TAQUILLAS EN LLAMAS- El cine de catástrofes de los 70 en 30 películas, 1ª parte: ¡Abróchense los cinturones!

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Los setenta fueron tiempos convulsos; si tenemos que creer al cine comercial de la época, a parte de los disturbios raciales, la guerra de Vietnam y la crisis del petróleo el mundo fue asolado por terrorismo en aviones, terremotos, avalanchas y demás eventos destructivos que siempre afectaban a un gran número de personas envueltas en sus dramas privados. El cine de catástrofes existe desde el inicio del medio en sí, pero en los setenta vivió su momento de popularidad más álgido en las taquillas mundiales.

Durante las tres partes de este especial, Víctor Castillo, es decir, el mismo que esto escribe, os hará viajar a treinta de las películas más representativas de la década, o simplemente las que más le gustan. Lleva tantos años compilando este especial que en la redacción de EPB ya hacían bromas con él relacionándolo con Chinese Democracy. Así que si gustáis, hoy empezamos con catástrofes en vehículos de distinto pasaje y pelaje. Recuerden lo de los chalecos salvavidas y saludar a Charlton Heston y a George Kennedy, ya que los van a ver mucho por aquí.

AEROPUERTO (Airport, 1970) Estados Unidos

D: George Seaton I: Burt Lancaster, Dean Martin, George Kennedy

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En esta superproducción de la Universal (basada en la novela de Arthur Hailey de 1968) se encuentran los mimbres sobre los que fue construyéndose el género durante la década. Hubo otras antes, pero Aeropuerto instauró el cliché del all-star cast de actores de renombre involucrados en montones de tramas dramáticas. Y aquí hay drama para aburrir; se nota que el modelo de trama del género aún no estaba del todo desarrollado ya que la catástrofe no tiene lugar hasta los 100 minutos de metraje. Mientras tanto asistimos a los numerosos problemas conyugales de un jefe de controladores aéreos (Burt Lancaster) y un piloto veterano (Dean Martin) que le ha hecho un bombo a su amante azafata (Jacqueline Bisset). También anda por ahí una simpática abuelita timadora (la veterana Helen Hayes) y el carismático jefe de mecánicos Joe Patroni, al que da vida George Kennedy, único personaje que repite en todas las secuelas. ¿Y la crisis? Ah, sí, un especialista en demoliciones al que le falta un hervor (Van Heflin) decide que se va a suicidar con una bomba para que su mujer cobre un cuantioso seguro de vuelo. Y el tipo lo consigue, abriendo un boquete en el avión que obligará a la tripulación a hacer un aterrizaje forzoso. En la época que estamos todo esto está más visto que el tebeo, pero en 1970 Aeropuerto demolió la taquilla y abrió las puertas a un género renovado. Pese a su condición de clásico, no tardó mucho en ser superada con creces.

¡ALARMA! VUELO 502 SECUESTRADO (Skyjacked, 1972) Estados Unidos

D: John Guillermin I: Charlton Heston, James Brolin, Yvette Mimieux

skyjacked07Esta temprana respuesta a Aeropuerto (1970) tiene pinta de campo de pruebas; John Guillermin dirigiría después la infinitamente mejor El coloso en llamas (1974) y Charlton Heston volvería a subirse a un avión en Aeropuerto 75 (1974). Y efectivamente estamos ante un ensayo general bastante desangelado. En el Boeing 707 pilotado por el capitán O’Hara (Heston) aparece un mensaje pintado con barra de labios en el espejo del lavabo; alguien lleva una bomba y exige que el vuelo se desvíe o volará por los aires. ¿Quién será el responsable? La verdad es que el suspense se mantiene bien poco y de muy mala manera, ya que ni por un momento nos creemos que el músico de Jazz interpretado por Roosevelt Grier (ex-jugador de fútbol americano y primo de la célebre Pam Ídem) lleve la funda del contrabajo llena de explosivos. En cambio, su compañero de asiento y excombatiente en Vietnam, Jerome (James Brolin) no para de hacer muecas, sudar y poner los ojos desorbitados. Efectivamente, el tipo cree que su país le ha dado de lado y quiere entregar el avión a la Unión Soviética no se sabe muy bien porqué. El festival de caras desencajadas y discursitos enajenados de Brolin frente a Charlton Heston haciendo como siempre de si mismo casi consiguen salvar la película, pero lamentablemente nos encontramos ante 100 anodinos minutos de cero originalidad y personajes planos e insustanciales. Para dejar el mando a distancia y dormírsela en piloto automático.

LA AVENTURA DEL POSEIDÓN (The Poseidon Adventure, 1972) Estados Unidos

D: Ronald Neame, Irwin Allen I: Gene Hackman, Ernest Borgnine, Shelley Winters

09dvd-2-6001Irwin Allen ya había destruido varios artefactos submarinos en el piloto fallido que conformó su TV movie de 1971 La ciudad bajo el mar. Pero aquí la clavó con la fórmula que había establecido Aeropuerto dos años antes; montones de personajes, cada uno con sus propias historias, deben enfrentarse a una situación peligrosa en un espacio cerrado. Las cosas son menos amables y la gente muere mucho más a lo loco que en esas amables aventuras aéreas. El SS Poseidón se embarca en su último viaje antes de ser desmantelado, nada menos que en Nochevieja. Y con un tiempo de mil demonios y sin lastre suficiente para evitar volcar. Cosa que el nuevo propietario parece ignorar ya que manda a la tripulación que pise el acelerador y se dejen de hostias, ignorando las serias advertencias del capitán (comprensiblemente, siendo este Leslie Nielsen). Una ola deja el barco panza arriba y los supervivientes de tamaño mamporro deben sobrevivir y llegar a una salida. Entre ellos tenemos a un cura que ha perdido la fe (Gene Hackman) un policía malcarado (Ernest Borgnine) y su mujer ex prostituta (Stella Stevens), un camarero la mar de majete (Roddy McDowall), una abuelita (Shelley Winters) un niño repelente y pecoso (Eric Shea) y su hermana (Pamela Sue Martin, Fallon de “Dinastía”). Lo mejor de todo este elenco de estrellas es la capacidad del film de provocar ese morbo de saber quién va a palmar de manera horrible. Y las discusiones críticas que ya se han convertido en un elemento indispensable del género, con esos gritos de “¿quién te ha nombrado el jefe?” que Borgnine se pasa espetándole a Hackman durante todo el metraje. De acuerdo, muchas cosas no tienen sentido (¿cuantas horas pasan desde el accidente en medianoche para que los supervivientes aparezcan por la mañana en el otro lado del barco? ¿Puede alguien girar una válvula mientras cuelga de ella?) pero pocas películas logran superar en entretenimiento a esta epopeya marítima boca abajo.

AEROPUERTO 75 (Airport 1975, 1974) Estados Unidos

D: Jack Smight I: Charlton Heston, Karen Black, George Kennedy

airport-75Tras la primera gran explosión (nunca mejor dicho) del cine catastrófico, Universal decidió revivir su drama aeroportuario y convertirlo en una franquicia. Esta primera secuela es probablemente la más famosa ya que parte de su base argumental y de personajes se utilizó en la grandiosa parodia Aterriza como puedas (Jim Abrahams, David Zucker, Jerry Zucker, 1980). Y vista ahora es fácil comprender como el grupo ZAZ se fijó en ella, porque es un despropósito de cuidado. Como protagonista tenemos a la jefa de azafatas Nancy (Karen Black) que viaja en un vuelo nocturno de Washington a L.A. que choca con la avioneta privada de un empresario al intentar descender en Salt Lake City a causa de una espesa niebla. La avioneta abre un boquete en la cabina que se carga a los copilotos y deja ciego al capitán. A partir de ahí se activa un plan de rescate liderado por Joe Patroni (cuya mujer e hijo viajan en el avión, el tío es gafe) y el capullo del novio de Nancy, el instructor de vuelo Al Murdock (Charlton Heston) con el que lleva discutiéndose toda la película. A bordo van todo tipo de personajes cargantes: una niña que necesita un riñón nuevo (Linda Blair en modo baboseo no-satánico) una monja cantarina (Helen Reddy) un trío de borrachos (¡capitaneados nada menos que por Jerry Stiller!) y lo más chocante; la estrella del cine clásico Gloria Swanson interpretándose… a sí misma. Con dos cojones. Lástima que toda la acción y drama sean un buen coñazo, limitándose a Al dándole instrucciones paternalistas a Nancy (muy bien, nena, lo estás consiguiendo…) y a un “abordaje” final al avión siniestrado más o menos emocionante. Solo aguantable por el factor camp y por reconocer de donde vienen las parodias posteriores, nada más.

EL AUTOBÚS ATÓMICO (The Big Bus, 1976) Estados Unidos

D: James Frawley I: Joseph Bologna, Stockard Channing, John Beck

vlcsnap271242gg5.7610Como todo género exitoso, el cine de catástrofes no tardó en tener su parodia, y El autobús atómico deja claras sus pretensiones en el texto que acompaña a su inicio, en el que se citan otras películas anteriores de manera muy poco velada. Antes del trayecto inaugural del primer autobús sin escalas entre Nueva York y Denver, el Cíclope (que tiene bolera, piscina y un bar con un pianista insoportable) la empresa que lo ha creado sufre un atentado tras el cual está el malvado magnate del petróleo Ironman (José Ferrer, que debe su nombre a vivir dentro de un pulmón de hierro) y que deja lisiado a sus conductores. La hija del jefe, Kitty (Stockard Channing) tiene que hacer de tripas corazón y volver a contratar a ex novio conductor, Dan (Joseph Bologna), retirado tras ser el único superviviente de un accidente anterior que le costó ser acusado de canibalismo. Por el viaje desfilarán parodias de montones de secundarios del género: enfermos terminales, parejas divorciadas mil veces y curas perdiendo la fe entre otros, mientras que Dan tiene que solucionar montones de problemas técnicos. La verdad es que el film cuenta con buenas interpretaciones y efectos especiales y tiene algunos gags divertidos, pero la fórmula del cine spoof absurdo aún se estaba cocinando y hay momentos en que el humor no acaba de conectar conmigo. Un buen intento, pero Aterriza como puedas barrió el suelo con ella cuatro años después.

SMASH-UP ON INTERSTATE 5 (1976) Estados Unidos

D: John Llewellyn Moxey I: Robert Conrad, Sian Barbara Allen, Buddy Ebsen

z6uQFCsyNtZfwxWatEIX9fJFTLH¿No llevamos años oyendo aquello de que es más fácil palmar viajando en coche que en avión? Esa parece ser la premisa de bajo presupuesto de este telefilme pergeñado por el responsable de Una historia alucinante (1972), que presentó al mundo al investigador sobrenatural Kolchak. Aquí sus objetivos son más bien mundanos; en palabras del protagonista, el sargento de policía Sam Marcum (Robert Conrad, el Jim West original de la tele) “hay un factor humano detrás de todas esas estadísticas de muertos en carretera”. Y nos vamos a hartar de esos melodramas, debo añadir. Interstate… empieza con la escena de una enorme colisión en la Interestatal 5 en el sur de California que costará la vida a catorce personas. Justo antes de ver qué pasa con las víctimas, la -por otro lado bastante competente- escena de la colisión se detienen en varios puntos, llevándonos 48 horas antes del choque para conocer las vidas de esos desdichados. Tenemos de todo, desde una chica con pinta de groupie zumbada (Bonnie Ebsen) que atraca una licorería y que debe cargar con su novio moribundo a punta de pistola en el coche de un chaval al que secuestran, a una madurita divorciada de buen ver (Sian Barbara Allen) que huye de su vida acomodada para acabar teniendo un rollo de una noche con un apuesto y simpático camionero bastante más joven que ella. Ah, si, y tenemos a un joven Tommy Lee Jones como el ayudante del sargento que espera un hijo pero que es asesinado en la huída de esos chavales y a Sue Lyon (la Lolita original del Kubrick) como una motera con malas pulgas cuya banda acosa a la divorciada hasta que el heroico camionero la salva. La verdad es que el grueso de la trama se centra en estos melodramas más vistos que el tebeo y bastante anodinos y eso hace que uno quiera llegar de nuevo al accidente (repetido en los últimos diez minutos de metraje) y ver quién de todos estos personajes muere. Os doy una pista: no los suficientes.

AEROPUERTO 77 (Airport 77, 1977) Estados Unidos

D: Jerry Jameson I: Jack Lemmon, Lee Grant, Joseph Cotton

aer778wg3El Boeing 747 de un filántropo millonario (James Stewart) lleva a un montón de invitados y objetos de colección a su mansión de Florida. El avión es un buen pepino totalmente personalizado: sofás, piano bar, despachos, biblioteca e incluso una máquina de Pong. Pero todo eso no le servirá de nada cuando un par de saboteadores gaseen a la tripulación para desviarlo a una isla del pacífico y largarse con el botín. Su plan falla estrepitosamente al chocar con una plataforma petrolífera y manda el Boeing bajo el agua. El capitán del aparato (Jack Lemmon, una peculiar elección de action hero) se las verá canutas para sacar a todos los pasajeros (y a su novia, con la que está algo de morros) antes de que la presión destruya el aparato y los mande a todos a una sima bajo el mar. “Aeropuerto” meets “La aventura del Poseidón?” Más o menos, pero sin tanta masacre y con demasiada lamida de culo a los valientes muchachos de la marina americana, que ayudados por Joe Patroni (que esta vez se mueve bien poco de la torre de control) se disponen a reflotar el avión. La tercera entrega de la franquicia empieza muy bien, con un buen elenco de actores geriátricos (Olivia de Havilland, Christopher Lee, Joseph Cotten) en un avión muy chulo y lleno de gadgets para acabar en una segunda mitad lenta y plomiza en la que no pasa mucho hasta el rescate. Y no se lo pierdan, que la versión para televisión tenía una hora más con flashbacks a tope. Es complicada de soportar, pero ligeramente mejor que su antecesora.

ALERTA ROJA: NEPTUNO HUNDIDO (Gray Lady Down, 1978) Estados Unidos

D: David Greene I: Charlton Heston, David Carradine, Stacy Keach.

maxresdefaultLa tripulación del submarino nuclear USS Neptuno se las promete felices en el momento de acabar su misión, celebrando con champán el trabajo bien hecho junto a su jefe, el capitán Blanchard (Charlton Heston). Pero la fiesta se les acaba pronto al chocar contra un carguero noruego, accidente que los deja precariamente al borde de una sima subacuática rodeados de una inaguantable presión que les hará papilla si no les rescatan pronto. La operación de la marina liderada por el malcarado y gritón capitán Bennett (Stcey Keach) no parece tener mucho éxito, por lo que este acaba recurriendo a un batiscafo experimental inventado por un tercer capitán, Gates (David Carradine), que se ofrece a pilotar el mismo. Casi dos horas de operaciones críticas, militares maldiciéndose a través de la radio, análisis estructurales y gente muy preocupada y sacrificada rodadas con mucho oficio pero que tampoco destacan especialmente, teniendo algunos momentos sosos pero que tampoco empañan el resultado final. Esta peli es como la marina, estoica pero muy competente. O al menos así nos lo hace creer con su mensaje pre-créditos de agradecimiento-amor por los servicios prestados.

MÁS ALLÁ DEL POSEIDÓN (Beyond the Poseidon Adventure, 1979) Estados Unidos

D: Irwin Allen I: Michael Caine, Sally Field, Telly Savalas

beyondposeidon620Agárrense que vienen curvas argumentales. Poco después de que los supervivientes del SS Poseidón salgan del barco en helicóptero, un grupo de saqueadores compuestos por el capitán Mike Turner (Michael Caine) su segundo al mando Wilbur (Karl Malden) y la pizpireta Celeste (Sally Field) se disponen a sacar lo que puedan del transatlántico. Pero su camino se cruza con el del siniestro capitán Stefo Svevo (Telly Savalas) y sus propios saqueadores. Haciéndose pasar por doctor, Svevo engaña a Turner y deciden entrar juntos en el Poseidón y repartirse el botín. Pero no contaban con nuevos supervivientes entre los que hay, entre otros, una espía y un tejano borracho e impertinente (Slim Pickens). Añadan a esto tramas sobre uranio robado, botellas de vino antiguas y escenas de exploración que duran demasiados minutos sin resultado alguno y sí, nos encontramos ante una película sin pies ni cabeza. Al menos está bien rodada y Sally Field, pese a ser algo insoportable (el personaje de Caine la llama “mono”… y al final se la liga, ojo) estaba guapísima. Pero el tufo a reutilización de sets por parte de Allen, un viejo zorro avezado ya en esa práctica, hace que se le vea el cartón por todos lados.  Recomendada para una tarde de risas sin pretensión alguna. Y ojo a la primera secuela que se pensó; en ella, los supervivientes del Poseidón iban a testificar a un juicio sobre el accidente en Viena y se quedaban tirados en un túnel que se derrumbaba, idea que luego se utilizó en Daylight (Pánico en el túnel) en 1996. Reciclaje catastrófico de primera.

AEROPUERTO 79 (The Concorde… Airport 79, 1979) Estados Unidos

D: David Lowell Rich I: Alain Delon, Susan Blakely, Robert Wagner

concorde2La Universal llega al final de la franquicia aeroportuaria con claros signos de agotamiento. ¿La prueba? George Kennedy pasa de secundario recurrente a protagonista absoluto. Esta vez le toca a Joe Patroni pringar a los mandos de un avión, un Concorde para ser exactos, con el copiloto francés Paul Metrand (un Alain Delon en piloto automático actoral) y la sexy azafata Isabelle (Sylvia Kristel, ¡nada menos!) como ayudantes. El vuelo desde Washington a Moscú con escala en París estará lleno de contratiempos. Un corrupto magnate armamentístico (Robert Wagner) quiere hacer desaparecer los documentos que le incriminan en asuntos turbios y no dudará en intentar destruir el avión dos veces, primero con un misil guiado experimental de su propiedad y luego, como Patroni pìlota como Dios y lo evita llegando a París, con un mecanismo oculto en el equipaje que provoca una descompresión explosiva. Si todo esto os suena a absurdo… es porque lo es. Montones de personajes secundarios van deambulando por el avión con tramas insulsas como la de la novia reportera del magnate (Susan Blakely), una gimnasta rusa (Andrea Marcovicci) enamorada de un reportero yanqui (John Davison) y un cargante saxofonista (Jimmie Walker). Ninguno de ellos muere horriblemente. Y eso a los fans de este tipo de cine nos pone muy pero que muy furiosos. Evitadla a toda costa.

Y mañana, en nuestra segunda parte: terribles errores humanos que cuestan cientos de vidas.

Víctor Castillo

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