Top 10 de series TV 2018

Por sexto año consecutivo nuestros tres redactores más tele-adictos, Victor Castillo, Javier J. Valencia y Xavier Torrents Valdeiglesias, recopilan en un top 10 las series que consideran como mejores del año. Probablemente este 2018 haya sido en el que más series de TV se hayan emitido en la historia del medio, cada vez es más difícil seleccionar entre tanta oferta y es muy probable que se hayan quedado fuera programas que vamos a descubrir mañana mismo. Pero… ¡esa es la vida del serieadicto!

1- Strange Angel (1ª temporada – CBS All Access)

Quizá jamás aparezca en un artículo contemporáneo junto a muchas y mal llamadas “series de culto”, pero Strange Angel –creada por Mark Heyman y producida por Ridley Scott- se ha ido ganando nuestro corazón poco a poco, a pico y barrena, explotando en nuestras caras y llevándonos de la mano a compartir las ensoñaciones de ciencia ficción que vive su carismático protagonista. Este no es otro que John Whiteside Parsons (Jack Reynor), el célebre ingeniero de propulsión, químico y ocultista que sentó las bases de la propulsión por cohetes, una disciplina que gran parte de sus contemporáneos consideraba como una fantasía irrealizable. Parsons fue también un dedicado ocultista, que se unió a la rama californiana de la Ordo Templi Orientis, la religión creada por el “hombre más malvado del mundo”, Aleister Crowley, y llegó a no concebir separación alguna entre sus dos pasiones, creando una peculiar comunidad de amor libre en la Pasadena de los años cuarenta junto a su mujer Susan Parsons (Bella Heathcote). En los primeros cuatro episodios de los diez que componen la primera temporada de Strange Angel asistimos a un desarrollo de relaciones y personajes “a fuego lento”, sin prisas y tomándose su tiempo. John conoce a su nuevo vecino Ernest (Rupert Friend) que le empezará a tentar para que, como enseña Crowley, ponga su voluntad por encima de todo para cambiar la realidad, cosa que aplicará a su nuevo trabajo de investigación en CalTech junto a su amigo científico Richard (Peter Mark Kendall) Es a partir del quinto en el que la serie realmente “despega” -en más de un sentido que otro- y las ensoñaciones de Parsons -ligeramente aumentadas por, ejem, elementos naturales- nos llevan a otro nivel de percepción de los hechos terrenales. Mientras que Parsons avanza en su investigación de un combustible perfecto para crear un cohete que pueda salir de la tierra, su vida matrimonial se verá totalmente puesta patas arriba por la atracción hacia la O.T.O y su filosofía de Thelema, que predica la importancia de la voluntad de uno por encima de todo, cerrándose todo en un excelente final de temporada ideado para dejarnos con ganas de más… y para ser renovada, cosa que ha sucedido.

Tal vez lo más importante que hay que subrayar sobre Strange Angel es algo que vemos en sus créditos iniciales, ese “inspirada por el libro de George Pendle”. El hecho de estar “inspirada” y no “basada en…” és algo por lo que quizá se lleve algún palo, pero si hay alguien sobre quien se pueda fantasear a nivel biográfico ese es Parsons. Claro que hay personajes que son una fusión de varias personas que conoció, y claro que algunos hechos no pasaron en el orden en el que se nos narran. Pero Parsons fue, en la vida real, Stephen Strange y Tony Stark mucho antes de que se creara ninguno de esos dos personajes. Sólo por eso, y por el hecho de haber superado unas expectativas que no estaban muy altas, se merece este puesto. Lo único que lamentamos es que aún no se haya estrenado en nuestro país, ni parezca haber interés alguno en ella. Pero sigamos soñando, nuestra fuerza de voluntad acabará por traerla aquí, aunque esperemos que no de manos de alguien de, por ejemplo, Antena 3. Love Under Will! VCR

2- Atlanta (2ª temporada – FX)

Hace unos meses, Donald Glover explicaba en una entrevista cómo algunos fans de Atlanta la definen en tanto que una especie de «Twin Peaks para raperos», pero él mismo reconoce que la entiende más bien como un «Curb Your Enthusiasm para raperos». ¿El porqué? La rareza. Atlanta es una serie que en su primera temporada nació monstrándonos la vida de Alfred Miles «Paper Boi» (Brian Tyree Henry), un rapero que intenta hacerse un sitio en el panorama musical con la ayuda de su primo y representante Earn (Donald Glover) y su amigo Darius (Lakeith Stanfield). No obstante, rápidamente esta premisa dio paso al retrato de un mundo más amplio y extraño en el que temas como la obtención del éxito, la apariencia del mismo, la falsa idealización de un yo construido y la vacuidad en las relaciones sociales se adueñan del alma de la serie y conforman un lienzo profundamente humano, que se mueve constantemente con un equilibrio notable entre la comedia y el drama. El personaje de Earn -interpretado excelentemente por el polifacético Glover (rapero con su pseudónimo de Childish Gambino, actor de cine y televisión, y guionista de 30 Rock y de la misma Atlanta)- es el verdadero protagonista de la historia, con el cual nos movemos a través del absurdo de un mundo que intenta alimentarse de sí mismo en favor de la búsqueda de una autenticidad que en la mayoría de casos es sencillamente una gran nada. Lo magnífico de la serie es que en esta segunda temporada ha ido mucho más allá en su construcción y elaboración de dicho gran absurdo, logrando alcanzar cotas altas en cuanto a su calidad y valentía, ofreciendo algo muy distinto a lo que nos brinda el gran abanico de producciones televisivas de hoy en día. Episodios como «Barbershop», «Champagne Papi», o «Woods» -en el que Paper Boi se pierde en el bosque y vive un viaje entre la realidad, fantasía y alucinación-, son ejemplos de cómo esta segunda temporada se viste de una valentía total para ofrecer un poema absurdo, bello y trágico de sus protagonistas. Aunque por supuesto el episodio que sin duda más se va a recordar, y del cual la crítica estadounidense ya se hizo eco en su momento, es «Teddy Perkins»: una especie de oscuro cuento de hadas que experimenta Darius al conocer a un personaje alter ego de Michael Jackson, en una de las piezas televisivas más extrañas que se han podido ver en los últimos años. Atlanta es honesta, es actual, es sencilla pero arriesgada, es necesaria, y sobre todo es también absurda, contradictoria y tremendamente humana, y es en ese limbo de peculiar sensibilidad donde su rareza se convierte en excelencia. XTV

3- Lodge 49 (1ª temporada – AMC)

Resulta difícil definir Lodge 49 y es posiblemente la causa principal de que no haya resultado el éxito que merece: a primera vista, la historia de un ex-surfista (Dud, un genial Wyatt Russell) al borde de la indigencia que encuentra en la «sociedad secreta de la orden del lince» (una asociación en la onda de la masonería que realmente más que buscar el sentido a la existencia se dedican a beber cerveza y programar conciertos) una nueva dirección y un nuevo sentido a su vida puede sonar a petulante extravagancia pero nada más lejos: es una dramedia (más comedia que drama, por eso) sobre la búsqueda de la magia en la monotonía y el desespero de la vida cotidiana, con unos sorprendentes guiños a los espectadores del fantástico (la revelación del actor que interpreta al Capitán, el misterioso magnate de la fontanería -como lo oyen- al que buscan el dúo protagonista a lo largo de la temporada como si del Santo Grial se tratara, provocaron en mi los deseos de levantarme del sofá y aplaudir). A menudo se la compara con Thomas Pynchon y El gran Lebowski, pero su tono -drama ligero, pero comedia profunda, sencillo humanismo y algo de filosofía- me han hecho preguntarme si estamos viendo el Doctor en Alaska / Northern Exposure (aunque su ubicación geográfica y su clima sea diametralmente opuesto) de nuestra era. JJV

4- The Marvelous Mrs. Maisel (2ª temporada – Amazon)

Cuando terminé la primera temporada de La maravillosa Sra. Maisel me sorprendió (entre muchas otras virtudes) cómo la afilada escritura de Amy Sherman-Palladino era, primero, capaz de no bajar nunca la guardia en cuanto a ingenio y velocidad de diálogos se refiere, y segundo, a pesar de las numerosas tentaciones que ofrecen las diferentes tramas, nunca, nunca, caer en el drama fácil. Pues en la segunda temporada ha vuelto a conseguirlo y además dando la sensación de que no le causa ningún esfuerzo y que, tratándose de Maisel, surge hasta de forma natural -cuando en realidad debe haber muchísimo trabajo detrás-. El segundo año nos ofreció nuevas y mayores dimensiones de grandes personajes como Rose, Abe (al panteón de mejores secundarios pero ya) o Joel, y elevó la dinámica entre Susie y Midge, las nuevas The Blue and the Gold (si no saben a qué me refiero, otro día se lo explico) al cielo en episodios como los de los Catskills o el de la durísima gira por ciudades de EEUU. El final, con la epifanía de Midge contemplando a Lenny Bruce (Luke Kirby, mucho mejor Lenny que Dustin Hoffman) interpretar All Alone y descubriendo que desea en realidad a pesar de haber estado dos temporadas jugando a la ambivalencia entre ser la perfecta esposa o la mejor humorista del mundo, fue sencillamente glorioso. JJV

5- El cuento de la criada (2ª temporada – Hulu) 

Lo más terrorífico de ver El cuento de la criada es la continua sensación de que lo que se nos muestra es un posible futuro que podría estar a la vuelta de la esquina. La distopía de unos Estados Unidos convertidos en una sociedad autoritaria, patriarcal, machista, fascista y fundamentada en un profundo fanatismo religioso es una realidad que podría hacerse efectiva sin muchos obstáculos en este mundo occidental nuestro en el que, cada vez más, las corrientes políticas están tendiendo hacia la demagogia y los extremos ideológicos -por no hablar del hecho de que en muchos países que no pertenecen al primer mundo ya hay sociedades que se asemejan mucho a la de la serie, sobre todo en su postura misógina y trato vejatorio hacia la mujeres-. La primera temporada de El cuento de la criada nos hacía descubrir los horrores de esta sociedad a través de la mirada de Offred (Elizabeth Moss), quien trataría de escapar para poder encontrar a su hija. Este segundo año, el dramatismo y la sensación de imposibilidad de supervivencia se expanden, no sólo en el caso de Offred -que tendrá que lidiar con su embarazo mientras trata de averiguar la forma de huir-, sino también en el de todos los personajes, como Serena, el Comandante Waterford, Ofglen, Nick, Moira e incluso Ofwarren. Esto hace crecer mucho a la serie, abriendo el horizonte de arcos narrativos y entrelazando sus tramas en una amalgama de aspectos y conceptos que encajan unos con otros: la «prisión» de Serena, distinta a la de Offred pero dramática también en su esencia; la vacuidad que define el comportamiento y la personalidad del Comandante; el trauma de haber podido escapar que debe experimentar Moira… El guion de todos los episodios vuelve a estar tejido con brillante trazo, haciendo hincapié en la conexión con el espectador y al mismo tiempo en dibujar una evolución narrativa coherente y notable. Y por supuesto todo ello queda envuelto con el lazo más excelente posible: el fantástico trabajo de Elizabeth Moss, que una vez más se supera a sí misma y deja claro sin duda que estamos ante una de las mejores actrices del planeta. XTV

6- GLOW (2ª temporada – Netflix)

Pocas propuestas consiguen aunar dos elementos como la accesibilidad mainstream de la sempiterna nostalgia ochentera y sus referencias y un interesante desarrollo de personajes con la habilidad de esta serie. Bajo su estética colorista y artificial, GLOW esconde interesantes reflexiones sobre la amistad, los negocios, las relaciones personales y a la familia. Y esas dos capas de profundidad llevan siendo la esencia del negocio del pro-wrestling -o lucha libre, si queréis- desde que dio sus primeros pasos a principios del siglo XX. Gente interpretando a otra gente, con personalidades a veces demasiado similares y otras veces totalmente opuestas. La segunda temporada de GLOW se inicia con las primeras grabaciones del programa televisivo de lucha. En ella asistiremos al periplo de Ruth (Alison Brie) por intentar recuperar la confianza de su ex amiga Betty (Betty Gilpin) tanto dentro como fuera del ring, así como la obsesión de la primera por ser una valiosa ayuda para su director, el esquivo y poco fiable Sam (Marc Maron). El programa empezará a despuntar y la -relativa- fama traerá cosas buenas y malas a las demás chicas, desde oportunidades para reconciliarse con sus familias a peliagudos asuntos de inmigración y los consabidos intentos de ligue con el equipo. La segunda temporada tiene su cénit en el octavo episodio, que consiste en una retransmisión íntegra de un capítulo del show en el que vemos un imaginativo uso del guión para ocultar la lesión de una de las protagonistas. Cosas como esa atención al detalle de la industria que intenta retratar hacen de GLOW una de las series más agradecidas y “fáciles” de ver del año. Y que sea por muchos más. VCR

7- Wild Wild Country (Miniserie – Netflix) 

En una conversación que tuve con el autor de Homo Tenuis, Francisco Jota-Pérez, admitía que durante el visionado de esta serie documental tuvo que parar varias veces la reproducción para hacer varias búsquedas por internet con la finalidad de constatar que lo que se le estaba contando era verdad. He de decir que comparto su desconcierto, ya que lo narrado en Wild Wild Country es uno de esos episodios de la historia reciente de Estados Unidos que, quizá por el hecho de no haber sido muy explotado en una versión de ficción, conocíamos de pasada o directamente nada. En sus seis episodios asistimos al nacimiento, auge y caída de la comunidad de Rajneeshpuram, una enorme extensión de terreno colindante al pequeño pueblo de Antelope, en Oregón. En 1981, lo que antes era conocido como Big Muddy Ranch es comprado por los seguidores del gurú indio  Bhagwan Shree Rajneesh (posteriormente conocido como Osho) y en un espacio de tres años allí se crea una comunidad internacional que consigue establecerse como ciudad poco después. Desde ese momento, el recelo y la inquina se extiende entre los lugareños que intentan evitar que los llamados sannyasins y su líder, que promueven el amor libre y una espiritualidad no reñida con los bienes materiales (Bagwan llegó a tener una flota de decenas de Rolls-Royce con los que se paseaba por la ciudad) consigan más poder, cosa que sucederá cuando la secta se haga con el control de Antelope e instaure incluso su propia fuerza policial. Entre todo el delirio de casos judiciales, atentados por uno y otro lado, un envenenamiento con salmonelosis para sabotear las elecciones al condado y las tensiones crecientes destaca la figura de Ma Anand Sheela, la ayudante y mano derecha de Bagwan, que se alza como la más controvertida e interesante de la serie. A veces supervillana, otras casi antiheroína, sus declaraciones que van de lo totalmente espiritual a la pura y simple amenaza lo que la convierten en un personaje fascinante que nos irá guiando por un viaje construído en base a miles de horas de grabación (los sannyasins tenían como costumbre grabarlo absolutamente todo) que consigue no ensalzar ni demonizar del todo a ninguno de los dos bandos; más bien nos hace constatar lo maleables que son los conceptos del bien y el mal dependiendo de quien los esgrima. VCR

8- Westworld (2ª temporada – HBO) 

El orden se convirtió en caos. Desde el inicio, la segunda temporada de Westworld nos deja claro que va a ser algo muy distinto respecto a su primer año: ya no hay control en el parque, los anfitriones están libres campando a sus anchas y matando a los huéspedes, y todo lo que fue ritmo pausado y armonía narrativa en la primera temporada es ahora tiroteos, asesinatos, acción, adrenalina y continuos giros de guión. Este segundo año es resultado directo de lo que se sembró en el primero, y tratar de volver al cauce anterior hubiese sido un error. Es por eso que Jonathan Nolan y Lisa Joy van un paso más allá y se adelantan a todas las conjeturas y teorías que se pudiesen elaborar para con los personajes y el mundo que habitan, y desde un inicio rompen con el tono de la anterior temporada planteando dos aspectos muy importantes: el primero, claramente el protagonista de este año es Bernard en su papel de anfitrión que ha descubierto que lo es, abriéndose ante su mente todo un abanico de mundos posibles y una vida que debe reconstruir desde el inicio, desde el momento en que Robert Ford lo creó. El segundo aspecto importante es que este año vemos la trama a través de la ojos de Bernard, y desde el primer momento nos damos cuenta que se plantea más de una línea temporal narrativa, de forma que «nuestra misión» a lo largo de los episodios será descubrir qué escenas suceden antes y cuáles después. Estos dos aspectos ponen como epicentro a Bernard, y por lo tanto la consecuencia de ello es que personajes como Dolores o Maeve quedan en un segundo plano, perdiendo la relevancia y la calidad en la construcción dramática que tenían antes. A pesar de ello -y manteniéndose siempre en gran importancia el personaje de William (Ed Harris), que compensa sin duda lo anterior-, esta segunda temporada de Westworld termina por crear un laberinto mental y reflexivo para el espectador, un caos narrativo que nos sumerge en las profundidades de un notable relato de ciencia ficción, en una de las mejores series del momento y que en su desenlace deja la puerta abierta a una tercera temporada de la cual podemos esperar literalmente cualquier cosa. XTV

9- Better Call Saul (4ª temporada – AMC)

Tras haber pasado por dos temporadas iniciales en las que muchos coincidimos que tendrían que haber sido una, Better Call Saul empezó a ganar mucho más interés a medida que se iba acercando en el tiempo a su serie “madre”, Breaking Bad. No obstante, esta cercanía le podía hacer correr el peligro de verse convertida en un baile de referencias y cameos constantes de personajes conocidos listos para que el aficionado a las aventuras de Walter White y compañía los aplaudiera de vez en cuando. En esta cuarta temporada, Vince Gilligan, Peter Gould y su equipo se han mantenido en un perfecto equilibrio entre lo nuevo y lo viejo (que, en realidad, a nivel cronológico son lo viejo y lo nuevo, pero ya me entendéis) dando como resultado unas muy interesantes diez horas de televisión. Con la presencia de Chuck McGill (Michael McKean, al que aún vemos en algún que otro flashback) eliminada de la trama principal, es momento de que veamos el que sería oficialmente el “año uno” de la vida personal y profesional de Jimmy/Saul (Bob Odenkirk) y Mike (Jonathan Banks). Mientras el primero debe lidiar con su período de inhabilitación legal y preparar su alegato ante un tribunal que lo evaluará y decidirá si puede seguir ejerciendo, el segundo da sus primeros pasos como “jefe de seguridad” de la sombría empresa Madrigal, una posición que le llevará a trabajar directamente para Gustavo Fring (Giancarlo Esposito) y que dará inicio a la red de venta de meta que todos conocemos y amamos. También habrá tiempo para Nacho (Michael Mando) y su complicada relación con el cartel de la familia de Héctor Salamanca (Mark Margolis) que ha quedado confinado a una silla de ruedas pero mantiene intacta su mala hostia. E incluso veremos el insólito “origen secreto” de Huell (Lavell Crawfor) y de cómo se convirtió en el -enorme- “músculo” del futuro Saul. Todo ello en una serie de tramas que nos llevarán por Nuevo México y más allá con timos judiciales interestatales, empresas de construcción alemanas, figuritas de porcelana que valen miles de dólares y una insana obsesión por los teléfonos móviles de prepago en una odisea en la que en el último plano vemos como el último resquicio de Jimmy McGill desaparece para siempre ante nuestros ojos. It’s all good, man! VCR

10 – The Americans (6ª temporada – FX)

Haciendo gala –como prácticamente a lo largo de todo su recorrido- de un uso coyuntural de la década de los 80 carente de nostalgia, el clima de inquietud de su temporada final fue aumentando episodio a episodio cambiando el nervio de etapas anteriores por una mayor potencia dramática: Elizabeth descubrirá por fin la desesperación que alberga en su interior gracias a su vínculo con una artista moribunda, y la amistad de su marido con el agente FBI Beeman encontrará su punto de conflicto en el extremo opuesto al que vivieron Walter White y su cuñado Hank en Breaking Bad: al final, parece esconder más verdad la vida de ficción de los Jennings que la de los agentes soviéticos Mikhail y Nadezhda. Los roles de héroes y villanos quedarán difuminados cuando haya un bien común en el horizonte, aunque sea difícil olvidar las brutales ejecuciones provocadas por el dúo al servicio de su patria. En sus últimos momentos, The Americans prefiere ser un poderoso drama familiar antes que un thriller al uso y permite hacer brillar con fuerza a sus intérpretes principales: Matthew Rhys y una soberbia Keri Russell, pura emoción contenida capaz de mostrar su sufrimiento sin necesidad de soltar apenas lágrima alguna durante seis años. JJV

MENCIONES ESPECIALES

VCR: Los 100 (5ª temporada), Lovesick (3ª temporada)

XTV: Daredevil (3a temporada)

JJV: Daredevil (3a temporada), Humans (3a temporada)

Palmarés del año según Javier J. Valencia

MEJOR ACTRIZ: Ex-Aequo Rachel Brosnahan y Alex Borstein (The Marvelous Mrs. Maisel)

MEJOR ACTOR: Matthew Rhys (The Americans)

MEJOR EPISODIO: Dance of the Earth, el viaje al desierto de Jack Parsons y Ernest Donovan en el 1×05 de Strange Angel

MEJOR FINAL DE TEMPORADA: Elizabeth y Phillip contemplando Moscú en la última escena de  Start, el capítulo final (6×10) de The Americans.

DECEPCIÓN DEL AÑO: A pesar de tener una actriz principal soberbia como Amy Adams, Heridas abiertas se pasó de intensa y solemne y mezclaba momentos de gran interés con otros sencillamente aburridos (como todo su quinto episodio, Closer). De nuevo Expediente X volvió a saber a poca cosa y muy, muy lejos de sus mejores momentos en el lejano pasado, pero y con todo resultó bastante mejor que su décima temporada.

Palmarés del año según Xavier Torrents Valdeiglesias

MEJOR ACTRIZ: Elizabeth Moss (El cuento de la criada)

MEJOR ACTOR: Donald Glover (Atlanta)

MEJOR EPISODIO: Teddy Perkins, el sexto episodio de la segunda temporada de Atlanta.

MEJOR FINAL DE TEMPORADA: Ernest mirando a Jack mientras el avión se acerca cada vez más… en el desenlace de The Sacrificial Dance, final de la primera temporada de Strange Angel.

DECEPCIÓN DEL AÑO: Sin duda Expediente X en su 11ª temporada innecesaria a niveles cósmicos.

Palmarés del año según Víctor Castillo Rodríguez

MEJOR ACTRIZ: Elizabeth Moss (El cuento de la criada)

MEJOR ACTOR: Rupert Friend (Strange Angel)

MEJOR EPISODIO: The Good Twin, el octavo episodio de la segunda temporada de GLOW, en donde vemos el resultado de todo el esfuerzo de las protagonistas en una retransmisión de su programa, realizado con mucho cariño por el material original.

MEJOR FINAL DE TEMPORADA: Winner, que supone la caída final de la máscara de Jimmy en Better Call Saul.

DECEPCIÓN DEL AÑO: Aunque no es una gran decepción per seAltered Carbon no ha acabado de ser el gran «pelotazo» cyberpunk que me esperaba, llegando a ser en algunos momentos bastante sosa. A ver que tal el año que viene, o a lo mejor esa futura adaptación de Snowcrash…

Fueron las mejores en años anteriores:
Top 10 de series TV 2013: Breaking Bad (5ª temporada)
Top 10 de series TV 2014: The Leftovers (1ª temporada)
Top 10 de series TV 2015: The Leftovers (2ª temporada)
Top 10 de series TV 2016: Rectify (4ª temporada)
Top 10 de series TV 2017: Twin Peaks (3ª temporada)

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