El martillo de Lucifer (Lucifer’s Hammer, Larry Niven y Jerry Pournelle, 1977, Tyrannosaurus Books, 2015)

lucifershammerCAP–Díganos, ¿qué ocurriría si el cometa nos golpeara? Supongamos que tenemos esa mala suerte.
–¿Habla de la cabeza? ¿Del núcleo? Porqué lo más probable es que pudiésemos traspasar la cabellera externa, ya que está compuesta de gas.
–No, no, me refiero a la cabeza. ¿Qué pasaría? ¿Estaríamos a las puertas del fin del mundo?
–Oh, no. Nada parecido. Lo más probable es que fuese el fin de la civilización.

Dos astrónomos aficionados descubren la existencia de un cometa que se dirige a la Tierra. La previsión inicial es que pase lo suficientemente lejos como para que no represente ningún peligro. Según científicos y autoridades, debería limitarse a un bello espectáculo celeste, pero si las cosas fueran tan sencillas no estaríamos hablando de un libro titulado El martillo de Lucifer. Uno de los dos astrónomos es Tim Hamner, un empresario que dedica parte de su ocio a la observación de la galaxia y que pronto se convertirá en uno de los personajes principales de la novela; el otro es un niño llamado Gavin Brown, que rápidamente perderá peso en la trama. Mientras el Hamner-Brown prosigue su inexorable avance hacia nuestro planeta, un senador estadounidense, Arthur Jellison, conseguirá financiación gubernamental para una expedición espacial en colaboración con la Unión Soviética. A su vez, Harvey Randall, un productor de documentales, generará expectación alrededor del acontecimiento gracias a sus reportajes. También conoceremos a políticos, militares, hippies, doctores, policías, ladrones y un asesino en serie. Hasta las sectas y los cultos apocalípticos, tan propios de la California de finales de los setenta, harán su ruidosa aparición en el escenario.

Como habrán adivinado, El Martillo de Lucifer es una novela coral. Se centra en la ciudad de Los Angeles y sus alrededores, pero en ocasiones se detiene en contarnos lo que sucede en puntos como Nueva York, Atenas o Moscú. Se llega a trasladar a los remotos confines de la galaxia y la creación del universo gracias a pequeños y bellos fragmentos en cursiva que nos explican el origen de todo. La cosa va de dar información a raudales, pero dosificándola para mantener el interés. La novela se presenta en forma de multitud de historias autónomas protagonizadas por decenas de personajes muy diferentes entre sí. Algunas se entrelazan y otras no, pero todas tienen su lugar en el gran tablero de ajedrez que conforma la posibilidad del fin del mundo. Lo quieran o no, todas van a convergir en el momento del impacto –se titula El martillo de Lucifer, no estoy haciendo ningún spoiler–. Ricos y pobres, creyentes y ateos, anarquistas y gente de orden, científicos y curanderos, militares y pacifistas, policias y delincuentes. Ningun gran segmento de la población se va a quedar olvidado por los autores, en su exhaustivo empeño por recrear el Armagedón de manera realista. No se preocupen, hay cantidades ingentes de personajes pero Larry Niven y jerry Pournelle son maestros en esto del best seller y saben dotar a cada uno de los suficientes rasgos de personalidad y originalidad para mantener un nivel de interés alto. Además, incluyen un dramatis personae en las primeras páginas para que podamos consultar quién es quién en los inevitables momentos de duda.

Larry Niven

Larry Niven

Larry Niven, matemático y psicólogo, es conocido sobre todo por la saga Mundo Anillo, en la cual imagina un gigantesco mundo circular que contiene todo un ecosistema artificial en su cara interna. El primer volumen de la serie (Mundo Anillo, 1970) es de lo más accesible dentro del panorama de la llamada ciencia ficción dura y ya se han contado hasta la saciedad las anécdotas y controversias científicas que le persiguieron tras su publicación. Estas le impulsarían a escribir una segunda entrega (Ingenieros de Mundo Anillo, 1979), donde se centró en demostrar la viabilidad de su mundo artificial. Por otro lado, Jerry Pournelle es ingeniero y trabajó durante 15 años en el programa espacial americano. Ha escrito en solitario, pero en nuestro país es habitual encontrarlo como colaborador de figuras más reconocidas. El mismo Niven, cuenta en su pagina web, que un buen día se le presentó Pournelle a casa y le dijo que si escribían juntos “le haría rico y famoso”. Niven le contestó “que ya era rico” y Pournelle zanjó el asunto de la siguiente forma: “Ok, pues entonces tu serás famoso y yo rico” –si nos atenemos a sus múltiples colaboraciones, parece que la cosa salió bien–. Ambos, representan un modo de ver y entender la ciencia ficción un tanto anquilosada y militarizada, en una línea política, digamos, muy conservadora dentro del panorama estadounidense. Sin embargo, nos han regalado grandes obras, cargadas de entretenimiento y sentido de la maravilla –científica y racional, eso siempre–. El libro que nos ocupa o La paja en el ojo de Dios, una de sus colaboraciones más celebradas, serian un magnífico ejemplo de todo lo dicho.

Jerry Pournelle

Jerry Pournelle

El martillo de Lucifer tiene algo –mucho– de ciencia ficción dura, pero sobre todo es un best seller de catástrofes muy bien documentado. Se divide en dos grandes bloques –el antes y el después de la caída del cometa– y todo se construye alrededor de estos hechos de manera racional y realista. En general es un libro equilibrado entre el costumbrismo que requieren algunas de sus tramas –sobre todo antes del impacto– y la espectacularidad hollywoodiense que demandan las escenas de destrucción y catástrofe. También sorprende por las cuidadas transiciones entre organización social y salvajismo, unos cambios que en ocasiones suceden en minutos y que son presentados con una cuidada planificación. Eso no es óbice para que se cuelen algunas escenas inverosímiles pero divertidas, como la del surfista que cabalga el tsunami –¿leyó John Carpenter este libro antes de rodar esa maravilla post-apocalíptica que es Rescate en LA?–. No nos vamos a engañar, esta es una novela coral muy de finales de los setenta, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva en cuanto a actitudes y posicionamientos de los protagonistas. Hay bastante sexo, muchas referencias a la ciencia ficción y la cultura popular de la época (Star Trek, Monty Pyton, Asimov, Sagan, Heinlein), gran importancia de la guerra fría, miedo a la hecatombe nuclear…etc. Hasta se llega a mencionar la película El coloso en llamas, en desprejuiciada reivindicación del cine de catástrofes –la moda cinematográfica del momento–.

En otros aspectos es mucho más atemporal. La segunda parte, la más interesante, pone gran atención en especular sobre los inevitables cambios en cuanto a organización social. El retroceso cientifico y el retorno a la edad media son evidentes. Se reinterpretan la propiedad privada, las jerarquías, las relaciones de comunidad, la religión y la política en base a las ideas de ambos autores. Hay historias optimistas que nos recuerdan a El cartero de David Brin y algunas disquisiciones que nos pueden trasladar a El día de los trífidos de John Wyndham o La Tierra permanece de George R. Stewart; eso sí, con planteamientos y soluciones muy alejadas ideológicamente de aquellos. Veremos desde gente que se considera libre de trabas tras el desastre, hasta comunidades que necesitan recibir ordenes de quién sea con tal de no desfallecer. La desaparición del Estado, en mayúsculas, es uno de los ejes fundamentales de esta interesante segunda parte del libro. Y pese a todo lo dicho, el optimismo científico y la fe en el progreso de Larry Niven y Jerry Pournelle son contagiosas.

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Por supuesto, El martillo de Lucifer no es original en su planteamiento. Existen muchos precedentes en la ciencia ficción que nos hablan de astros celestes que chocan contra la tierra –Cuando los mundos chocan, la novela y la película, de los años treinta y cincuenta respectivamente, serían un buen ejemplo–. Solo dos años después de la publicación de esta novela se estrenó la fallida Meteoro (Meteor, 1979), de Ronald Neame (director de la superior La aventura del Poseidón (The Poseidon Adventure, 1972) también de catástrofes), que planteaba un escenario muy similar. Y si avanzamos hasta nuestros días, a todos nos vienen unos cuantos referentes populares a la cabeza, desde meros productos de entretenimiento como Armageddon (Michael Bay, 1998) o Deep Impact (Mimi Leder, 1998) hasta la profunda, bella y destructiva Melancolía (Melancholia, Lars Von Trier). Sin embargo, me atrevería a decir, que esta Lucifer’s Hammer, pese a sus defectos y desigualdades, es la más completa y exhaustiva recreación del hecho desde una perspectiva global. Vamos, que te la puedes imaginar perfectamente como una serie de televisión con bastantes temporadas y personajes y sus consiguientes altibajos. La vocación de abarcar mucho es clara y arriesgada, pero la tarea se consigue con creces. Si eres de los que –como un servidor– se lo pasan pipa con el apocalipsis y el final de la civilización –mientras no llegue de verdad–, tienes en esta novela unas cuantas horas de entretenimiento adictivo.

Dani Morell

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