El escondite (Hide and Seek, Dennis Potter, 1973, Libros Walden, 2017)

Es obvio que permanece en mi conciencia. Y está ahí, en mi trabajo, si la gente quiere verlo. Muchos de los personajes son los que sufren abusos, los indefensos… 

(Dennis Potter, 1983)

Dennis Miller se encuentra en plena caída libre y trata de escapar. Su esposa le ha abandonado a causa de sus maltratos, su adicción a la pornografía y a las prostitutas le carcome, su doctor piensa que su problema es de tipo psicológico… Pero Miller está convencido de que es una personaje de una novela y que el Autor está detrás de todo. Siente la necesidad de volver al bosque de Dean donde se crió y de refugiarse en una destartalada cabaña que le transportará al ayer, y así, encontrará un punto de fuga para escapar del Autor…

Pero el propio Autor se convertirá en el narrador del libro una vez Miller llegue a la cabaña. Y a partir de ahí intentará por todos los medios extrapolar todos los miedos, todas las filias, toda la oscuridad que le asolan a otros: a su agente, a su amigo Robert, de nuevo al propio Miller. Escribirá y escribirá con la intención de esconderse a si mismo como el verdadero protagonista de la sórdida narración…

Dennis Christopher George Potter nació en 1935 en Berry Hill, una pequeña localidad situada en el bosque of Dean. Trabajó como crítico televisivo para el Daily Herald entre 1962 y 1964, año en el que su carrera como político se vio truncada al perder unas elecciones como miembro del partido Laborista por la alcaldía de Hertfordshire East y  se le detectó una soriasis aguada que le provocaba artritis en los dedos. Comenzaría entonces una carrera en el medio televisivo  que daría sus primeros pasos con obras como The Confidence Curse (1965) o Stand Up, Nigel Burton (1965) y que culminaría con prestigiosas mini-series o telefilmes como Casanova (1971), Brimstone and Teacle (1976, censurada en su día por la BBC por su violencia explícita) o Pennies From Heaven (1978), que sería llevada al cine en 1981 por Herbert Ross (Dinero caído del cielo, con Steve Martin dando vida al personaje que interpretara Bob Hoskins en la serie) y que aunque cosecharía un sonoro fracaso en taquilla daría a Potter su única nominación al Oscar. En 1986 se estrenaría en la BBC El detective cantante (The Singing Detective, 1986), quizá su obra más popular  A lo largo de tres décadas escribiría novelas, ensayos, obras de teatro y películas pero su mayor foco de atención fue la televisión, y solo en los años finales de su vida se lanzaría a la dirección adaptando sus propias obras, como Blackeyes (1989) y Secret Friends (1991, editada en España en DVD por Cameo en su colección B-Side). Crítico contra la religión (a la que definió como la herida, y no la venda), la prensa sensacionalista (sentía una especial animadversión por el magnate Rudolph Murdoch y su prensa y televisión amarillista), enormemente culto pero con una sensibilidad que le permitía conectar con el gran público sin ser complicado ni pedante, y amante de usar la música como elemento narrativo en su obra (es habitual que sus personajes canten temas de los años 40 en playback), fallecería en 1994 por culpa de un cáncer de páncreas. Consiguió que las cadenas rivales Channel 4 y la BBC, con la que se había enfrentado en su última época, emitieran sus dos obras finales conectadas entre sí Cold Lazarus Karaoke (ambas protagonizadas por Albert Finney) por deseo expreso suyo. La British Academy of Film and Television Arts (los BAFTA) tienen un premio con su nombre, el que se entrega al mejor guión televisivo.

“El detective cantante”.

Es de agradecer la iniciativa de Libros Walden de traer algo del material inédito (esto es, prácticamente todo) de Potter traducido al castellano. El escondite se publicó en el Reino Unido hace casi 45 años, cuando el prestigio del autor como uno de los guionistas de televisión más importantes del mundo ya estaba totalmente asentado (un año antes de fallecer dijo acerca del medio esta cosa situada en los salones de la gente… Yo pensaba entonces “que maravilloso podría ser”. Ahora tenemos que decir “que maravilloso podría haber sido…”) pero por su forma y contenido probablemente el formato novela le iba mucho mejor. Se trata de una especie de auto-exorcismo personal del autor donde intentó plasmar obsesiones y aflicciones que le habían corroído pero lo hace extrapolándolo en diferentes figuras -primero Dennis Miller, después el Autor, una figura situada por encima de Dios, pero a medida que se va rascando la superficie por debajo del propio Potter) que van adoptando diferentes demonios del creador de Lipstick at your Collar. En muchos sentidos es un precedente director de El detective cantante y hasta diría que se complementan la una con la otra. Los problemas de salud del autor, las diferentes experiencias traumáticas que vivió en su infancia en el bosque de Dean -aunque en El escondite sitúe unas concretas en el centro y el El detective cantante otras, diferentes obras, diferentes demonios, mismo autor-, la conflictiva relación con su esposa, sus problemas de salud causados por la soriasis aguada que le atenazaba… donde acaba la novela prácticamente empieza la serie de televisión, aunque esta lleve el juego de caja de muñecas rusas entre realidad y ficción a otro nivel, debido a su formato y mayor extensión.

El tema de los abusos sexuales sufridos en su infancia, que termina siendo la piedra lanzada al rio que genera ondas y ondas de filias, tormentos y complejos en el Miller/el Autor/Potter, también lo reiteró en el que hasta ahora el único libro publicado en castellano del autor, Ojosnegros (publicada en España por Alcor-Martínez Roca en 1990): pero mientras que en El escondite se palpa en su narrador una sincera necesidad de expresarse y confesarse hacia el lector, en aquella Potter se mostraba mucho más expeditivo y con deseos de venganza, no solo hacia el tio-abusador de la protagonista en la infancia -reflejo del suyo propio-, sino de la misma sociedad vouyerizada que la había convertido -una modelo de anuncios- en un objeto de deseo y comercio, estableciendo un paralelismo entre ambos conceptos. La dura visión de la sociedad de Potter en Blackeyes probablemente tuvo bastante que ver para entender su fracaso en su conversión en mini-serie en 1989 (en el Reino Unido, se entiende, por estos lares ni ha estado ni se la espera ya, por desgracia).

Merece la pena introducirse en el mundo de Dennis Potter. Es complejo y es duro, sí, pero nunca por su forma -ni caso a lo que lean por ahí al respecto: usa un lenguaje al que se puede acercar cualquier hijo de vecino-, siempre por su contenido. Y en El escondite se ha de atravesar por esa madeja de aparente arrogancia y duro cinismo, las primeras capas de la coraza que parece necesitar el escritor para poder pulsar el botón de planta baja en su ascensor personal para comenzar a descender hacia su mundo personal. Y ahí se pueden vislumbrar momentos de belleza y tristeza, como intentando atrapar con el puño los breves momentos de felicidad que atesoró en una infancia donde ese estado no fue  al parecer precisamente la constante.

Han tenido que pasar más de 20 años desde su muerte para poder volver a leer una obra de Dennis Potter en castellano. Ojalá se convirtiera de ahora en adelante en algo habitual y ya de paso se empezaran a recuperar sus trabajos televisivos en el mercado nacional. Nunca es tarde si la dicha es buena…

Javier J. Valencia

 

 

 

 

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