El pájaro burlón’s WEIRD MOVIES TOP 40 PARTE III: METAL MACHINE WEIRD (1ª parte)

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El ranking de las películas raras, malditas, olvidadas o exóticas.

Por fin, más de dos años después de la segunda entrega, volvemos a la carga con otro especial de Weird Movies, nuestra selección de perros verdes cinematográficos que dedicamos a todos aquellos que han visto todo lo que hay que ver en el mundo del cine y buscan nuevas emociones, por bizarras y extravagantes que estas sean. Con la novedad de que en esta tercera entrega hemos cruzado la linea. Mientras que en las dos primeras nos pusimos unos límites (basados entre otras cosas, en la calidad de la película o si eran demasiado raras o perturbadoras, según nuestro criterio), esta vez hemos ido al grano. Si tuvieramos jefes en las altas esferas suponemos que habrían reaccionado como los ejecutivos de RCA cuando en 1975 Lou Reed les entregó Metal Machine Music, el pionero álbum de noise que muchos interpretaron en su momento como una tomadura de pelo: Un disco de texturas densas, difíciles y para muchos, indigerible. Pues esa es la broma que el Sr. VCR y un servidor de ustedes hemos tenido durante los días de elaboración del especial. Verán que, mientras que la primera entrega de hoy es “rara, pero asumible”, a medida que nos vayamos acercando al nº1 (les recordamos que la lista va del 40 al 1)  los niveles de weirdismo irán en aumento…

Recordemos pues las cuatro características con las que en su momento definimos lo que para nosotros debe entenderse por “weird movie”:

1) ser weird por raras. Obviamente es un término muy genérico, ya que lo que es raro para mí probablemente no lo sea para usted y viceversa, pero con ello nos referíamos a que debería ser en forma o en fondo una propuesta que llamara la atención por su extravagancia, una curiosidad en celuloide, o una bizarrada, si quieren llamarla así.

2) ser weird por malditas. Películas que tuvieron graves problemas antes, durante o después de su rodaje, de estreno limitado, censuradas, que con el paso del tiempo tengan un aura de malditismo que las convierte en atractivas, de aquellas que apetece mirar solo por el hecho de saber por qué demonios consiguieron ese status.

3) Ser weird por estar olvidadas, puede que tuvieran cierta repercusión en su día y ahora no las recuerde nadie, puede que no la hayan tenido nunca pero a nosotros nos llamaran la atención y queramos ponerlas en nuestro modesto candelero, quizá porque pertenecieran a un tipo de cine concreto en boga en su día y que ha quedado desfasado, quizá solo por mala suerte…

4) ser weird por exóticas, en este caso por su procedencia, tal vez por enfocar un cierto género desde el prisma de una nación y una cultura determinada, tal vez por resultar raras avis dentro ya de su propia cultura…

Y allá vamos otra vez…

40 – Mr. NO LEGS (1979) Estados Unidos

D: Ricou Browning I: Richard Jaeckel, Ron Slinker, Ted Vollrath

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Una pequeña pizca de rareza dentro de una historia repetida mil veces es lo que hace que una película sobresalga sobre las demás o al menos llame la atención. Tal es el caso de Mr. No Legs, que podría pasar perfectamente desapercibida entre las decenas de cintas de thriller policíaco de serie Z de los setenta. El asesinato de la hermana de un policía amenaza con destapar las conexiones de algunos de sus compañeros con la banda del mafioso culpable de este. Todo normal, excepto que la mano derecha del jefe del citado grupo se llama Lou y es un experto en karate… que no tiene piernas y se desplaza en una silla de ruedas reforzada con dos escopetas ocultas en sus laterales y shuriken en las ruedas. Un personaje genuinamente chungo, ya que su intérprete, Ted Vollrath, era un ex-marine que perdió las piernas en la guerra de Corea y se convirtió en la primera persona en conseguir un cinturón negro en silla de ruedas. Esta historia que os acabo de contar ya es mejor que la película en sí, pero como pasó en el último especial con Deafula, no la habría visto si no fuera por ese detalle en particular. De hecho, ni sus responsables parecieron darse cuenta, ya que al principio se llamaba Gun Fighter y el título se cambió para el mercado de vídeo. Es una lástima que Lou salga más bien poco en la película y se lo carguen al final del segundo acto. Mi gozo en un pozo. No obstante, tenemos ante nosotros un gran ejemplo de superación para los discapacitados. O mejor dicho; personas con diversidad funcional, que luego no quiero líos. VCR

39 – CASH ON DEMAND (1962) Reino Unido

D: Quentin Lawrence  I: Peter Cushing, André Morell, Richard Vernon, Norman Bird

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Más allá de los títulos de terror y ciencia ficción que dieron fama a la productora británica Hammer Films a lo largo de su historia, esta también llevó a cabo un buen montón de psycho-thrillers, muchos de ellos emparentados con el horror. Cash On Demand, por el contrario, es un thriller ingenioso con toques de humor negro alejado de las pesadillas que habitualmente producía Michael Carreras, pero por momentos igual de angustioso debido a su crudo realismo. El dúo Peter Cushing-André Morell volvía a reunirse cuatro años después de la magistral versión de El perro de Baskerville que dirigió Terence Fisher (a la cual incluso se permiten un guiño, al recomendar el primero al segundo que puede ir de vacaciones a disfrutar del aire de Dartmoor), el primero interpretando a un director de sucursal bancaria que trata fatal a sus empleados y que parece obsesionado con su trabajo –una suerte de pariente lejano del Scrooge de Dickens-, el segundo a un inteligentísimo ladrón que se hace pasar por agente de seguridad interno para manipular al primero para sus fines. La película, adaptación de una obra teatral de Jacques Gillies, muestra un duelo interpretativo de primer nivel entre ambos, a los que aplicar el calificativo de soberbios en hasta caso es quedarse corto, y que además sirve para ver a Cushing alejado de los fríos y metódicos personajes a los que nos tenía acostumbrados. La película, baratísima incluso para los cánones de la época, gozó de una muy buena acogida comercial incluso en los Estados Unidos, aunque por desgracia ha quedado un tanto enterrada, eso sí, a causa del brillo de otras joyas de su mítica productora. JJV

38 – LA CASA DE PAPEL (Paperhouse, 1988) Reino Unido

D: Bernard Rose I: Charlotte Burke, Jane Bertish, Samantha Cahill

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La pequeña Anna es una niña solitaria de carácter retraído, pero con una gran vida interior. Además de manera literal ya que cuando duerme es capaz de viajar a otro mundo en donde habla con un niño discapacitado llamado Marc, que vive en una siniestra casa que Anna ha dibujado. Cuando Anna hace cambios en el dibujo en sus horas de vigilia, la casa cambia al visitarla, y no todos los cambios son a mejor; de hecho, a medida que la vida de la niña sufre reveses su mundo interior es cada vez más inestable y lleno de peligros. Adaptada de la novela Marianne Dreams de Catherine Storr (que también vio una versión televisiva en 1972) y, según el director, muy influenciada por El espíritu de la colmena de Víctor Erice, La casa de papel es una de esas películas del fantástico británico que al no haber sido realizada en la época de esplendor del género suele quedarse fuera de los ránkings de los aficionados. Algo debía de tener para que su actriz principal, la joven Charlotte Burke, pese a ser galardonada en el Fantasporto de 1989, nunca más volviera a actuar. Y el otro joven actor que interpreta a Marc, Elliott Spiers, murió unos años después. ¿El aura de malrollismo del sueño invadió la vida real? VCR

37 – CAMADA NEGRA (1977) España

D: Manuel Gutiérrez Aragón  I: José Luis Alonso, María Luisa Ponte, Ángela Molina, Joaquín Hinojosa

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Rodada mientras la dictadura de Franco daba sus últimos estertores, Camada negra es un acercamiento a la delincuencia ultraderechista que, aún resultando muy interesante, falla al no encontrar del todo el tono adecuado en el cual se quiere mover, pasando del drama a la sátira con un cierto tono cómico (negro) que intenta ridiculizar a la banda falangista a la cual quiere pasar a ingresar Tatín, un joven con la cabeza con más agujeros que un queso gruyére. El mejor personaje de la película es la líder de la descerebrada banda, Blanca, interpretada por una María Luisa Ponte sensacional que roba cualquier escena en la que está presente al resto del reparto. También destaca la presencia de una joven Ángela Molina cuya belleza es radiante incluso viendo el filme en un VHS de tercera generación. Los excesivos contrastes dañan la calidad total del filme, en cualquier caso muy representativo de un momento muy concreto de este país, llegando a producirse altercados en algunas salas donde se proyectó en su estreno.  JJV

36- 22 MEI (2010) Bélgica/Países Bajos

D: Koen Mortier I: Titus De Voogt, Sam Louwyck, Wim Willaert

Sam es un empleado de seguridad de un pequeño centro comercial. Un 22 de mayo cualquiera da una vuelta por el edificio y se sitúa en la entrada para ver a la gente pasar, hasta que una explosión lo lanza al suelo. El centro comercial ha sido objetivo de un atentado suicida y Sam intenta salvar a las víctimas, pero acaba huyendo abrumado por la situación. A partir de ahí sigue deambulando por el deprimente paisaje urbano y va encontrando fragmentos de las mentes de las víctimas. En las conversaciones con estas veremos sus vidas, sus dramas personales y las razones que les llevaron al centro comercial, incluyendo, claro está, al terrorista responsable de la masacre. En este viaje de penitencia espiritual Sam descubrirá que podría haber hecho algo más para evitar la situación. Mortier recibió muy buenas críticas por su anterior película, la punk y surrealista Ex drummer (2007) y eso hizo que 22 mei fuera algo más ninguneada al ser la obra que la siguió. Además su tono es netamente dramático, cosa muy bien reforzada por la apagada fotografía y la agobiante música ambiental que acompañan al protagonista en su viaje por apartamentos con horrible papel pintado y fábricas cubiertas de graffitti. Pero si podéis aguantar ese tono general de “no puedo con la vida” del film, os encontraréis con unas buenas interpretaciones y una interesante deconstrucción del tiempo, el espacio y la identidad de los personajes. Bajón europeo de primer orden. VCR

35 – ATOMIK CIRCUS: LE RETOUR DE JAMES BATAILLE (2004) Francia

D: Didier y Thierry Poiroud  I: Vanessa Paradís, Jason Flemyng, Benoît Poelvoorde

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Enloquecido mix entre tebeo de humor loco, espectáculo circense, ciencia ficción retro y comedia excéntrica, Atomik Circus fue el excesivo y un tanto cargante, pero también fresco y original debut en el cine de los hermanos Poiroud, procedentes del mundo del cómic. El motociclista de acrobacias James Bataille (Flemyng) cae en una trampa preparada por el padre de su amor, la cantante Concia (Vanessa Paradis, que tiene un momento musical bastante bueno) y es enviado a prisión. Pero escapa y trata de regresar al pueblecito de la América profunda (aunque esté rodada en Francia y todos hablen francés) donde vive y se va a celebrar un Festival de música y espectáculos. Pero a su vez coincide con la llegada de un asquerosillo productor musical al que solo le motiva meterse en la cama con Concia y la invasión de una raza de extraterrestres muy violentos con forma de pulpos voladores. Es mitad buena y mitad mala, muy demente, y un rato weird. JJV

34 – EROS SCHOOL- FEELS SO GOOD (Erosu gakuen: Kando batsugun, 1977) Japón

D: Koretsugu Kugahara I: Asami Ogawa, Asami Morikawa, Jun Aki

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De las casi mil películas eróticas que la productora Nikkatsu facturó entre 1971 y 1989 el aficionado suele recordar los géneros más recurrentes como los thrillers sexuales violentos o las depravadas películas de la época del shogunato. Eros School no entra en ninguno de esos subgéneros, ya que se trata de una comedia sobre la violación. Dejad que ese pensamiento se asiente. Y por favor, antes de que hagáis una llamada y me encuentre a la policía en la puerta de mi casa, permitid que me explique. La historia trata sobre dos estudiantes de instituto flojeras a los que las chicas de su clase tienen totalmente dominados, especialmente el trío del consejo estudiantil, capitaneadas por la sexy jefa del equipo de atletismo, Misa. Uno de ellos, Shin’ichi, está que bebe los vientos por ella, pero deberá darse prisa y confesar sus sentimientos, ya que a la escuela llega un nuevo estudiante, el peligroso Ryu (un personaje de lo más extraño, vestido con zuecos, sombrero de paja y que lleva siempre una cerdita como mascota) que acaba de salir del reformatorio después de violar a una ex compañera de clase en otra escuela. Ryu se obsesiona con Misa e inicia una campaña de acoso y derribo con todas sus amigas, a las que viola sin problema alguno, ya que al final su pinta de estiradas es solo una pose; también les va la marcha. Añadid a esto humor grueso sobre menstruación y zoofilia, peleas entre bandas de chicas y una banda sonora que parece sacada de Benny Hill y tendréis la mayor cantidad de material ofensivo posible en sus breves 66 minutos. Y con todo, me he reído y no deja de parecerme hasta extrañamente entrañable. ¿Es grave, doctor? VCR

33 – IT HAPPENED HERE (1965) Reino Unido

D: Kevin Bronlow, Andrew Mollo  I: Pauline Murray, Sebastian Shaw, Ralph Wilson

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It Happened Here es una pequeña joya de la cinematografía británica de los años 60 que nunca ha logrado salir del ghetto de los pases de Filmotecas selectas o ciclos de Cine-Club y es una pena, ya que pertenece un modelo de cine bastante reminiscente de un, pongamos, Peter Watkins, y merece mejor suerte. En una Inglaterra alternativa donde fueron invadidos y conquistados por los nazis, la enfermera Pauline, tras ver morir a sus vecinos y amigos, se traslada a Londres para intentar llevar una vida lo más tranquila posible y recuperar su trabajo como enfermera, lo que inevitablemente la pondrá del lado de los alemanes sin proponérselo realmente y a generarle conflictos entre las amistades que le quedaban en el lado de la resistencia (Como el Dr. Fletcher, interpretado por Sebastian Shaw, la primera cara que vimos bajo el casco de Darth Vader). Pero poco a poco irá descubriendo los horrores que se esconden bajo los aparentemente tranquilos “campos de reposo para los trabajadores” que los alemanes han instalado. Con su hábil mezcla de ficción, docudrama y uso de imágenes propagandísticas, la obra de Bronlow y Mollo es una fría, contundente, un tanto apagada y muy inteligente muestra de distopía. JJV

32 – MARS ET AVRIL (2012) Canada

D: Martin Villeneuve I: Jacques Languirand, Caroline Dhavernas, Paul Ahmarani

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Jacob Obus (Jacques Languirand) es el músico más admirado y respetado de la Toronto del futuro. Un futuro en el que los instrumentos son inspirados por la forma de modelos femeninas retratadas por su socio e ingeniero Arthur (Paul Ahmarani) y cuyos ciudadanos viven más pendiente de los conciertos hipnóticos de la banda del músico que de la primera misión tripulada a Marte que se está llevando a cabo de manera simultánea a estos. La aparición de la bella fotógrafa Avril (Caroline Dhavernas) pondrá patas arriba el mundo de Jacob y Arthur, que inician un extraño triángulo amoroso con esta mientras la misión a Marte se ve cuestionada por las atrevidas teorías de Eugène (Robert Lepage) científico y padre de Arthur, que ha renunciado a su vida física para convertirse en un ser virtual con cabeza de holograma. Hacer una película tan vistosa como esta con tan poco presupuesto -además siendo la ópera prima de su director- tiene mucho mérito. Y si, es más rara que un perro verde haciendo el pino. Para empezar es una adaptación de una novela gráfica del propio director… en forma de fotonovela vanguardista -con casi el mismo elenco de actores- y vaya si se nota. El aire a ciencia ficción francófona elegante, lánguida y que postula montones de preguntas sobre la vida, la muerte, el arte, el sexo y lo que haga falta es omnipresente, pero aún así consigue no caer en la pedantería recalcitrante y salir bastante airosa del fregado. Quien iba a decir que la ciencia ficción Quebecois existe y, oigan, no está nada mal. ¡Trés bien, mes amis!. VCR

31 – EDICTO SIGLO XXI: PROHIBIDO TENER HIJOS (Z.P.G., 1972) Reino Unido / Dinamarca

D: Michael Campus  I: Geraldine Chaplin, Oliver Reed, Diane Cilento, Don Gordon

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Edicto siglo XXI es una de esas películas que rompen el molde y tienen todos los requisitos para ser de aquellas que deberían venir de las primeras a la cabeza cuando uno piensa en como era la ciencia ficción de los años 70, al menos en la etapa pre-Lucas: Una sociedad distópica, hiper-contaminada y superpoblada donde el estado fascista de turno condena con la muerte el tener hijos, donde las Guerras nucleares del pasado dieron como resultado un presente desesperanzado. Una pariente de La fuga de Logan (sin acción) o de THX 1138. Sin embargo, cayó rápidamente en el olvido –fue un fracaso en taquilla en su momento- y de ese pozo no logra salir ni a empujones, a pesar de la buena recepción que tuvo en el Festival de Sitges de 1972 (premio a la mejor actriz para Chaplin). Clásica profecía de mal fario acerca de entregar nuestras libertades individuales al Estado, también resulta en ocasiones un tanto naïf (educar durante los 22 años que dura el edicto a un hijo oculto en un refugio nuclear para no ser descubierto es un plan un poco ingenuo, aunque la película te pida de rodillas que te posiciones del lado de sus protagonistas y no le des muchas más vueltas) y tiene ese tonillo solemne de las películas ci-fi de su tiempo, que contrasta mucho con la ligereza con la que se tomaría el asunto a partir de la década siguiente. Le falta la aureola de clásico que tienen otras coetáneas suyas (y que quizá no todas merezcan) pero es muy interesante y representativa, y aunque no sea una cinta magistral es un clásico ejemplo de aquellas que merecieron mejor suerte. JJV

Continúa en la segunda parte

  • JJV: Javier J. Valencia (+ textos introductorios)
  • VCR: Victor Castillo 
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