15 viajes en el tiempo que debes leer (I)

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Los viajes en el tiempo son un tema recurrente entre los escritores de ciencia ficción. Se ha dicho mucho sobre este particular y parece que nadie se pone del todo de acuerdo en decidir quién escribió la primera historia de traslado temporal. Si retrocedemos hasta el Apocalipsis de San Juan ya encontramos a un ángel que le muestra con gran fanfarria al apóstol lo que sucederá en el futuro de la humanidad. También el popular Cuento de Navidad del inglés Charles Dickens nos cuenta como el cascarrabias Ebenezer Scrooge visita su pasado y su posible futuro de la mano de unos espíritus redentores. Un poco más tarde, en 1881, nos encontramos con el relato El reloj que retrocedía en el tiempo del estadounidense Edward Page Mitchell, en el cual los protagonistas pueden viajar hacia atrás en el continuo temporal al girar las manecillas de un reloj en sentido contrario. También el español Enrique Gaspar escribiría por esas mismas fechas la zarzuela Viaje hacia atrás verificado en el tiempo desde el último tercio del siglo XIX hasta el caos, en el cual se utiliza un método similar y que más tarde publicaría como novela bajo el título de El anacronópete. Incluso nuestro querido H. P. Lovecraft mencionaría el viaje en el tiempo en su relato En la noche de los tiempos (1934) en el cual aparecen los Yith, unos seres extraterrestres capaces e viajar a través del tiempo y el espacio. Pero todo esto no es exactamente el viaje temporal que todos tenemos en mente cuando hablamos de ciencia-ficción. Ahí todo el mérito recae exclusivamente sobre H. G. Wells y su La Máquina del tiempo (1895), que pese a encontrarse superado en muchos aspectos por obras posteriores sigue siendo un puntal al que agarrarse cuando se habla de este tema. Por supuesto aparece triunfalmente en el rankinq que tenemos entre manos.

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H. G. Wells (1866 – 1946)

Y el truco de esta lista –siempre hay truco–, es que hay 15 viajes en el tiempo pero no 15 novelas. En la misma se incluyen algunos relatos cortos. Es la manera de dar cabida a algunos escritores que deben estar y que de otra manera no estarían. Y de paso, sirve como reivindicación personal del relato, que tanto han cuidado con esmero los escritores de ciencia ficción. Y ya puestos, tampoco hay 15 escritores, pues son 14 ya que se repite Robert A. Heinlein. Debilidades que tiene uno.

Como en todo ranking, el orden en que presento las obras tiene la importancia que ustedes le quieran otorgar, pues como siempre la elección obedece a una decisión personal basada en lo que he leído y en los pocos conocimientos que pueda acumular sobre el tema. He incluido muchas novelas de los 50, los 60 y los 70 del siglo pasado –no hay que olvidar a los que abrieron el camino– y algunos encontrarán a faltar algunos libros importantes o relativamente más actuales como La mujer del viajero en el tiempo de Audrey Niffenegger, La patrulla del tiempo de Poul Anderson o El libro del día del juicio final de Connie Willis. En algunos casos no he considerado necesario incluirlas, por tratar el tema de manera similar a algunas de las obras reseñadas en el ranking y en otros sencillamente porque no las he leído.

Adentrémonos pues de una vez en el fantástico y atractivo mundo de los viajes en el tiempo en la literatura de ciencia ficción. Recuerden que esta es solo la primera parte del ranking. Mañana más y mejor.

15- RESCATE EN EL TIEMPO 1999-1357 (Timeline, Michael Crichton, 1999)

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En un legajo de pergaminos escritos en latín y francés antiguo encuentran un mensaje de auxilio escrito en inglés moderno. Tras pasar la prueba del carbono 14, entre otras, descubren que el texto tiene realmente 600 años. ¿Como ha llegado eso ahí? Resulta que un grupo de empresarios quieren abrir una agencia de viajes en el tiempo para multimillonarios pero algo no esta saliendo como debiera y necesitan científicos e historiadores que les asesoren. Michael Crichton siempre ha estado ahí, para bien y para mal le conocemos de sobras. Fabricante de best sellers y ocasional director de cine, no son pocos los éxitos que atesoró este señor desde finales de los sesenta hasta bien entrados los dosmiles. Tal vez este fuera su ultimo gran best seller –y tal vez el peor–, un tecnothriller que gira alrededor de una empresa dispuesta a explotar los viajes en el tiempo a gran escala ¡Vea la famosa Batalla de La Roque de 1350! Ya en la fase inicial todo van a ser problemas. El parque temático de los viajes en el tiempo no va a funcionar, es demasiado peligroso alterar el pasado y más si lo hace una panda de empresarios locos con ánimo de lucro. Rescate en el tiempo es un libro entretenido pero totalmente inverosímil y plagado de tópicos. Un descarado producto que mezcla lo mejor y lo peor del autor en un cocktail diseñado para vender muchos libros y a ver si cae la película, que siempre da más dineritos –de hecho, Richard Donner llevó la novela al cine poco después sin demasiado acierto–. Se preguntarán entonces por qué está incluido en esta lista. Pues porque es un libro que en general gusta, y pese a todo, es una manera decente de entrar al tema que nos ocupa sin demasiadas complicaciones. Está bien documentado, es harto entretenido y resulta fácil de leer; oscila entre el thriller, la novela de aventuras y la ciencia ficción y se mantiene a flote pese a sus mas de 600 páginas. Nos habla de una de las obsesiones del autor –el peligro de la ciencia aplicada al ocio y manipulada por empresarios y burócratas– y juega con una idea que ya se planteara de manera mucho mas seria en la muy superior Que difícil es ser Dios de los hermanos Strugatski: ¿Debemos alterar una sociedad que nos es ajena si no podemos tolerar la injusticia que vemos en la misma? Me temo que no.

14- LAS PUERTAS DE ANUBIS (The Anubis Gates, Tim Powers, 1983)

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Hay novelas que tienen magia y esta es una de ellas. Es barroca, está plagada de excesos y tiene más información de la que puedes digerir, pero a su vez es potente, luminosa y un mecanismo de relojería calibrado al detalle. Brendan Doyle es un profesor de literatura especializado en el romanticismo inglés que es contratado por un insólito millonario para hacer de guía en un viaje al pasado. Concretamente a 1810. El objetivo parece no ser otro que el de asistir a una conferencia que ofreció Samuel T. Coleridge en una taberna y que no está bien documentada. Una vez allí, Doyle quedará atrapado en el tiempo y a merced de fuerzas desconocidas que le obligaran a abandonar su tranquila existencia de ratón de biblioteca y enfrentarse al mal de frente. Diabólicos planes orquestados por sectas egipcias, peligrosos hechiceros gitanos, un payaso que lidera una banda de mendigos londinenses y experimenta con ellos, un miserable licántropo o un doble de Lord Byron al que han lavado el cerebro con objetivos magnicidas. Todo muy normal. Ya ven que a parte de viajes en el tiempo en el universo de Las puertas de Anubis suceden otras cosas extrañas. El pasado al que se traslada Doyle es minucioso en detalles y hechos reales y está muy bien documentado, pero también está lleno de magia, mundos subterráneos y fuerzas inexplicables. Salto temporal, dimensión alternativa, qué más da. Este es un pasado steampunk –no en vano se considera este libro como un precursor de dicho subgénero– situado en un Londres oscuro y nigromántico, plagado de peligros y decisiones que pueden alterar el curso de la historia con resultados impredecibles pero fatales. Tim Powers ha escrito un buen puñado de libros, entre ellos algunos tan buenos como En costas extrañas o Declara, pero Las puertas de Anubis –ganador del premio Philip K. Dick– sigue siendo su obra cumbre. Un viaje en el tiempo repleto de tramas y subtramas que se entremezclan entre sí con gran acierto. Un libro que es ciencia ficción y fantasía a la vez, con una buena dosis de paradoja incluida. Debo advertir que pese a ser entretenimiento no es del todo fácil de leer. A menudo se le achaca una narrativa algo enrevesada y con pasajes desconcertantes en los que hay que detenerse para asimilar lo que sucede. Cuenta la leyenda que una de sus páginas fue escrita por el mismísimo Philip K. Dick. No hay que tener prisa. Si lo leen les parecerá bueno y si lo releen –algo difícil en estos tiempos veloces– descubrirán una obra maestra. Este es el reto.

13- ESTACIÓN HAWKSBILL (Hawksbill Station, Robert Silverberg, 1968)

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Las cárceles ocupan espacio y están llenas de gente que hay que alimentar. Si envías a tus presos a un pasado remoto –por ejemplo al periodo cámbrico-, matas dos pájaros de un tiro. Eso si el estado del que hablamos es un poco fascista y los presos lo son por luchar en su contra. Pero los desterrados políticos acostumbran a organizarse rápido, así que ese tiro que debía matar dos pájaros también puede salir por la culata. Esto es Estación Hawksbill, un viaje al pasado condenatorio y colectivo, aparentemente irreversible. La pena máxima que el estado de un futuro no muy remoto aplica a sus disidentes. También es una excelente novela corta de Robert Silverberg, uno de los grandes nombres de la literatura de ciencia ficción estadounidense, autor de obras imprescindibles como la reflexiva y preciosa Regreso a Belzagor o la distopía cyborg La torre de cristal. Por supuesto escribió más libros y relatos sobre viajes en el tiempo, como la novela Por el tiempo, que es casi un estudio sobre las paradojas que se derivarían de tales experimentos, pero es que Estación Hawksbill, pese a ser una obra menor, tiene ese algo que la hace muy especial. Se lee en dos tardes y atrapa al lector, tanto por el escenario Cámbrico que dibuja Silverberg como por sus personajes y las peripecias que tendrán que superar en él. Estamos hablando de un viaje a un periodo de la historia alejado 541 millones de años del nuestro, en el cual la vida en el planeta ya era plenamente posible, aunque estaba formada por aburridos trilobites, algunas algas y un puñado de pequeños artrópodos. Nada de dinosaurios. Aquí la amenaza es el estado que los ha llevado ahí y los propios presos y sus neuras –impagable ese personaje que se construye una mujer de barro con el anhelo que un rayo le insufle vida–. Estación Hawksbill es un libro que nos habla de hacer la revolución –nótese en qué año está escrito–, pero sobre todo nos habla de las personas que deben hacerla, de nosotros mismos. Y esos son los libros que importan. No se la pierdan, es una novela demoledora con viaje temporal, pero también es una brillante distopía y un buen ejemplo de ciencia ficción político-social.

12- EL RUIDO DE UN TRUENO (The Sound of Thunder, Ray Bradbury, 1952)

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Ray Bradbury es seguramente el mejor escritor de todos los de este ranking. Escribía tan bien que daba miedo. Nos regaló Crónicas marcianas, uno de los clásicos indiscutibles de la ciencia ficción y de la literatura en general de todos los tiempos. Y luego nos regaló Fahrenheit 451, que es casi mejor. Por lo tanto, cuando decidió escribir sobre viajes en el tiempo también creó una pequeña joya. Safari en el tiempo S.A. es una empresa de 2055 que se dedica a enviar a sus clientes a la prehistoria para cazar dinosaurios. Como todos sabemos, alterar en lo más mínimo el tiempo pasado puede crear grandes paradojas en el presente y por consiguiente, dicha agencia de viajes tiene algunas normas. Una de ellas es que solo se pueden abatir dinosaurios que estén a punto de morir ese mismo día –previo estudio de la empresa–. Tampoco se puede salir de un curioso sendero metálico que gravita a unos centímetros del suelo. Los viajeros tan solo se podrán llevar a casa una fotografía junto al trofeo de caza y por supuesto, sus recuerdos de la experiencia. Evidentemente todo sale mal ya que pisar una pequeña mariposa puede acarrear importantes cambios en el futuro. De eso va el cuento precisamente: el efecto mariposa y la teoría del caos explicados en clave de ciencia ficción. Con el pequeño detalle de estar escrito 17 años antes de que el meteorólogo y matemático Edward Lorenz formulara dicha teoría y la bautizara inspirándose en este relato. Y es que las 15 paginas que integran este cuento, a parte de estar escritas con maestría, sentaron las bases de casi todo cuanto se escribiría posteriormente sobre viajes en el tiempo. Ray Bradbury fue un visionario y un poeta. Esta pequeña joya no se merecía la infame adaptación cinematográfica que perpetró Peter Hyams en horas bajas (El sonido del trueno, 2005). Lean este fragmento del relato que nos ocupa: “Era como el sonido de una gigantesca hoguera donde ardía el tiempo, todos los años y todos los calendarios de pergamino, todas las horas apiladas en llamas” ¿Como trasladar al cine frases como ésta? Por lo menos necesitaríamos al François Truffaut de Fahrenheit 451.

11- EN ALGÚN LUGAR DEL TIEMPO (Somewhere in Time, Richard Matheson, 1975)

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Pocos autores se han visto tan adaptados al cine y a la televisión como el gran Richard Matheson. Esta novela, por supuesto, también cuenta con una adaptación cinematográfica preciosa, dirigida por Jeannot Szwarc e interpretada por Christopher Reeve y Jane Seymour. Porque preciosa es también la novela que nos ocupa, una historia de amor de las grandes, de aquellas que nos hacen sufrir en el alma junto al protagonista. Richard Collier es un joven escritor moribundo –le han diagnosticado un tumor cerebral incurable– que se enamora de Elise Mckenna, una actriz del pasado. Un dramaturgo del siglo XX que queda prendado de una mujer de finales del XIX. La descubre gracias a un viejo retrato que adorna una de las paredes del Hotel Coronado, un edificio espectacular de estilo inglés en el que el escritor decide pasar sus últimos días y en el cual habitó dicha mujer en el pasado. Tanto se obsesiona con ella y con su historia que consigue viajar a 1896 para conocerla. Y menudo dramón, pero de los buenos, no se crean. Como sucede mayormente con las grandes historias de viajes en el tiempo, la manera como se produce el suceso es lo de menos. En este caso –una frágil auto-hipnosis– puede parecer incluso ingenua. ¿Es el viaje en el tiempo de Collier el delirio de un moribundo, o por el contrario asistimos a un hecho tangible? De nuevo el asunto no tiene la menor importancia. Matheson despliega ante nuestros ojos una nostálgica historia de amor frágil y única y nos hace vibrar al son de su música mientras dura. La novela se tituló en un principio Bid Time Return (Pídele al tiempo que vuelva) y posteriormente, a raíz de la película, cambió su titulo al actual Somewhere in Time (En algún lugar del tiempo). Ambos me parecen estupendos. Adoro Soy Leyenda y La casa infernal, pero Matheson dijo en alguna ocasión que esta era su mejor novela y no lo pongo en duda.

10- LA GUERRA INTERMINABLE (The Forever War, Joe Haldeman, 1974)

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Mandella es un soldado de la tierra que debe luchar en una guerra espacial que ya dura siglos. El enemigo es una raza extraterrestre –los taurinos–, que se encuentra a centenares de años luz de nuestro planeta. Para ir a combatir hay que utilizar “naves relativistas” (basadas en la teoría de la relatividad) lo cual provoca que después de cada viaje hayan pasado muchos más años en el lugar de destino que dentro de la nave. Ir a librar una batalla de dos semanas a la galaxia de los taurinos implica volver a la tierra y que hayan pasado decenas de años; muchos seres queridos ya no existirán, el gobierno seguramente habrá cambiado y el mundo por el que luchaban ya no será su mundo. Ahora imaginen que en lugar de una sola batalla hay que librar 15 o 20. El verdadero enemigo de estos soldados será el tiempo. Como ven, esta novela no habla exactamente sobre viajes temporales al uso –al menos, no de traslados al futuro provocados por máquinas o hechos inexplicables–. El tiempo transcurre de verdad en la tierra pero implica grandes saltos para los que van y vienen de la guerra. Joe Haldeman, el autor de esta novela, estuvo en Vietnam. Es fácil establecer el paralelismo con Mandella: el choque que vive el soldado al volver de la guerra cuando encuentra que la sociedad ya no es la misma que lo envió a la contienda. El desconcierto y la impotencia de no encajar en ese nuevo mundo. Haldeman se detiene a narrar con maestría los avances tecnológicos y la organización política de las sociedades del futuro junto a la evolución psicológica de los personajes que deben contemplarlos –que son el núcleo de la historia–, pero a su vez lo adorna todo con grandes dosis de entrenamiento militar y batallas rebosantes de acción. Esto lo hace todo más entretenido, pero de alguna manera lastra la profundidad que se buscaba. La que debía ser una respuesta a la militarista Tropas del espacio de Robert A. Heinlein (Starship Troopers, 1959) termina por acercarse peligrosamente a la misma por culpa de las formas. Pese a todo, La guerra interminable me sigue pareciendo una de las grandes novelas de la ciencia ficción de los 70, muy adictiva, y por la originalidad de sus “saltos temporales” merece estar en este ranking.

9- EL INFORME DE LA MINORÍA (Minority Report, Philip K. Dick, 1956)

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John Anderton es el jefe de Precrimen, un departamento policial encargado de detener a futuros homicidas señalados por los precogs, una raza de mutantes capaces de predecir el futuro. Las detenciones se producen antes de que el crimen se llegue a consumar con lo cual se aplica el castigo y se salva una vida. Todo se complica cuando un buen día los precogs señalan al propio John Anderton como futuro asesino. ¿Como demostrar que es inocente y a la vez no poner en duda todo el sistema para el cual trabaja? Philip K. Dick fue un genio único en su especie. La suya no era una ciencia-ficción científica sino un vehículo al servicio de sus obsesiones, cargado de múltiples capas y alteraciones de la realidad que daban como resultado giros argumentales sorprendentes. Absolutamente brillante en los conceptos y en la ejecución de los mismos, su mente volaba libre por encima de las demás. Tanto es así que al final se perdió en su esquizofrenia, no sin antes dejarnos una de las obras completas más colosales de la ciencia-ficción. Sus primeros relatos y novelas son más digeribles para el público generalista que sus novelas más tardías, como lo prueba que hayan sido llevados al cine en varias ocasiones: Desafío Total, Blade Runner, Paycheck, Destino oculto o Asesinos cibernéticos entre otras. También El informe de la minoría (Minority Report) fue adaptado a la gran pantalla –con algunos cambios substanciales– gracias a Steven Spielberg. Se trata de una buena película, pero como suele pasar, el relato sigue siendo mejor. K. Dick tiene otras historias destacables basadas en traslados temporales, algunas igual de interesantes, pero he elegido esta en concreto porque dentro de la temática “viajes en el tiempo” es a buen seguro la más insólita y diferente de toda la lista que nos ocupa. Aquí no se viaja físicamente a través del tiempo. Solamente las mentes de los mutantes precogs avanzan hacia el futuro y la sociedad se vale de ellos para sus propósitos. Por supuesto solo se trata de un envoltorio de lujo que le permite al autor abrir un debate sobre derecho penal y plantear una complicada paradoja. En el relato sabemos que esas personas se van a convertir en asesinos a los que habrá que aplicar todo el peso de la ley, pero al ser detenidos antes de cometer el delito todavía deberían ser inocentes a ojos de la misma. Una brillante paradoja que termina por atrapar al protagonista y que parece no tener respuesta. Pero si alguien la tiene es Philip K. Dick. No es fácil entrar en su universo pero una vez lo hagan podrán disfrutar a lo grande dejándose llevar por el mismo. Eso sí, siempre hay que asomarse al abismo con respeto.

Sigue con el ranking en el siguiente enlace: 15 viajes en el tiempo que debes leer (II)

Dani Morell

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