Fuera de la ley- Hampa, anarquistas, bandoleros y apaches. Los bajos fondos en España (1900-1923) (V.V.A.A, La Felguera, 2016)

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En 1909, mientras Barcelona ardía durante los graves disturbios de la Semana Trágica, aún resistían los últimos legendarios bandoleros andaluces. El ejército del hampa estaba formado por un universo fascinante: dronistas, sirleros, espadistas, ratas de hotel y, por supuesto, apaches, tipos tatuados que cruzaron la frontera francesa y se establecieron en España. Pistoleros de extrema derecha se enfrentaban con grupos anarquistas expertos en el uso de la star y, con frecuencia, unos y otros podían encontrarse en cabarets, cafés cantantes, siniestras tabernas donde se reunían golfos y randas, matones y bohemios. Al mismo tiempo, surgían grupos terroristas como La Banda Negra, dirigida por un oscuro y falso barón, que también tenía su réplica en una conocida banda de atracadores de trenes. Eran los años del cloroformo, del éxito de Fantômas y el temido cotú, la navaja de dronistas y sirleros. Se les llamaba «chusma encanallada», «gente de mal vivir» y eran los dueños de los bajos fondos en medio de un universo que todavía hoy nos resulta extraño y casi desconocido.

«Hubo una época, cuando los del sindicato Único y los del Libre resolvían sus problemas sociales a tiros, en que los pobres maleantes del barrio optaron por hacer tertulias familiares mientras no hubiera más seguridad en la calle. Entonces, los mercados de mujeres fueron también guaridas de perseguidos, mezclándose, como en un alucinante cocktail, policías, bandidos, revolucionarios místicos, pistoleros, mujeres maquilladas, indicadores, espías…»
Luis G. De Linares «¡Barcelona a la vista!» (Estampa, 17 de diciembre de 1932)

Si entendiésemos contracultura como un movimiento que se opone a la cultura general, está claro que su mayor adalid se encontraría en el ejecutivo de este país. Pero, por otra parte, si la entendemos como el movimiento que se opone a los valores y modos de vida dominantes, hace años que “contracultura” se convirtió en una etiqueta mainstream, destinada a vender productos a las masas.
Sin embargo, aún existen determinados personajes, actuaciones y editoriales para los que el término “contracultura” no es un oxímoron. Es el caso de la editorial “La Felguera”, que tiene en su haber un catálogo realmente ecléctico, que huye de convencionalismos, y que parece fruto de un maldito perturbado, con toda la confusión y genialidad que esto conlleva. Se anuncian como una sociedad secreta de espías y outsiders, introduciendo al lector en un metajuego literario de difícil clasificación y fuentes variadas. Y los criterios con que componen su catálogo son tan confusos como su web. Son capaces de titular una colección de cartas y fotografías del controvertido T.S. Elliot: “El hombre que amaba a las niñas”; publicar a William Blake, Aleister Crowley o Alan Moore; burlarse de La Movida como una crónica de la imbecilidad política, o buscar qué hay en el mundo subterráneo, bajo nuestros pies, mezclando ensayo y ficción, desde Lovecraft a Verne.
El libro que nos ocupa, “Fuera de la Ley”, es una obra documental, a medio camino entre la ficción y el ensayo, que recopila una gran cantidad de material gráfico sobre la España noir. Decía Ray Bradbury que “Un libro es un arma cargada”, y este libro en concreto es una Star de 9mm, sin duda, centrada en el submundo español de finales de XIX y principios del XX. Tenemos anarquistas, sirleros, dronistas, trogloditas… todo un rico y fascinante vocabulario de delincuentes, enumerados de forma que la mitad de las definiciones aseguro que gran parte de los lectores no las habrán oído en su vida.

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La estructura de esta obra se divide en seis partes:

1. HAMPA
Es el apartado más amplio, que trata del mundo del hampa en general; sirleros, dronistas, estafadores, ratas de hotel. Tugurios, cabarets. Sociedades secretas, bandas. Personajes destacables a ambos lados de la ley, como el comisario Fernández-Luna, que se disfrazaba de apache o mendigo, o Rafael Coba, ladrón de arte.
2. CUADERNO DE FICHAS POLICIALES
Una especie de anexo situado como segundo “capítulo”. Es una colección de un centenar de fichas policiales de la época, con los tatuajes reproducidos a mano, descripciones de las cicatrices y delitos, así como fotos de los sujetos en cuestión.
3. ANARQUISTAS
Capítulo dedicado al anarquismo menos conocido, con retratos y narraciones francamente asombrosas, como la infame Banda Negra del falso Baron Koening.
4. BANDOLEROS
Con especial dedicación al bandolerismo andaluz y los últimos bandoleros. Reproduce, por ejemplo, una entrevista de 1934 a Pasos Largos, que actuaba en la Serranía de Ronda, y es conocido como el último de ellos.
5. APACHES
Apartado dedicado a las bandas de delincuentes apaches, venidos de París y que se instalaron en la península. Con su vestimenta característica, sus modus operandi y sus tatuajes.
6. DICCIONARIO CRIMINAL
Otro anexo, este sí, situado al final. Un diccionario de argot criminal, elaborado por el guardia civil Pedro Serrano en 1929, diferenciando entre el caló de uso criminal normal y corriente, el gitano, y el de provincias. Así aprenderemos que una “beata” es una peseta, “jelenar” significa enamorar, y “suspender” implica levantar tres o cuatro dedos el vestido de la víctima por bajo del sitio donde se encuentra el bolsillo. Hay unas cuantas palabras que ardo en deseos de usarlas en mi vida cotidiana.

Sinceramente, el buen hacer de La Felguera exuda cada página de esta obra. Los documentos gráficos, las fotografías, la recopilación de archivos de esa época, entrevistas, técnicas, herramientas y armas… todo confluye para darle un tono único, perfecto, nunca visto en la historia de nuestro país, desvelando unos bajos fondos inéditos. Dos defectos son los únicos que se me ocurren. Uno objetivo, y otro subjetivo. El subjetivo es que el apartado de fichas policiales ocupa más de un centenar de páginas, y creo que con una veintena (diez fichas) hubiera tenido más que suficiente. El objetivo es que hay bastantes espacios muertos: páginas completamente negras para separar capítulos o subsecciones, que acrecentan la sensación de espacio desaprovechado. Aún así, 564 páginas por 23€ no será un regalo, pero es una relación calidad-precio fantástica. No me importa sentir que sobran un centenar de páginas entre fichas y espacios vacíos, porque con cien páginas menos, seguiría siendo un precio excelente para este “Fuera de la Ley”.
Toda la vida viendo y leyendo acerca del Londres noir, de los asesinatos de White Chapel y las hazañas de Sherlock Holmes, del Paris victoriano con sus bajos fondos… y resulta que sin saberlo tenía un submundo tan rico al alcance de la mano que podría darle mil vueltas a los penny dreadful anglosajones; un trasfondo tan oscuro y misterioso que el From Hell de Alan Moore hubiera ganado si se hubiese ambientado, por ejemplo, en el infame Distrito Quinto de Barcelona, conocido como Barrio Chino. Y doblemente sorprendente por el hecho de que hasta ahora nadie se había atrevido a publicar algo similar.
Sí, cualquier sabe que había bandoleros andaluces en la sierra, y anarquistas que atentaban en la Semana Trágica en Barcelona. Pero lo que tenemos aquí es una obra que se centra en datos oscuros de aquellos años, en lo menos conocido y más sorprendente. “Fuera de la Ley” es un libro redondo, totalmente recomendado, que me ha cautivado de principio a fin.
Mi puntuación: nueve bombas y una puñalada. Pocas veces he puesto una nota tan explosiva y sangrienta, y lo considero un imprescindible para cualquiera con intereses “noir”.

Carlos Díaz

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