Los que sueñan (Elio Quiroga, Ed. Minotauro, 2015)

quiroga01El escritor Elio Quiroga ha ganado el Premio Minotauro 2015 con la novela de ciencia ficción Los que sueñan. El jurado del premio estaba compuesto por Adrian Guerra, productor de cine; Carlos Molinero, ganador de la IX edición del Premio Minotauro; Ángel Sala, director del Festival de Cine Fantástico de Sitges; Marcela Serras, directora editorial de Minotauro, y por el escritor Javier Sierra.

El nombre del autor supongo que les sonará a muchos, aunque dudo que sea por su papel como escritor, y más por sus incursiones en el mundo del cine. Aún así, Quiroga, nacido en Las Palmas, ha publicado tres novelas: El despertar, Los códices del Apocalipsis e Ydill.

También ha dirigido cuatro largometrajes: Fotos (premio al mejor guión y Premio Especial del Jurado de Sitges 1997), La Hora Fría, No-Do, y The Mystery of the King of Kinema, además de numerosos cortometrajes.

El premio Minotauro, que este año llegó a su XII edición, es un premio literario que se otorga a la mejor novela inédita de ciencia ficción, terror o fantasía, que concede la editorial Minotauro y que está dotado con 6.000 euros. El año pasado todavía pagaban 10.000 euros, pero supongo que la crisis ha hecho mella. Carlos Molinero –ganador de la edición anterior-, ya puedes darte con un canto en los dientes.

quiroga02La entrega del premio se llevará a cabo durante la 48 edición del Festival Internacional de Cine fantástico de Sitges, y será el segundo año consecutivo en el que este premio literario se vincula a Sitges. Ya hice una crónica en su día de lo que ocurrió el año pasado.

Para analizar Los que sueñan, me temo que deberé hacer un único spoiler respecto a un giro que ocurre tras unas decenas de páginas. Avisado queda quién quiera adentrarse en la reseña, así que a quién le preocupen esas cosas, que no lea más.

O mejor dicho, no es un spoiler tan grave, porque la propia editorial lo publicitó cuando se falló el premio diciendo:

‘Los que sueñan’ es una novela de ciencia ficción pura, que refleja el auge internacional que vive ahora el género. Es una historia que plantea un dilema muy actual, y que sorprende al lector constantemente.

A pesar de no decir nada útil, menciona que es de ciencia ficción, y ese es el spoiler respecto al primer giro. Porque la novela empieza como una típica historia de terror, que gira y se convierte en una historia de ciencia ficción menos típica.

quiroga03Tenemos a Dante de protagonista, que vive retirado en una cabaña con su mujer, Dana, y su hijo, Justin. Es feliz tallando esculturas de madera; su último trabajo es una caja de madera negra con otras figuras dentro. Entonces empiezan a aparecer unas anomalías. Su hijo comienza a tener terrores nocturnos, y experimenta visiones fantasmales en su hogar: un rostro femenino que se parece a su mujer y que le pide ayuda, hecho de detritus y restos de polvo e insectos. Hasta aquí, todo bien. Y entonces llega el giro. Toda esa historia no es más que un mundo virtual, un cielo que Dante se creó para pasar el tiempo libre. Este es el spoiler, pero me parece lo mínimo que puedo decir para poder analizar un poco la novela, y si no, pues haber dejado de leer cuando avisé.

Estamos en un mundo devastado por la tercera guerra mundial. Se ha logrado “digitalizar” el alma, y con ello se abren las puertas de los paraísos virtuales. La gente puede elegir morir y pasar su alma digitalizada a un cielo de su elección. Y Dante fue un pionero en el uso de esa tecnología.

La idea de vivir en un entorno virtual no es muy original, y es típica del cyberpunk. A nivel cinematográfico, por ejemplo, pienso en Matrix. Pero en este caso Quiroga lo lleva al terreno de la religión, y de las implicaciones que tendría para las grandes fes la pérdida de fieles que preferirían morir y acabar en un mundo virtual diseñado “a la carta”. ¿Para qué jugártela a ir al infierno? El narrador nos explica de forma creíble las guerras y los fanatismos, y es la excusa para presentar un mundo devastado por el integrismo y el terrorismo, tema desgraciadamente de moda en los tiempos que corren. Buena vista comercial ahí, Elio.

Pero necesitamos un conflicto para el protagonista de la novela, y este se da cuando los cielos empiezan a fallar, y las “almas” digitalizadas comienzan a tener errores y fallos. Y Dante debe investigar qué pasa con sus paraísos. No digo más.

quiroga05A nivel de estilo es más que correcto. Las descripciones cumplen su cometido, las relaciones entre personajes son verosímiles (aunque Dante igual es demasiado “heroico” para el tono de la novela, que es más deprimente) y el ritmo, en general, se mantiene de forma amena. El autor parece experimentar, y utiliza algunos recursos artificiosos que no me acaban de convencer. Letras que desaparecen cuando el mundo se desmigaja, cambios en los puntos de vista de los personajes que saltan de uno a otro, cambios en los tiempos verbales, alternando los pretéritos imperfectos con los presentes para evocar inmediatez… también hay detalles inocuos, como numerar los capítulos en binario, o referencias a Star Wars, que son simpáticas y no pasan de ser un guiño. Pero sí que hay un problema, cuya importancia es indiscutible: explica demasiadas cosas. Hay mucha información para el lector, presentada de forma flagrante, sin excusa. Se podría perdonar si no fuera porque esto detiene la narración, y aunque sirva para ponernos en antecedentes, preferiría que la trama avanzase y que el Sr. Quiroga se hubiese devanado más los sesos para encontrar una forma de hacerme saber todas esas cosas, sin aburrirme o parar las máquinas. Puedo sonar duro, pero es que entonces llegamos al ensayo, que es totalmente prescindible. Hacia la mitad de la novela, Dante coge un libro que él mismo escribió en el pasado, y se lo relee. El libro está reproducido íntegramente, y básicamente es un ensayo sobre como diferentes temas le resultaron inspiradores y fundamentales para su trabajo. Religión, astronomía, mecánica cuántica, la mente… decenas de páginas que podríamos coger, arrancarlas y arrojarlas a las llamas de R’hllor, y no sólo la novela no se resentiría lo más mínimo… sino que creo que mejoraría. De verdad, no aportan absolutamente nada y son un coñazo insufrible, porque no aportan nada a la trama, y por la pedantería que destilan, lo que hace que Dante nos caiga mal.

Un extracto elegido totalmente al azar. Añado a pie de página la referencia que sale en la novela, por si no había quedado claro el tono del ensayo.:

(…)Llegamos así a lo que defino así: Dios como Pareidolia, Dios como Ilusión Necesaria[1]. La necesidad de la existencia de un ser supremo es una suerte de automatismo intelectual, el resultado de un primer análisis de la naturaleza de origen precientífico y puramente intuitivo, una especie de mecanismo automático de explicación (…)

  • He preferido remitir a una nota al pie un corolario de este planteamiento, y es considerar la Hierofania (el acto de la manifestación de lo sagrado) como una forma más de Pareidolia intelectual, de proceso semiautomatizado del cerebro, que, como la pareidola puramente preceptiva, condiciona la interpretación de los impulsos provenientes de los sentidos por la zona perceptiva del cerebro, y una conclusión en forma de “revelación” interior. Seria por tanto considerada por nosotros la Hierofania como otra forma de ilusión perceptiva.

Igual es cosa mía, y hay quien lo encuentra apasionante, que todo puede ser y hay parafilias literarias para aburrir.

Hay más cosas que no me han gustado: los personajes son interesantes, pero poco tridimensionales. Dante es el más unidimensional, ya que, a pesar de tener adicciones e inseguridades, es demasiado perfecto y todo le sale bien. Me recuerda al típico detective de novela negra, aunque en el caso de Dante, su adicción nunca resulta incapacitante. Y ganó dos premios Nobel, es atractivo a las mujeres…

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Elio Quiroga

Al margen del asunto del ensayo y las sobreexplicaciones, el resto de la novela es muy amena, y se disfruta. Tiene puntos muy positivos también, e importantes. Cuando el autor no es demasiado explicativo o divaga con digresiones y metafísica cuántica, el ritmo es muy bueno. La trama avanza, las descripciones cumplen su cometido, los personajes se muestran en movimiento, y genera interés. A pesar de ser un autor que viene del mundo del cine, algo que me aterra a nivel literario, ya que la mayoría de guionistas que he leído no saben crear escenarios, escenificar, describir… -quizás porque viven acostumbrados al apoyo de lo audiovisual, o porque son unos inútiles, a saber–, en este caso el resultado no solo es legible, sino que es muy interesante.

“El giro” del que hablé antes me parece muy bien llevado a cabo. Empezamos con una historia de terror, de fantasmas. Y de golpe nos rompe las expectativas al meternos de lleno en una historia de ciencia ficción. Y posteriormente descubrimos que esa primera parte no eran más que seres virtuales en un cielo diseñado por él mismo. Es un golpe de efecto bien ejecutado. Cuando se hace eso de romper la historia inicial, hay que dar algo a cambio más interesante, como hizo Hitchcock en Psicosis, cuando nos presentó el robo de Marion, y al llegar al hotel Bates, todo da un giro.

No he querido destripar mucho la novela a nivel de trama, pero diré que es un pastiche que funciona. La idea de un “cielo” virtual y sus implicaciones a nivel sociológico, aunque de forma un tanto basta, y puesta al servicio de la trama, están bien presentadas y resultan originales en su conjunto. Pero hay mucho más elementos, algunos muy “frikis”. Cada elemento por separado ya ha sido utilizado en otras novelas o películas pero la mezcla es creíble, y se disfruta. Tenemos entornos post-apocalípticos, guerras mundiales de religión, mundos virtuales donde las personas se “mudan” definitivamente, ordenadores cuánticos para intentar percibir otras realidades, niños-rata mutantes, ejércitos de zombies tecnificados, un Papa que parece sacado del comic Predicador… muchas cosas que me gustan, la verdad.

En conclusión, creo que algunos autores que ganaron anteriormente este premio –no diré nombres- deberían hacer una colecta para que el señor Quiroga gane esos 4.000 euros que se cayeron por el camino entre el año pasado y este. Porque he leído ganadores que no merecían ser publicados, y me alegra que en este caso lo haya ganado una novela que sí merece estar en las librerías y en los hogares.

Carlos Díaz

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