Crónica del Festival de Sitges 2017 (2) – Viernes 6 de Octubre

Crónica de la segunda jornada del Festival, donde se encuentran sectas ocultistas, crimenes en la Norteamérica más agreste, documentales acerca de una mítica escena de la historia del cine o la recuperación de un gran clásico con la presencia de su director. Vamos a ello.

THE KILLING OF A SACRED DEER (Yorgos Lanthimos)

Yendo directo al grano, simplemente decir que estamos ante de una de las mejores películas del año, la segunda mejor del director, que tiene Canino en lo más alto, no solo de su filmografía, sino del cine de los último veinticinco años.

Su habitual excentricidad, ahora subrayada con grandes angulares, algunos con aberración óptica para deformar y agrandar los espacios, y empequeñecer a sus fríos personajes. También ayuda al enrarecimiento su banda sonora disonante y chirriante, pero por encima de todo, Barry Keoghan, un gran descubrimiento, recientemente visto en Dunkirk (Cristopher Nolan, 2017), que aquí echa del trono de chico rarito a Paul Dano –ese trono lo consiguió con su papelazo en There will be blood (Paul Thomas Anderson, 2007).

Para los que no conozcan el trabajo del autor griego, advertir que es único y excepcional, crudo y directo, un imprescindible para cinéfilos no apto para gente susceptible. (OS)

WIND RIVER (Taylor Sheridan)

Esperadísima segunda película del guionista de Sicario (Denis Villeneuve, 2015) y Comanchería (David Mackenzie, 2016), aunque su ópera prima como director no trascendiese, sus últimos libretos demostraban que está en su mejor forma y el tráiler traía buenos augurios. Me alegro de poder decir que ha dado la talla y ha constatado su valía detrás de las cámaras.

Se le podría acusar de ser excesivamente literario y verbalizar la mayoría de conflictos de sus sólidos personajes, pero escribiendo como escribe, me merece la pena que nos regale la oreja, pues cada diálogo acaba teniendo un frase para enmarcar. Y es quizás eso lo que la sitúa por encima de un montón de películas iguales, porque esto ya lo hemos visto muchas veces y de muchas maneras, pero su pluma y el temple narrativo que está adquiriendo, la elevan un tanto. (OS)

EL EXORCISTA -MONTAJE DEL DIRECTOR- (William Friedkin)

Dentro de los memorables Sitges Classics que a cada año nos tiene bienacostumbrados el Festival este año dieron la oportunidad de recuperar El exorcista en su versión montaje del director -aquella que se estrenó en salas nacionales allá por el año 2000, con escena del spider-walk incluida- contando con la presencia de su director, el homenajeado William Friedkin. Cualquier alabanza que haga sobre la cinta a estas alturas es poca cosa: es una de aquellas indiscutibles en mis particulares listas de 10 mejores de todos los tiempos

La presencia de Friedkin, que ofreció una sesión de Q & A de una hora aproximadamente saltándose todos los horarios del Festival, estuvo llena de jugosos aspectos y memorias sobre el rodaje del film, incluyendo la entrevista en la que cual Linda Blair le convenció de que debía ser la actriz que debía interpretar a Regan -según el director la única niña del mundo que no iba a terminar jodida de mayor si hacía el papel– o como el autor nunca la contempló como una película de terror sino como una cinta religiosa que cuestiona la existencia de la fe. También mostró su amor por clásicos del terror como PsicosisLa semilla del diablo, La matanza de Texas o la más reciente Get Out (Déjame salir), su desdén tanto por las secuelas de su existosa obra como de su reciente adaptación televisiva -de todo ello jura no haber visto nada- y habló de su más reciente proyecto, un documental sobre un exorcismo real que estará disponible o a finales de este año o a principios del que viene. Todo un genio y figura Mr. Friedkin, que tuvo a su público totalmente entregado y alos que estuvimos allí nosdejó con ganas de más. Ojalá hubiera durado otra hora. (JJV)

MOM AND DAD (Brian Taylor)

Un virus asola a la clásica perfecta comunidad norteamericana llena de residencias con aparentemente ejemplares familias y cubierta de vallas blancas. Sus efectos: enloquecer a los padres de familia, los cuales se lanzan en furia asesina contra sus propios hijos. La pareja encarnada por Selma Blair y Nicolas Cage intentarán por todos los medios deshacerse de su hija adolescente y su hijo pequeño. Comedia negra que lucha por arrebatarle a Tragedy Girls -visto lo visto, con éxito- el título de fan favourite del Festival, en la que Cage consiguió sacarle al respetable una buena colección de aplausos con su colección de histrionismos y caretos. La cinta incluye una crítica social acerca de la pérdida de la individualidad y la amargura de la última generación de cuarentones una vez han entregado su vida a la educación de sus retoños: crítica eso sí sutil como la explosión de unos labios por culpa de una bota. Y con todo aún deja la sensación de que se le podría haber sacado más jugo al asunto. En un Festival de estas características es donde Mom and Dad se ubica en su hábitat natural y justifica su existencia. (JJV)

78 / 52 (Alexandre O. Philippe)

Director documentalista ya especializado en abordar temática cinéfila, se centra ahora en una sola secuencia: el asesinato de Janet Leigh en Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960).

Aunque a priori pueda resultar excesivo dedicar un documental largometraje a una sola secuencia, no resulta en realidad descabellado teniendo en cuenta la influencia que esta ejerció en la historia del cine moderno y en la cultura popular, además de el valor cinematográfico que tiene su análisis de la boca de numerosos especialistas de la talla de Peter Bogdanovich y Guillermo del Toro, entre muchísimos otros. Tantos que quizás sería innecesario, pues algunos no van mucho más allá de la anécdota y sirven más bien de relleno, pero en todo momento mantiene el interés y el ritmo, así que tampoco termina siendo un lastre este desfile de testimonios. También le achacaría un uso reiterado de la música y los pocos respiros que deja entre información e información, pero esto ya es afinar mucho. Como amantes del cine, querréis y debéis ver este documental. (OS)

HOUSEWIVE (Can Evrenol)

Segunda película del director turco que dividió al público con Baskin (2015) –yo soy de los del sí-, que vuelve a fijar sus constantes: sectarismo, ritos, mitología, subconsciente, monstruosidad y gore artesano. Todo ello con una atmósfera inquietante y una luz que por momentos quiere emular a Mario Bava.

El resultado, en este caso, un tanto irregular, pues empieza muy potente y cuando sigue el desarrollo le cuesta un poco volver a alzar el vuelo. Tampoco ayuda el casting, que está al límite de la veracidad y que las ambiciones Lovecraftianas les quedan un poco grandes. Pero en definitiva, aunque menos auténtica y malsana que Baskin, acaba siendo una más que digna película de género a la que se le nota un mimo especial y muchas ganas de provocarnos pesadillas. Seguiremos atentos a la obra de este prometedor autor. (OS)

Oscar Sueiro / Javier J. Valencia

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