Esos dados tan raritos- 5 juegos de rol de lo más inusual

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Al igual que la música y el cine, los juegos de rol también han vivido sus épocas de experimentación e introducción de nuevos géneros y mecánicas. Si bien desde los años 80 y 90 ya existieron casos de juegos que rompían con lo establecido introduciendo o eliminando elementos tales como las hojas de personaje o los dados, no fue hasta los primeros dosmiles cuando empezaron a aparecer juegos realmente revolucionarios. Los juegos de rol vivieron una explosión de juegos indie de diseñadores ajenos a los grandes de la industria, propuestas que con el tiempo han ido siendo incluso absorbidas por el mainstream. Vamos, como con todo. Si estáis ya cansados de las mazmorras de toda la vida (ojo, que siempre entran bien depende del día) echadle un vistazo a alguno de estos juegos.

InSpectres (Jared Sorensen, 2002, Memento Mori Theatricks)

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Empezamos por uno de los juegos considerados pioneros del citado movimiento indie. InSpectres mezcla hábilmente el terror sobrenatural con uno más mundano; el de abrir y gestionar una empresa propia. Los personajes son miembros de una franquicia de la compañía InSpectres, especializada en la lucha contra todo tipo de seres sobrenaturales. Los casos son presentados de una manera muy peculiar; los jugadores y el director de juego solo saben la premisa (algo raro parece estar pasando en la casa de los Marsten) y tienen que irla desarrollando mediante narración y tiradas de dados. Los resultados altos dan control narrativo al jugador, los bajos al director de juego. Los jugadores tienen incluso derecho a momentos de “confesionario” al estilo de un reality show para introducir elementos en la narración (“en aquel momento no tenía ni idea de quién eran los hermanos Winchester”) y encauzar la historia a su favor. El caso se acaba cuando los jugadores han conseguido reunir una cantidad determinada de “dados de franquicia”; a más dados, mejor paga para todos pero mayor dificultad. Los personajes también pueden “tirar de fondos” de reservas de dados que representan crédito con el banco, libros sobrenaturales y seguro médico, pero como todo en esta vida, no conviene abusar ya que puede que vuestra próxima misión sea difícil de hacer con los muebles embargados. InSpectres mola tanto que incluso inspiró una película independiente financiada por Kickstarter.

Primetime Adventures (Matt Wilson, 2004, 2005, 2015, Dog-eared Designs)

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¿Harto de que tu serie televisiva favorita se llene de Poochies, “salte el tiburón” después de unos años, o que acabe flanderizando a algún secundario? Si nada de lo que he dicho tiene sentido para tí, date primero un garbeo por tvtropes.org y luego me cuentas. ¿Ya? Si, como decía, cualquiera de lo anterior te molesta, con este juego puedes montarte tu propia serie catódica. Y desde el primer minuto, ya que la primera partida consiste en hacer un pitch o presentación de tu serie, creada en consenso entre todos los jugadores y el director de juego.¿Añadimos un toque sobrenatural a nuestra sitcom en un bar? ¿Que tal si además de madres de suburbio nuestras protagonistas son… espías? Tras esto, el grupo decide si quiere hacer una temporada corta -cinco episodios- o larga -nueve- y cada uno de los protagonistas recibe una cuota idéntica de spotlight o sea, protagonismo- en ellos. Esta semana le toca a Buffy, pero la que viene es para Xander. La resolución de escenas es mediante cartas de póquer, más o menos dependiendo de nuestro protagonismo y a estas se pueden añadir más por los puntos de fan mail. Hay gente que nunca tiene suficiente de Spike. El jugador que contabilice más cartas rojas es el encargado de narrar el resultado de la escena. PTA es un juego de rol de componente altamente narrativo y un pequeño éxito duradero en la escena indie americana, ya que el pasado 2015 contó con su tercera edición, un libro que me muero por tener entre mis manos.

Monkey (Newt Newport, 2010, D101 Games)

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A muchos jugadores les encantaría que personaje tuviera poderes inmensos desde la primera partida. Saltar montañas sin despeinarse, ser maestros de las artes marciales y noquear a cientos de enemigos de un patadón y la lista continúa. Está bien, Monkey te permite hacer todo eso desde que te sientas en la mesa de juego. Pero dime, poderoso inmortal: ¿de que te va a servir todo eso si has perdido el respeto del Mandato Celestial? Efectivamente, en este juego los jugadores interpretan a inmortales mitológicos chinos de la dinastía Tang al estilo del Rey mono Sun Wu-Kong y sus amigos en las historias de la novela Viaje al oeste. Desde maestros ascendidos de artes marciales a demonios redimidos pasando por deidades rurales, todos habéis ofendido a “los de arriba” y necesitáis recuperar los suficientes puntos de virtud para que os vuelvan a aceptar. Y aunque ayudar a los demás está bien, es demasiado fácil hacer mal uso de vuestros poderes durante las aventuras. Monkey  funciona con un sistema que utiliza (otra vez) cartas de póquer en manos en las que debemos decidir si nuestra acción es activa (Yang, cartas rojas) o pasiva (Yin, cartas negras) y superar con la suma de estas un número de dificultad.Y olvidaos de los puntos de vida; total, ¡si no se puede morir! Si los personajes reciben 3 “strikes” son eliminados de la partida durante un tiempo para volver aún más furiosos y, probablemente, con menos puntos de virtud. Monkey es un excelente y divertidísimo juego para todas las edades que está preparando su segunda edición o, como dice el autor, “reencarnación”.

Hoodoo Blues (Carl Warner, Brian St. Claire-King, 2010, Vajra Enterprises)

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El sur de los Estados Unidos siempre ha sido un mundo aparte y en este juego de rol aún más. Hoodoo Blues está protagonizado por inmortales sureños: Quizá fueron atacados por un Loup Garou y ahora son cambiaformas diabólicos. Quizá simplemente sean unos poderosos chamanes indios y han descubierto una medicina con la que detienen el envejecimiento. El caso es que haber vivido varios siglos en el sur hace que probablemente tengan montones de cuentas pendientes. Los antiguos esclavos se convierten en hombres libres, los confederados pueden haber cambiado su punto de vista respecto a los negros o ser aún más radicales. Los personajes deben maniobrar en esta sociedad tan convulsa y verse envueltos en politiqueos y guerras tanto mundanas como mágicas en las que sus antiguos enemigos deben convertirse en amigos o viceversa. Es más, algunas de las partidas pueden ambientarse en el pasado a modo de flashback, ya que el juego tiene una mecánica para saber que vida estaba llevando nuestro personaje en diferentes décadas. ¿Los inmortales meets Candyman? Efectivamente. Siendo un juego en base muy convencional (la mecánica consiste en lanzar un dado de veinte caras, sumar modificadores y superar una dificultad) Hoodoo Blues brilla especialmente en el cuidado puesto en su ambientación. Y es que la gente de Vajra Enterprises son especialistas en dotar de un “alma” a todos sus juegos que los hacen inconfundibles. Aunque la acaben vendiendo al Diablo para ser los mejores músicos de blues del lugar. Y es que un juego que empieza con una frase de ésta canción no puede dejar más claras sus intenciones.

3:16- Masacre en las estrellas (Gregor Hutton, 2008, BoxNinja, 2013, ConBarba)

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En el futuro lejano la humanidad ha erradicado totalmente la pobreza, la necesidad de trabajar y las enfermedades. Los humanos son estériles y necesitan un permiso del gobierno para tener hijos y nadie tiene por qué morir. Pero hay algunos que dejan atrás su cómoda vida para vivir emocionantes aventuras. Tu personaje es uno de ellos. Formas parte del cuerpo de expediciones 3:16 y tu misión es viajar por el universo con un solo objetivo: matar. Los soldados del 3:16 viajan a un planeta lejano, exterminan toda la vida sentiente que se les oponga, vuelven a sus naves y vuelta a empezar. “3:16…” fue un juego polémico en su momento; no por su tema abiertamente violento, xenófobo y crudo, sino más bien por incluir en sus reglas muchos elementos de juegos de mesa. Los soldados de los jugadores deben situarse en un mini tablero abstracto para medir su distancia con el enemigo y éste está representado por fichas o contadores que van llegando en diversas “oleadas” en un radar. Los personajes tienen solo dos habilidades, una de combate y otra de fuera de combate. Y pueden mejorar el resultado de su tirada invocando flashbacks de su vida anterior (traumáticos o no, tu eliges) convirtiéndose en los únicos momentos en los que no están en el campo de batalla. A este juego le ha pasado lo mismo que a Starship Troopers de Paul Verhoeven, muchos no le han pillado el chiste a la primera. Y al igual que la película, es pura diversión macarra con un mensaje subyacente bastante chungo. La gente de ConBarba tuvo el genial acierto de traerlo a nuestro país, así que no se que estáis esperando para machacar a esos putos aliens.

Víctor Castillo

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