Crónica del Festival de Sitges 2017 (4) – Domingo 8 de Octubre

Cuarta entrega de las crónicas del Festival de Sitges 2017 de la mano de nuestros redactores Oscar Sueiro y Javier J. Valencia. Entre las reseñas de hoy se incluyen “Buswhik”, la clara aspirante al premio a mejor película “Thelma”, la perturbadora “Hounds of Love” o la recuperación de un par de grandes clásicos de Gary Sherman y Fernando Méndez.

BUSHWIK (Jonathan Millott / Cary Murnion)

Puro entretenimiento de acción –todas la películas son entretenimiento, sí, pero algunas también son algo más, esta no- prácticamente al estilo videojuego de plataformas en el que hay que ir pasando pantallas. Toda la película está rodada con long shots –un concepto parecido al plano secuencia, pero que no tiene por qué representar una secuencia completa en sí misma- con cortes por ocultamiento y empalmes digitales. Es decir, pretende emular el tiempo real.

Lo cierto es que va a lo que va y hay poco que reprocharle. No tiene los personajes más carismáticos del mundo, pero cumplen y el film va funcionando bastante bien hasta desembocar en una gran batalla campal. Da lo que promete –y un poco más-. (OS)

THELMA (Joachim Trier)

Este film nórdico funciona a dos niveles; el humano en el que conocemos a la protagonista y a relación con su familia, y el fantástico, del que es mejor no saber gran cosa y dejarse llevar. Aunque Trier hubiera prescindido de lo sobrenatural, estaríamos igualmente ante una buena película, pues Thelma y sus conflictos adolescentes marcados por la represión –en apariencia solo religiosa- están excelentemente retratados. Pero el guion va sumando detalles –ya anticipados con alguna metáfora visual- al lado del fantástico. Eso sí, sin perder ese tono, esa contención y ese pulso que hacen de Thelma, una de las mejores películas del festival. (OS)

EL VAMPIRO (Fernando Méndez)

La sección retrospectiva Sitges Classics de la presente edición está dando la oportunidad de recuperar varias joyas del cine clásico de vampiros: además de diferentes versiones del Drácula de Bram Stoker, también se aprovecha para mostrar otras aproximaciones al mito, como este El vampiro de Fernando Méndez, de 1957. Fue la película que estableció las películas de chupasangres en territorio mexicano y lo hizo adaptando su propia identidad: con muchas dosis de humor (y me refiero a humor intencionado, no que haga gracia por sus parcos medios o efectos, que también), personajes bien definidos -incluyendo un héroe dicharachero y temeroso- y mucho color local. La hermosa Marta (Ariana Welter, hermanastra de Tyrone Power) regresa a la Hacienda Familiar Los sicomoros y una vez allí descubre que su tía ha fallecido. Su otra tía, que  ha caído bajo la maldición del Conde Karol de Lavud (Germán Robles, interpretando a una especie de pariente húngaro de Vlad), quiere vender los terrenos para que su nuevo amo se haga con ellos y empezará a conspirar contra ella. Pero Marta ha llegado acompañada de un viajante, Enrique (Abel Salazar), que resulta ser un médico… pero no un cazavampiros a lo Van Helsing como durante un rato la cinta nos hace creer durante un rato, sino un simple psiquiatra que venía a tratar en secreto a la aparentemente fallecida tía. La película tiene giros bastante innovadores para su época, como pueda ser el personaje que vive entre las paredes de la casa ayudando a la protagonista, y un fantástico trabajo de dirección de fotografía de Rosalío Solano. (JJV)

SWORD MASTER 3D (Derek Jee)

Producida por el mitiquísimo Tsui Hark –sobran las presentaciones para los amantes del cine de acción y artes marciales chino- y dirigida por un actor de acción de la época Shaw Brothers que a los ochenta años decidió ponerse tras las cámaras, Sword Master 3D es uno de los wuxias que más he disfrutado en los últimos diez años.

El 3D luce bastante, los paisajes son mágicos, los personajes y sus tramas funcionan bien y sobre todo, como debe ser en este género, las coreografías de lucha están a la altura. Muy bonito volver a conectar de alguna forma con los títulos que me enamoraron en su día; Duel to the death (Ching Siu Tung, 1983), Una historia china de fantasmas (Ching Siu Tung, 1987),La novia del cabello blanco (Ronny Yu, 1993), etc. (OS)

HOUNDS OF LOVE (Ben Young)

Pariente temática (que no estilística) de Alleluia, de Fabrice DuWelz, una de las sensaciones de una de las ediciones más recientes del Festival, Hounds of Love es una intensa e incómoda narración que centra su mirada en un matrimonio psicótico que secuestra a jovenes adolescentes para torturarlas hasta la muerte. Pero cuando la víctima sea la desafortunada Vicki (Ashleig Cummings) su propia relación se verá contra las cuerdas. Dicho así les podría sonar como el enésimo torture porn poco exigente, pero nada más lejos: la violencia explícita brilla casi por su ausencia y en su lugar el director Ben Young se permite jugar con los espacios y las incómodas insinuaciones. Y destaca especialmente por intentar dar profundidad a la pareja de villanos -interpretados de forma destacable por Stephen Curry y Emma Booth- intentando mostrar los motivos de su psicosis -el hecho de ser un pobre pardillo él en su vida diaria de cual se burlan los traficantes de su barrio, ella poseedora de una enorme frustración por no disponer de la custodia de sus hijos-. Su último cuarto de hora hace gala de un afinado nervio que hae sudar la gota gorda al espectador y que culminó con una de las mejores ovaciones del Casino Prado en lo que llevamos de Certamen. Favorita al premio de la sección Noves Visions y mi particular apuesta para el TerrorMolins de este año. (JJV)

DEATH LINE / RAW MEAT (Gary Sherman)

Nos vamos a por un clásico de 1972 –muy importante el año para darse cuenta del poder precursor de esta película y lo injustamente poco que trascendió- con el director de –esta sí trascendió-, Muertos y enterrados (1981). Death Line, también titulada Raw Meat, y aquí Subhumanos, fue censurada y remontada para su distribución americana, en contra de la voluntad del directo, perdiendo todo su punch, su fino humor y su soterrada crítica social. Nosotros, gracias a William Lustig (Maniac, 1980) pudimos ver una versión íntegra y restaurada. Un lujo.

Genial Donald Pleasence y conmovedor Hugh Armstrong –y cameo de Cristopher Lee, que además lo hizo gratis por aparece en pantalla con Pleasence, por aquel entonces, una estrella del cine-. Por ser bastante desconocida, mejor no hacer spoilers, pero veréis que muy probablemente influyó en algunas de las películas célebres como La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974), por ejemplo. (OS)

Oscar Sueiro / Javier J. Valencia

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