Crónica del Festival de Sitges 2017 (3) – Sábado 7 de Octubre

Tercera entrega de las crónicas de Sitges ’17 a cargo de Oscar Sueiro. Hoy nos habla de lo nuevo de Balagueró, Ellen Page contra infectados en tierras irlandesas, la explosiva “Solo se vive una vez” o el festín gore de “The Song of Solomon”, entre otras.

MUSE, Jaume Balagueró

Balagueró vuelve a sus inicios en la línea de Los sin nombre (1999) y Darkness (2002) con un estilo pulido e incontestable. Muse es pulcra en la forma que esculpe Pablo Rosso con su excelente fotografía y eleva Arnau Bataller con su precisa partitura. El terror funciona porque Jaume domina los códigos a la perfección. Lo que ocurre es que eso ya lo sabíamos y quizás esperábamos un paso hacia delante, algo más arriesgado e innovador. Esa sensación de deja vu no beneficia al film –y lo de la poesía un poco pillado por los pelos, a ratos en los que uno tiene que poner de su parte para seguir creyendo-. En todo caso, estamos ante uno de los mejores directores de género del mundo y por quisquillosos que nos pongamos, no podemos dejar de reconocer una buena película de miedo cuando la tenemos delante.

SUSPIRIA, Dario Argento

Sobre la primeras obras del maestro italiano ya está todo escrito, y la posibilidad de verla en el Auditori en su versión remasterizada era un lujo que no podíamos desperciciar. Más aún contando con la presencia del director y un turno de preguntas y respuestas después de la proyección.
Suspiria es un puntal del giallo y de la historia de cine de terror. Su propuesta narratológica, su tratamiento del color, su dirección artística y su banda sonora (Goblin), hacen de ella una pieza única e irrepetible. Vista ahora, por sexta vez aproximadamente, y con todo lo que haya podido envejecer, no solo sigue vigente sino que ridiculiza al 99% de cine fantástico actual.

CRIMSON PEAK, Guillermo del Toro

Dentro de la sesión doble con Suspiria, y no por casualidad, pues ambas fueron elegidas por el mismo Guillermo del Toro, padrino de esta edición del Festival, pudimos ver este retorcido cuento gótico, romántico y lúgubre, que según palabras de su director, esta entre sus cinco mejores films.
No es de extrañar que el mexicano la defienda con cariño, pues se aprecia cuidada hasta el más mínimo detalle. De nuevo, dirección artística y fotografía son apabullantes, a la altura del casting, que ya es decir mucho en este caso. Solo reprochable en alguna integración de cgi –los riesgos del digital- y un tercer acto un tanto dilatado, pero en general, una pieza de orfebrería.

THE CURED, David Freyne

Desde el renacer del subgénero zombie a partir del brillante remake El amanecer de los muertos (Zack Snyder, 2004), hubo un boom de películas que casi consiguió que lo aborreciéramos, pero como siempre, hay gente que lo reinventa, le da frescura o lo aborda desde nuevos puntos de vista. Estoy pensando en Fido (Andrew Currie, 2006), Shaun of the dead (Edgar Wright, 2004), The dead (Howard J. Ford, Jonathan Ford, 2010), Retornados (Manuel Carballo, 2013), Melanie, the girl whith all the gifts (Colm McCarthy, 2016), etc. Estos dos últimos, junto con Fido, pensando en la integración o la reinserción en la sociedad del zombie o infectado, como también propone la película que nos ocupa.
Es de agradecer la reflexión y el conflicto social y emocional que expone, también el tono y las interpretaciones, pero ese guion necesitaba mucho más que algunos tópicos y secuencias efectistas. Finalmente, un film interesante que podría ir más allá pero que queda con gran parte del potencial por desarrollar.

SOLO SE VIVE UNA VEZ, Federico Cueva

Producido y apadrinado por Santiago Segura –que también tiene un personaje-, Federico Cueva, director habitual de segunda unidad de acción, da un paso al frente con esta comedia plagada de tiroteos y explosiones.
La película propone ser una fiesta ya desde el principio con la canción de Kiss “I was made for loving you” -con la que también cerrará-, y así es. Un seguido de running gags –unos más graciosos que otros-, acción bien ejecutada y un Hugo Silva dándolo todo con su papel de mercenario ¿turco?.
No se le puede pedir mucho más a una propuesta tan poco pretenciosa y simpática. El humor, como casi todo, es subjetivo, y no me pareció todo lo divertida que podría ser, o como apuntaba el tráiler, pero Federico Cueva firma una opera prima que muchos quisieran.

THE SONG OF SOLOMON, Stephen Biro

Por fin en Brigadoon, que no siempre vamos todo lo que quisiéramos –hay 255 películas en este festival-, acudí a la llamada de los ítems “posesión satánica”, “exorcismo” y “gore”. No quería pasarla por alto, aunque enseguida, por su poco acertada fotografía y sus interpretaciones casi amateurs, vi que había más cariño que talento. Lo que sí sobresalía era el gore artesano old school, que tanto agradecemos los fans del terror que crecimos en la era de los videoclubs. Una lástima que el resto no acompañe para redondear lo que podría haber sido una buena película de exorcismos.

Oscar Sueiro

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