Crónica del Festival de Sitges 2017 (5) – Lunes 9 de Octubre

Quinta entrega de las crónicas del Festival de Sitges 2017 de la mano de nuestros redactores Oscar Sueiro y Javier J. Valencia. Entre las reseñas de hoy se incluyen “Buswhik”, la clara aspirante al premio a mejor película “Brawl in Cell 99”, la trepidante “La villana”, el retorno del terror gore de Chad Archibald o el homenaje a Nicolas Roeg de la mano de Simon Rumley en “Fashionista”.

LA VILLANA  (Jung Byung-gil)

Acción pura y dura rodada con la máxima espectacularidad, con –falsos- largos planos en primera persona que ya siempre comparamos con los videojuegos desde el mítico Doom. Lo cierto es que a pesar de tener reciente Hardcore Henry (Ilya Naishuller, 2015), el summum de este tipo planos, resulta bastante electrizante por su violencia e intensidad.

Como todo thriller coreano que se precie, no podía faltar el drama cruel, no sé si inaugurado por Sympathy for Mr. Vengance (Park Chan Wook, 2002), pero desde entonces, siempre se intenta rizar el rizo en el sufrimiento del protagonista.

Un film que avanza a todo trapo para que no dé tiempo a pensarlo mucho, y mejor así, pues con el libro de guion en la mano sería fácilmente desmontable. Afortunadamente, es igualmente disfrutable, pero me quedo con A bittersweet life (Kim Jee Won, 2005). (OS)

BRAWL IN CELL BLOCK 99 (S. Craig Zahler)

Viniendo del director de Bone Tomahawk (2015), una de las mejores películas de su año y con una secuencia brutal para el recuerdo –también todos los personajes principales-, esta era una proyección obligada. En un primer momento creíamos que se trataba de un film carcelario al uso, sin mucha relación con el fantástico –aun sabiendo que en Sitges casi todo tiene cabida-, pero a medida que se va desarrollando, entendemos por qué estaba aquí aparte de por quién la firmaba.

De tan violenta y tosca, es hasta paródica y granguiñolesca. Y más vale tomársela así porque si no, tendréis que apartar la mirada. Quebrar huesos de esa manera duele más allá de la pantalla. Digamos que es Historia de Ricky (Ngai Choi Lam, 1991) a la americana. (OS)

THE LITTLE HOURS (Jeff Baena)

Pequeña producción independiente norteamericana producida por la actriz Aubrey Plaza que adapta en tono de comedia uno de los segmentos del Decamerón de Bocaccio. En la Edad Media, un jardinero que mantiene una relación clandestina con la señora del castillo huye de su señor al ser descubierto y se oculta en un monasterio donde entablará relación con tres inestables y peculiares monjas. El tipo de película que uno espera encontrar en un Festival más del tipo Americana que no Sitges y que sin embargo, a tenor de la acogida del público, resultó ser muy buena idea. Un título modesto, desvergonzado y con buen fondo  protagonizado por varios de los representantes de la comedia actual americana, véase Allison Brie, Dave Franco, John C. Reilly, Kate Micucci, Fred Armisen, una recuperada Molly Shannon o la propia Plaza. (JJV)

DHOGS (Andrés Goteira)

Para mí es un placer poder hablar de cine de autor gallego, y aunque llegue muchos más tarde de lo deseado, tampoco es que en España haya habido muchos otros a la altura, como Jaime Rosales, por citar el mejor. No es que nunca haya habido buen cine gallego –poco, eso sí-, pero de autor, al menos desde fuera, solo podría citar Arraianos (Eloy Enciso, 2012)–una pieza magistral-, o Ser e voltar (Xacio Baño, 2014) –que arrasó en Festivales de todo el mundo-.

La verdad y la frescura que transpira Dhogs, es harto inaudita, y por supuesto, el atrevimiento, la rotura continua de la cuarta pared, la provocación… Y esta interpelación al espectador no resulta gratuita, ni explícita de más. Seguramente habrá gente molesta de que la señalen con el dedo, o que diga que para eso ya existe Irreversible (Gaspar Noé, 2002), pero Goteira encuentra su propio espacio e identidad. Obras así son siempre polarizadoras de público y crítica, pero deben existir. Que cuenten conmigo. (OS)

EL HABITANTE (Guillermo Amoedo)

Dentro de lo que se espera de cualquier película de posesiones demoniacas pero sumando un poco más, o al menos intentándolo. Sí diría que está por encima de la mayoría del mainstream –con honrosas excepciones como la notable El último exorcismo (Daniel Stamm, 2010)- y que podría funcionar por todo el mundo si no fuera porque hay gente que solo ve cine en el idioma de su país.

Está llena de clichés, sí, pero es que esto ya es un subgénero en sí mismo, y también dilata mucho el desenlace, pero cuenta con ciertos atractivos que la dotan de cierta personalidad –siempre teniendo en cuenta la personalidad limitada que se puede tener en campos tan acotados-. (OS)

HAGAZUSSA (Lukas Feigelfeld)

Soy de los máximos defensores de The Witch (Robert Eggers, 2015), incluso le dediqué un extenso especial, pero si ya esta dividió al público y buena parte de él la percibió lenta y anodina, con esta que si se atrevan.

Hagazussa–también una opera prima, por cierto- es mucho mas pausada, simbólica y extraña que La Bruja. Un film que crece dentro de uno tiempo después de haberla visto y a la que expertos en la materia seguro que sacan mucho jugo.

A mí me gusta más cuanto más la pienso, y también sé que os gustará menos a vosotros. Id por vuestra cuenta y riesgo. (OS)

THE RITUAL (David Bruckner)

Recordad el nombre del director porque es ya un indispensable. Nos sorprendió con The Signal(2007), firmó el mejor segmento de VHS en 2012, y remató el triplete en 2015 con Southbound. A cuál mejor. Poneos al día con sus películas si no lo estáis ya.

Con The Ritual, todo empieza con un fuerte conflicto entre amigos, sigue con una bis bastante tragicómica mientras va desarrollando a sus personajes, y luego introduce elementos mitológicos y oscurantistas con los que ya deja entrever lo que se les viene encima. Una vez más, mejor no desvelar nada. Yo intento ir a la proyección sabiendo lo mínimo y dejándome llevar. Este film tiene dos tonos muy diferenciados en cada mitad, a mí me gustan ambos, y creo que está dirigida con una soltura elogiable, pero ahí lo dejo para vosotros. (OS)

THE HERETICS (Chad Archibald)

Una joven que años atrás fue víctima de un secuestro por parte de una secta y que fue obligada a participar en un ritual intenta superar el trauma en compañía de su nueva novia. Pero es secuestrada por un antiguo integrante de la orden y la pesadilla parece volver a empezar: sin embargo las cosas no serán lo que parecen. El cine de Chad Archibald mejora paso a paso, y aunque en esta sigue manteniendo el gusto por las escenas gore y la casquería, en esta ocasión hace uso de ellos para acompañar la narración y no convertirla en el centro de ella -como en Bite- y construye una pequeña y apañada historia de terror satánico, compactada, consciente de sus limitaciones y con un personaje muy carismático interpretado por la actriz Jorja Cadence, que se revela como toda una roba-escenas. (JJV)

FASHIONISTA (Simon Rumley)

Uno de los directores que hemos descubierto en la última década gracias a este Festival y que hemos convertido en un habitual es el inglés Simon Rumley, que como todo hijo de vecino tiene obras mejores o peores pero siempre interesantes y este Fashionista no es una excepción. Una mujer adicta a comprarse ropa descubre las infidelidades de su novio y para vengarse de él iniciará una relación con un perverso millonario. Según el propio Rumley la obra es un homenaje al cine de Nicolas Roeg, también un cuento siniestro que parece una versión oscura de 50 sombras de Grey protagonizada por un buen puñado de achaparrados de Texas, una vez más muestra del buen ojo para el casting de un Rumley que saca oro de intérpretes conocidos por la televisión o el cine de bajo presupuesto. Su textura de cine digital sucio ya es marca de la casa del realizador y aunque pueda chocar a los neófitos sabe hacer uso de ese estilo para subrayar lo macabro de manera inimitable. (JJV)

Oscar Sueiro / Javier J. Valencia

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