Crónica de la 32.ª edición del Torino Film Festival (I)

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El pájaro burlón ha tenido este año la oportunidad de cubrir por primera vez el Festival de Cine de Turín (TFF), el segundo más importante de Italia, después del de Venecia, y en el cual tuvimos la suerte de poder ver Profondo rosso, casi 40 años después de su estreno, restaurada y presentada por el mismo Dario Argento. La edición se cerró con unos resultados muy positivos: alrededor de 90 000 espectadores en total y unos ingresos de 259 000 euros, que son el fruto de un festival ecléctico, con una muy buena y variada selección de films y perfectamente organizado.

A continuación, un repaso de las películas que hemos podido ver en el festival.

PHASE IV (Saul Bass, 1974)

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Phase IV es el único largometraje que llegó a dirigir el genial diseñador estadounidense Saul Bass, conocido sobre todo por sus títulos de crédito y pósters cinematográficos, y por sus colaboraciones con Alfred Hitchcock y Otto Preminger. La película trata del cambio de comportamiento de las colonias de hormigas del desierto de Arizona, que, por alguna razón desconocida, se alían y empiezan a atacar a los humanos que habitan la zona. Dos científicos son enviados allí para estudiar el fenómeno y tratar de combatir las hormigas, que han desarrollado una impresionante inteligencia colectiva y han construido unas extrañas y perfectas torres en pleno desierto. Como no podía ser de otro modo, se trata de una obra visualmente impecable, repleta de imágenes oníricas combinadas con otras de estilo documental (rodadas por Ken Middleham) que dotan de verismo a la película, más centrada en la creación de una atmósfera de misterio y suspense que en la elaboración de una complicada trama. Consigue atrapar la atención del espectador desde el primer instante y no aburre en ningún momento. Una maravilla.

MAGIC IN THE MOONLIGHT (Woody Allen, 2014)

 

La película anual de Woody Allen. Años 20. Un cínico mago inglés (alter ego de Allen) viaja hasta la Costa Azul para desenmascarar a la que considera una charlatana: una joven y encantadora médium que dice poder comunicarse con los espíritus de los difuntos. Naturalmente, esto supone el inicio de un jugueteo amoroso entre ambos personajes, tan aparentemente distintos, interpretados por Colin Firth y Emma Stone. Una vez más, Woody Allen nos ofrece una comedia deliciosa, agradable y simpática, muy bien escrita y dirigida –que no es poco–, con diálogos rápidos e ingeniosos, pero sumamente intrascendente y fácil de olvidar.

WHIPLASH (Damien Chazelle, 2014)

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Sin duda, una de las perlas del festival. Es el segundo largometraje de Damien Chazelle (tras su opera prima, Guy and Madeline on a Park Bench), guionista de Grand Piano y coguionista de la fallida The Last Exorcism Part II. Galardonado con el Gran Premio del Jurado y el Premio del Público en Sundance, parte de un cortometraje homónimo del mismo director, ganador el año anterior del Premio al Mejor Cortometraje del mismo festival. Nos cuenta la historia de Andrew, un joven y ambicioso batería de jazz que estudia en el mejor conservatorio de Nueva York, donde imparte clases el profesor Fletcher (un brillante J. K. Simmons, posible nominado a los Oscars 2015 por esta interpretación), con una metodología de trabajo que roza el sadismo en su búsqueda de la genialidad. Magníficas interpretaciones, un guión perfectamente construido que mantiene la tensión y la atención del espectador durante toda la película, un ritmo frenético que casa con el de su maravillosa banda sonora —todo un regalo para cualquier aficionado al jazz y melómanos en general— son sólo algunas de las numerosas virtudes de este film, que va más allá de la mera historia de autosuperación que tanto gusta al público norteamericano. En resumen: una de esas películas que gustan a todo el mundo y con razón.

BUTTER ON THE LATCH (Josephine Decker, 2013)

 

La proyección de esta película fue precedida por la de un corto de la misma directora (Balkan Camp, 2011), en el cual se nos muestra un campamento californiano centrado en la cultura y la música balcánicas, a través de las cuales se pretende potenciar el sentimiento de comunidad. Una buena introducción, pues la historia de Butter on the Latch tiene como escenario dicho campamento. Se trata aquí la relación entre dos amigas y el modo en que ésta cambia cuando una de ellas empieza una relación sexual/sentimental con uno de los chicos del campamento. No se me ocurre nada bueno que decir de esta película: aburrida, lenta, pretenciosa, incoherente… Se ve que se quiere dar la imagen de algo sumamente simbólico y sesudo sin que en realidad se tenga nada que decir ni se sepa qué se pretende simbolizar. Las escenas suelen alargarse en exceso, los diálogos son insustanciales y las elecciones estéticas (como, por ejemplo, el uso y abuso de imágenes desenfocadas) no tienen ningún fundamento. Una pérdida de tiempo.

TURIST / FORCE MAJEUR (Ruben Östlund, 2014)

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Un matrimonio aparentemente perfecto y sus dos hijos pasan unos días de vacaciones en los Alpes franceses. Uno de esos días, mientras comen, presencian una avalancha. El reprobable comportamiento del marido durante este incidente hará que todo cambie entre ellos y la pareja entrará en una profunda crisis. A los escandinavos siempre se les ha dado muy bien escarbar en el fondo de la psique y el comportamiento humanos, y en Turist (la apuesta sueca para los Oscars 2015) se hace muy bien, combinando con maestría el drama y la comedia (además de una buena dosis de mala leche). A pesar de la profundidad de los temas tratados —los instintos primarios y el individualismo frente a las convenciones sociales, los sentimientos y la familia—, la película consigue entretener y divertir al espectador, gracias a un buen ritmo, toques de humor inteligente, diálogos ingeniosos e impredecibles y el buen trabajo de los actores. Más que aceptable.

IN GUERRA (Davide Sibaldi, 2014)

Segundo trabajo como director de Davide Sibaldi. Narra la historia de un joven que se dedica en secreto a dar palizas a una serie de hombres (no llegamos a saber por qué) y una noche su camino se cruza con el de una chica que acaba de discutir con su novio y tiene que regresar a su casa sola desde el peligroso barrio en el que se encuentran. Película de bajo presupuesto con más buenas intenciones que otra cosa. El ritmo es aceptable, pero sus ridículos diálogos pretendidamente profundos y las deficientes interpretaciones de los actores hacen que naufrague. No estuvo para nada al nivel de sus competidoras.

THE GUEST (Adam Wingard, 2014)

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Un soldado (Dan Stevens) se presenta en casa de una familia y dice ser amigo del hijo mayor, muerto recientemente en acto de servicio. Le invitan a quedarse unos días en su casa y, claro está, empiezan a suceder cosas raras que parecen estar relacionadas con su presencia allí. Se combina en este film el thriller con la comedia con bastante acierto, lo cual, unido a un tempo adecuado y al histrionismo del personaje que interpreta Stevens, hace que pasemos un buen rato. No hay que esperar ni más ni menos de esta película. A destacar también su banda sonora, que encantará especialmente a los amantes del electro-dark, la ebm, el dark pop y el synth.

Continua en 32.ª edición del Torino Film Festival (II)

Aurora Olivares

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