Las 10 mejores muertes de malos en el cine de acción

Nos hemos animado en el blog a hacer tops 10 y rankings. Y este ranking necesitaba hacerlo casi como necesito el agua. Digamos que mi infancia se basó en dos gustos muy marcados: por un lado, ciencia ficción y cómics, por el otro, cine de acción. Van Damme, Schwarzenegger, Seagal, Chuck Norris, Stallone, Bruce Willis… todos ellos eran los dioses de un Olimpo de género cinematográfico que no brilló nunca por un excelso nivel en cuanto a calidad, pero sí por su incesante goce de diversión a través de explosiones, peleas, persecuciones, etc. No pretendo hacer aquí ningún tipo de defensa a ultranza de ese tipo de cine de los 80 y 90 que tanto adoro, en absoluto; simplemente la intención es compartir con vosotros, y en especial con aquellos que como yo crecisteis viendo estas pelis, un ranking muy especial y divertido. En este tipo de películas había grandes e importantes momentos o escenas, pero sin duda uno de los instantes que era siempre más relevante era la muerte del malo de la película; ese enemigo del héroe que durante todo el metraje habíamos estado odiando y que sabíamos acabaría por tener una muerte de lo más brutal e impactante. Era ese momento de éxtasis en el que veíamos morir al malvado cuando en muchas ocasiones la película acababa por encantarnos, por volvernos locos. Pues bien, a continuación os propongo las que para mí son las mejores 10 muertes de malos que he tenido la suerte de ver (en ocasiones mucho más de una vez). Obviamente pensaréis en muchas otras películas y quizás no estaréis de acuerdo con algunas, pero por supuesto que en absoluto es un ranking objetivo, para nada, sencillamente es un top 10 para pasárnoslo bien recordando estas viejas glorias.

10- Arma letal 2 (Lethal Weapon 2, Richard Donner, 1989): una de esas sagas con las que crecí, viendo las tres películas una vez y otra y otra y otra… Martin Riggs (Mel Gibson) y Roger Murtaugh (Danny Glover) eran mis colegas que siempre estaban por allí haciéndome compañía. En la segunda entrega, Riggs se enfrentaba a unos mafiosos sur-africanos muy muy malotes, pero lo mejor es que resultaba que uno de ellos era quien había matado a su esposa años atrás. Todo bien para que Riggs tuviera la excusa perfecta para darle una soberana manta de hostias, pero como colofón no hay mejor forma de matar al malo que aplastándolo con un gigantesco contenedor. Creo que la primera vez que vi la escena estuve cinco minutos llorando de risa:

9- Los inmortales (Highlander, Russell Mulcahy, 1986): uno de los clásicos de nuestra infancia, la gran batalla de los inmortales que no pueden morir salvo que les corten la cabeza y los cuales están destinados a enfrentarse entre ellos hasta que sólo quede uno. La batalla final es de esas que hoy en día te das cuenta que falla en coreografía y factura, pero que aún te emociona como cuando la veías con diez años. El héroe del film Connor MacLeod (Christopher Lambert) se enfrenta al otro único inmortal que queda, el cual mató a su maestro y ha sido su enemigo a lo largo de los siglos. Si él ganara la oscuridad dominaría la Tierra. Premisa fantástica que te prepara durante toda la película para anhelar esta pelea final a espadas, el último ataque de MacLeod al ritmo de la notable banda sonora es de júbilo festivalero:

8- Robocop (Paul Verhoeven, 1987): el policía asesinado convertido en una máquina programada para servir y proteger. El maestro Paul Verhoeven convirtió esta película en uno de los clásicos del cine de los 80 y 90 (porque nos pasamos la mitad de los 90 viendo el film sin parar). En el desenlace final, Robocop (Peter Weller) se enfrenta a su enemigo Dick Jones (Ronny Cox) al cual resulta que no ha podido detener previamente porque es su superior y su programación se lo impide. Un grave problema que queda rápidamente resuelto en el momento en que el director de la empresa (Dan O’Herlihy) suelta el “Dick you’re fired!”, ¿la respuesta de Robocop? Un veloz disparo que envía al bueno de Dick a un vuelo gratis hasta la planta baja:

7- Jungla de cristal: la venganza (Die Hard With a Vengeance, John McTiernan, 1995): casi diez años después de la primera entrega de Jungla de Cristal, John McTiernan volvió a la saga para dirigir la tercera entrega que para muchos se ha convertido en la favorita. En ésta John McClane (Bruce Willis) se enfrentaba a Simon Gruber (Jeremy Irons), el hermano de Hans Gruber (su enemigo en la primera entrega). En la escena final, Simon acorrala a John con un helicóptero y, cuando está a punto de abatir a nuestro héroe con su metralleta, John (como siempre) descubre que con un solo disparo puede hacer caer un cable eléctrico justo encima de las hélices. Brillante. Magnífico. Incomparable. Aunque, como no, lo mejor es la frase de McClane de “say hello to your brother”:

6- Rambo II (Rambo: First Blood Part II, George P. Cosmatos, 1985): sin duda la mejor de la saga de Rambo. En esta entrega, en la que el legendario personaje de Sylvester Stallone volvía a la selva de Vietnam para rescatar a prisioneros, nuestro héroe se enamoraba de una joven a la que desgraciadamente mataban. ¿El destino del oficial que la mataba? Morir a manos de una flecha explosiva disparada por Rambo con su potente arco. Sencillamente el malo al que hemos odiado salta literalmente por los aires. Rambo a tope:

5- Máximo riesgo (Cliffhanger, Renny Harlin, 1993): gran película de acción de Stallone. Unos ladrones que pierden su dinero en las montañas y quieren recuperarlo secuestrando a unos alpinistas expertos para que lo busquen. Un alpinista traumatizado (Stallone) que deberá enfrentarse a su trauma para salvar a todo el mundo. ¡Un héroe alpinista! Claro que ese alpinista tiene las cachas de Stallone… eso no vale. La pelea final con el malo malísimo interpretado por el genial John Lithgow es brutal: reparto de hostias de los dos personajes encima de un helicóptero que está literalmente colgando del lado de un precipicio al que va a caer de un momento a otro. Tras el conveniente reparto de puñetazos, Stallone suelta la frase anti-malotes “¡no saque los brazos y las piernas del vehículo en ningún momento!”, una última patada al malo y deja que éste se despeñe junto al helicóptero contra el suelo. Explosión final y todos felices. No se puede pedir más:

4- Rambo III (Peter MacDonald, 1988): en esta tercera entrega Rambo tiene que ir a rescatar a su querido coronel Trautman a Afganistán de unos rusos muy malvados. ¿Complicado? Para Rambo es coser y cantar. La batalla final es un “y quién da más” de bombas, tiroteos, explosiones a lo años 80 total. Pero lo que resulta impresionante de esta película es cuando Rambo, al ver que el malo del film el coronel Zaysen (Marc de Jonge) está haciendo mucho daño desde su helicóptero sobrevolando la zona, decide que lo mejor para acabar con él es coger un tanque, empezar a dispararle y conducir directamente en dirección al helicóptero. ¿Resultado? Una de las escenas más bestias que he visto nunca: el helicóptero y el tanque se van acercando el uno al otro a toda velocidad hasta que chocan en una tremenda explosión. Tanque VS Helicóptero. Ni en los juegos de Street Fighter podías encontrar algo así. Obviamente al final de la escena el malo ha muerto mucho muchísimo, mientras que Rambo sale completamente ileso del tanque. Si es que ya no se hacen pelis así:

3- Misión imposible (Mission: Impossible, Brian De Palma, 1996): está claro que quizás esta película no entraría en el “excelso” grupo de pelis de acción como las anteriores, puesto que el director es uno de los cineastas importantes de la historia del cine y el film se suele recordar muy positivamente (al menos por mí). No obstante me he visto obligado a ponerla porque, por un lado en ella hay escenas de acción así que me salto el filtro y la cuelo, y por otro porque la escena final de Ethan Hunt (Tom Cruise) encima del tren bala, intentando coger a Jim Phelps (Jon Voight) antes de que suba al helicóptero pilotado por Krieger (Jean Reno) es una escena de acción de 10. ¿Lo mejor? Por supuesto: el momentazo de Ethan saltando al helicóptero y pegando en el cristal el famoso chicle explosivo. “¡Luz roja, luz verde!”:

2- Invasión USA (Invasion U.S.A., Joseph Zito, 1985): hay muertes potentes, muertes exageradas, muertes bestias y luego está la muerte final de esta película de Chuck Norris. Es algo tremendamente impresionante. Tras todo un metraje de acción, sangre, peleas y explosiones, el colofón final es Matt Hunter (Norris) apareciendo ante el malvado Mikhail Rostov (Richard Lynch) y disparándole con un bazoca. Obviamente Rostov acaba muy mal en esa escena. Lo mejor, dos cosas: la frase de Norris antes de disparar “It’s time!” y que justo cuando el malo explota hay fundido a negro y se acaba la película. Ni más ni menos. Punto y final. ¿Desenlaces? ¿Para qué? Ahí lo tienes todo, no hace falta nada más.

1- La jungla 2: alerta roja (Die Hard 2, Renny Harlin, 1990): tras la primera entrega de la saga de John McClane, esta secuela no gustó demasiado en su momento. Pero reconozco que yo siempre le he tenido cariño a este film de terrorismo en un aeropuerto con McClane pasándolo muy mal entre la nieve, granadas y explosiones. Si es que siempre se mete él solo en cada follón… Y la razón por la que más cariño le tengo a la película es porque tiene una de las muertes de malo más buenas que he visto nunca. De hecho es la muerte de todos y cada uno de los malos del film: los terroristas van a huir con un avión, todos están dentro, el avión en marcha y a punto de despegar. McClane se pelea con uno de ellos encima del ala, justo antes de caerse abre el depósito de combustible consiguiendo que el avión deje un rastro de fuel tras él. El avión despega y el gran McClane desde el suelo, todo magullado y hecho polvo, saca su encendedor y soltando su coletilla “yippie-ki-yay mother fucker” lo lanza al rastro de combustible, el cual se prende desde ahí hasta el mismísimo avión haciéndolo estallar en mil pedazos. ¿Realismo? ¿Verosimilitud? ¡Eso no hace falta! ¡Para nada! John McClane se acaba de cargar un avión y a todos los malotes con un simple zippo. Mi héroe. Para siempre.

Bonus de mención especial – seguro que más de uno os habéis preguntado por una muerte que no aparece en el ranking y que es recordada siempre como una de las mejores: Hans Gruber cayendo del Nakatomi Plaza en el desenlace de Jungla de cristal (Die Hard, John McTiernan, 1988). John McClane prepara una emboscada de lo más loca y original a los dos últimos enemigos que le quedan en el edificio (sí, sí, al resto ya se los ha cargado el bueno de John), así que todo magulladísimo se dirige hacia ellos con las manos en la cabeza para salvar a su esposa Holly. Dos disparos, Hans Gruber a punto de caer por la ventana, se agarra al brazo de Holly, John suelta la correa del reloj de muñeca y en cámara lenta vemos como uno de los mejores villanos de la historia del cine va cayendo poco a poco hacia el abismo. Magnánimo. ¿Motivo por el que he dejado la escena fuera del ranking? Por un lado, no se encuentra la escena colgada en internet, por el otro, me parece una escena tan buena, una muerte tan extraordinaria, que más que ponerla en un ranking se merece estar ella sola, en una isla, en su propia burbuja donde nadie la moleste. Eso sí, una imagen para recordar el momento (Hans mirándote con cara de “ups mierda…”):

Xavier Torrents Valdeiglesias

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