Pioneros de la ciencia ficción rusa (Aleksei N. Apujtin, Porfiri P. Infántiev, Valeri Y. Briúsov, Serguéi R. Mintslov, Alba Editorial, 2013)

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Entre la vida y la muerte, de Alekséi N. Apujtin, es una narración esotérica tan cercana a la ciencia ficción como al terror gótico, y como comenta Alberto Pérez Vivas en la introducción del relato puede ser interpretado como fruto de las reflexiones de un hombre que intuye la proximidad de la muerte. (El cuento fue escrito en 1892, y su autor fallecería al año siguiente, si bien su salud fue bastante frágil los últimos años de su vida). Todo empieza al morir el príncipe Dmitri Aleksándrovich Trubchevski, y a partir de ese momento le acompañaremos en sus experiencias en el más allá, primero viendo las reacciones que despierta el suceso en familiares y amigos (lo cual presencia como un ente invisible sin forma), pero también experimentando sensaciones y recuerdos de vidas anteriores… Se lee tanto como relato fantástico, como de un postulado de pensamientos acerca de lo que podría ocurrir al finalizar la experiencia vital en este mundo, con los planteamientos sin respuesta que siguen atosigando a los creyentes en dichas teorías a día de hoy (si existe la reencarnación, ¿A qué propósito sirve, quién diseñó tan elaborada realidad y por qué?) Bastante interesante en líneas generales.

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En otro planeta, de Porfiri P. Infantiév, fue escrito por su autor en 1896 y no se editó hasta 1901 (si bien censurado por las autoridades de su país de la época, de hecho a la edición le faltan dos capítulos que no han podido recuperarse), y es un relato –casi novela corta, debido a su extensión- que mantiene un elevado sense of wonder (sentido de la maravilla) en cada una de sus páginas y se adelanta a otros escritos que fantaseaban con lejanos mundos que estuvieron en boga a finales del XIX y principios del XX. Tras un accidente mientras viaja en excursión por las montañas suizas, un joven es rescatado por un científico, el Dr. Rochas, que vive aislado realizando sus experimentos. El doctor está en contacto con el mundo de Marte y es capaz de “intercambiar conciencias”, permitiendo así que un humano pueda cambiar el cuerpo con un marciano y viceversa. Nuestro protagonista accede a pasar una temporada en el planeta rojo: a partir de ahí Infantiév aprovecha (como era bastante normal en los escritores de ciencia ficción de su tiempo, véase H.G. Wells) para teorizar sobre cómo sería la vida en un mundo utópico, organizado, de altos valores éticos, donde el progreso les ha hecho avanzar tanto moral como tecnológicamente. Adelanta en sus narración (al más puro estilo Verne) la existencia de los soportes fonográficos, el playback, el uso de las placas solares, incluso la crionización… La angustia existencial rusa interrumpe una narración amable en sus últimas páginas, cortando de raíz las paradisíacas vacaciones del protagonista y cerrando la historia con unas dosis de amargura en su epílogo inéditas hasta entonces: Apujtin había estado preso en 1892 en la prisión de Kriesti debido a su ideología, con lo cual puede intuirse la procedencia de ese fondo pesimista… Fue curiosamente la única incursión de su autor en el género.

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Valeri Y. Briúsov

El primero de los dos relatos incluidos en la recopilación escrito por Valeri Y. Briúsov es La montaña de la estrella, al igual que el anterior cercano a ser una novela corta debido a su extensión. Y de igual forma, como ocurría en el cuento previo vuelve a tratar el tema de la civilización de Marte desde el punto de vista de un texto de 1899. Pero las diferencias con el relato de Infantiév son notables: aquí no se trata de una crónica con un amplio sentido de la maravilla y con el deseo de mostrar las posibilidades de lo mejor de nuestro mundo usando el planeta rojo como excusa, más bien al contrario. Un aventurero se interna en los profundo del desierto africano para dar con una localización a la que las tribus de la zona llaman “La montaña de la estrella”, presuntamente maldita. Nuestro héroe conseguirá llegar tras muchas penurias y encontrará una civilización humana pero que se instauró bajo designios marcianos tiempo atrás, y que tiene un rígido sistema de clases. Tras ser capturado y sometido como esclavo, el aventurero se enamorará de la princesa de la comunidad, que a la larga provocará un grave conflicto con otro aspirante al trono. El tono general del texto –dividido en 26 capítulos cortos y un epílogo- es el de la novela de aventuras, más cercano a un Haggard que no a un Wells o un Verne, y coincide, eso sí, con En otro planeta al cerrar la historia del modo más triste y amargo posible.

El mejor relato de la compilación también proviene de la imaginación de Briúsov: La República de la cruz del sur (1905) muestra como, tras la fundación de país idílico y utópico en el Polo Sur, una enfermedad conocida como mania contradicens –según la cual los afectados actúan del modo absolutamente contrario a lo que desean hacer realmente- se propaga por la Ciudad de las Estrellas, capital de dicha nación. La narración consiste en la angustiosa descripción de cómo se van hundiendo lentamente las infraestructuras de la capital, a medida que el contagio crece y crece… Briúsov –uno de los creadores del movimiento simbolista ruso- logro realmente causar un notable desasosiego a sus lectores, y el relato, en cierto modo, es uno de los pioneros de las historias sobre zombies, creando unos espantosos parientes suyos –no me dirán que la enfermedad no tiene miga-.

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El libro es cerrado por Serguéi R. Minstlov y su El misterio de la paredes (1906), en la cual mediante un aparato capaz de generar imágenes y sonidos que han quedado “grabadas” entre las paredes los dos personajes principales son capaces de ver, en un caserón abandonado, sucesos ocurridos en el mismo siglos atrás. Interesante cuento, que anticipa algunas de las teorías parapsicológicas que estarían en boga en el siglo XX (como La cinta de piedra durante los 60 y 70) y que finaliza con la habitualidad fatalidad tan común en la literatura soviética ( y en casi todos los relatos de la presente publicación).

En líneas generales, podemos concretar con que la edición de Alba puede ser tan interesante como para los seguidores de la literatura rusa –y europea en general- de finales del siglo XIX como del XX, como (en nuestro caso más concretamente) los interesados en explorar “La edad de oro” de la ciencia ficción más allá de los autores con apellido anglosajón. La edición está cuidadísima, tanto a nivel de traducción, como de información –con detalladas notas a pie de página indicativas de datos que pudieran causar dudas en el lector debido a resultar propias de la cultura natal de sus autores, y breves intros explicativas sobre cada uno de los autores y épocas de la publicación de cada uno de los relatos-. Por suerte, durante este 2015 nos llevaríamos una agradable sorpresa cuando apareció editada una nueva selección de relatos… que comentaremos mañana.

Javier J. Valencia

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