Crónica del Festival de Sitges 2017 (1) – Jueves 5 de Octubre

Un año más desde EPB acudimos a Sitges para ofreceros una cobertura sobre lo que se cuece en el Festival de cine fantástico más importante del mundo. Nuestros redactores Oscar Sueiro y Javier J. Valencia nos informarán sobre las películas más importantes que se proyecten y (crucemos los dedos) intentarán descubrirnos alguna joya oculta. Sin más dilación, pasemos a leer su informe sobre lo visto en la primera jornada de Festival…

THE SHAPE OF WATER (Guillermo Del Toro)

Inauguramos el Festival con un precioso cuento fantástico, que desde sus primeros minutos de metraje –aunque apenas se ruede en celuloide, me gusta seguir llamándole metraje-, asombra por su cuidadísima dirección artística, muy de la mano de la dirección de fotografía, que entre ambas, confieren al film el tono de fábula que pedía el relato escrito por el mismo del Toro junto con Vanessa Taylor muy (bien) acotado en las convenciones del guion universal.

Dentro de lo que ya sabemos irreal, el director -a pesar de que a veces tenemos que hacer fuertes actos de fe-, consigue un equilibrio que nos mantiene dentro, ayudándose de sus tres pilares básicos, sus tres actores protagonistas. Tampoco debemos pasar por alto el excelente diseño de la criatura.

Una emocionante historia que habla del amor de aquellos que son o se sienten diferentes, excluidos, del amor que puede con cualquier tipo de barrera. Un romance en su más clásico significado. (OS)

THE BATTLESHIP ISLAND -DIRECTOR’S CUT- Ryoo Seung-Wan

A este director, compañero de los inmensos Park Chan Wook y Kim Jee Won, ya lo conocemos en Sitges por The unjust (2010) y Veteran (2015), con las que demostró sobradamente su alta capacidad para rodar acción. Y de eso no le falta a esta, su última película, aunque en un marco histórico-bélico inspirado en la etapa de ocupación japonesa en Corea en la que los nipones esclavizaron a los coreanos en campos de trabajo, concretamente uno minero en este caso. No sé hasta qué punto Ryoo busca el rigor, pero ya se conocía de estas atrocidades, así que no cuesta ponerse del lado de los oprimidos en este episodio de crueldad, traiciones, y mucho dolor.

En este tipo de narraciones solemos seguir con dificultad los andares de todos los personajes, pero este no es el caso. Está muy bien contada, incluso en los momentos de batalla y máxima confusión. Obviamente adolece de estar muy verbalizada, pero lo compensa con su brío en la acción y con esa secuencia épica que toma prestado un track de la Banda sonora de Hasta que llegó su hora (Sergio Leone, 1968), compuesta por el maestro Morricone. Inolvidable secuencia así como todo su desenlace. (OS)

SCIENCE FICTION VOLUME ONE: THE OSIRIS CHILD (Shane Abbess)

Floja producción australiana que parece intentar ser el inicio de una nueva saga de aventuras espaciales. Una corporación ha usado a los presos del planeta Osiris como conejillos de india de unos experimentos militares que les convertirán en una bestias asesinas: pero la cosa se les va de las manos y se ven en la obligación de bombardear todo el planeta. Un piloto renegado que busca a su hija, ayudado por uno de los presos, tendrá que iniciar una misión de búsqueda a la que se sumarán otros outsiders de Osiris. Es sencilla a más no poder y no se complica en nada la existencia a la hora de presentar personajes o elaborar diálogos: todo resulta de lo más manido y previsible. Eso sí, sus últimos cinco minutos por lo menos muestran las posibilidades de una secuela que quizá pudiera tener más interés. Para nostálgicos de Six Feet Under, se recupera en un breve papel a Rachel Griffiths. (JJV)

ENDLESS (Justin Benson / Aaron Moorehead)

En la línea de lo que hace Shane Carruth–salvando las distancias y sin ser nada gratuita la comparación-, estos dos jóvenes directores hacen un “yo me lo guiso, yo me lo como”, escribiendo, fotografiando, interpretando y produciendo su propia película. Algo siempre meritorio cuando sale bien, pero criticado como caprichoso cuando sale mal. En este caso, salen airosos de la contienda, incluso podríamos aplaudir la hazaña.

Endless habla de dos hermanos que vuelven a una supuesta secta que abandonaron por voluntad del mayor de ambos. El menor, descontento con la nueva vida que llevan es quién fuerza el regreso, pero será el mayor al que se le plantearán más preguntas.

Estupenda primera mitad con ambiente enrarecido, pero el relato no se quiere detener ahí, y toma unos derroteros mucho más fantásticos, que durante un tramo resultan difíciles de asimilar –no por su complejidad, sino por su cambio de tercio-, pero que finalmente funcionan bastante bien. Un indie americano muy recomendable a pesar de que las limitaciones presupuestarias debilitan las secuencias más ambiciosas. (OS)

Imaginad una serie de televisión que tiene un planteamiento de lo más sugerente posible pero a medida que avanzara la trama que menos te interesara del relato terminara siendo la única: algo parecido le pasa a “Endless”, que tiene una poderosa primera mitad que juega con las posibilidades acerca de la secta de la que formaron parte en el pasado los dos protagonistas y ese “ser” que habita en los bosques, en la oscuridad… para luego convertirse en una historia más cercana a la ciencia ficción que al terror que, sin estar mal -la verdad-, da la sensación de que es algo así como la unión un tanto forzada de dos guiones diferentes. Interesante y destacable por sus pocos medios, pero a la vez deja la sensación de gran oportunidad perdida. (JJV)

JACKALS (Kevin Greutert)

Nada en la carrera del director (finales de la saga Sawy algún film menor) hacía pensar que nos encontraríamos ante algo especial, sino más bien a un producto de consumo rápido. Pero a pesar de situarse dentro de los códigos más comerciales, hay reconocerle cierta contundencia y una mitología interesante.

Una familia adinerada pretende recuperar a su hijo adolescente, ahora miembro de una secta ultra-violenta, pero su nueva familia no dejará que eso ocurra y los asediaran al más puro subgénero home-invasion y con pocas concesiones.

Muy entretenida y correcta para una maratón de Halloween. (OS)

TRAGEDY GIRLS (Tyler MacIntyre)

Dos adolescentes obsesionadas con la fama que da las redes sociales secuestran a un psycho-killer que parece surgido de un slasher de serie -B para que las adiestre en el arte de matar. Ambas son inseparables y sus objetivos siempre tienen el objetivo de hacer ascender a su web Tragedy Girls a lo más alto. Pero el progresivo enamoramiento de una de ellas hacia el hijo del sheriff y las manipulaciones del secuestrado homicida para separarlas pondrá en jaque su relación. Cinta que aspira a ser la combinación de comedia y terror teen de la temporada, que tiene algo así como toques de The Final Girls cambiando sus buenas intenciones por un ingenioso cinismo y un aire a la legendaria Heathers (Escuela de jóvenes asesinos) aunque un tanto más cartoon. No se asusten, el parecido con la insufrible Yoga Hosers con la que nos asaltó Kevin Smith el año pasado solo dura los primeros cinco minutos y únicamente en el sentido estético. Buen papel de las jóvenes Alexadra Shipp y Brianna Hildebrandt, ambas recién surgidas del cine de superheróes mutantes. (JJV)

TOKYO VAMPIRE HOTEL (Sion Sono)

Ha llovido mucho desde que descubrí a Sion Sono con Suicide Club (2002) y parece que este señor no ha hecho más radicalizarse. No parece propio de alguien tan mayor hacer películas tan locas, aunque normalmente suele haber un mensaje de cordura implícito que le libra de parecer un superfluo. Siento decir que no es el caso, y que aquí, sus excesos y redundancias la lastran casi hasta el aburrimiento.

Cuenta con set pieces muy logradas, está claro que sabe rodar acción y que tiene un mundo propio muy imaginativo, pero esta fantasía de clanes vampíricos no sostienen los 142 minutos que dura –no al menos si la ves a la una de la madrugada viniendo precedida por otras cuatro-. (OS)

Oscar Sueiro / Javier J. Valencia

 

 

 

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