacción.

La aventura del castillo Answorth, de Adrian Conan Doyle, ya había sido publicado por la misma editorial en la recopilación de relatos del hijo del ilustre creador, Las hazañas de Sherlock Holmes, con el nombre de La aventura de la viuda roja. Las seis últimas historias del lote (también editadas en formato de bolsillo bajo el nombre de El horror de Deptford por Valdemar) eran las más divertidas y asequibles, una vez Doyle Junior dejó de colaborar con Dickson Carr y de buscar obsesivamente el modo de recrear el modo de escribir de su padre, cuando lo más que conseguían en ocasiones era el tedio más absoluto. La historia de la muerte de Lord Jocelyn Cope, en medio de una historia de tradiciones ancestrales, es de lo mejor que salió de su pluma.

La aventura del capitán cansado, de Alan Wilson, tuvo el honor de ser uno de los pocos y selectos pastiches aparecidos en el Sherlock Holmes Journal, y eleva bastante el nivel en una historia sórdida y muy bien planeada, sobre la aparente locura en la que parece sumido el capitán Webber, hasta que Holmes olfatea el asunto. Excelente.

La aventura de la Emperatriz Verde, de F. P. Cillié, logra construir una trama creíble, también usando como base otro de los casos no narrados por Watson que más quebraderos de cabeza ha dado a las asociaciones holmesianas, el caso de la segunda mancha, quizá poco espectacular pero con un bloque de piezas bien encajado. Una joya de incalculable valor desaparece y todas las sospechas recaen sobre el hermano de la propietaria… aunque por supuesto nada es lo que parece.

La aventura de la Mano Púrpura, de D. O. Smith, es de lo mejor de la selección. Mark Pringle sospecha que su mujer le oculta algo tras haber contratado a un jardinero que, aparte de no saber hacer bien su trabajo, parecen haberse conocido con anterioridad… A la vez, una inscripción con una mano púrpura va apareciendo por los terrenos de su propiedad. Sigue un poco el esquema de historias clásicas como “Los bailarines”, y resulta sorprendente, aunque sea trampeando un poco el terreno (lo cual si es en pos de una buena historia no está nada mal).

La aventura de la Casa Hillerman, de Julian Symons, escritor de las aventuras del actor Sherdian Haynes publicadas en los mismo Archivos de Baker Street, es la mejor historia del lote. Un Holmes ya jubilado y disfrutando de su retiro en Sussex recibe la visita de una jovencita preocupada por la desaparición de su marido… De nuevo sigue la línea clásica de historias como La Liga de los Pelirrojos (una de las favoritas del canon de quien escribe estas líneas) o La aventura de los tres Garrideb, para sorprendernos doblemente al final, una con la resolución del caso, y otra con la revelación de la identidad de la ayudante del Maestro en esta historia… De los mejores pastiches en relato corto que yo haya leído.

Como era habitual en las excelentes ediciones de Valdemar de esta colección, la antología presentaba unas narraciones de complemento, en este caso muy interesantes para el coleccionista de la obra de Conan Doyle… dos parodias de Sherlock Holmes, están escritas por el célebre de J. M. Barrie, creador de Peter Pan, e incluye una introducción escrita por Doyle en persona.

Javier J. Valencia

También en EPB: La venganza del sabueso (The Revenge of the Hound, Michael Hardwick, 1987) (Javier J. Valencia) y Las nuevas aventuras de Sherlock Holmes (vv. aa., 1987) (Javier J. Valencia y Dani Morell)

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