Interregno (José Vicente Pascual, Ediciones B, 2015)

Interregno01A principios del siglo V, prácticamente desaparecido el dominio de Roma, los pueblos del norte de la península Ibérica y las tribus, clanes y naciones euroasiáticas que la han invadido luchan encarnizadamente por la supremacía.

Perviven el antiguo culto animista y la espiritualidad vinculada a las fuerzas de la naturaleza, propias de la religión céltica, la hechicería y la magia, enfrentadas a las deidades clásicas y, sobre todo, a la nueva fe cristiana.

Berardo de Hogueras Altas, desde su rica ciudad guarecida en el vértice montañoso cántabro-astur-leonés, convoca a sus vecinos y aliados para fundar un señorío defendido por un poderoso ejército. Han de enfrentarse a la amenaza de los vándalos asdingos y las salvajes partidas de halaunios que asolan la región; también se defenderán ante los planes del codicioso Hermerico, rey de los suevos, quien desde su trono en Bracara Augusta planea adueñarse de todo el norte peninsular. Aunque, quizá, los enemigos más temibles sean las intrigas por el poder y la traición.

La llamada de Berardo es respondida por los bravos montañeses de Gargantas del Cobre, los cazadores del valle de Eione, los fieros guerreros de Pasos Cerrados… Todos saben cuál es su destino más cercano: los tiempos de la espada y la leyenda.

Bien, a priori no parece una novela de género de las que analizo habitualmente. ¿Por qué la he leído? Pues porque hace unas semanas vi en el twitter de Ediciones B lo siguiente:

Primeras págs de INTERREGNO de José V. Pascual, una novela histórica que se lee como una novela de fantasía épica.

Interregno02Tenía que probarlo, porque siempre me dejo llevar por estas frases, como ya os he dicho en otras ocasiones. Novelas que son el nuevo Juego de Tronos, que se comparan a Poe, o Lovecraft, o Tolkien o la madre que los parió. En mi caso roza la parafilia literaria, noto cierta excitación sexual con esos blurb tan ominosos. Y por este motivo, os traigo esta reseña.

Es cierto que Interregno tiene una trama que busca la épica. La novela presenta ejércitos bárbaros, traiciones e intrigas cortesanas, asesinos y lugares malditos. Todo parece orientado a construir una epopeya centrada en el personaje de Egidio, y lo presenta como predestinado a grandes actos. Bien, eso me gusta. Además, el autor, José Vicente Pascual, a pesar de ambientar la novela en una época oscura a nivel de registros a los que acudir para dar veracidad a los sucesos, se percibe cierto esfuerzo documental. Es verosímil. Sin tener yo muy claro si es verdad o no, pero lo veo creíble. Eso también me gusta. Y el hecho de ambientarla en los Picos de Europa, siendo yo cántabro, también me gusta. Llamadlo estúpido orgullo patrio.

El problema de la novela es que el autor tiene un estilo farragoso y denso, proclive a usar palabras demasiado aparatosas, construcciones basadas en múltiples oraciones subordinadas, y pasivas que entorpecen. Abusa de los adjetivos antepuestos. Hay constantes frases-párrafo que hacen que su lectura sea muy laboriosa. Esto se combina con que los diálogos son muy largos, y poco creíbles. Todos los personajes hablan de forma que parece una clase de retórica, haciendo exposiciones ordenadas y meticulosas de sus motivos. Esto provoca que no haya una caracterización verosímil. Egidio, el protagonista, se expresa a menudo de forma culta, a pesar de ser pueblerino ladrón, en una época premedieval. No hay una clara distinción entre el habla de un erudito, un monje, un bandido y un ladrón, cuando deberían estar bien marcados. Eso ya no me gusta tanto.

Y como ocurre a menudo en la novela histórica, el autor cae en el exhibicionismo. Probablemente se ha documentado largo y tendido para la obra, y tiene ganas de demostrarlo en cuanto aparecen pueblos bárbaros -asdingos, suevos, vándalos…- y con ello consigue aburrir. Esto tendrá su lector objetivo, pero no es el de fantasía.

Y vuelvo al tweet. ¿Por qué nos dice que se lee como una novela fantástica a pesar de ser histórica? ¿No se lee de izquierda a derecha? ¿Con los ojos entrecerrados de una forma especial? ¿Hay que ponerse las orejas de elfo y la banda sonora del Señor de los Anillos? ¿Hay que arrojar a Bram por la ventana después de tirarte a tu hermana? ¿Cómo?

Conclusión: creo que el mundo sería mejor si unos cuantos publicistas se dedicasen a otra cosa, porque no creo que su trabajo sea ser engañoso respecto al producto que venden.

José Vicente Pascual

José Vicente Pascual

A pesar de las pretensiones con las que se presenta la trilogía, Interregno es una novela histórica, no fantástica. Y se lee como una novela histórica, porque es lo que es. Y punto.

Quizás, en un plano paralelo idéntico en casi todo al nuestro, mi yo de allí, que escribe reseñas de novela histórica para el “Pájaro Histrión”, una web de literatura histórica greco-latina y medieval, está igualmente indignado porque se compare la novela histórica con ese género de nicho que es el fantástico, propio de frikis y fracasados.

Porque está ambientada en un periodo histórico bien definido, en una época premedieval, en el norte de España. Los personajes, aunque son de ficción, están bien enmarcados en la historia del lugar. No hay elementos fantásticos, más allá de algunas referencias al destino. Hay un personaje, Hermipo, que es el único personaje que podría encajar en una novela de corte fantástico. También hay referencias a maldiciones y a la voz de ciertos espíritus animistas, pero el tratamiento que se hace de tales hechos puede ser interpretado como la adecuación de la trama a las creencias del lugar, y nada que se pueda considerar fantástico.

Hay muchas novelas ambientadas en la época en la que los bárbaros desmembraron el Imperio Romano, o en la lucha de los pueblos celtas e iberos contra los romanos, incluso ambientadas en Hispania. También hay muchas novelas históricas que toman como base las creencias celtas, y las muestran con cierta fantasía, aunque dentro de un marco histórico. La mayoría se centran en historias artúricas, en las islas británicas, como Las Nieblas de Avalón. Interregno está a caballo entre ambas ambientaciones, y se queda ahí.

Se percibe cierto oportunismo comercial con esta novela, partiendo de algo tan anecdótico como el hecho de ser una trilogía, y pasando por la presentación de la novela que puse en el segundo párrafo:

Perviven el antiguo culto animista, la espiritualidad vinculada al fluir de los ríos y la religión del árbol y la piedra, propias de la mitología céltica, en belicosa coexistencia con la hechicería, la magia y la potestad de fuerzas sobrenaturales enfrentadas al recuerdo de las deidades clásicas y, sobre todo, a la nueva fe cristiana.”

Al menos en la novela que nos ocupa, no hay nada de magia, ni de fuerzas sobrenaturales enfrentadas, salvo el hecho de que un personaje, Irmina, habla con un trozo de corteza de árbol que tiene aspecto de rostro; que Egidio parece ser un elegido del destino, y que Hermipo parece tener cierto poderes precogniscientes (que incluso podrían llegar a ser justificados de forma no mágica).

Por mucho que se intente disfrazar, Interregno no es fantasía oscura. Es novela histórica ambientada en una época oscura, pero que realmente fue así.

En conclusión, no hay apenas puntos de interés para el lector de fantasía, más allá de la forma con la que se pueda “disfrazar” la novela por un departamento comercial; lo cual no quita que la segunda y tercera parte sí que tengan elementos y fuerzas sobrenaturales. Pero la que nos ocupa, no.

Puntuación: Cinco piedras norteñas, que ni vuelan, ni son portales celtas a tierras de hadas, y ni siquiera se transforman en huargos.

Carlos J. Díaz

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