Robert Crumb – Entrevistas y cómics (Gary Groth, Robert Crumb, Gallo Nero, 2014)

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Fui consciente de la existencia de Robert Crumb allá por 1996, en plena adolescencia. En aquella época estudiaba ilustración y dibujo de cómic en la Escuela Joso de Sabadell y mi profesor era uno de los autores clásicos de El Víbora y Makoki, Carlos Gambarte. Como buen predicador de las virtudes del cómic underground, Carlos aprovechó una clase para evangelizar a sus alumnos con la vida y milagros de uno de sus héroes, por lo que procedió a hacer un pase del documental que Terry Zwigoff dedicó a la figura de Robert Crumb en 1994.  Muchos, incluído yo, salimos cambiados de aquella experiencia, ya que conocimos a uno de los seres humanos más peculiares de las artes estadounidenses.

He experimentado una sensación muy parecida al acabar este libro publicado por la gente de Gallo Nero Ediciones y que compila cinco titánicas entrevistas que Gary Groth (creador de Fantagraphics Books y editor de parte de su obra más clásica) fue realizando al dibujante de 1984 a 1995. Aunque ya sabía bastante de su vida y obra, las entrevistas de Groth hacen que, gracias a su familiaridad con el interlocutor, estas se conviertan en pormenorizados buceos en las obsesiones, recuerdos y opiniones y del autor y cuyo resultados son siempre fielmente controvertidas.

La primera de estas es más un corto monólogo en base a unas preguntas enviadas previamente en donde Crumb repasa por encima su obra, sus influencias artísticas y sus trabajos en revistas como Zap o la que él mismo fundó, Weirdo. Esta parte se puede considerar más una confesión que una entrevista propiamente dicha, pero es excelente para presentar al “personaje”, por así decirlo, al lector. La segunda es la más extensa de todas y se centra en múltiples temas que ayudan a hacernos una idea de su trayectoria vital y artística; desde su infancia con sus dos hermanos (más personajes y peculiares que él, si cabe) obsesionado con los cómics de animalitos (hasta el punto de masturbarse con imágenes de Bugs Bunny) y con el sexo en general, pasando por su primer y fallido matrimonio y su época como artista emergente del undeground de los sesenta y el movimiento hippy (al que siempre se resistió, ya que en gustos musicales y de vestimenta era más bien un “carroza”) hasta llegar asuntos peliagudos como el juicio por los derechos de su celebérrima tira Keep on truckin’ o todos sus problemas con el fisco en los setenta.

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En la tercera entrevista Crumb aborda temas mucho más personales como sus obsesiones sexuales (ya sabéis que hay un tipo de “chica Crumb ideal”, mujeres altas y poderosas a las que acaba sometiendo y vejando) y su complicada relación con el feminismo y la misoginia en general, una de las banderas que más veces han usado sus detractores contra él. También aborda el tema del racismo y su visión de la cultura popular negra clásica, de la que es gran admirador en lo musical pero que muchas veces ha sido objeto de sangrantes parodias como las de las historietas protagonizadas por Angelfood McSpade, uno de sus personajes más controvertidos.

Quizá la quinta sea la más abstracta de todas, ya que Crumb se mete en temas políticos y da un peculiar repaso a los métodos de gobierno de los Estados Unidos (de los que marchó poco después de la entrevista, residiendo ahora en el sur de Francia); es aquí donde encontramos interesantes y a la vez densas diatribas sobre el corporativismo, el comunismo, Reagan, Bush padre y quien se ponga por delante.  Para finalizar, la última está dedicada a lo sucedido después del estreno del documental de Zwigoff y es una de las más curiosas; Crumb capea el temporal de críticas de la prensa hacia su figura e intenta quitar hierro a muchas afirmaciones hechas en el documental, siempre con su estilo inconfundible. De hecho, es tan interesante que inmediatamente después de su lectura me lo ví otra vez, es un clásico que siempre aguanta bien.

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Como interludio a todas estas entrevistas encontramos los fragmentos más significativos de su obra; cómics e ilustraciones como la demencial “corazones de negro en lata” o la que levantó las iras de muchas asociaciones de mujeres, la de la chica diabólica sin cabeza que Mr. Naturla regala a Flakey Foont para que la use en sus juegos sexuales. Este libro de entrevistas es una obra imprescindible tanto si queréis entrar en el mundo de Crumb como si ya lo conocíais de antes, un viaje por una de las mentes más peculiares del siglo XX, llena de contradicciones y afirmaciones de echarse las manos a la cabeza y que convirtió sus fijaciones en un universo artístico totalmente único. No puedo recomendarlo más encarecidamente.

Víctor Castillo

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